F. REDONDO, Dtor. Dpto. Migraciones de CEE, ANTE SUCESOS MURCIA

Fernando Redondo,
director del Departamento de Migraciones de la CEE,
ante los sucesos en Torre-Pacheco (Murcia)
FUI FORASTERO Y ME ACOGISTEIS

Nota de Fernando Redondo, director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, ante los sucesos en Torre-Pacheco (Murcia). Tomado de la web de Pastoral Social de la CEE.
Imagen: Alfonso Verdú para El País

Como cristiano y más específicamente como Director del Departamento de Migraciones de la CEE, no puedo dejar de manifestar mi preocupación, disconformidad y repulsa ante las proclamas y acusaciones que, en estos días, algunos grupos y personas están vertiendo en contra de las personas migrantes afincadas en nuestro país, pidiendo incluso una expulsión generalizada e incitando a la violencia a través de las redes sociales ,provocando enfrentamientos entre migrantes y autóctonos como está sucediendo en estos días en Torre-Pacheco (Murcia).

Fernando Redondo, dtor. dpto. Migraciones de la CEE. Ante los sucesos de TorrePacheco: FUI FORASTERO Y ME ACOGISTEIS. Foto Alfonso Durán.Los datos y la realidad nos dicen que la gran mayoría de las personas migrantes están fuertemente arraigadas en España [Ver AA.VV. Un arraigo sobre el alambre. La integración social de la población inmigrante en España (Colección de Estudios 46; Fundación Foessa 2020)]. Contribuyen a paliar el invierno demográfico que estamos atravesando y son en gran medida responsables del sostenimiento económico y estado de bienestar de nuestro país.

Desde el punto de vista eclesial, tenemos que reconocer que la presencia de personas migrantes está revitalizando, rejuveneciendo y animando la vida de muchas de nuestras parroquias y comunidades cristianas envejecidas y diezmadas.

Como no podía ser de otra manera, la Iglesia siendo fiel al Evangelio que nos recuerda «Fui forastero y me hospedasteis» (Mt 25, 35) y en consonancia con su doctrina social, siempre ha tenido una actitud positiva de acogida, acompañamiento e integración de las personas migrantes.

El compromiso de muchas parroquias y otras entidades eclesiales que llevan tiempo acogiendo e integrando en su seno, sin prejuicios, a las personas migrantes, dice más que mil palabras. Este ya es un gesto importante que favorece la convivencia entre todos, pero es necesario no bajar la guardia y que las parroquias sigan propiciando momentos y espacios de encuentro entre migrantes y autóctonos que posibiliten la escucha, superen prejuicios y favorezcan el enriquecimiento mutuo.

También es fundamental que transmitan por todos los medios narraciones positivas que muestren tanto al interior de la propia comunidad como de la sociedad circundante lo positivo que aporta la migración a las comunidades y a la sociedad, como un medio eficaz de desmentir bulos y combatir actitudes xenófobas.

Fernando Redondo Pavón
Director del Departamento de Migraciones de la CEE

FRONTEX ENTREGO ILEGALMENTE A EUROPOL MILES DE DATOS DE MIGRANTES Y ACTIVISTAS

FRONTEX TRANSFIRIÓ DURANTE AÑOS ILEGALMENTE A EUROPOL DATOS DE MIGRANTES Y ACTIVISTAS
Una investigación de varios medios, entre ellos EL PAÍS, revela que la agencia europea de fronteras facilitó a la entidad policial información indiscriminada de miles de personas a partir de entrevistas sin garantías a los recién llegados a Europa

[Lola Hierro, Luděk Stavinoha y Apostolis Fotiadis -Madrid, Bruselas, Atenas- para El País, 7.7.85]
[Imagen Adriel Perdomo (EFE): Policías y miembros de Frontex reciben a un grupo de migrantes rescatados por la Guardamar Concepción Arenal en Arrecife (Lanzarote), en noviembre de 2024]

Bajo la bandera de la lucha contra el tráfico ilícito de personas, la agencia europea de vigilancia de fronteras, Frontex, recopiló durante años datos personales mediante interrogatorios encubiertos a migrantes tras su llegada a Europa que carecieron de garantías jurídicas básicas. Entre 2016 y 2023, esta agencia cedió ilegalmente los datos de más de 13.000 personas a Europol, la agencia policial de la UE. Allí fueron almacenados en archivos de inteligencia criminal para ser utilizados en investigaciones policiales de los Estados miembros. Una investigación de Le Monde, Solomon y EL PAÍS —basada en cientos de páginas de documentos internos y entrevistas con expertos en protección de datos y abogados— revela la implicación de Frontex y Europol en prácticas opacas y legalmente cuestionables que conducen a la criminalización de migrantes y activistas de la UE que los ayudan o han estado en contacto con ellos. La agencia de fronteras se vio obligada a cambiar sus protocolos de transferencia de datos tras el informe de un organismo independiente de la Unión que considero esta práctica ilegal.

FRONTEX TRANSFIRIÓ DURANTE AÑOS ILEGALMENTE A EUROPOL DATOS DE MIGRANTES Y ACTIVISTAS.
“Toda mi vida estaba en ese archivo policial: mis familiares, las llamadas a mi madre, incluso detalles falsos sobre mi vida sexual. Querían presentarme como promiscua, lesbiana, usando la moralidad para hacerme parecer sospechosa”, afirma Helena Maleno (54 años), defensora de derechos humanos española que estuvo en el punto de mira de las fuerzas del orden por su labor de informar a las autoridades sobre personas en peligro al intentar llegar por mar a Europa. Fueron unas investigaciones criminales, iniciadas hace más de una década por las autoridades de España y Marruecos, las que expusieron hasta qué punto se había extendido el cerco policial a su alrededor.

En el archivo sobre Maleno recopilado por la policía nacional española se incluían, entre otros, tres documentos de Frontex que contenían detalles de unas entrevistas realizadas por los agentes europeos a migrantes que habían llegado en barco a España entre 2015 y 2016. En los informes, a los que ha accedido esta investigación, constaba información, incluida su cuenta de Facebook, que la presentaban como sospechosa de tráfico de personas. La policía española había obtenido esos informes de la base de datos criminal de Europol a finales de 2016.

Helena Maleno no fue la única que se enfrentó a este problema. El noruego Tommy Olsen y la austriaca Natalie Gruber, ambos reconocidos activistas, se encontraron con que información sobre sus actividades también figuran en la base de información criminal de Europol.

A la caza de información

Las primeras suspicacias acerca de los intercambios de Frontex y Europol se remontan a junio de 2022, cuando el Supervisor Europeo de Protección de Datos (SEPD) de la UE, una autoridad independiente, emitió dictámenes negativos sobre las normas de Frontex en torno al tratamiento de datos e inició una investigación.

Lo hizo tras analizar las llamadas entrevistas de debriefing que efectúan los agentes de Frontex con las autoridades nacionales a migrantes nada más llegar a las costas europeas, y que en teoría son voluntarias. En ellas se les hacen preguntas sobre el motivo de su viaje, la travesía o el posible modus operandi de las redes de tráfico de personas. El informe del SEPD cuestionó la voluntariedad de esas entrevistas aludiendo a que “por la posición vulnerable de los entrevistados y el modo en que formulan las preguntas no siempre se puede garantizar su carácter voluntario”. Fran Morenilla, abogado especializado en asistencia a migrantes, coincide: “No consta en ningún sitio porque no hay una firma de un consentimiento”.

Durante años, los defensores de derechos humanos han advertido sobre los intentos de criminalización de los migrantes irregulares y a ciudadanos de la UE que prestan ayuda en las fronteras europeas, a menudo con fundamentos jurídicos poco sólidos. Cientos de migrantes o activistas defensores de derechos humanos son detenidos cada año acusados de favorecer la migración irregular.

En segundo lugar, el SEPD se interesó por el uso que se daba a la información recopilada. A diferencia de Europol, Frontex no tiene mandato legal para investigar delitos ni para recopilar sistemáticamente datos personales con el fin de identificar a sospechosos de delitos. El SEPD reprochó a Frontex que estaba etiquetando rutinariamente como “sospechosos” a cualquiera mencionado durante un debriefing, y “enviando” esta información a Europol, incluyendo “datos de personas de las que el entrevistado ha oído hablar, ha visto, pero no ha podido verificar la credibilidad del nombre que se le ha dado, o si lo menciona bajo temor o en un intento de recibir algún beneficio”.

Según el actual mandato de Frontex, en vigor desde 2019, la agencia solo está autorizada a compartir estos datos con Europol tras evaluar estrictamente “caso por caso”.

Tras las pesquisas realizadas por el SEPD, un correo electrónico enviado el pasado diciembre por Nayra Pérez, entonces jefa de la Oficina de Protección de Datos de Frontex, al director ejecutivo Hans Leijtens, y a su adjunto, Uku Särekanno, resumió un claro veredicto: “El SEPD ha concluido que la Agencia transmitió ilegalmente datos personales operativos durante cuatro años a Europol”, escribió Pérez. Efectivamente, el informe final de la investigación, centrado en el envío de datos entre 2019 y mediados de 2023, confirmó que Frontex enviaba “automáticamente” todos y cada uno de los informes a sus colegas con sede en La Haya. Ya en 2015, en un informe previo, el organismo alertó de que las transferencias automáticas de Frontex “podrían constituir una infracción potencial del Reglamento”.

Frontex suspendió esa práctica solo cuatro días después del informe preliminar del SEPD en mayo de 2023, que incluye una amonestación. Desde entonces, ha revisado sus protocolos: ahora los datos personales solo se comparten con Europol en respuesta a solicitudes “específicas y justificadas”. De las 18 presentadas hasta mayo de 2025, Frontex aprobó solo cuatro. “La agencia ha extraído lecciones claras de esta experiencia”, ha declarado a esta investigación Chris Borowski, portavoz de Frontex.

Europol evita aclarar si suprimirá los datos enviados irregularmente,tal y como prevé la legislación de la UE. Su portavoz, Jan Op Gen Oorth, sostiene que el hecho de que el SEPD haya amonestado a Frontex “no significa que el tratamiento de los datos por parte de Europol no fuera conforme”. La experta en protección de datos de la Universidad de Luxemburgo, Niovi Vavoula, por el contrario, destaca que la prohibición de las transferencias automatizadas es un primer paso, pero “no puede olvidarse la responsabilidad de Europol de eliminar los datos que recibió ilegalmente”.

Una copia del informe final del SEPD (datado en diciembre de 2024) obtenida para esta investigación revela la magnitud de las transferencias de datos. Entre 2020 y 2022, según los informes de Frontex, Europol procesó los datos personales de 937 personas consideradas sospechosas y emitió 875 “informes de inteligencia”, destinados a las respectivas autoridades policiales nacionales que investigan el tráfico ilícito. Pero es solo una pequeña parte de los informes de más de 13.000 personas —con nombres, números de teléfono y cuentas de Facebook, entre otra información recabada— que la agencia de fronteras envió al Centro de Tráfico Ilícito de Migrantes de Europol entre 2016 y 2023. Maleno estaba entre ellos. Y Olsen y Gruber sospechan que ellos también.

Convertir a las personas en “sospechosas”

Frontex no recopila datos personales de los entrevistados y presenta los debriefings de aquellos que comparten la información como totalmente voluntarios, pero los informes del SEPD y los expertos legales dicen lo contrario.

Los expertos jurídicos sostienen que los entrevistados carecen de salvaguardias legales, como la presencia de un abogado, porque las autoridades insisten que no son necesarios, ya que los migrantes no están detenidos. Daniel Arencibia, abogado que trabaja en casos de migrantes acusados de tráfico ilícito en las islas Canarias, afirma que lo que hace Frontex durante estas entrevistas “tiene lugar en una caja negra, en ausencia de procedimientos penales regulares o salvaguardias legales que puedan limitar la exposición de migrantes vulnerables a la criminalización”.

Gabriella Sánchez, académica de la Universidad de Georgetown y antigua investigadora criminal especializada en tráfico de migrantes, sostiene que la noción de tráfico ilícito con la que operan Frontex y Europol “asume que todos los facilitadores son personas organizadas en redes y se basa en nociones racistas sobre los traficantes. Pero, de hecho, se acusa sistemáticamente a los migrantes de facilitar su propio tráfico, lo que acelera su criminalización. En otras palabras, miles de personas en la UE quedan atrapadas en la red de recopilación de datos”.

Una persona que no sabía que tanto Frontex como Europol poseen información sobre él es Tommy Olsen, un profesor de guardería noruego de 52 años. Lleva muchos años avisando a las autoridades cuando las personas que emprenden el peligroso viaje de Turquía a Grecia se encuentran en peligro y documentando las violentas devoluciones en caliente de los guardacostas griegos. Desde 2019, se ha enfrentado a múltiples investigaciones penales en Grecia, acusado de estar involucrado en el tráfico de migrantes, cargos que él niega.

Las solicitudes de libertad de información (FOI, por sus siglas en inglés) presentadas a Europol por esta investigación revelan que esta agencia tiene al menos tres “notificaciones de inteligencia” que mencionan el Aegean Boat Report, la organización unipersonal de Olsen. Europol se ha negado a revelar el contenido, considerado “altamente sensible” y de “relevancia para investigaciones pasadas y en curso”. En mayo de 2024, un fiscal griego de la isla de Kos dictó una nueva orden de detención contra el noruego. Aunque ya se han archivado siete investigaciones policiales previas contra él, ahora se enfrenta a una pena de 20 años de prisión.

“No tenía ni idea de que Europol tuviera archivos sobre mí. ¿Por qué están recopilando y compartiendo datos sobre mis actividades y mi organización, que simplemente intenta defender los derechos de los refugiados?”, se pregunta Olsen.

Con más de 800 agentes de debriefing desplegados en sus operaciones en 2024, estas entrevistas constituyen, según el SEPD, la “mayor recopilación operativa de datos personales de Frontex”. “Es extremadamente difícil analizar cómo intercambia datos exactamente Frontex con otros actores, porque a los abogados se nos mantiene en la oscuridad”, enfatiza Arencibia.

Olsen no es el único afectado. En mayo de 2022, la activista austriaca Natalie Gruber, de 35 años, se enteró de que existe un expediente de Europol sobre ella, tras presentar una solicitud de acceso a datos personales. Cofundadora de Josoor, una ONG que documenta las devoluciones en caliente desde Bulgaria y Grecia a Turquía, Gruber se convirtió en sospechosa después de que la Fiscalía griega presentara múltiples cargos, entre ellos el de facilitar la entrada ilegal de migrantes. Una de las causas abiertas fue sobreseída el año pasado, pero la segunda sigue abierta.

Europol se ha negado a revelar los informes de Olsen y de Gruber por razones de confidencialidad, y alega que hacerlo podría “poner en peligro las investigaciones penales”. Gruber ha impugnado esa negativa ante el SEPD, pero su reclamación sigue sin resolverse desde 2022. “Te enfrentas a este Goliat de la burocracia que nunca te dice nada. Lo único que puedes hacer es presentar otra solicitud y esperar. Es agotador y afecta profundamente a tu vida”, lamenta la austriaca.

Sigue sin estar claro cómo obtuvo exactamente Europol la información sobre Gruber y Olsen, y si contribuyó a crear causas penales contra ellos. La propia solicitud de datos de Olsen, presentada a Europol en abril, está pendiente.

Profundas consecuencias

Los casos de Maleno, Olsen y Gruber suponen solo una fracción de los miles de individuos y cientos de organizaciones, incluidas ONG humanitarias, que han aterrizado en las bases de datos de Europol desde que Frontex comenzó el volcado de información en 2016 en el programa PeDRA (Tratamiento de Datos Personales para Análisis de Riesgos, en sus siglas en inglés) a pesar de las advertencias previas del SEPD.

El SEPD advierte de las “profundas consecuencias” para las personas que se ven envueltas; corren “el riesgo de ser vinculadas injustamente a una actividad delictiva en toda la UE, con todos los perjuicios potenciales para su vida personal y familiar que ello conlleva”.

Un problema que persiste

En enero de este año, Leijtens notificó formalmente a Europol que las transferencias de información realizadas hasta 2023 por su agencia eran ilícitas. Según el jefe del SEPD, Wojciech Wiewiórowski, esta notificación obliga a Europol a “evaluar a qué datos personales afecta la transmisión y proceder a su supresión o restricción”.

Aunque Frontex se vio obligada a cambiar los protocolos, en marzo de 2025, su Oficina de Derechos Fundamentales (FRO) alertó al Consejo de Administración de la agencia de casos en los que la información de los debriefings “se utilizó para la investigación penal del migrante interrogado y de otras personas”. También mostró su preocupación “por el acceso y la recopilación de información grabada en los teléfonos de los inmigrantes durante las entrevistas”.

Aunque Frontex aún no ha aplicado plenamente todas las recomendaciones del SEPD, los observadores de derechos humanos de esta agencia tienen ahora acceso a algunos de los interrogatorios y el año pasado Leijtens adoptó nuevos procedimientos operativos, aunque no vinculantes, destinados a reforzar las salvaguardias.

Pero la premisa que subyace a estos esfuerzos de recopilación de datos es errónea, argumenta la académica Gabriella Sánchez: “Las agencias de la UE suelen justificar la recopilación de datos de los migrantes alegando que es necesaria para combatir las redes transnacionales de tráfico. Esto crea la ilusión de que los datos son realmente fiables o útiles. Sabemos que no es así”.

En 2017, un año después de que España abriera causa penal contra Maleno, la Fiscalía archivó las diligencias por no encontrar nada de carácter delictivo, pero el expediente pasó sin garantías judiciales a las autoridades de Marruecos, quienes la acusaron de tráfico de personas. Cuando fue citada a declarar ante el tribunal de Tánger ese mismo año, Maleno se quedó atónita al oír al juez referirse directamente a los informes de Frontex: “Me quedé completamente desconcertada. El juez me preguntaba específicamente por la información contenida en los documentos de la policía española y de Frontex. Era surrealista, pero pagué un alto precio”. En 2019, fue absuelta de todos los cargos.

Pero las preguntas persisten. “¿Cómo es posible que Frontex interrogara a migrantes sobre mí?”, se pregunta Maleno. “¿De verdad es su trabajo espiar a activistas de derechos humanos?”.

Evasión de responsabilidades

En noviembre de 2022, la Comisión de Libertades Civiles del Parlamento Europeo celebró su primera audiencia sobre PeDRA, el poco conocido programa de vigilancia de Frontex que transfiere datos personales a Europol.

El director ejecutivo adjunto de Frontex, Uku Särekanno, explicó a los parlamentarios que, hasta ese momento, Frontex había compartido con Europol datos sobre unos 13.000 “posibles sospechosos”. Särekanno compareció en la audiencia junto a otros dos altos funcionarios estrechamente implicados en la supervisión de PeDRA: Jürgen Ebner, director adjunto de Europol, y Mathias Oel, entonces alto funcionario del departamento de Migración y Asuntos de Interior de la Comisión Europea.

En declaraciones sincronizadas, los tres funcionarios aseguraron que las transferencias de datos eran excepcionales y se regían por un sólido marco jurídico.

Särekanno declaró ante la Comisión: “No es una transferencia masiva de datos, sino una evaluación caso por caso”. “No recibimos datos a granel de Frontex; se hace caso por caso”, se hizo eco Ebner, de Europol. Las transferencias de datos personales se producen únicamente ad hoc; PeDRA “no es un intercambio sistemático de datos”, dijo Oel.

Esta investigación ha visto, en correspondencia interna obtenida a través de una solicitud de libertad de información (FOI por sus siglas en inglés), que las tres agencias se coordinaron previamente para “alinear” sus mensajes a los eurodiputados. Cuando fueron preguntados al respecto, el portavoz de Frontex, Chris Borowksi, declaró que la declaración de Sarekano “se hizo de buena fe y se basó en el entendimiento y el marco internos vigentes en aquel momento”. Oel alegó que “lo declarado se basaba en la información facilitada por Frontex” y Ebner no respondió.

CÍRCULO DE SILENCIO en solidaridad con los inmigrantes (jul. 25)

Discapacidad. Local accesible a personas con movilidad reducida.

CÍRCULO DE SILENCIO
en solidaridad con los inmigrantes
– 4.7.25 de 20.30 a 21.30 –
ATENCIÓN: en Pza. Jacinto Benavente (Callao está ocupada)

Porque los delegados de migraciones de la Iglesia española acordaron que lo celebraran, en una u otra forma, todas las diócesis (más explicación y materiales en esta entrada).

Porque se está atentando contra la dignidad de las personas migrantes.
Porque sigue habiendo muertes injustas, fronteras fortaleza.
Porque los medios de comunicación y nuestros políticos manipulan el significado de nuestro vocabulario y de muchas conciencias.
¡Seguiremos denunciando toda ley y acto contra las personas migrantes!

¿Qué son los Círculos de Silencio?

  • Una acción NO VIOLENTA en solidaridad con las personas inmigrantes y de reivindicación de los derechos de todas las personas. Defendemos la noviolencia como el camino a seguir y a descubrir, que ponga siempre la conciencia por encima de la ley.
  • En Madrid se celebran desde 2011.
  • Información detallada en la web de Círculos de Silencio.

 

Gaza: UN PUÑETAZO ENCIMA DE LA MESA

Retrato del hambre y la dignidad rota en Gaza
UN PUÑETAZO ENCIMA DE LA MESA EN UN MARCO BÍBLICO

[José Luis Pinilla SJ, para Religión Digital, 30.5.25]

Hay escenas que no deberían caber en los ojos humanos. No por su crudeza, sino por su intolerable repetición. Las noticias de niños agolpándose por la comida en Gaza no es apenas un recuento informativo: es una fisura por donde se cuela la angustia de un mundo herido, un fragmento del tiempo donde la infancia —ese territorio sagrado— se arrodilla ante el hambre. Gaza no es solo un nombre de geografía; es ahora un umbral del dolor contemporáneo, una grieta encendida donde se pone a prueba, cada día, la capacidad del lenguaje para sostener lo insoportable.

Son imágenes de un grupo de niños peleando por comida [por ejemplo, ver aquí], arrimando sus platos y cazuelas, sonando en una sinfonía de horrores donde el ruido metálico se mezcla con los lamentos humanos. Al verlas, nos vemos arrojados sin contemplaciones al corazón de la tragedia. No hay tiempo para amortiguar el golpe ni espacio para la neutralidad: la escena es un espejo que nos incomoda, nos sacude. El verbo “peleándose” no es gratuito; es el indicio de que la supervivencia ha desterrado la niñez, de que en Gaza los juegos han sido reemplazados por una desesperación visceral. Y sin embargo, lo verdaderamente indignante no es la imagen misma, sino la condición que la hace posible: un bloqueo sistemático, una violencia estructural, una parálisis cómplice de la comunidad internacional.

Y al mismo tiempo, el representante de Palestina ante la ONU, al hacer referencia a la situación de su país, ha roto a llorar mientras golpea la mesa expresando la impotencia suya y de su pueblo durante su intervención [el siguiente vídeo está tomado del canal de YouTube de El País]:

En este marco, la voz de Riyad Mansour, quebrada, temblorosa, irrumpe como un lamento bíblico, un clamor que por momentos parece venir desde un tiempo arcaico, y sin embargo resuena con escalofriante actualidad. Que un diplomático —pieza muchas veces fría del engranaje político— se quiebre en un foro internacional no es un gesto menor: es la dignidad rota frente al horror, es la humanidad asomando entre las ruinas del protocolo. Sus palabras no están apenas pronunciadas: están desgarradas.

Dice: “Las madres abrazan los cuerpos inmóviles, acarician el pelo, les hablan, les piden perdón…”. Aquí la sintaxis no encadena ideas; acompaña el susurro de las madres que, en una mezcla de ternura y delirio, intentan rescatar lo que ya no respira.

Y entonces, como en las Escrituras: “Voz fue oída en Ramá, llanto y gran lamentación; Raquel que llora por sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron” (Jer 31,15). El eco de esa Raquel que llora en Ramá atraviesa los siglos y se posa hoy en Gaza, donde cada madre parece repetir el mismo lamento antiguo.

Y, como si fuera la firma del documento más importante en la ONU, da un puñetazo fuerte encima de la mesa.

La fuerza poética de estas imágenes —y digo poética no por ornamento, sino por densidad expresiva— reside en su capacidad para entrelazar lo individual con lo colectivo, lo íntimo con lo político.

Y mientras tanto, como un decorado permanente, se entrelaza la imagen del humo dominando el horizonte de Gaza. Es una imagen bíblica: “la tierra estaba cubierta de tinieblas” (Éxodo 10:22), una columna de ceniza que sustituye al sol, una señal de que en ese rincón del mundo, cada día se libra un éxodo sin promesa. “Subía el humo de la tierra como el humo de un horno” (Génesis 19:28), y con él, la infancia arde en un holocausto de hambre y silencio. Pero a diferencia del relato antiguo, aquí no hay un Mar Rojo que se abra, no hay una tierra prometida al final del sufrimiento. Solo hay hambre, y es un hambre que no cesa, que se acumula como polvo sobre los ojos, que invade los estómagos y también las palabras.

El relato pone en diálogo múltiples registros: el periodístico, el político, el emocional, y en todos ellos se infiltra una sensación de impotencia. Hay algo coral en esta narración: una asamblea de voces —la ONU, Sigrid Kaag, António Guterres, los grupos de ayuda— que coinciden en la denuncia, pero se diluyen en la acción. La ayuda humanitaria, nos dicen, llega a cuentagotas, y esa expresión encierra su propio espanto: ¿cómo se dosifica el auxilio cuando se mueren niños? ¿Con qué criterio se reparte la urgencia?

Este texto nos confronta con una doble obscenidad: la de los cuerpos infantiles agonizando por inanición, y la de la maquinaria internacional incapaz de frenar esa agonía. Es una literatura del espanto que no inventa nada, que no necesita metáforas porque la realidad ya es insoportable. Aun así, el llanto de Mansour, y su puñetazo encima de la mesa que parece clausurar toda posibilidad de discurso, es en sí mismo un acto literario en el sentido más hondo: el lenguaje llevado a su límite, hasta el borde del silencio y la impotencia.

El colofón, con la actuación de Netanyahu como respuesta a las acciones de Hamás, introduce una disonancia brutal. Como si la historia no supiera qué tono adoptar: la guerra continúa su retórica de exterminio mientras en paralelo se describe el entierro de la infancia. El contraste es hiriente: mientras un líder de Hamás muere —un dato que el poder celebra—, decenas de niños lo hacen también, pero sin nombre, sin cifra oficial, sin duelo reconocido. En la contabilidad del horror, algunos cuerpos valen más que otros.

No hay consuelo posible. Pero sí hay una exigencia: no voltear la mirada. Tal vez esa sea la mayor virtud literaria y moral de estas imágenes de la impotencia propia y colectiva. Al obligarnos a mirar de frente, nos recuerda que el dolor ajeno, cuando es silenciado, se convierte en vergüenza propia.

Y que, en medio del hambre, la palabra y el puñetazo encima de la mesa —cuando son honestos, cuando tiemblan— puede seguir siendo una forma de resistencia.

Justicia y Paz – PAZ DESARMADA Y DESARMANTE EN GAZA

Comisión General de Justicia y Paz
LLAMAMIENTO PARA UNA PAZ DESARMADA Y DESARMANTE EN GAZA
-22.5.25-

El Señor dijo a Caín: «¿Dónde está Abel, tu hermano?». Respondió Caín: «No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?». El Señor le replicó: «¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo (Gn, 4).

Comisión General de Justicia y Paz. LLAMAMIENTO PARA UNA PAZ DESARMADA Y DESARMANTE EN GAZA.En este año Jubilar de la Esperanza traemos a nuestras conciencias el llamado del Concilio Vaticano II, que nos recuerda que “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. (…) La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia.” (GS, 1)

En un mundo enfrentado, que nos dibuja un mosaico de muerte con una “guerra mundial a plazos” y que van adquiriendo estructuras más enraizadas de permanencia en la violencia y el odio, donde el valor de la defensa de las personas y de los pueblos como centro de la vida plena va perdiendo peso a favor de intereses mercantilistas, del dinero y del poder, anhelamos una sociedad atravesada por la convivencia, el respeto mutuo y la preservación de los derechos inalienables, conquistados con mucho esfuerzo.

Hasta que no haya una paz firme y duradera nuestro silencio no puede ser cómplice de tantas guerras activas.

La realidad que estamos viviendo clama a gritos el fin de todo enfrentamiento y el establecimiento de la paz llena de justicia, en todos los territorios que sufren este flagelo de la guerra, y especialmente en la querida tierra de Palestina, donde, en palabras de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, la escalada militar plantea condiciones de vida incompatibles con la supervivencia de la comunidad palestina, especialmente de la población de Gaza.

En Gaza, las personas mayores, menores y familias supervivientes están ya muriendo de hambre:

No queremos que Atila recorra la franja de Gaza, no queremos ni bombas ni rehenes, queremos justicia y paz para quienes viven en Israel y en Palestina, queremos el pleno respeto de todos los derechos humanos en todas las tierras que pisó nuestro señor Jesucristo y en todo el mundo. No podemos olvidarnos ni mirar para otro lado cuando los hermanos y hermanas sufren y están muriendo a causa de las guerras.

Quedarnos indiferentes es una incoherencia total con nuestro cristianismo.

Con el Papa León XIV, decimos que la paz no es el silencio sepulcral después del conflicto, no es el resultado de la opresión ni del exterminio, sino un don que mira a las personas y reactiva su vida. Rezamos por esta paz, que es reconciliación, perdón, valentía para pasar página y volver a comenzar en una relación de respeto y convivencia.

Los pueblos quieren la paz:

No podemos olvidar que no hay paz sin justicia y no hay justicia sin reparación, no solo física y de infraestructuras, sino fundamentalmente de tantas personas dañadas en su cuerpo y en su espíritu. Debemos implicarnos todo lo que podamos en este esfuerzo de reparación y de exigencia de parar la guerra como condición primera e ineludible.

Para que esta paz se difunda, junto con el Papa León XIV, apoyamos a la Santa Sede, que está a disposición para que las personas enemigas se encuentren y se miren a los ojos, para que a los pueblos se les devuelva la esperanza y se les restituya la dignidad que merecen, la dignidad de la paz.

Con el corazón en la mano, decimos a quienes dirigen los pueblos: ¡Encontrémonos, dialoguemos, negociemos! La guerra nunca debe ser inevitable porque en ella nadie gana y todos perdemos; las armas pueden y deben callar, porque no resuelven los problemas, sino que los aumentan; porque pasarán a la historia quienes siembran la paz, no quienes cosechan víctimas; porque las demás personas no son ante todo enemigas, sino seres humanos: no son seres malos a quienes odiar, sino personas con quienes hablar.

Para llegar a una situación de “justicia, paz, verdad y fraternidad”, como viene reclamando el Papa León XIV, se requiere, de manera urgente e inaplazable, terminar con el asedio a la población, así como con el ataque a los hospitales, con los bombardeos a la población civil, la destrucción sistemática de infraestructuras y vecindarios, y la negación de asistencia humanitaria, lo que supone una violación de los derechos humanos más básicos y del derecho internacional humanitario, actos de ocupación equivalentes a una limpieza étnica.

Por eso, y por ser un imperativo para la dignidad humana, reclamamos:

Que se respete el Derecho Internacional Humanitario

Que se permita la entrada de ayuda humanitaria sin restricciones,

Que se respete la defensa de la vida, especialmente de las personas más vulnerables, infancia, enfermas, mujeres, y se libere a todas las personas secuestradas

Que se abran corredores humanitarios para asistir a la población civil.

Que dirigentes de los Estados sigan imponiendo sanciones a los Acuerdos con quienes no respetan el derecho internacional humanitario y cese el rearme, con un embargo militar integral, en búsqueda de una paz “desarmada y desarmante”.

Que se dé fin a la guerra en Gaza, y se inicie la reconstrucción de las infraestructuras para una vida digna del propio pueblo palestino en su territorio, hasta consolidar una Paz con Justicia y reparación

«¡En un mundo dividido y herido por el odio y la guerra estamos llamados a sembrar la esperanza y a construir la paz!«. Con estas palabras de nuestro Papa León XIV, hacemos un llamado a ser constructores de puentes de tolerancia, de diálogo y de plena justicia, para toda persona y condición, para todo pueblo y nación. Estamos llamados y convocados a ser artesanos de la paz, convencidos de que es Dios quien mueve la historia, aunque a veces nos parezca ausente o lejano.

Nuestra Señora de la Paz, ruega por nosotros. Acudimos a ti para que esa paz que Dios nos ofrece en Jesús, la recibamos, la conservamos y la llevemos al mundo. Ayúdanos para que seamos artífices de la Paz. Que tu maternal auxilio nos haga valientes, pacientes y eficaces para comprometernos a trabajar por la justicia, fundamento de la paz que todos necesitamos.

Comisión General de Justicia y Paz. LLAMAMIENTO PARA UNA PAZ DESARMADA Y DESARMANTE EN GAZA.