Comunicado de la Mesa por la Hospitalidad – Día del Migrante

Comunicado de la Mesa por la Hospitalidad de la Archidiócesis de Madrid
EN EL DÍA INTERNACIONAL DEL MIGRANTE
– 18 de diciembre de 2021 –

[El Comunicado puede descargarse en PDF en este enlace]

Comunicado de la Mesa por la Hospitalidad Archidiócesis de Madrid. Día Internacional del Migrante.La Asamblea General de la ONU convoca a todas las naciones del mundo a procurar que los desplazamientos migratorios de las personas sean seguros, regulares y dignos. Nos recuerda la Declaración de Nueva York sobre Refugiados y Migrantes de 2016[1] y su compromiso con la protección de dignidad, seguridad y derechos de las personas migrantes. En este Día queremos significar, en línea con la enseñanza social de la Iglesia y los postulados de cualquier ética de mínimos:

1º Que los flujos migratorios son un elemento omnipresente e inevitable en la historia de la humanidad. Por eso, habrá que estar muy atentos para evitar dolores innecesarios y cualquier forma de vulneración, directa o indirecta, de los derechos humanos.

2º Que, teniendo en cuenta el sufrimiento que produce la movilidad humana, especialmente cuando se debe a razones traumáticas, son precisas políticas mucho más proactivas de cooperación internacional con los países de origen, de posicionamientos sin ambages por parte de nuestro Gobierno contra las dictaduras que originan la expulsión de conciudadanos, de colaboración multilateral para acabar con la corrupción de muchos gobiernos y la rentabilización que hacen sus corruptores, así como el aprovechamiento sin escrúpulos por parte de grupos organizados que explotan a los migrantes.

3º Es necesario establecer itinerarios reglados, respetuosos con el derecho a emigrar, y que garanticen que los desplazamientos no tengan consecuencias trágicas como la que el Papa Francisco ha llamado en Lesbos “el cementerio del Mare mortuum”, o la acontecida en Chiapas (Méjico).

4º Necesitamos marcos normativos que no contengan el germen patógeno, tan omnipresente en la normativa de extranjería, que percibe al inmigrante como un factor no de enriquecimiento social, sino de distorsión y amenaza.

5º Con las personas que han conseguido asentarse entre nosotros, tenemos que ser exquisitos en el cuidado de sus derechos. Deben terminar los irracionales limbos jurídicos que obligan a las personas desplazadas a no poder trabajar en condiciones dignas y tener que ser subsidiados de una u otra manera para poder sobrevivir. Aun más grave, si cabe, es la situación de irregularidad sobrevenida, originada por la incuria y falta de agilidad en la renovación de la documentación de las personas que ya habían obtenido un estatuto de legalidad entre nosotros: se ven abocadas a la pérdida de sus puestos de trabajo. con el consiguiente perjuicio para ellas, para la sociedad a cuyo beneficio trabajaban y a las empresas para las que se desempeñaban.

6º En el caso de la Comunidad de Madrid, especialmente en la actual situación de salud pública, vemos con preocupación las trabas y dificultades burocráticas para acceder a la atención sanitaria. Por un lado, la Comunidad niega el acceso a personas sin permiso de residencia que lleven menos de 3 meses en España, sin tener en cuenta situaciones, vulnerabilidades ni condiciones como ser menor de edad, estar embarazada, necesitar una atención urgente o tener una enfermedad grave cuyo tratamiento no puede demorarse. En el mejor de los casos, facilitaría la atención de urgencia en el centro de salud y permitiría la atención, pero factura la que se produce en una urgencia hospitalaria. Por otro lado, las personas a las que sí se reconoce el derecho, se encuentran con trabas burocráticas (cita previa para el alta en el sistema) y dificultades administrativas (por ejemplo, para empadronarse), que demoran en semanas y meses la posibilidad de atención.

La atención sanitaria y en especial la atención primaria son esenciales para asegurar la salud de cada persona y de la ciudadanía en su conjunto. En ese sentido, los derechos humanos, incluido el derecho a la atención sanitaria, no entienden de periodos de carencia que no tienen sentido cuando se trata de proteger de manera efectiva la salud de todos, máxime en una situación de emergencia sanitaria en la que la atención primaria juega un papel no suficientemente valorado.

7º Todos somos responsables de la suerte de todos. Los Derechos Humanos son una malla tupida que se asienta en el deber de cada uno de proteger la suerte de los más vulnerables. Romper esa valiosa red del lado de la parte más frágil, dejando en situación precaria precisamente a quien más necesita ser protegido, constituye una imperdonable afrenta a la ética y una provocadora amenaza a la paz y a la salud de todos. Seguimos sin aprender que ¡los virus no entienden de leyes de extranjería!

8º La delgada línea roja entre el bien y el mal, la dignificación y el envilecimiento social, la prueba del algodón del nivel moral y de la salud de nuestra sociedad se van a jugar en las respuestas políticas e institucionales de nuestras Administraciones (Gobierno, Comunidad Autónoma y Ayuntamientos) y en las actitudes de nuestra ciudadanía. Con el último estudio Foessa, “Lo que esconde el sosiego”[2], debemos prevenir la presencia de prejuicios étnicos que representan a la inmigración como amenaza, peligroso e injusto paso previo a la culpabilización de la inmigración de los problemas sociales estructurales que vivimos. Solo políticas públicas de protección social universal (de autóctonos y de inmigrantes) podrán asegurar una convivencia en paz y con cohesión social.

9º Hacemos nuestro el llamamiento de nuestro Arzobispo que invita a seguir suscitando ”realidades y realizaciones concretas de personas y grupos tanto eclesiales como sociales que apuestan por la acogida, la protección, la promoción y la integración de las personas inmigrantes y refugiadas. Muchas no son destinatarias pasivas de una acción benéfica, sino participantes activas en su proceso de integración […]. Todas esas realidades, la práctica de la hospitalidad y la reivindicación de derechos todavía no suficientemente reconocidos son a la vez sueños realizados que me llenan de esperanza y que agradezco profundamente, pero también retos y desafíos pendientes de realizar en el horizonte de «un nosotros cada vez más grande». A ello os convoco con ilusión”[3].

Madrid, a 18 de diciembre de 2021

Componen la Mesa por la Hospitalidad:


[1] Ver resumen de la Declaración y enlace a la misma en https://refugeesmigrants.un.org/es/declaration

[2] Véase https://www.caritas.es/producto/lo-que-esconde-sosiego-inmigracion/

[3] Carlos Card. Osoro Sierra, Carta con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2021, 20.9.21. Ver en https://www.archimadrid.org/index.php/arzobispo/cartas/carta-con-motivo-de-la-jornada-mundial-del-migrante-y-del-refugiado-2021

Comunicado de la Mesa por la Hospitalidad sobre la situación actual

Comunicado de la Mesa por la Hospitalidad sobre la situación actual
[El Comunicado puede descargarse en PDF en este enlace]


Logo de la Mesa por la Hospitalidad de Madrid“LA PRESENCIA VIVA Y ACTIVA DE MIGRANTES EN MADRID ES UNA RIQUEZA INCALCULABLE”
Comunicado de la Mesa por la Hospitalidad de la Iglesia en Madrid ante la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado del próximo domingo

Madrid, 21 de septiembre de 2021

La Mesa por la Hospitalidad de la Iglesia en Madrid, ante la próxima Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado el domingo 26, nos dirigimos a los cristianos y a toda la sociedad madrileña de la que formamos parte. Y lo hacemos desde nuestro compromiso con las personas migrantes, sumándonos a la feliz expresión «esperábamos trabajadores, vinieron personas, y queremos vecinos».

El regalo de los hombres y mujeres migrantes

Ante todo, seguimos afirmando que la presencia viva y activa en la Comunidad de Madrid de personas migrantes es una riqueza incalculable. Riqueza y regalo para todos y en todos los sentidos: humano, cultural, social, religioso, económico… Vivimos la génesis de “un nosotros cada vez más grande”, como proclama el lema de la próxima Jornada. Un «nosotros» que provoca rejuvenecimiento vital y biológico, crecimiento de la pluralidad y de la diversidad que camina hacia la interculturalidad, una sociedad que aprende y exige el acoger y el convivir (aun con actos tristes pero puntuales) como se ha visto y se ve en los problemas de barcos de rescate en el Mediterráneo, en la reciente crisis afgana, en los dramas humanos de Canarias o Melilla, en el espanto ante las vidas engullidas por el mar y por la inhumanidad de nuestras estructuras, etc. Reconocemos el valor de los espacios de diálogo entre el Estado y la Iglesia, aun sabiendo que tenemos puntos de vista distintos sobre qué es una acogida y acompañamiento integral y acorde con la dignidad de la persona. Y vemos tantas manifestaciones cívicas y sociales que proclaman «Queremos Acoger», con la acción profética de colectivos sociales grandes y pequeños, desconocidos muchos de ellos para el gran público, pero dotados de hombres y mujeres que aúnan lo que saben y tienen al servicio del imparable fenómeno de la migración: piensan globalmente y actúan localmente.

Reconocemos el mismo aire fresco de la migración dentro de nuestra Iglesia. El posicionamiento oficial de la Iglesia es claro, rotundo, y sin medias tintas. Y se basa y se ejerce desde el documento papal “20 Puntos de Acción para los Pactos Globales” y los cuatro verbos que los cimientan: acoger – proteger -promover – integrar. Todo en la gozosa,  global, y evangélica propuesta de “Fratelli Tutti”.

Así, nos alegra y compromete la paulatina incorporación de migrantes latinos a nuestras comunidades. La Iglesia madrileña ha realizado un estudio para poner en marcha una correcta pastoral latina, sin olvidar el reconocimiento de la religiosidad popular en origen. Crece el trabajo en red -incluyendo nuestra Mesa por la Hospitalidad- y la labor callada de mucha gente en grupos eclesiales y civiles caminando juntos con inmigrantes y contra la lacra de la trata. Aumentan los recursos de primera acogida y los proyectos de acompañamiento a medio y largo plazo, incluyendo fórmulas de sabor y talante literalmente familiar. Ofrecen -desde recursos materiales muy precarios- la «calidad y calidez» que demanda el papa Francisco, y, a la vez, viven que es mucho más lo que reciben de estos hermanos y hermanas migrantes que lo que se les da. Todo ello conjuntando lo humano y lo técnico, el hacer cotidiano con la incidencia profética y sociopolítica, el corazón samaritano con la cabeza formada y reflexionada (a lo que contribuye la Mesa con nuestro «Prontuario de actuación para la acogida»).

Sombras e injusticias

Todo lo anterior se entrevera de sombras y de injusticias que no son fruto de la casualidad o la mala suerte, sino de acciones y actitudes personales que se corresponden con políticas y criterios de las autoridades. Las hemos denunciado y las seguiremos denunciando, a la vez que tendemos la mano para, juntos, crear unas estructuras acordes a los Derechos Humanos y a los aparentemente olvidados «Pactos Globales» promovidos por la ONU y aprobados por la mayoría de la Comunidad Internacional para establecer “una migración segura, ordenada y regular”.

No podemos callar y cruzarnos de brazos ante:

  1. Una política del Estado en la que predomina el Ministerio de Interior sobre el de Migraciones, lo que presenta a la migración como una cuestión de orden público en vez de como una realidad de justicia y solidaridad. Se trata del paralelo de las políticas europeas de las que participamos, encaminadas a levantar muros y no a hacer reales los Derechos Humanos.
  2. Situaciones sangrantes que perduran en el tiempo sin un planteamiento moral y legal correcto de las autoridades: los limbos de los que salen del sistema de protección, los criterios restrictivos de asilo y refugio, el olvido de la frontera sur y de los ahogados, el reciente rechazo -ilegal e inmoral- de menores marroquíes no acompañados en Ceuta, el no reconocimiento legal de derechos fundamentales de las personas inmigrantes y las trabas para el ejercicio de otros, la permanencia de los inútiles e injustos CIE, el dejar a tantos en la calle y sin recursos…
  3. Una alarmante falta de respuesta de las administraciones ante las diletantes esperas para renovar papeles que provocan irregularidad sobrevenida, el olvido de los menores extutelados y su cada día más compleja situación, la falta de políticas integrales -y no de meros y escasos parches- de inserción social…
  4. La ciudadanía -también entre los cristianos- que ya no contemplan con escándalo y dolor las muertes en el mar por su repetición. O que van rumiando un cierto rechazo sordo a los inmigrantes -especialmente en los sectores que comparten las mismas condiciones de vida y que buscan las mismas ayudas-. O que muestran actitudes ¡y acciones! claramente xenófobas y -sobre todo- aporofóbicas. O el empeño -no casual- por criminalizar a la población migrante más allá de la realidad de los datos que desmienten tal cosa.
  5. La incapacidad de la comunidad internacional para implementar un sistema social y económico que evite el que tantas personas se vean forzadas a salir de sus países para vivir dignamente. Y, a la vez, para organizar un sistema digno y humanitario de migración, evitando las prácticas mafiosas que provocan muertes y tráfico de personas.
  6. Una reforma de la Ley de Extranjería que responda, en verdad, a los Derechos Humanos y la legalidad que de ellos se deriva.
  7. El no querer poner en marcha en España los “Corredores Humanitarios”, que en varios países europeos han implicado a la sociedad civil y a las iglesias cristianas, y han mostrado ser un camino con éxito para la acogida y la integración.

Abriendo futuro en el Espíritu del Reino

Nos toca dar respuesta real -afectiva sí, pero también efectiva- a todo lo dicho. Punto a punto. Y hacerlo con aquello que es esencial e ineludible a nuestro camino de discípulos: el poner en primer lugar de nuestro ser y hacer a aquellos migrantes más excluidos, a las aquellas personas de entre los migrantes a los que nadie atiende.

Para ello, necesitamos ser esa “Iglesia en salida” que potencia los espacios de acogida y de convivencia en las parroquias, comunidades, familias, etc., en una tarea donde el laicado debe adquirir el protagonismo que le es propio, también en la denuncia profética y la incidencia sociopolítica. Una tarea en la que no podemos ser «nosotros» y «ellos», los migrantes, sino una fraterna imbricación de todos, dando y recibiendo unos de otros, y sin olvidar lo específico de la segunda y tercera generación. Una tarea que hagamos enlazados en red con las entidades sociales. Una tarea con un gran papel de los medios de comunicación eclesiales, los «grandes» y los «pequeños».

Como sociedad y estado de derecho, hemos de ofrecer fórmulas de integración de inmigrantes y refugiados, sin que todo se ideologice o se incluya en la disputa partidista y política. Y esto subrayando la labor insustituible y esencial de quienes se dedican profesionalmente a la política en las administraciones europeas, nacionales, autonómicas, y locales.

Frente a la globalización de la indiferencia, la globalización de la solidaridad”, proclama Francisco. Como Mesa por la Hospitalidad, unimos las manos y el corazón de la Iglesia madrileña a la de tantos colectivos y personas que, desde muchos ámbitos, abren espacios de ternura y de eficacia a los hermanos y hermanas migrantes. Con ellos denunciamos y construimos. Para que ningún ser humano vea pisada ni su dignidad inalienable ni sus derechos, sea cual sea su origen. Para que caminemos hacia «Un ‘nosotros’ cada vez más grande». Para que, en fin, sigamos el empuje del Espíritu del Señor Jesús -crucificado en los hermanos, resucitado también en ellos- en el camino hacia un mundo tal y como el Padre lo soñó.

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La Mesa por la Hospitalidad dde la archidiócesis de Madrid la convoca y preside el cardenal Carlos Osoro. La componen las entidades eclesiales Cáritas diocesana de Madrid – Comunidad de Sant’Egidio Madrid – CONFER Madrid – Delegación episcopal de Movilidad Humana – Justicia y Paz Madrid – Pueblos UnidosSERCADE.

José Luis Segovia ante el Día Mundial del Refugiado

Día Mundial del Refugiado
JOSÉ LUIS SEGOVIA
– Vicario episcopal para el Desarrollo Humano Integral y la Innovación –

Ante el Día Mundial de Refugiado -mañana- el Vicario episcopal para lo social (Esta Vicaría forma parte de nuestra Mesa por la Hospitalidad), José Luis Segovia, ha declarado:

«El gobierno está ejecutando la ley de extranjería -cuando no se la salta- con una dureza e inhumanidad inaudita. Interior aplica la ley como una máquina de picar carne: hay expulsiones que rompen personas y trituran familias».

José Luis Segovia. Vicario episcopalPastoral Social Desarrollo Humano Integral Innovación

Informe CIE 2020

INFORME CIE 2020
[Entrada publicada el 21.5.21; actualizada el 6.6.21]

Informe CIE 2020. Servicio Jesuita Migrantes.Un año más, el Servicio Jesuita a Migrantes ha elaborado el Informe CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros). Este de 2020, el undécimo, lleva por título «Razón jurídica y sinrazón política». La mirada se dirige hacia el internamiento en tiempos de coronavirus, con especial atención a la insuficiente atención sanitaria, dando cuenta de la resolución de responsabilidad patrimonial del Estado en el caso Samba Martine. El informe aborda el diseño del proyecto de nueva construcción en Algeciras-Botafuegos y el plan de inversión en los CIE entre 2019 y 2024, ya que pocos indicadores de voluntad política hay tan fiables como el esfuerzo presupuestario en un modelo de internamiento tan problemático desde la perspectiva de los derechos humanos.

Presentación del Informe
Viernes, 4 de junio de 2021, 10:00 horas. En el Senado de España.

Informe CIE 2020 – Razón jurídica y sinrazón política
Puedes leerlo aquí abajo o descargarlo (en PDF) en este enlace. El Anexo de Datos Estadísticos puedes verlo después del infofrme, o descargarlo aquí.
Informe CIE 2020. Servicio Jesuita Migrantes.

Informe CIE 2020 – Razón jurídica y sinrazón política. Anexo de datos estadísticos
Informe CIE 2020. Anexo Datos estadísticos. Servicio Jesuita Migrantes.

Día de Africa – Firma para modificar Ley sobre derechos de extranjeros

DÍA DE ÁFRICA
– Firma para modificar Ley sobre derechos de extranjeros –

Esperábamos trabajadores, vinieron personas y queremos vecinos”.
(Cáritas)

Día de África 2021. Firma cambio Ley extranjeríaLa Coordinadora del Día de África (25 de mayo) -de la que forma parte la Delegación de Pastoral de la Movilidad Humana de nuestra Iglesia en Madrid- lanza un manifiesto con una propuesta de modificación de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social. A él se adhiere, entre otras entidades diocesanas, esta Mesa por la Hospitalidad.

Es necesario difundir esta propuesta. Y también apoyarla con tu firma, para conseguir llevar la propuesta al Congreso de los Diputados y dar voz a esta causa:

  • El manifiesto completo puede verse en este PDF.
  • Y un amplio resumen está en la página donde puedes firmar individualmente: https://www.osoigo.com/es/t/q/62159
  • Si deseáis adheriros como entidad, enviad un correo a coordinadoradiadeafrica@gmail.com Enviad el logo de vuestra entidad para que, como se puede ver en el enlace de arriba, las entidades vayan apareciendo en el banner.

Síntesis del Manifiesto y la petición (el manifiesto completo está aquí)

DIGNIDAD PARA LAS PERSONAS MIGRANTES
Para que los derechos fundamentales no dependan de la situación laboral

Apostamos por dar visibilidad a las campañas de denuncia de la vulneración de los derechos humanos que sufren las personas en movilidad y lo hacemos amparados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y en la Constitución Española. Dichos textos normativos recogen en distintos artículos el derecho a la vida, a la dignidad, a la integridad física, a la igualdad y no discriminación, a la salud, a la asistencia social, a la vivienda, a la movilidad, al trabajo y a la justicia gratuita y universal de todas las personas.

La llegada de nuestras vecinas y vecinos africanos se debe en gran medida a la dificultad que encuentran para desarrollar una vida laboral digna y a la fragilidad de los servicios básicos y del propio sistema político de sus lugares de origen. Esto es causa, entre otras, de que para Europa el continente africano continúa siendo solo una fuente inagotable de recursos naturales, que nuestras empresas explotan en muchas ocasiones sin cumplir unos mínimos requisitos que garanticen los Derechos Humanos y el respeto y cuidado del medioambiente, debido a una falta flagrante de regulación en este ámbito.

La migración africana que recibe el continente europeo no es más que una gota en el gran flujo de migrantes internos en África.

Debido al contexto de pandemia y de crisis económica en el que nos encontramos, queremos denunciar en especial el fenómeno de la irregularidad sobrevenida y manifestarnos contra el marco jurídico que lo ampara. La irregularidad sobrevenida supone una vulneración grave de los derechos humanos y sitúa a las personas migrantes en niveles aún más extremos de precariedad que atentan directamente contra su salud, su integridad y su vida.

Consideramos esencial que la puerta de entrada a los derechos fundamentales no siga siendo el mercado laboral. La situación administrativa regular de una persona migrante no puede depender de una Ley de Extranjería que está orientada a ordenar el flujo de mano de obra extranjera. Proponemos que la situación administrativa regular se obtenga a partir del empadronamiento, a través de informes de esfuerzo de integración o de un seguimiento por parte de los servicios sociales donde se determine la situación concreta de cada persona.

Véanse en el manifiesto completo los cambios que se proponen a la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social:

  • Apartado primero del artículo 31, sobre la situación de residencia temporal.
  • Apartado segundo del artículo 31, centrado en la autorización de residencia no lucrativa.
  • Apartado tercero del artículo 36, sobre la autorización de residencia y trabajo.
  • Apartado cuarto del artículo 36, sobre la contratación de extranjeros.