Día de la Mujer 2025 – Empleadas de Hogar internas.

DÍA DE LA MUJER: LAS EMPLEADAS DEL HOGAR INTERNAS
8 de marzo de 2025

Ana María Ortiz para El Mundo de 6.3.25.


SON UNAS 40.000 MUJERES Y LA MAYORÍA EXTRANJERAS: «HAY QUE ABOLIR EL RÉGIMEN DE EMPLEADA DEL HOGAR INTERNA»
En la previa al 8-M, escuchamos a uno de los colectivos más vulnerables, las trabajadoras domésticas: «Se creen que somos todólogas. Te limpio, te cocino, te paseo al perro y le cambio el pañal al abuelo
«

Fue un domingo del año 2005. No se sabe exactamente la fecha, pero sí que era domingo puesto que es el único día en el que libraban las empleadas del hogar internas. Un grupo de ellas solían pasar su única jornada de descanso en el parque de Peñuelas, ubicado en el distrito de Arganzuela, en Madrid. Estaban Beatriz, Gladys, Marlene… Siete mujeres en total, todas migrantes, la mayoría colombianas.

«Allí, en el parque, además de intercambiar tips de qué pasa si un vino se derrama en la camisa, cómo se plancha esta ropa o cómo se hacen las lentejas, comenzaron a hablar de su situación: ‘Pues a mí me pagan más que a ti, pues mi empleador me dice que tengo que hacer esto…’. Se dieron cuenta de que si no conocían las leyes iban a estar oprimidas y empezaron a informarse de sus derechos… Como que despertaron».
LAS EMPLEADAS DEL HOGAR INTERNAS. SON UNAS 40.000 MUJERES Y LA MAYORÍA EXTRANJERAS.
En aquel parque las siete internas decidieron crear Servicio Doméstico Activo (Sedoac), formada por mujeres migrantes trabajadoras del hogar. Y años después la asociación alumbraría el centro en el que nos encontramos, situado en el madrileño barrio de Usera. Según una estadística del Ayuntamiento de 2018, el 17% de las mujeres de este distrito que entonces tenía un empleo formal (4.561) eran empleadas del hogar.

Preside la fachada del local un enorme letrero de no menos de 30 metros de largo: «Centro de Empoderamiento de Trabajadoras del Hogar y Cuidados» (Cethyc). Bajo él hay varios murales, en los que se ve a una mujer con el cepillo y el cubo de la fregona, a otra atendiendo a un anciano, a un grupo sujetando una pancarta: «Reivindicamos la igualdad plena de derechos, condiciones de trabajo justas y dignas».

Hasta aquí hemos acudido en la previa del 8-M para palpar la situación de uno de los colectivos más vulnerables del sector laboral: es el que mayor porcentaje de empleadas mujeres tiene, con un enorme peso de las migrantes y de quienes trabajan irregularmente, sin contrato ni cotización a la Seguridad Social.

Nos atiende Edith Espínola, paraguaya de 46 años, la mujer que ha contado antes como nació Sedoac en un parque. Edith trabaja ahora como directora del centro, pero durante ocho años fue empleada doméstica, cuatro de ellos interna, por el salario mínimo y sin contrato.

«Me levantaba a las seis de la mañana y me acostaba a las once de la noche porque tenía que recoger la cena y dejar la mesa puesta para el desayuno. Los viernes estaba hasta las dos de la madrugada porque los empleadores salían y me dejaban con los niños. Si se iban de fin de semana, yo me quedaba a hacer limpieza extra. Y esto se dio en todos mis trabajos a excepción del último, que fue de externa con la persona que me hizo los papeles», cuenta en la cocina del Cethyc mientras le da sorbos a una infusión de mate.

Aquí imparten talleres de cocina española para que las migrantes aprendan a elaborar los platos locales; se les muestra cómo funciona el lavavajillas, la vitrocerámica o el sistema de reciclaje; les explican que no se puede mezclar el amoniaco y la lejía, les enseñan cómo cuidar a un adulto mayor o les dan asesoría legal.

En una pared de la cocina hay pegados un montón de post-it con mensajes de las usuarias: «Para mí, mi entusiasmo, mi mayor motivación, es aprender a cocinar la comida española y desempeñar nuestro trabajo con mucha experiencia», «sueño estar en mi país con mi ama», «conseguir un justo empleo y que mis hijos hayan terminado sus objetivos».

Desde que en mayo de 2019 se fundó el centro, por aquí han pasado entre 1.850 y 2.200 personas cada año, de las que unas 600-700 (el 42% internas) han recibido atención individualizada. Sus datos y circunstancias se han plasmado en un informe que bien sirve como radiografía del sector.

Fijémonos en el último año que recoge, 2022. El 95% de las personas atendidas en el Cethyc ese año fueron mujeres, mayoritariamente peruanas (38%), seguidas de ecuatorianas, colombianas, paraguayas, salvadoreñas, bolivianas, hondureñas y brasileñas. El 58% eran mayores de 50 años (el 15% tenía más de 65) y sólo el 60% tenía DNI o NIE, lo que quiere decir que el 40% estaban en situación irregular, sin papeles. Sobre sus estudios: universitarios, el 16,7% (eran 21% el año anterior); FP, el 16,7%; y Secundaria, el 56,9%.

A propósito del alto número de universitarias, Edith Espínola recuerda el caso reciente de una médica cubana. «Era especialista en cuello uterino y estaba trabajando de interna. No le permitían comer en la casa y tenía que llevar su comida. Era eso o vivir en la calle. Hace un año y medio salió, regularizó su situación y está trabajando en una mutua».
LAS EMPLEADAS DEL HOGAR INTERNAS. SON UNAS 40.000 MUJERES Y LA MAYORÍA EXTRANJERAS.
Para obtener una visión general del sector, saber cuántas personas trabajan como empleadas del hogar, hay que recurrir a la Encuesta de Población Activa (EPA) y a las estadísticas de la Seguridad Social. Y ahí encontramos el descuadre. Mientras que en la EPA -datos del último trimestre de 2024- 567.900 personas declaraban que trabajaban como personal doméstico, en la Seguridad Social, en diciembre del mismo año, sólo estaban dadas de alta 352.760.

Del desfase, asociaciones y sindicatos concluyen lo lógico: las 217.140 personas de diferencia (el 38,23%, más de un tercio) están trabajando en la economía sumergida, sin cotizar.

No hay datos oficiales de cuántas internas hay. El citado informe del Cethyc recoge la cifra de 40.000 citando a la ONG Intermón Oxfam y apunta que la experiencia de las asociaciones indica que el dato podría ser mayor. Son las más vulnerables dentro de las vulnerables.

«El propio trabajo de interna te aísla porque no tienes compañeros. Vives allí, duermes allí y sales solo unas horas libres a la semana, como un preso. No es lo mismo trabajar en una empresa de 100 personas que ser tú solita la que tengas que ir a denunciar. Algunas nos dicen: «Es que me han dicho que si no me voy, van a contar que yo robé». Siempre el empleador suele tener poder sobre el trabajador, pero en el empleo doméstico esto es estructural y sistémico. Tú eres un objeto y deciden sobre tu vida y circunstancias. Y si estás indocumentada es aún peor: explotación hasta violenta en muchos casos2, dice Edith.

Ahonda en las adversidades a las que se enfrentan las internas explicando sus dificultades para obtener el empadronamiento. «Como a una amplia mayoría, hasta el 70%, no las dejan empadronarse en su lugar de trabajo, alquilan una habitación para poder acceder al médico o a renovar su documentación. Sin padrón no existen«.

Y pone sobre la mesa la práctica ilegal a las que algunas están recurriendo: «Compran el empadronamiento. Según varias asociaciones, hay gente que está cobrando entre 200 y 300 euros, y hasta 600, sólo por empadronar a una interna, sin tener derecho a vivir o usar el sitio». Es por todas estas circunstancias y otras muchas por las que Edith concluye: «Hay que abolir el régimen de interna».

El sábado no irán a ninguna de las dos manifestaciones en las que se dividen las mujeres el 8-M. «Las compañeras han decidido hacer una actividad de cuentacuentos en la que se recordará por qué se celebra este día», dice Edith, quien añade que ni la Comisión 8M ni el Movimiento Feminista de Madrid se posicionan -«o lo hacen de forma tibia»- sobre la situación de las internas: «Si luchas por la igualdad pero no exiges la eliminación del régimen de interna… Eso no es igualdad, pero esto es una reflexión sólo mía», dice Rafaela.

No son partidarias de la abolición sin embargo las mujeres de Territorio Doméstico, asociación hermana de Sedoac pese a esta discrepancia. Para charlar con su portavoz, Rafaela Pimentel, acudimos al barrio de Carabanchel, donde vive.

Tras 33 años como trabajadora doméstica externa -los 29 últimos con la misma familia y legalmente contratada- ha tenido que dejarlo por los problemas que las tareas le han provocado en un brazo y que la han llevado al quirófano. Ya puede peinarse, por ejemplo, pero no planchar tres horas. Le han denegado la incapacidad total y sólo le dan ocho meses de paro con 27 años cotizados. Ha puesto el caso en manos de un abogado. Tiene 64 años.

«No somos partidarias de la abolición del régimen de interna porque cuando surgió este debate hicimos unas jornadas con las compañeras internas y muchas decían: «Si este trabajo tuviera las condiciones que tiene que tener un trabajo, yo lo haría». Lo que hay que hacer es garantizar sus derechos», opina Rafaela, que mañana acudirá con Territorio Doméstico y gafas y peluca a la manifestación de la Comisión 8M. Empezaron a disfrazarse en 2008, cuando asistieron a la primera marcha, porque muchas temían que los jefes las reconocieran. Mantienen la tradición.

Territorio Doméstico tiene además un disco editado con canciones como Adelita: [Cántese con la melodía de Si Adelita se fuera con otro] «Si Adelita tuviera un contrato/ sus papeles podría arreglar/ Adelita 10 años currando/ pero sigue siendo ilegal».

Sí coinciden con Sedoac en otras muchas reivindicaciones. En 2011 ya consiguieron que la Seguridad Social creara el Sistema Especial para Empleados del Hogar, explican, tener bajas laborales como cualquier trabajador o un contrato por escrito. En 2022, lograron la prestación por desempleo y el fin del despido por desistimiento, es decir que el empleador pudiera poner fin a la relación laboral sin aviso ni justificación alguna. Edith recuerda el caso de una compañera ecuatoriana despedida sin aviso en Nochebuena que tuvo que irse a vivir al aeropuerto.

«Pedimos estar en el Régimen General de la Seguridad Social, como los demás trabajadores, y que haya políticas públicas de cuidados, para que no seamos las mujeres migrantes empobrecidas las que sostengamos el sistema de cuidados», dice Rafaela Pimentel, quien también reclama que haya inspecciones laborales o el reconocimiento de las enfermedades propias del empleo.

«Se debería categorizar el trabajo del hogar y que los cuidados estén aparte», dice Edith. «Lo que no se puede permitir es que la trabajadora del hogar lo haga todo, pase a ser una todóloga: te limpio, te cocino, te plancho, te paseo al perro, hago de profesora de los niños y además le cambio el pañal al abuelo por un precio de risa».

NUEVAS ACOGIDAS en Madrid gracias a los CORREDORES DE HOSPITALIDAD

NUEVAS ACOGIDAS EN MADRID
CON LOS CORREDORES DE HOSPITALIDAD
Los Corredores de Hospitalidad, se estrenaron en Madrid con 3 nigerianos. Y hace poco, han vuelto a dar fruto con la acogida de seis subsaharianos que llegaron a Canarias siendo menores de edad.

Los Corredores de Hospitalidad son una iniciativa de la Conferencia Episcopal Española a través de su Subcomisión para las Migraciones y Movilidad Humana. Su sentido, su necesidad y su mecánica pueden verse en esta entrada. Resumiendo mucho, se trata de mucho más que el encontrar un alojamiento y unos servicios básicos para quien llega desde otros países y culturas:

Se trata de un proceso que garantice que cada inmigrante, siempre respetando su autonomía y dignidad personal, pueda realizar plenamente su proyecto con el acompañamiento de la Iglesia no «para» él, sino «con» él día a día.

Corredores de Hospitalidad. Migraciones.Así los explicaba José Cobo, entonces obispo auxiliar de Madrid:

Respecto a la nueva acogida en Madrid dicha al principio -y siguiendo en buena parte cómo cuenta su llegada la web de Cáritas Madrid– digamos que son  seis jóvenes. Sonríen entre entusiasmados y agradecidos, aunque la vida no siempre les ha dado motivos para sonreír. Son subsaharianos, y vienen desde Canarias, donde llegaron en patera siendo aún menores, buscando una vida digna y un futuro que no encontraban en sus países de origen. Ahora tienen entre 18 y 19 años, y después de un tiempo en un centro para jóvenes migrantes, acaban de aterrizar en Madrid.

Les ha sorprendido el frío, dicen. De hecho, una de las primeras cosas que han hecho es ir a comprar abrigos. Han llegado ilusionados, pero con las prevenciones propias de cualquiera al empezar algo nuevo, y más en una urbe como Madrid, sus ritmos de gran ciudad, su entorno diferente a lo vivido en Canarias… Se alojan ya en uno de los pisos de Cáritas diocesana de Madrid.

La petición de acogida de estos jóvenes la atendemos la Iglesia de Madrid a través de nuestra Mesa por la Hospitalidad, desde la coordinación con las iglesias Canarias -en este caso, la de Las Palmas. que hace la petición- y encomendando el camino práctico de la respuesta a una de las entidades de la Mesa: Cáritas Madrid. Se activaban, así, esos corredores de hospitalidad que decíamos arriba, respuesta de aquél llamamiento que los obispos de Canarias hicieron a sus hermanos obispos del resto de diócesis españolas debido a la llegada masiva de personas migrantes.

Para ello, se ha habilitado un piso para acoger temporalmente a estos jóvenes migrantes. La caridad no entiende de fronteras, nunca, tampoco cuando se encuentra con necesidades desbordadas. Esta casa, de habitaciones espaciosas, será su hogar.

La acogida ha sido cálida. Dos jóvenes senegaleses que participan en otros proyectos de Cáritas diocesana se han ofrecido a recibirles. Serán sus referentes mientras se adaptan a esta ciudad y a la nueva situación. Comparten edad similar, vivencias pasadas parecidas y una cultura común. También los acompañarán, además del equipo técnico, un grupo de personas voluntarias muy diferentes entre sí; desde una joven alemana, a un jubilado o una mujer de mediana edad. Diversidad también para acompañar con una mirada amplia, inclusiva, multicultural.

Como multicultural ha sido la comida de bienvenida. Sabores y olores senegaleses se mezclan con los de la paella o la tortilla de patatas. En la mesa se ha derramado acogida y alegría. Una forma de hacerles ‘sentir como en casa’, a la vez que se abren puertas a otra cultura, otras personas y otras formas de hacer.

Han intercambiado experiencias entre palabras y frases cortas y muchas sonrisas. Han observado el salón, la cocina. Han dejado sus pertenencias en las habitaciones. Y se han sorprendido, con la mirada inocente de un niño, del tamaño de las camas y las habitaciones, qué bien “tener una cama para mí solo donde dormir”.

Este piso será el lugar desde el que comenzar a tejer nuevos caminos, empezar a trabajar, establecer nuevas redes de apoyo, terminar de tramitar su situación legal, o estudiar quizás… La vida que vive cualquier joven de su edad.

(en línea) José Luis Segovia: «JESÚS, ESPERANZA DE LOS POBRES, LOS MIGRANTES Y LOS REFUGIADOS»

IX Curso de Conferencias para Nuevos Evangelizadores
«Jesucristo: 2025 años de esperanza»
– JESÚS, ESPERANZA DE LOS POBRES, LOS MIGRANTES Y LOS REFUGIADOS –
[José Luis Sevovia, ‘Josito’]

Jueves 27.2.25 – 17:00-18:15
11ª Ponencia – Jesús, esperanza de los pobres, los migrantes y los refugiados. Con José Luis Segovia, Vicario Pastoral de nuestra archidiócesis.

+ Ver otras conferencias de tema sociosamaritano en este enlace +

CÍRCULO DE SILENCIO en solidaridad con los inmigrantes (mar. 25)


Discapacidad. Local accesible a personas con movilidad reducida.

CÍRCULO DE SILENCIO
en solidaridad con los inmigrantes
– 7.3.25 en Callao (Madrid) de 20.30 a 21.30 –

CÍRCULO DE SILENCIO en solidaridad con los inmigrantes.

Porque los delegados de migraciones de la Iglesia española acordaron que lo celebraran, en una u otra forma, todas las diócesis (más explicación y materiales en esta entrada).

Porque se está atentando contra la dignidad de las personas migrantes.
Porque sigue habiendo muertes injustas, fronteras fortaleza.
Porque los medios de comunicación y nuestros políticos manipulan el significado de nuestro vocabulario y de muchas conciencias.
¡Seguiremos denunciando toda ley y acto contra las personas migrantes!

¿Qué son los Círculos de Silencio?

  • Una acción NO VIOLENTA en solidaridad con las personas inmigrantes y de reivindicación de los derechos de todas las personas. Defendemos la noviolencia como el camino a seguir y a descubrir, que ponga siempre la conciencia por encima de la ley.
  • En Madrid se celebran desde 2011.
  • Información detallada en la web de Círculos de Silencio.

TRUMP, la obispa EDGARD y el papa FRANCISCO

TRUMP, LA OBISPA EDGARD Y EL PAPA FRANCISCO

A las dos últimas personas citadas en el título de esta entrada, es seguro que se le podían sumar más. Y es que no son sólo el papa católico y la obispa episcopal quienes han manifestado una oposición clara y firme a las políticas (¿políticas?) migratorias de Trump.En todo el mundo ha habido personas e instancias -religiosas y laicas- que se han manifestado en la misma línea.

Con todo, guardemos aquí memoria de las intervenciones de los dos líderes religiosos dichos, porque no tienen desperdicio ni en su fondo ni en su forma (y los segundo no es, tristemente, frecuente hoy en día, donde parece que discrepar sólo puede expresarse insultando).

Papa Francisco y obispa Edgard contra deportaciones masivas de Trump.La obispa episcopal Mariann Edgar Budde (véase quién es en este enlace de El País), durante la homilía de un servicio religioso que ella presidía y en la que estaba presente el presidente Trump (al día siguiente de su toma de posesión el 20 de enero de 2025), se dirigió directamente a Trump sin ambages: «En el nombre de Dios, le pido que tenga misericordia para gente en nuestro país que tiene miedo ahora», Puede leerse el discurso íntegro de la obispa en este enlace de El País. O ver una amplia crónica sobre las partes del discurso sobre las deportaciones de migrantes en este enlace de la BBC.

El papa Francisco, el día antes de la toma de posesión de Trump, ya había calificado como «una desgracia» que el líder republicano cumple con una de sus promesas electorales estrella: llevar a cabo deportaciones masivas de inmigrantes. Y, además de ampliar esa idea, la reiteró en el mensaje de felicitación que envió al presidente. Y todo eso se sumaba a que, dos semanas antes, se había nombrado arzobispo de Washington a Robert Walter McElroy, claramente a favor de los inmigrantes y de la acogida de los homosexuales en la Iglesia, y que no ha tenido empacho en criticar públicamente a Trump, como cuando tachó de «ineficaz y grotesca» la construcción del muro ante Méjico. Puede leerse ampliado todo esto en este enlace de El Diario Vasco.

Y de nuevo el papa Francisco es quien ha enviado el pasado 10 de febrero una Carta a los obispos estadounidenses (puede leerse en español en esta enlace de la Santa Sede), que expone ampliamente el rechazo a las deportaciones y acaba así: «Exhorto a todos los fieles de la Iglesia católica, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a no ceder ante las narrativas que discriminan y hacen sufrir innecesariamente a nuestros hermanos migrantes y refugiados. Con caridad y claridad todos estamos llamados a vivir en solidaridad y fraternidad, a construir puentes que nos acerquen cada vez más, a evitar muros de ignominia, y a aprender a dar la vida como Jesucristo la ofrendó, para la salvación de todos.».