Migrantes: LA «CONDENA DEL TIMÓN» DEL CAYUCO

LA CONDENA DEL TIMÓN
Decenas de jóvenes migrantes llenan las cárceles acusados de manejar el cayuco hacia Europa. Algunos extranjeros son considerados mafiosos y se les imputa el delito de tráfico ilegal de personas. Organizaciones humanitarias y abogados denuncian que son solo un chivo expiatorio.

[Carmen Morán Breña para El País 2.2.26]
[Foto Alberto Braña]

Migrantes. La condena del timón del cayuco. Foto Alberto Valdés.
A las cárceles de algunas comunidades españolas, como Canarias, no dejan de entrar jóvenes migrantes condenados o acusados de tráfico de personas por haber manejado el cayuco en el que llegaron, haber distribuido alimentos en el trayecto o mantenido el orden, quizá con un machete en el costado, entre el desesperado pasaje procedente de Malí, de Mauritania o de Senegal que un día se echó al océano Atlántico con una sola idea en la cabeza: Europa. Esos patrones que hace unos años eran en su mayoría mafiosos son ahora, en no pocos casos, pobres pescadores que buscan un viaje gratis, muchachos engañados que sueñan, como el resto de los viajeros, con un mundo mejor y que, en ocasiones se agrupan en cooperativas para alcanzar la costa anhelada. Cuando la embarcación arriba a España con su carga de miedo, desconcierto, hambre y frío, algunos dan sus primeros pasos en el nuevo mundo directos a la cárcel. Así lo denuncian quienes forman parte de una red civil solidaria que trata de ayudarlos, un cambio de modelo en el tráfico de migrantes del que son conscientes también las autoridades y que confirma la fiscal de Extranjería de Canarias, Teseida García García, con una respuesta elocuente. ¿Están las cárceles llenas de pobres desgraciados? “Pues sí”.

En Malí no saben lo que es el mar. La distancia más cercana al Atlántico supera los 1.000 kilómetros y hay que atravesar en otros países, como Mauritania o Senegal, antes de conocer el océano. Mamadou nació en una diminuta aldea maliense hace 31 años, de una madre dedicada a la venta y un padre agricultor con inquietudes políticas. La violencia de su país los ha matado a los dos, pero cuando el niño tenía cuatro años su padre lo llevó a ver el horizonte salado hacia el que un día iba a poner rumbo el muchacho en un precario barco de madera. En un albergue del archipiélago, el joven quiere mostrar también una antigua herida de bala en una pierna. No hace falta. Mamadou ha elegido este nombre falso para contar que ha pasado tres años en una cárcel de las islas sin que ese encierro le haya borrado una sonrisa marfileña que se abre entre gestos de impaciencia por darse a entender en un español naciente.

Cuenta que desembarcó un 9 de agosto de 2022 y el día 11 ya estaba preso, junto con otro compañero. Cada barca que llega suele acabar con uno o dos detenidos como patrones, bajo la acusación de un delito de favorecimiento de la migración. “La gente del barco dijo que yo llevaba el timón, y sí, no puedo mentir, pero yo no tenía ningún dinero, no me dieron dinero”, repite una y otra vez obsesionado con demostrar que no había afán de lucro en su maniobra marítima. Que él era solo uno más, otro más de los que quieren buscarse la vida en las Canarias, con una corta lista de prioridades: “Ser camarero o fontanero o cocinero”. Por ese orden.

La ley es compleja. Las leyes, porque son muchas. El código penal español condena el delito de tráfico de migrantes a los llamados patrones, quienes llevan la nave, y se argumenta con el peligro al que han expuesto a los pasajeros o a las coacciones o violencias impuestas para mantener el orden, por ejemplo. Se tiene en cuenta para inculparlos si manejaban el timón, si repartían el rancho, si se lucraban con el viaje. Todo ello está penado con cuatro a ocho años de cárcel, que pueden incrementarse por homicidio imprudente si hay muertes en el trayecto y se impone un año más por cada cadáver, normalmente. “Es un delito muy grave que se acrecienta si pertenecen a organizaciones mafiosas”, dice la fiscal García García. Reconoce que antes era más común ver a patrones profesionales, mafiosos, mientras que ahora es habitual que el viaje se organice cooperativamente, “pero siempre hay alguien que se encarga, que lleva el control, que domina la situación”, explica. “Pero son desgraciados, lo sé”, añade, lo que no impide, explica, que tengan que pagar su culpa de acuerdo con la ley: “Son vulnerables, pero también adultos que tienen que asumir una responsabilidad, aun cuando estén necesitados de asilo. Tengo en cuenta que son desgraciados, pero los tribunales suelen ir a los hechos, no a las circunstancias”, dice en su despacho de Las Palmas de Gran Canaria a finales del año pasado, donde cuelga su uniforme de blancas puñetas de encaje. “Aunque haya homicidios imprudentes trato de buscar una conformidad para rebajar la condena. Me critican por pedir tres años o más de dos, lo que impediría cumplir la pena o evitar los antecedentes [en el futuro], pero es un delito muy grave y yo tengo que mirar por el interés general y público. El fin de la pena es también un mensaje social”, dice. “El narcomenudeo también es el último eslabón de la cadena [criminal], pero qué pensarían si no lo condenáramos”, justifica. “Yo solo aplico la ley”.

Cuando García García dice que la critican se refiere a abogados como Daniel Arencibia, muy activo en la defensa de los migrantes en las islas, que ha elaborado con paciencia de amanuense un listado de 1.004 sentencias en provincias costeras desde 2016, 873 en primera instancia, 116 apelaciones y 15 casaciones. El estudio demuestra la severidad de las peticiones de condena de las fiscalías canarias, tanto de conformidad como sin ella. Ha cotejado los kilómetros de viaje, la prisión preventiva, incluso el proceder policial. Con el mar a su espalda en Las Palmas de Gran Canaria, Arencibia está sentado en la terraza de un bar, y concluye: “No se está persiguiendo a las mafias, se mete en la cárcel al último mono para tener cifras bonitas, se está persiguiendo a los abocados a una criminalidad forzada. Se han dado casos en los que el patrón mafioso cambia de barca avanzado el trayecto y deja a todos a su suerte”, afirma. O que algunos agarran el timón a cambio de un viaje gratuito firmando así su condena. Asegura el abogado que las pruebas que se recaban para encausar a esos jóvenes son endebles, la simple declaración de dos testigos de la nave atemorizados al desembarcar, “sin iniciar averiguaciones sobre un supuesto enriquecimiento, por ejemplo. La última memoria de la Fiscalía, referente a 2024, sobre las “investigaciones patrimoniales y financieras de las redes” indica, en su página 69, que “no se ha realizado ninguna investigación al respecto”. Sobre comiso de bienes dice: “No se ha producido ningún comiso de bienes”.

Sin huellas

Acudiendo a sentencias de otros países o regiones, Arencibia sostiene que en Canarias no se toman huellas dactilares del timón del barco. “Eso no tiene sentido, el timón lo toca todo el mundo y no significa nada”, confirma la fiscal de Extranjería. Tampoco usan drones, reconoce García García, para ver quién maneja el timón, algo que ocurre en otras partes, según Arencibia. ¿Cómo se determina entonces la culpabilidad del supuesto patrón? “Con fuentes abiertas como Facebook o TikTok, con las declaraciones de quienes lo han visto y que toma la policía”, explica. Tampoco eso convence a los muchos abogados que están trabajando en esta materia en las islas, que achacan las declaraciones de los testigos al momento de desconcierto que viven al llegar y a que les ofrecen regularizar con papeles su situación a cambio de acusar al patrón, dicen varios consultados. La fiscal lo niega. “No, porque no todos hablan, eso no es verdad”, afirma. Y sobre el peligro de los trayectos para ajustar las penas, García García dice que no se puede comparar el Mediterráneo con el proceloso Atlántico.

Una reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha absuelto a dos jóvenes subsaharianos por falta de pruebas, al entender que la sola declaración de un testigo no es suficiente para ello. Es la segunda sentencia en las islas en ese sentido, lo que ha llenado de esperanza a los abogados extranjeristas.

Las leyes europeas y nacionales no incluyen ciertas salvaguardas que sí se recogen en el Protocolo de Palermo (ONU) sobre tráfico de personas, ratificado por España, por ejemplo que se tenga en cuenta si hay “beneficio económico o material”, algo que estaba previsto para exculpar a familiares o bien ONG o grupos religiosos cuyos motivos son puramente políticos o sociales. Según datos recogidos por el Proyecto Patrones, redactado por un grupo de abogadas y activistas especializados, el año pasado fueron detenidas en Italia 106 personas migrantes, más de 228 en Grecia y más de 100 en las islas Canarias.

En 2023 se inició el proceso de modificación de la directiva de favorecimiento de la migración en la Unión Europea. “En la actualidad, el Parlamento Europeo discute una modificación a la directiva de facilitación de la migración que elimina el riesgo de daño a los pasajeros como motivo para la condena y excluye el delito para actores humanitarios o familiares, pero está bloqueada por los partidos conservadores”, explica la coordinadora de dicho proyecto, Inés Marco.

El desempeño de la policía para la captura de mafiosos, con irrefutables éxitos, como la reciente desarticulación de una red de tráfico de menores en Lanzarote, no impide que en numerosas ocasiones paguen justos por pecadores, algo de lo que ya advirtió hace tiempo la ONU en un informe monográfico sobre la ruta canaria. La política, sin embargo, no sopla a favor de los migrantes.

Un cuchillo y un chaleco

La fragilidad de las pruebas para inculpar a los migrantes conduce a muchos a firmar acuerdos de conformidad y pasar un tiempo en la cárcel, pero otros que tienen más suerte o más ayuda siguen adelante con el juicio y algunos lo ganan. Javier Moreno y Ana Castaño llevaron el caso de un jovencísimo senegalés acusado de patrón, luego de favorecimiento de migración ilegal. Estuvo un año y medio en prisión provisional y la ausencia de intérpretes adecuados fue solo una de las fallas que encontraron los abogados cuando se pusieron manos a la obra. El desaseo de la instrucción se manifestó además en que “aproximadamente al 60% de los llegados en la patera les habían adjudicado el mismo día del mismo mes del mismo año como fecha de nacimiento. “No se comprobó que la declaración de los testigos ofreciera indicios suficientes, ni que el cuchillo con el que el muchacho bajó del barco cumplía esas ‘grandes dimensiones’ de las que hablaba la Guardia Civil”, dice Moreno. Tampoco se ponían de acuerdo los testigos en el chaleco que supuestamente vestía el supuesto patrón, ni si lo llevaba él solo o también el otro acusado con él, o ninguno. “Meses después, en el juicio los testigos ya no están seguros de lo que declararon en las penosas circunstancias en que se les interroga por primera vez, apenas llegados a la cosa”, asegura el abogado. Los acuerdos de conformidad fueron desechados por el muchacho y el juicio se resolvió a su favor. Hoy sigue en Canarias, con la misma idea agujereándole la cabeza: trabajar. “La política migratoria”, se queja Moreno, “tiene un marco más policial que de acceso a la justicia, no tanto para desmontar mafias como para disuadir la migración”, sugiere.

De la dimensión social y el apoyo a estos acusados se ocupa en muchas ocasiones toda una red de solidaridad civil que en las cárceles es más necesaria para esta población migrante, desprovista de todo, incluso de la familia. Una de estas personas, que no quiere dar su nombre para no entorpecer su tarea en este campo y a quien llamaremos Jaime, cuenta que “la primera necesidad de estos muchachos es social, que no se olviden de ellos. Cuando llegan a prisión no saben por qué están allí, no les traducen, no tienen papeles, pero tampoco ropa, a veces pasan un año hasta que se comunican con la familia”, afirma. Jaime denuncia la falta de formación específica en extranjería y de conocimiento de los lugares de origen de los migrantes de buena parte del personal que trata con ellos en las cárceles, y son otros compatriotas presos quienes les informan tentativamente de por qué están encerrados. “No tienen dinero a veces ni para comprar papel higiénico si se les acaba. Si lo tienen, muchos no pueden enviar a casa el peculio carcelario porque los padres en las zonas rurales de esos países no tienen una cuenta bancaria para hacerlo”, explica el activista. “Idealizan más que nadie la libertad que ya buscaban en Europa y al salir de la cárcel se encuentran con una bolsa de plástico con cuatro pertenencias en un lugar cualquiera y con los puentes para regularizar su situación rotos por su estancia en prisión. Muchos acaban en las calles y con sus problemas mentales agravados. Lo que está ocurriendo, dice, ”tiene una voluntad propagandística, para disuadir la migración”, asegura. “Y algunos no pierden la sonrisa, son héroes, jóvenes héroes porque la inmensa mayoría no pasa de los 30 años”.

Activistas y solidarios han tejido fabulosas redes en Canarias que se ocupan de los menores y adultos, de mejorar la estancia en los centros de acogida, de orientar, de prestar ropa, de pelearse con la burocracia para que avancen los papeles. Uno de los nudos de esa red es el capellán de prisiones José Antonio Benítez. El claretiano tiene acceso a las prisiones y no esconde su cabreo por las políticas migratorias y las acusaciones de ser patrón de barco que recaen sobre muchos de sus protegidos: “Si algunos no han visto el mar en su vida, pero basta con que dos le señalen y ellos mismo se declaran culpables con la promesa de una pena menor. Hay chavales de 19 y 20 años que se pasan tres en prisión y luego no pueden regularizar su vida”, asegura. El capellán católico dice que los utilizan en el puerto de partida y los criminalizan en el de llegada. “Son las mafias quienes los organizan, no ellos, y cuantas más complicaciones les ponen, más riesgo tendrán sus viajes, no es de extrañar que algunas de estas pateras acaben a la deriva en América llena de cadáveres”, se lamenta en su oficina de Gran Canaria. Calcula que un 25% de la población carcelaria es extranjera, y en su cuaderno de bitácora lleva más de 52 casos a los que se ha propuesto prestar ayuda. Es una lista que no tiene visos de remitir, porque por cada cayuco que llega hay un par de detenidos, generalmente. “Están fabricando delincuentes”, dice el religioso, pero asegura que no son más que jóvenes utilizados para que los verdaderos patrones que se lucran se libren de la policía. “La mafia, como el agua, siempre encuentra su camino”.

Cáritas Española – COMPRENDER LA REGULARIZACIÓN ADMINISTRATIVA

Cáritas Española
COMPRENDER LA REGULARIZACIÓN ADMINISTRATIVA
– información, postura institucional y orientaciones clave –

Cáritas Española ofrece una página especial en su web con  información clara y sencilla para entender qué es la regularización administrativa y por qué es importante hoy. Para acceder a la web, pulsa aquí. La información se organiza en 4 bloques principales (que, a su vez, se subdividen en varios temas). Los 4 bloques son:

Cáritas Española COMPRENDER LA REGULARIZACIÓN ADMINISTRATIVA - información, postura institucional y orientaciones clave -
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CONTRA LA REUBICACIÓN DE INMIGRANTES aprobada por la UE

LOS CENTROS DE INTERNAMIENTO DE EXTRANJEROS (CIE) EN TERCEROS PAÍSES SON «UN GRAVE RIESGO PARA LOS DERECHOS HUMANOS»
Más de 60 organizaciones se pronuncian contra la reubicación de inmigrantes aprobada por los ministros de Interior europeos

[tomado de Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo para Alfa y Omega de 10.12.25]
[foto: reunión de ministros de interior de la UE el 8.12.25]

Unión Europea. Reunión Ministros de Interior para reubicación de migrantes.Más de 60 organizaciones europeas de la sociedad civil han expresado su «profunda preocupación» ante la posición adoptada el lunes por los ministros de Interior de la Unión Europea con respecto al desafío de la inmigración. El lunes, los estados miembros de la UE aprobaron, con la negativa de España, el Fondo de solidaridad migratoria para 2026, que consiste en 21.000 reubicaciones de solicitantes de asilo. Ello supone «un deterioro severo» de las garantías legales y de los estándares de derechos humanos aplicados a las personas sujetas a procedimientos de expulsión, afirman las organizaciones.

Según la declaración conjunta (enlace al documento en inglés) de estas organizaciones, el planteamiento de la Comisión introduce «retrocesos significativos» como la posibilidad de ampliar los periodos máximos de detención hasta superar los 24 meses o la reducción de las oportunidades a la hora de recurrir decisiones de retorno. Las organizaciones advierten asimismo de que el texto incrementa las obligaciones de cooperación de las personas afectadas —incluyendo condiciones difíciles de cumplir en la práctica— y prevé sanciones severas en caso de incumplimiento.

Junto a ello, el comunicado critica, además, que se mantenga la posibilidad de establecer centros de retorno en terceros países —lo que se ha dado en llamar centros Meloni, en referencia a la política que ya ha adoptado la presidenta de Italia—, una medida que supone «graves riesgos para los derechos humanos», pues «implica contravenir principios clave del derecho internacional».

Un retorno justo y seguro

Asimismo, este tono en la política migratoria de la UE «podría vulnerar principios básicos como la prohibición de devolución a lugares donde existan riesgos para la integridad o la libertad de las personas retornadas».

Por todo ello, las entidades firmantes instan a los estados miembros y al Parlamento Europeo a revisar el texto en la fase de negociación interinstitucional, con el fin de garantizar un sistema de retorno «justo, seguro, respetuoso con la dignidad humana y plenamente conforme con el Derecho de la UE y las normas internacionales».

Lista de firmantes:

Africa Solidarity Centre Ireland (ASCI)
ASGI
AWO Bundesverband e.V.
BRD-Sweden
Caritas Europa
Center for Legal Aid » Voice in Bulgaria
Centre for Peace Studies, Croatia
Churches´Commission for Migrants in Europe (CCME)
Collectif de sauvegarde de la LADDH
Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR)
Community Rights in Greece
Croatian Law Centre
Danish Refugee Council (DRC)
Diakonie Deutschland
Dutch Council for Refugees
ECRE
EGCSO European-Global Civil Society Organization
EuroMed Rights
European-Global Civil Society Organization
Extranjeristas en Red
FARR, the Swedish Network of Refugee Support Groups
FEANTSA (European Federation of National Organisations Working with the Homeless)
Female Fellows e.V
Finnish Refugee Advice Centre
Forum réfugiés
France terre d’asile
Greek Committee for International Democratic Solidarity
Greek Council for Refugees (GCR)
Greek Forum of Refugees
Gruppo Melitea
HIAS Greece
Human Rights Legal Project
Human Rights Watch
ICMC Europe
IRC – International Rescue Committee
Italian Council for Refugees
Italiani Senza Cittadinanza
Jesuit Refugee Service (JRS) Europe
JRS Belgium
JRS Croatia
Karama – Collective Solidarity
Klikaktiv
Macedonian Young Lawyers Association
Mediterranea Bruxelles
Mesdhe
Migr/Azioni
Migrante Netherlands
Migration Inc.
Migration Policy Group – MPG
Ocalenie Fundation
Oxfam
Palestina e lire
Passerell
Pinay sa Holland-GABRIELA
Portuguese Refugee Council (CPR)
PRO ASYL National Working Group on Refugees
Right to Protection Charitable Foundation
Safe Passage International
Schweizerische Flüchtlingshilfe
Support Group Network (SGN)
Swedish Refugee Law Center
Symbiosis-Council of Europe School of Political Studies in Greece
The Palestinian Human Rights Organization – PHRO
Vluchtelingenwerk Vlaanderen
WeMove Europe
80:20 Educating and Acting for a Better World

Sobre la MIGRACIÓN CIRCULAR

SOBRE LA MIGRACIÓN CIRCULAR: ¿ES POSIBLE LLEGAR A ESPAÑA SIN JUGARSE LA VIDA?
– Caminos para una inmigración acorde con los Derechos Humanos –

[Artículo elaborado con los de José Calderero de Aldecoa para Alfa y Omega de 6.3.25 y José Naranjo y María Martín para El País de 10.2.25]

Febrero de este 2025. “Nunca había visto algo así”, asegura Aly Sow, un conductor senegalés de 44 años que el lunes 27 de enero acudió a presentar su dosier a la oficina de senegaleses del exterior de la región de Saint Louis, en el norte de Senegal para uno de los programas de migración circular u ofertas de empleo temporal para trabajadores agrícolas lanzados por el Gobierno español en los países de África subsahariana. “Había gente haciendo cola desde las cuatro de la madrugada. Hubo empujones, personas que trataban de pasar por delante, de todo. Me sorprendió ver a estudiantes y personas que tienen un buen trabajo. Todo el mundo quiere irse”, asegura. Komilá Diatta, de 35 años, trabaja como jornalero para una empresa china en Dakar y gana alrededor de 225 euros al mes para mantener a su mujer y su hijo. Su sueño es entrar en el programa. “En tres meses en España puedo ganar lo que gano aquí en dos años”, apunta, “pero, visto lo visto, no tengo muchas esperanzas”.

Sobre la Migración circular.Más de 30.000 personas de Senegal, Mauritania y Gambia se han postulado para lograr , por ejemplo, alguno de los 350 puestos de trabajo de temporada en Huelva que se han abierto este año para esos tres países. “El gran número de jóvenes se explica por el hecho de que en su subconsciente la migración está asociada al éxito económico y al avance social”, explica Aly Tandian, sociólogo, profesor de la Universidad Gaston Berger de Saint-Louis y presidente del Observatorio Senegalés de la Migración. “Se piensa en España como el país de la abundancia, una tierra milagrosa donde la naturaleza rebosa de generosidad para sus habitantes y sus huéspedes y será difícil, tras estos programas de migración circular, hacer comprender a los jóvenes africanos que España no necesita mano de obra”.

Todo esto de la «migración circular» se trata de una figura legal bastante desconocida para la sociedad en general, que está recogida en la normativa bajo el nombre de «autorización de trabajo para actividades de temporada», pero que ahora el Ejecutivo español parece estar priorizando frente a otras opciones como son los corredores humanitarios. Una de las claves para medir el éxito de estos programas es que una vez terminado el trabajo, los candidatos vuelvan a sus países y no permanezcan en España de forma irregular y aquel año, todos ellos regresaron. En 2023 se decidió ampliar el cupo a 120 trabajadores, pero, en esa ocasión, dos de cada tres se quedaron irregularmente. Aun así, el programa siguió adelante y en 2024 fueron 150, de los que un centenar regresó a Senegal tras el periodo estipulado. La Guardia Civil acabó detectando una trama que amañaba la contratación para beneficiar a los aspirantes que pagaban el trato de favor para, después, exigirles dinero, incluso por quedarse en España irregularmente. Para este año 2025 se han previsto 350 plazas.

La ampliación de los programas de migración circular fue una de las promesas estrella de la visita que realizó el verano de 2024 Pedro Sánchez a estos tres países, durante la cual se reunió con sus respectivos presidentes. Un ejemplo de esta fórmula es la que España mantiene desde hace 20 años con las miles de temporeras marroquíes que cada año vienen asumir la recogida de frutos rojos, especialmente en Huelva. A pesar de que las condiciones laborales en las que trabajan las mujeres siguen siendo mejorables, el Gobierno considera este sistema un éxito y lleva años intentando perfeccionarlo y ampliarlo, mirando a Centroamérica y al resto de África.

Sobre la Migración circular.La fórmula genera el rechazo de la derecha española, que habló, una vez más, de efecto llamada, pero también de Sumar, que ve en la promesa de la migración circular una “visión reduccionista” que “no resuelve el problema ni es respuesta para los que residen aquí”. El sociólogo Aly Tandian también es crítico con la iniciativa porque, entre otras cosas, parte de la misma premisa usada por los “vendedores de sueños que operan en la inmigración irregular”, la de que Europa necesita mano de obra debido al envejecimiento de su población. Tandian la cuestiona: “No estoy seguro de que los programas de migración circular tal como se proponen puedan realmente convertirse en una alternativa a la inmigración ilegal. Hoy en Senegal necesitamos directrices claras y duraderas en materia de gobernanza migratoria y de políticas de empleo, más que simples medidas efímeras”, explica. “Tal como se propone, puede incentivar la salida de candidatos que no estaban previamente destinados a migrar, pero que aprovechan esta oportunidad para irse de manera completamente regular y legal. La migración circular estaría ampliando así la base de reclutamiento de candidatos y puede constituir un incentivo”.

Diego Fernández, abogado del equipo de Incidencia Política de Cáritas Española, explica a Alfa y Omega los pormenores del proceso: «Los empresarios con necesidades de mano de obra lanza una oferta de trabajo colectiva». Es decir, no se trata de una oportunidad laboral unipersonal. Esta, además, «incluye el compromiso de satisfacer las necesidades de alojamiento del empleado». Hasta ahora, según Fernández, era uno de los elementos más problemáticos de la normativa. El experto califica el estado de las instalaciones como «cuestionable» en no pocos casos, aunque reconoce que «estas se han visto claramente dignificadas por el nuevo reglamento de extranjería».

Una vez que se formalizaba el contrato de trabajo, «el empleado puede desempeñar la actividad laboral para la que ha sido contratado por un periodo máximo de nueve meses al año». Cumplido este tiempo, ha de volver a su país. «El proceso se puede repetir durante cuatro años seguidos y, a partir de ahí, el trabajador podrá optar a un permiso de residencia plena en España», aclara el abogado. Sin embargo, todo este proceso depende del Gobierno, que «es quien decide el número de autorizaciones permitidas al año». Así, las autoridades pueden impulsar el programa en mayor o menor medida en función de la situación.

«Creo que es importante no perder de vista que se trata de una vía legal y segura para migrar que tiene elementos muy positivos», reconoce el miembro de Cáritas Española. «Estamos hablando de personas que llegan a nuestro país con un visado y un billete de avión y no jugándose la vida en el mar», subraya. Además, «obtienen unos ingresos por su trabajo», lo cual impacta de forma decisiva en la maltrecha economía de muchas familias africanas.

A Fernández le «chirría» más la circularidad de este procedimiento. «Al final vienen a cubrir una necesidad del mercado laboral y, cuando esta está satisfecha, tienen la obligación de retornar a su país». En este sentido, el experto habla de una vía de migración «legal y segura», pero «parcial». Y añade: «La política migratoria no puede estar exclusivamente centrada en los requerimientos económicos». En realidad, la entidad caritativa de la Iglesia lleva años advirtiendo de esta situación. Ya en 2021 sacó una campaña cuyo lema era Esperábamos trabajadores, vinieron personas y queremos vecinos. El pasar de uno a otro depende, según el miembro del equipo de Incidencia Política de Cáritas Española, de garantizar los derechos de residencia.

Con esto, además, se eliminaría la tentación de no cumplir con la obligación de retornar al país de origen y quedarse en España para optar al permiso de residencia y trabajo por otras vías, como puede ser la del arraigo social, que con la reforma de la ley de extranjería bajó de tres a dos años el tiempo que una persona ha de pasar en territorio nacional para poder tramitar este procedimiento regulatorio. No obstante, hay que aclarar que este último aboca a las personas a llegar a España de forma ilegal y a permanecer en esta situación durante 24 meses.

Diferente es el caso de la reagrupación familiar, que como el programa de selección de trabajadores en origen, «es la vía legal y segura que nosotros más reivindicamos», asegura Diego Fernández. «Gracias a este procedimiento, una persona migrante residente en España puede traer a un familiar que se encuentre en el país de origen para que ambos convivan». Lo que ocurre es que «las condiciones son un tanto rígidas, sobre todo el tema de la adecuación de la vivienda». Al final, con el mercado inmobiliario al alza, la reagrupación familiar es casi una utopía para la mayoría de las personas a las que les gustaría acceder a ella.

Migración. Temporero.

MENOS DEMAGOGIA CON LA EXPULSIÓN de extranjeros delincuentes [opinión]

MENOS DEMAGOGIA CON LA EXPULSIÓN DE EXTRANJEROS DELINCUENTES
Margarita Martínez Escamilla
La deportación penal ya está prevista en las leyes, pero un uso excesivo puede menoscabar funciones propias del derecho

– Tribuna publicada en El País, 9.10.25

[La publicación de este artículo no supone una u otra opinión de La Mesa por la Hospitalidad, pero se propone para la reflexión y el diálogo de todos]

+++ Margarita Martínez Escamilla es catedrática de Derecho penal desde 2008  en la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente, su principal línea de investigación está relacionada con la criminalización de las personas migrantes y refugiadas y el uso del Derecho penal y sancionador en la gestión de la movilidad humana. Más, aquí.

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, viene lanzando desde hace unos meses propuestas sobre un asunto que ha erigido en prioritario: la cuestión migratoria, muy focalizada en los extranjeros que cometen delitos. Son propuestas que sorprenden por su ligereza, como, por ejemplo, expulsar de forma inmediata a cualquier extranjero en situación irregular que cometa un delito o ampliar los delitos por los que pueden ser expulsados quienes tienen autorización de residencia; propuestas que ponen de manifiesto, además, un desconocimiento del marco normativo.

Migraciones. MENOS DEMAGOGIA CON LA EXPULSIÓN DE EXTRANJEROS DELINCUENTES. Margarita Martínez Escamilla.El pasado julio se cumplieron 40 años de nuestra primera ley de extranjería, de 1985. Desde entonces, está legalmente prevista la expulsión de extranjeros que cometen delitos. Su actual regulación se encuentra en el artículo 89 del Código Penal, que prevé que las penas de prisión superiores a un año impuestas a ciudadanos extranjeros sean sustituidas, en su integridad o en parte, por la expulsión del territorio nacional, más una prohibición de regreso de cinco a diez años. Este precepto ha sido reformado nada menos que en cinco ocasiones y su prolija redacción es producto —sin duda mejorable— de la enorme complejidad del tema.

La voluntad de incrementar las expulsiones, particularmente las que tienen que ver con la comisión de delitos —llamémoslas expulsiones penales—, es una constante de la política migratoria nacional y de la Unión Europea. En esta línea, las sucesivas reformas del mencionado artículo 89 han estado encaminadas a ensanchar su ámbito de aplicación. Así, por ejemplo, tras la reforma de 2015, estas expulsiones se aplican a cualquier extranjero, con independencia de su situación legal. Conviene aclarar que, en las expulsiones penales, el Estado renuncia a la pena de prisión impuesta en sentencia por la comisión del delito, sustituyéndola —en su integridad o en buena parte— por la expulsión; es decir, el extranjero no cumple la pena sustituida en el país al que es deportado. También es importante percatarse de su ambivalencia aflictiva: mientras en algunos casos la expulsión será algo terrible —pensemos en quienes han tenido que sortear graves dificultades y peligros en su periplo migratorio—, en otros su aplicación puede resultar un regalo, por ejemplo para aquellos que se encuentran en España ocasionalmente para delinquir.

Es fácil, por tanto, entender que las expulsiones penales han de ser administradas con prudencia, pues un dato —la extranjería— que no tiene que ver ni con la gravedad del ilícito cometido ni con el reproche al autor se convierte en elemento determinante de la respuesta al delito. Un uso excesivo de la expulsión penal puede menoscabar funciones propias del derecho penal, como la prevención de futuros delitos a través de la amenaza con una pena, la reafirmación de la vigencia de la norma o la función constitucionalizada de la resocialización. Las lógicas de la política migratoria a veces chocan con las de la política criminal.

Más allá de las necesidades político-criminales, existe otra perspectiva que no se puede ignorar: la de los derechos implicados, algunos inderogables como son el derecho a la vida y a la integridad física o moral y la correlativa prohibición de la tortura y los tratos inhumanos o degradantes, que impide la expulsión a un país donde se corra un riesgo real de sufrir tales vulneraciones. Hay otros derechos que se pueden excepcionar, como el derecho a la vida privada y familiar, pero siempre atendiendo al caso concreto, de tal manera que no se produzca un sacrificio innecesario o excesivo. Es lo que pretende el “principio de proporcionalidad”, recogido expresamente en el artículo 89 del Código Penal: “No procederá la expulsión cuando, a la vista de las circunstancias del hecho y personales del autor, en particular su arraigo en España, la expulsión resulte desproporcionada”. No todos los delitos son iguales y, junto a su gravedad o naturaleza, habrá que ponderar otros factores, como el tiempo de permanencia en nuestro país, la integración sociolaboral, la existencia de familia, la nacionalidad del cónyuge o hijos o sus posibilidades de integración en el país donde sería expulsado el infractor, tal y como viene haciendo el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No está de más recordar que el principio de proporcionalidad, que ya venía siendo aplicado por los tribunales, fue introducido en el artículo 89 a través de la Ley Orgánica 1/2015, cuando el Partido Popular tenía mayoría absoluta en el Congreso y en el Senado.

En resumen, cualquier propuesta sobre la expulsión de extranjeros que cometen delitos ha de estar en condiciones de explicar su relación con las necesidades político-criminales y con el principio de proporcionalidad. Ignorar estas variables es ofrecer soluciones inconsistentes a problemas complejos, es decir, populismo.