Eucaristía «Morir de Esperanza» (Jor. Mund. Migrante y Refugiado)

Discapacidad. Local accesible a personas con movilidad reducida.

Jornada Mundial del Pobre y del Refugiado 2026
EUCARISTÍA «MORIR DE ESPERANZA»
Memoria y compromiso con «los pequeños» que viven y mueren en busca de futuro

Dentro de los eventos de la 112ª Jornada Mundial del Pobre y del Refugiado 2026 (ver nuestro especial web en este enlace) y en el marco de su lema «»INCLUSO UNO SOLO DE ESTOS PEQUEÑOS». El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo (Mt 18,5)», la Comunidad de Sant’Egidio – Madrid convoca la EUCARISTÍA «MORIR DE ESPERANZA»: Memoria y compromiso con «los pequeños» que viven y mueren en busca de futuro.

Como explica Sant’Egidio en su página web sobre esta eucaristía, recordaremos con nombre propio a quienes mueren en busca de futuro. Una memoria que renueva el compromiso de acogida e integración de los migrantes.

Coincidiendo con la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, y en un momento en que vivimos cada vez más de cerca el drama de la migración forzada por las guerras, la violencia, los desastres naturales o la falta de futuro, recordamos a las miles de personas que cada año pierden la vida en los viajes de la esperanza que, con demasiada frecuencia, terminan en tragedia.

Por eso recordaremos con su nombre propio a los que han perdido la vida buscando un futuro y una tierra de paz. También recordaremos a algunos de los desaparecidos a finales de julio en las costas de Ceuta, cuyas historias conocimos de primera mano durante el reciente viaje que realizamos a la ciudad autónoma.

Un año más «Morir de Esperanza» será una celebración emotiva en la que acogemos el mensaje del papa León XIV para esta jornada en la que pone el foco en los niños, niñas y adolescentes empujados a la migración y el desplazamiento. El papa pide que no nos acostumbremos a las cifras y reconozcamos que detrás de cada número hay un rostro, una historia y una dignidad que no podemos reducir a una estadística, a un problema social o, peor aún, a un mero asunto de seguridad. Con su mensaje «Incluso uno solo de estos pequeños» León XIV recuerda:

«Cada persona, incluso una sola, tiene un valor infinito.»

El drama de las rutas migratorias tiene cada vez más el rostro de niños que emigran solos o junto a sus familias. Muchos han perdido a sus padres, hermanos o amigos en la travesía; otros viven largos periodos separados de los suyos o afrontan viajes en condiciones extremas y traumáticas. A los pequeños que mueren en la migración, se suman aquellos que son víctimas de trata y explotación y sufren distintas formas de violencia. El Papa destaca que los «esos pequeños» son los más vulnerables dentro de los flujos migratorios y reclama respuestas humanas que pongan en el centro su protección y dignidad.

Hace once años, el mundo se estremeció con la imagen del cuerpo sin vida de Aylan Kurdi flotando en una playa de Turquía, después de que la embarcación en la que viajaba con su familia naufragara. Aquella fotografía de este niño sirio de apenas tres años se convirtió en el símbolo de una crisis humanitaria que tiene cada vez más los rostros de pequeños, que junto a los adultos mueren en el mar, en el desierto y en tantos «viajes de esperanza«. Recordar sus nombres es una manera de devolverles una dignidad que se les negó en vida para que sus historias no se reduzcan a una estadística, demasiadas veces instrumentalizada.<

El Evangelio nos recuerda que:

«el que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí» (Mc 9,37).

En su mensaje, León XIV retoma esta llamada y nos invita a reconocer en cada niño migrante una vida que debemos proteger. «Incluso uno solo» significa que no podemos hacer cálculos cuando está en juego la dignidad humana: un niño que huye de la guerra, una familia que busca protección, una persona que atraviesa el mar buscando un futuro no son simples números, ni titulares de prensa, sino personas concretas que llaman a nuestra conciencia.

«Morir de Esperanza» es, por eso, una celebración de memoria y también de compromiso, el de compartir el sufrimiento de quienes han perdido la vida, el de no olvidar ni dar por sentado que esas muertes son inevitables. Os invitamos a acompañarnos el próximo 27 de septiembre, junto al Coro de cantos africanos de la Asociación Karibu, para renovar juntos el compromiso de construir ciudades y comunidades capaces de acoger, proteger e integrar a quienes llegan buscando un futuro. Porque, como nos recuerda el Papa, incluso uno solo de estos pequeños es importante para Dios.


Descubre más desde Mesa por la Hospitalidad Madrid

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Marcar el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.