Cuando se vive en la calle y se está en necesidad, contar con información actualizada y accesible es una brújula de esperanza. Con esa idea, la Comunidad de Sant’Egidio en Madrid presenta cada año la guía «Dónde comer, dormir y lavarse», un recurso esencial para quienes buscan ayuda, pero también para quienes quieren ayudar a los demás.
La Guía Dónde 2025 recopila información práctica sobre los principales recursos en Madrid para cubrir necesidades tan básicas como dormir (albergues, habitaciones o pisos de acogida), comer (comedores sociales, reparto de alimentos), lavarse (duchas, roperos), curarse (atención médica, centros de salud) así como direcciones amigas donde recibir asesoría jurídica u orientación para el empleo. También incluye contactos de organizaciones que trabajan por la integración y acompañamiento de personas que viven en la calle, migrantes o familias en riesgo de exclusión.
La Guía Donde 2025 está dedicada a Felisa, Salvador y Ada, tres amigos de la Comunidad de Sant’Egidio que ya no están con nosotros, pero que nos recuerdan que esta publicación puede tener nombres y rostros concretos porque la solidaridad salva y resucita a quien la recibe y a quien la ofrece desde la amistad y la cercanía.
La Guía Dónde, que se publica en Madrid desde hace más de 15 años, es también una invitación a mirar de forma personal a quien vive en la necesidad y fortalecer las redes de solidaridad y acogida para así construir entre todos una ciudad más humana, fraterna y atenta con los pobres.
Grupo Diocesano de Migraciones de la Diócesis de Huelva MIGRACIONES DE LA DIÓCESIS DE HUELVA DENUNCIA LAS CONDICIONES EN LAS QUE VIVEN LOS TEMPOREROS
El Grupo Diocesano de Migraciones de la Diócesis de Huelva está formado por el Secretariado de Migraciones, Cáritas Diocesana de Huelva, Fundación Don Bosco, HOAC, CONFER, Nuevo Horizonte y Pastoral Penitenciaria.
Huelva, 17 de marzo 2025.
Todos los años. llegada esta fecha y coincidiendo con el final de la campaña de la aceituna en Jaén, miles de personas temporeras migrantes se desplazan hacia los municipios de Huelva, donde comienza la temporada de recolección de frutos rojos. Este flujo migratorio, habitual en esta época del año, trae consigo una serie de desafíos tanto para las personas trabajadoras como para las localidades que los reciben, así como para los empresarios y la propia administración.
En Lepe, uno de los puntos clave de acogida es un albergue de personas temporeras que no es suficiente para atender la llegada masiva de estas personas. Muchos de los recién llegados, ante la falta de espacio, se ven obligados a dormir en las calles, expuestos a las inclemencias del tiempo y en condiciones precarias. Esta situación ha generado preocupación entre las organizaciones sociales y las autoridades locales, que intentan buscar soluciones temporales para aliviar el problema sin poder dar respuestas a todos.
En otros municipios como Palos de la Frontera ocurre algo similar, las chabolas que fueron arrasadas por un gran incendio y que no dejaron volver a construir dejan un lugar desolador donde se concentran las personas que van llegando y sin alternativa de alojamiento lo que hace que numerosas personas duerman al raso acompañados de un fuego que los calienta para pasar de la noche.
En Lucena del Puerto, las personas temporeras que regresan a los asentamientos informales se encuentran con que sus chabolas han sido devastadas por algún que otro incendio y tampoco tienen alojamiento alternativo, algunos se afanan en volver a construirlas para pasar la temporada de trabajo. En Lucena se ha construido un pequeño albergue pero que no está en marcha por la falta de gestión. De hecho, estas estructuras que servían como refugio durante las campañas anteriores, han sido eliminadas en operativos de desalojo, dejando a muchos sin un lugar donde resguardarse.
En Moguer, otra localidad que recibe a cientos de temporeros, también se desborda y se puede ver cómo están por las calles o hacinados en almacenes indignos u otro tipo de infraviviendas. En Moguer no existe albergue para personas temporeras, están trabajando en la línea de erradicación del chabolismo habilitando unas viviendas alternativas.
Ante esta realidad, algunas de esas personas temporeras confían en que, una vez encuentren trabajo en alguna finca, les ofrezcan alojamiento en la misma propiedad, una práctica común en el sector agrícola onubense.
La llegada de las personas temporeras a Huelva marca el inicio de una de las campañas más importantes para la economía de la región, pero también pone en evidencia las carencias en materia de infraestructura y apoyo social para estos trabajadores esenciales. Mientras tanto, las organizaciones no gubernamentales y colectivos locales redoblan sus esfuerzos para brindar asistencia humanitaria, reclamando a las administraciones públicas medidas urgentes que garanticen condiciones dignas para quienes sostienen uno de los pilares económicos de la provincia.
Como personas cristianas no podemos ignorar la valiosa aportación de las personas migradas a nuestra sociedad y nuestra Iglesia [Comunidades acogedoras y misioneras Identidad y marco de la pastoral con migrantes. Exhortación Pastoral, 2.1] y denunciamos la necesidad de políticas integrales que aborden de manera sostenible la situación de las personas temporeras, garantizando sus derechos y mejorando su calidad de vida.
CÍRCULO DE SILENCIO en solidaridad con los inmigrantes – 4.4.25 en Callao (Madrid) de 20.30 a 21.30 –
Porque los delegados de migraciones de la Iglesia española acordaron que lo celebraran, en una u otra forma, todas las diócesis (más explicación y materialesen esta entrada).
Porque se está atentando contra la dignidad de las personas migrantes. Porque sigue habiendo muertes injustas, fronteras fortaleza. Porque los medios de comunicación y nuestros políticos manipulan el significado de nuestro vocabulario y de muchas conciencias. ¡Seguiremos denunciando toda ley y acto contra las personas migrantes!
¿Qué son los Círculos de Silencio?
Una acción NO VIOLENTA en solidaridad con las personas inmigrantes y de reivindicación de los derechos de todas las personas. Defendemos la noviolencia como el camino a seguir y a descubrir, que ponga siempre la conciencia por encima de la ley.
Rufino García, delegado de Migraciones de Madrid LA REALIDAD MIGRATORIA: UN SIGNO DE LOS TIEMPOS
Ofrecemos el muy interesante artículo de fondo «La realidad migratoria: un signo de los tiempos», escrito por Rufino García -delegado de Pastoral de Migraciones de nuestra archidiócesis de Madrid- siguiendo el proceso de Ver-Juzgar-Actuar. Se ha publicado en el nº 109 (ene.-mar. 2025) de la revista SIGNO, editada por Acción Católica General.
Puedes leerlo aquí abajo o descargarlo en PDF pulsando aquí.
«NO ES LEGÍTIMO, NI HUMANO, NI CRISTIANO, CRIMINALIZAR A LAS PERSONAS MIGRANTES SIN PAPELES» La Delegación diocesana de Migraciones de Córdoba y el Secretariado para la Pastoral del Trabajo denuncian esta situación
Ante la situación de sufrimiento, miedo y ansiedad que muchas hermanas y hermanos nuestros inmigrantes, especialmente sin documentación regularizada, están sufriendo por las actuales leyes de extranjería y por los estados de opinión que se están difundiendo contra ellos y que están calando en muchos sectores de nuestra sociedad, la Delegación diocesana de Migraciones y el Secretariado diocesano para la Pastoral del Trabajo de la diócesis de Córdoba, siguiendo al Papa Francisco en su carta a los obispos norteamericanos [todas las citas textuales entrecomilladas de esta declaración están tomadas de la Carta del Papa Francisco a los obispos norteamericanos con fecha del 10 de febrero de 2025, puede verse, junto a otros documentos,en este enlace], manifestamos [pulsa aquí para PDF con el comunicado]:
1. Toda persona tiene una dignidad infinita y trascendente, por tanto, inviolable, esté o no en situación regular. “…Cuando hablamos de dignidad infinita y trascendente, queremos subrayar que el valor más decisivo que posee la persona humana, rebasa y sostiene toda otra consideración de carácter jurídico que pueda hacerse para regular la vida en sociedad. Por lo tanto, todos los fieles cristianos y los hombres de buena voluntad, estamos llamados a mirar la legitimidad de las normas y de las políticas públicas a la luz de la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales, no viceversa”.
2. No es legítimo, ni humano, ni cristiano, criminalizar a las personas migrantes sin papeles, que, en la gran mayoría de los casos, vienen buscando trabajo a fin de construir un futuro mejor para sus familias y poder regularizar su situación. Trabajo que, en muchas ocasiones y ante las condiciones en que se oferta, no quieren los trabajadores locales. “La conciencia rectamente formada no puede dejar de realizar un juicio crítico y expresar su desacuerdo con cualquier medida que identifique, de manera tácita o explícita, la condición ilegal de algunos migrantes con la criminalidad”.
3. Nuestro país, como todos, tiene el deber y la obligación de regular de manera ordenada y legal los flujos migratorios, pero no lo puede hacer con políticas restrictivas de cierre de fronteras, que seleccionan a las personas y discriminan a las familias más vulnerables y empobrecidas, condenándolas a no emigrar o a hacerlo en situación irregular. “Un auténtico estado de derecho se verifica precisamente en el trato digno que merecen todas las personas, en especial, los más pobres y marginados. El verdadero bien común se promueve cuando la sociedad y el gobierno, con creatividad y respeto estricto al derecho de todos (…), acogen, protegen, promueven e integran a los más frágiles, desprotegidos y vulnerables. Esto no obsta para promover la maduración de una política que regule la migración ordenada y legal. Sin embargo, la mencionada “maduración” no puede construirse a través del privilegio de unos y el sacrificio de otros. Lo que se construye a base de fuerza, y no a partir de la verdad sobre la igual dignidad de todo ser humano, mal comienza y mal terminará”.
4. Estos estados de opinión que se difunden contra la población inmigrante en situación irregular, en muchas ocasiones bajo bulos o medias verdades, crean un rechazo indiscriminado, promoviendo el odio y el terror, llevando al no reconocimiento de su sagrada dignidad y no acogiéndolas y sintiéndolas como hermanas, hijas de un mismo Dios. Hecho que devalúa también la dignidad de las personas que las rechazan y las criminalizan. “Los cristianos sabemos muy bien que, solo afirmando la dignidad infinita de todos, nuestra propia identidad como personas y como comunidades alcanza su madurez. (…) La persona humana es un sujeto con dignidad que, a través de la relación constitutiva con todos, en especial con los más pobres, puede gradualmente madurar en su identidad y vocación.”
5. Por ello, queremos mostrar nuestro apoyo y solidaridad con todas las personas migrantes, tengan o no papeles. La Iglesia hemos de ser comunidad que acoge, protege, promociona e integra a toda persona, especialmente a las más débiles y vulnerables; también, comunidad que denuncia proféticamente toda iniciativa que no reconoce la sagrada dignidad que le confiere a la persona ser hija de Dios. “Exhorto a todos los fieles de la Iglesia católica, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a no ceder ante las narrativas que discriminan y hacen sufrir innecesariamente a nuestros hermanos migrantes y refugiados. Con caridad y claridad todos estamos llamados a vivir en solidaridad y fraternidad, a construir puentes que nos acerquen cada vez más, a evitar muros de ignominia, y a aprender a dar la vida como Jesucristo la ofrendó, para la salvación de todos.”