Eucaristía «Morir de Esperanza» 2021

Eucaristía Morir de Esperanza 2021Coincidiendo con la 107ª Jornada Mundial del Migrante y Refugiado (véase el especial web de la Vicaría de lo social), la Comunidad de Sant’Egidio en Madrid y la Mesa por la Hospitalidad dcelebramos el Domingo 26 de Septiembre a las 19 h., en la Iglesia Nuestra Señora de las Maravillas, la Eucaristía “Morir de Esperanza”, que estará presidida por el cardenal Osoro, contará con la participación musical del coro de la asociación Karibu.

Esta eucaristía recuerda a quienes han perdido la vida en busca de un futuro mejor, huyendo del hambre y de la guerra. Ante la “globalización de la indiferencia” que provoca que miles de personas, muchos de ellos niños, mueran cada año ahogados en el mar en su intento por llegar a Europa , este recuerdo quiere ser un momento de oración, memoria y compromiso ante el drama provocado por las políticas de fronteras basadas en los muros casi impenetrables. Este año ha sido particularmente duro en la denominada “Ruta Canaria”. Muchas personas han muerto en el océano Atlántico intentando acceder a Europa a través de las costas de las islas canarias. También en otras rutas de la muerte como es el Mediterráneo central. En la liturgia recordaremos sus nombres e historias, con el compromiso de seguir trabajando por el derecho a la vida y el futuro de las personas migrantes y refugiadas.

ENCUENTROS EN LA MOVILIDAD HUMANA 2021 – Materiales

Encuentros en la Movilidad Humana 2021
MATERIALES

Encuentros en la Movilidad Humana 2021Organizados por Cáritas Española, los Encuentros en la Movilidad Humana 2021 se celebraron -en línea- entre el 23 de febrero y el 4 de marzo de este año. Ofrecemos aquí los materiales de las distintas ponencias, paneles, mesas, etc.

ÍNDICE (pulsa en los enlaces para ir a esa parte de la página)

SESIÓN 1. CLAVES PARA SITUARNOS HOY ANTE LA MOVILIDAD HUMANA: Panel.

SESIÓN 2. CLAVES PARA SITUARNOS HOY ANTE LA MOVILIDAD HUMANA: Mesa Redonda.

¿Cuál es la posición de Cáritas ante la realidad de la Movilidad Humana?

Con luces largas: ¿qué retos se plantean en nuestra acción social?

SESIÓN 3. FORMACIÓN JURÍDICA. LAS NUEVAS INSTRUCCIONES DICTADAS POR LA DIRECCIÓN GENERAL DE MIGRACIONES EN 2020

SESIÓN 4, 1ª parte. NUESTRO TRABAJO ABRE CAMINOS. EXPOSICIÓN DE RECURSOS, MATERIALES, Y HERRAMIENTAS.

SESIÓN 4, 2ª parte. NUESTRO TRABAJO ABRE CAMINOS. EXPERIENCIAS Y BUENAS PRÁCTICAS CONFEDERALES.

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SESIÓN 1. CLAVES PARA SITUARNOS HOY ANTE LA MOVILIDAD HUMANA: Panel

Visión regional desde África. Fanny Curet. Programa Regional Movilidad Humana. [Junto al vídeo, ver también el Power Point en este enlace (se abre en otra ventana)]


Visión regional desde Centroamérica. José Luis González. Servicio Jesuita Migrantes. [Junto al vídeo, ver también el Power Point en este enlace (se abre en otra ventana)]


Realidad del tránsito en la Frontera Sur. Alvar Sánchez. Delegación Diocesana de Migraciones de Nador (Marruecos).

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SESIÓN 2. CLAVES PARA SITUARNOS HOY ANTE LA MOVILIDAD HUMANA: Mesa Redonda
Babacar Diakhate (Cáritas Mallorca) – Rosa Prieto (Cáritas Orihuela-Alicante) – Mariano Pérez de Ayala (Cáritas Sevilla) – Ana mª Villariezo (Cáritas Bizkaia)

¿Cuál es la posición de Cáritas ante la realidad de la Movilidad Humana?

¿Es cierto que en Cáritas damos más atención a las personas migrantes que a las locales, incluso sin ser cristianas? ¿Por qué?

«Inmigración sí , pero que sea legal”. ¿Estamos de acuerdo en Cáritas con esa frase?

¿En que medida esta situación que vivimos contribuye a alimentar los miedos y la visión utilitarista de las personas migrantes?

Respuestas a las preguntas de los asistentes.


Con luces largas :¿qué retos se plantean en nuestra acción social?

¿A tu juicio: ¿cuáles son las 3 principales cuestiones a las que Cáritas se enfrenta en estos momentos con relación a la movilidad humana?

Mirando nuestra acción social: ¿qué tenemos que adaptar, mejorar, incorporar para responder mejor a los retos que nos plantean las personas migrantes a las que atendemos.? ¿Qué perfiles de agentes necesitamos?

¿Qué creéis que no estamos sabiendo o pudiendo ofrecer a las personas que llegan a nuestros servicios?

Respuestas a las preguntas de los asistentes.

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SESIÓN 3. FORMACIÓN JURÍDICA. LAS NUEVAS INSTRUCCIONES DICTADAS POR LA DIRECCIÓN GENERAL DE MIGRACIONES EN 2020
Grupo jurídico – Nivel técnico mixto

PowerPoint general sobre esta sesión: pulsa este enlace (se abrirá en otra ventana).

Instrucción 4/2020. Flexibilización de medios suficientes en la tramitación de autorizaciones de residencia por reagrupación familiar.


Instrucción 6/2020 sobre procedimientos iniciados relativos a arraigos sociales en el contexto de la COVID-19.


Instrucción 8/2020 residencia en España de progenitores extranjeros de menores comunitarios o españoles.


Respuestas a las preguntas de los asistentes.

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SESIÓN 4, 1ª parte. NUESTRO TRABAJO ABRE CAMINOS. EXPOSICIÓN DE RECURSOS, MATERIALES, Y HERRAMIENTAS.

Prontuario de actuación para acogidas parroquiales. Pablo Genovés, Vicaría episcopal para el Desarrollo Humano Integral y la Innovación (Madrid)

    • Véase la última edición en esta misma página web: pulsa aquí.
    • O véase lo mismo en la web de la Mesa por la Hospitalidad: pulsa aquí.
    • O léase a continuación:
Prontuario de acogida de inmigrantes. Edición 9. Mesa por la Hospitalidad

Materiales sobre irregularidad sobrevenida. Mª José Pérez, equipo de sensibilización de Cáritas Española.


Stop Rumores. Victoria Rubio, Andalucía Acoge.

Es una estrategia de impacto comunicativo y social, que tiene como objetivo luchar, de forma sostenida en el tiempo, contra los rumores y estereotipos negativos que dificultan la convivencia en la diversidad en Andalucía, Melilla y Ceuta.

  • Véanse sus varios recursos y posibilidades, aplicables a muchas situaciones en toda España, en su web.

Guía práctica de legislación de extranjería. Cristina Almeida, Cáritas Salamanca.


La acogida en la Iglesia: una forma de ser y hacer. Jaime Pons, coordinador Hospitalidad del Servicio Jesuita a Migrantes.

Un documento elaborado por la Red eclesial Migrantes con Derechos, formada por Cáritas Española, Justicia y Paz, el Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal y la CONFER. El documento brinda claves que inspiren y sirvan para articular posibles prácticas de acogida en escenarios eclesiales.

  • Más información, lectura y descarga del documento y del díptico divulgativo en este enlace.
  • PowePoint explicativo de la herramienta y su proceso de elaboración, en este enlace.

ZAS: Red Vasca Antirrumores. Andrea Ruiz Balzola, Red Vasca Antirrumores.

ZAS! es una red de agentes sociales e institucionales que desarrolla una estrategia de sensibilización social para prevenir la discriminación y la xenofobia, mejorar la convivencia y aprovechar el potencial de la diversidad cultural. Veanse sus varios materiales y recursos en su web.

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SESIÓN 4, 2ª parte. NUESTRO TRABAJO ABRE CAMINOS. EXPERIENCIAS Y BUENAS PRÁCTICAS CONFEDERALES.

¿Cómo acompañamos 3 años de irregularidad administrativa? Elizabet Ureña e Inma Mata, Cáritas Barcelona.


Iniciativa de acogida comunitaria desde el territorio a personas/familias en las lindes del sistema. Rufino García, Delegación episcopal de Movilidad Humana (Madrid).

Encuentros Movilidad Humana 2021. Migraciones. Acogida comunitaria desde el territorio

Nuestra acción diocesana en origen y tránsito. Crisis regional en Venezuela. Suso González, Cáritas Tenerife – Fernando Foncillas, Servicios generales.


Sensibilización e implicación social en el ámbito educativo. Sonia Martínez, Estefanía Solé, Anna Mateus, de Cáritas Lleida.

 

Carta de nuestro arzobispo: Salvar vidas y construir futuro

Carta de nuestro arzobispo
SALVAR VIDAS Y CONSTRUIR FUTURO
– 21 de abril de 2021 –

MIG Niño abrazadoHace unos domingos estuve celebrando la Eucaristía en una parroquia en un barrio con una gran presencia de migrantes, fundamentalmente de Iberoamérica y algunos de África. Prácticamente la totalidad del templo estaba lleno de cristianos de esos lugares. Al finalizar la Misa, me fijé en una cruz de madera sencilla y, en un acto intenso y repleto de emoción, recordé aquella famosa Cruz de Lampedusa, construida con los maderos de una patera naufragada en el mar Mediterráneo. Pensé que esas buenas personas llegaron buscando un futuro mejor para ellas y sus familias. Vi a padres, hijos y abuelos, con todos los riesgos que corrieron hasta llegar aquí y con tantas personas y recuerdos que dejaron en sus países de origen. Y me vino a la mente aquella imagen del Papa Francisco cuando bendijo la Cruz de Lampedusa y nos pidió que la hiciésemos circular por todo el mundo para recordar a los que han perdido la vida en la aventura migratoria y, sobre todo, como llamamiento urgente para evitar la repetición de estas tragedias inasumibles. Al salir saludé a una familia; estaban los padres y cuatro niños, y les dije: «Haced circular vuestra fe en este nuevo ambiente en el que vivís. Mostrad que estáis entre nosotros para buscar un futuro mejor para toda la familia, pero que lo hacéis integrándoos en la comunidad cristiana y que contáis con la vida que os ha regalado Jesucristo».

Al hilo de este encuentro, quiero proponeros que nos hagamos las mismas preguntas que el Papa Francisco pronunció cuando se dirigía a toda Europa para hablar de los migrantes. Nos interpelaba con estas palabras de la Sagrada Escritura: «“¿Dónde está tu hermano?”, la voz de su sangre grita hasta mí, dice Dios. Esta no es una pregunta dirigida a otros, es una pregunta dirigida a mí, a ti, a cada uno de nosotros. Esos hermanos y hermanas nuestras intentaban salir de situaciones difíciles para encontrar un poco de serenidad y de paz; buscaban un puesto mejor para ellos y para sus familias, pero han encontrado la muerte. […] En este mundo de la globalización hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no tiene que ver con nosotros, no nos importa, no nos concierne!».

De acuerdo con Naciones Unidas, en 2020 había 280,6 millones de migrantes internacionales. Estos flujos pueden ser una gran oportunidad y riqueza para nuestra sociedad, pero también plantean interrogantes en las relaciones internacionales, en la gestión de la diversidad dentro de nuestras sociedades y en la manera que tenemos de dar una respuesta clara a las situaciones dramáticas de muchas familias que llaman a nuestras puertas. Las migraciones se han convertido en el rostro humano de la globalización, ¿cómo ha de vivir la Iglesia católica esta realidad?

En la Biblia hay experiencias migratorias, de exilio, de acogida y de hospitalidad. Los textos bíblicos nos presentan al Pueblo de Dios como un pueblo en continuo peregrinaje y a Abrahán, padre de grandes religiones, como un «arameo errante». Desde el comienzo de su pontificado, con palabras y hechos persuasivos, el Papa Francisco ha animado a la Iglesia a acompañar a todas las personas que se ven obligadas a huir de su hogar: estableció la Sección de Migrantes y Refugiados dentro del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, profundamente conmovido por el sufrimiento que la movilidad humana causa, y decidió guiar personalmente esta sección. En España, la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana no cesa de sensibilizarnos, y está la Red Migrantes con Derechos, una respuesta global y coordinada de Iglesia a la realidad de las migraciones y el refugio en nuestro país. En Madrid instauré la Mesa por la Hospitalidad como órgano de coordinación y de concienciación eclesial y social.

En este sentido, es bueno recordar que el Papa Francisco nos pide a toda la Iglesia conjugar cuatro verbos, de los que en otras ocasiones os he hablado: acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y refugiados.

1. Acoger: abramos nuevos canales humanitarios seguros y legales para los migrantes y los refugiados. Cada uno de nosotros podríamos ser un emigrante. La decisión de migrar debería ser voluntaria. La migración misma debería ser segura, legal y ordenada. En ese sentido, los estados deberían prohibir cualquier forma de expulsión arbitraria y colectiva. Es necesario respetar el principio de no devolución. La Iglesia anima a los estados a adoptar una perspectiva de seguridad nacional que otorgue prioridad a la seguridad de las personas y a los derechos de todas las personas desplazadas que entran en su territorio, asegurándoles el acceso a los servicios básicos, facilitando procesos ágiles de identificación y de admisión a los solicitantes de asilo, y favoreciendo alternativas al internamiento de los extranjeros que intentan entrar en el territorio.

2. Proteger: garanticemos los derechos y la dignidad de los migrantes y de los refugiados. La Iglesia insiste en la necesidad de adoptar un enfoque integral e integrado, que sitúe a la persona humana en el centro, en todas sus dimensiones, con pleno respeto de su dignidad y sus derechos. El enfoque integral sigue siendo, sin lugar a dudas, la mejor manera de identificar y de superar los estereotipos peligrosos, evitando así estigmatizar a un individuo sobre la base de algunos elementos específicos y, en su lugar, tener en cuenta todos los aspectos y las dimensiones fundamentales de la persona entendida en su conjunto. Los migrantes, los solicitantes de asilo y los refugiados deben ser acogidos como seres humanos, respetando plenamente su dignidad y sus derechos, independientemente de su condición migratoria.

3. Promover: favorezcamos el desarrollo humano integral de los migrantes y de los refugiados. La Iglesia desea que los estados promuevan y preserven la integridad y el bienestar de la familia, así como de las personas con necesidades especiales, discapacidad o vulnerabilidad, independientemente de su condición migratoria; al tiempo que se adoptan leyes que faciliten la reunificación familiar, el acceso a la educación especial y a programas específicos para colectivos vulnerables. Animamos a adoptar políticas y prácticas que garanticen la libertad religiosa, en términos de profesión y de práctica, a todos los migrantes y refugiados.

4. Integrar: enriquezcamos a las comunidades mediante una mayor participación de los migrantes y los refugiados. La presencia de migrantes y de refugiados es una oportunidad para ampliar el horizonte humano en clave de integración e interculturalidad. Esto se aplica tanto a quienes son aceptados, que tienen la responsabilidad de respetar los valores, las tradiciones y las leyes de la comunidad que los acoge, como a la población autóctona, que está llamada a reconocer la contribución positiva que cada migrante puede hacer a toda la comunidad. Ambas partes se enriquecen mutuamente gracias a un proceso continuo de interacción y permeabilidad. Se pretende alcanzar la igualdad fundamental desde el respeto a la diferencia. Los desafíos que nos plantea nuestro mundo complejo e interconectado necesitan, hoy más que nunca, respuestas creativas, sostenibles y transformadoras. Desde esta pasión por el ser humano, fecundada por la Pasión del Señor Jesús, visibilizada en la cruz, con el Papa Francisco os digo que no nos dejemos llevar por «la civilización de la indiferencia». No perdamos «la gracia de llorar por la crueldad que hay en el mundo»; salvemos el valor supremo de la hospitalidad, que es fraternidad y que es decir con el Papa Francisco «todos hermanos».

Con gran afecto, os bendice,

+Carlos, Cardenal Osoro Sierra
Arzobispo de Madrid

LA EXTRAÑA FAMILIA DEL CURA JORGE

LA EXTRAÑA FAMILIA DEL CURA JORGE: 70 DROGODEPENDIENTES Y 40 SUBSAHARIANOS
El sacerdote Jorge de Dompablo lleva más de 20 años viviendo entre la vía del AVE y una autovía compartiendo techo con los excluidos: “Dios también está en el que se inyecta”, dice. “Somos como una gran familia, pero una con muchos problemas”.

[Pedro Simón para El Mundo (2.3.21)]
[fotos de Antonio Heredia]

[Otro artículo sobre Jorge de Dompablo puede verse en esta entrada de la web de la Vicaría para el Desarrollo Humano Integral y la Innovación]

La extraña familia del cura Jorge de Dompablo. Migraciones.

Jorge de Dompablo (dcha.), junto a un antiguo residente y un compañero de casa subsahariano. ANTONIO HEREDIA.

Cuando los endomingados feligreses de la parroquia de San Jorge vieron aparecer al nuevo sacerdote aquel día de 1996 es probable que alguno se santiaguara. No tanto porque estaban ante un pastor de la iglesia. Sino por las pintas que me llevabas, hombre de Dios.

Acostumbrados al boato de curas con clériman, casulla o lo que hiciera falta, el cura Jorge de Dompablo iba en deportivas, con un poncho raído, vaqueros que también y un pelazo de batería de Obús.

No se equivocarían los prejuiciosos: el escándalo no fue tanto que, entre misa y misa, el nuevo cura se fuera a tomar un café o lo que tocara con el pobre que pedía en la puerta. Sino que cada semana lo acompañara a rebuscar en la basura.

De todas las maneras que se nos ocurren para tratar de definir a este sacerdote distinto, esa imagen referencial es la que más se aproxima: un cura, con un pobre muy pobre, en un barrio bien de Madrid, hurgando con el otro en la basura a la vista de sus parroquianos, buscando algo valioso allí donde nadie mira: en el lugar de los desechos.

«Era el pobre oficial de la iglesia, uno que hacía dibujos en el suelo. De vernos tomar café y andar los dos por ahí, ese pobre oficial sin nombre pasó a ser ‘el pobre amigo de Jorge’, primero. Luego ya fue ‘Emilio’. Después ‘Emilio, el jardinero’, porque le encontramos un trabajo. Y finalmente ‘Emilio, el portero’, porque terminó en una portería. Se jubiló hace unos años. Se fue a Cádiz, donde localizó a su hija. De no tener nombre a tener lo más importante, ¿verdad?… En el Evangelio, los milagros son un proceso».

A ese hombre llamado Emilio se lo trajo el cura Jorge a vivir con él aquí donde hemos venido hoy. Y como a Emilio, a muchos más.

En los más de 20 años que lleva en este hogar que tiene algo de meta y de salida, el cura que predicaba rebuscando en la basura ha compartido su vida con unas 70 personas drogodependientes, con 40 migrantes subsaharianos, con carne de contenedor, con pobres que entraron por la puerta sin ganas, sin esperanza, sin nombre alguno. Y que salieron hasta con apellidos.

Qué tendrá de especial esta finquita si por un lado está pegada a la vía del AVE Madrid-Valladolid. Qué tendrá de tranquila si por el otro lado linda con una popular autovía. Qué tendrán de confortables las dos casas que albergan, alquiladas por el sacerdote (propiedad del Canal de Isabel II y de Renfe), si siempre tiene un rumor de coches o de trenes, si vemos alguna humedad, si está en un sitio perdido. Qué tendrá de pacífico el lugar si, un día de 2009, un joven armenio con problemas mentales y de consumo dijo que iba incendiar la casa, y le prendió fuego, y el sacerdote volvió a levantarla. Qué tendrá de alegre (porque se les ve contentos como a pocos) si entre sus paredes han convivido personas violadas en la frontera, ojos tristes de tanta heroína, hijos a los que nadie quería.

En efecto: Jorge nuestro que estás en el huerto, santificado sea tu nombre.

Hablamos del huerto donde este febrero han sembrado unas habas. Del corral con medio centenar de gallinas. De las dos caravanas suplementarias que hay al fondo, como sacadas de una película de los Coen, y que también sirven de vivienda. De las dos porterías pequeñas de fútbol para cuando los sin papeles de Jorge juegan cada tarde la final de la Copa de África. Del futbolín que hay bajo un toldo. Del estanquito con los peces. De los 16 subsaharianos que, a día de hoy, comparten techo con el cura Jorge de Dompablo. Y, por supuesto, hablamos de un tal David.

«En 1997 empezamos con esta casa. Hasta 2010 vivía con chicos con problemas de drogas con historias tremendas. Se puede decir que éramos como una gran familia. Una gran familia con muchos problemas, claro, y que necesitaba bastante firmeza. Algunas veces me desaparecía el dinero, la tarjeta, hubo agresiones, tuve que echar a gente… Cosas que pasan. Pero seguimos siendo una familia, y en una familia uno se ayudan a otros, no se dejan, no se dejan…».

La familia, casi como un clan palermitano.

Sabe de lo que habla porque él fue el noveno de 14 hermanos. Desde los 14 años hasta los 30, cuenta, tuvo que ayudar en los ultramarinos del padre y no pudo estudiar lo que quisiera. Por eso aprendió tanto de esos chicos que no se tenían en pie, aquellas lecciones de vidas puestísimas.

«Sólo desde lo humano se puede llegar a Jesús. En todo lo que yo he visto y sigo viendo en esta casa, está el Dios de los hombres. Dios también está en el chico que se inyecta, en el que pierde el control. Está ahí en medio del sufrimiento de la droga, gritándote para que seas feliz».

La extraña familia del cura Jorge de Dompablo. Migraciones.

El sacerdote, con varias de las personas con las que comparte casa. ANTONIO HEREDIA.

La familia no se deja jamás.

Te cuenta la historia de Miguel, por ejemplo. Un chico «de una violencia extrema». Una vida de consumo continua. El más (pongan la palabra que quieran) del barrio. «Con su pasado de cárcel». «Hasta que cambió. Acompañó a su padre día y noche hasta que murió. Hizo un curso de cocina sólo para dar de comer bien a su madre, decía. Era enferma de alzhéimer. La cuidó hasta el final».

Te cuenta la historia de Ángel, pongamos. Vivía en una «familia imposible». Drogodependiente, claro. «Tenía sus dos hermanos en la cárcel». «Su padre había tenido dos hijas con su hermana mayor». «Todos vivían de la droga en esa casa». «Ese chico salió por el cariño a su madre. Hace dos años vino a verme a la parroquia. Estaba fenomenal».

Miguel.
Ángel.
Bien.

Pero en la cartera, sin embargo, lleva una foto de un tal David.
(…)

En aquel Madrid setentero de las favelas y del pico, Jorge de Dompablo era poco menos que un yonqui de Cristo. Los veía a decenas: otro melenas muriendo como un bandido, con la piel como un colador. Y al lado, Jorge.

Así fue en la iglesia de Caño Roto primero, en San Blas después, más tarde en la UVA (Unidad Vecinal de Absorción) de Hortaleza, donde le recibieron a pedradas: «Fue su forma de decirme: ‘Estamos aquí’». O eso cree él.

«Eran los años del aluvión en Madrid, seguía llegando gente de los pueblos, los barrios eran sitios muy duros, la cultura escaseaba, los jóvenes estaban desubicados, y en ese ambiente la droga hizo estragos». Si algún vecino no tenía casa, el cura Jorge de Dompablo no dudaba en ir con ellos a forzar la puerta de una casa desocupada. Cosas así.

Cómo quieren entonces que, unos años más tarde (después de todo lo vivido en la periferia), este hombre se presentara con clériman cuando fue destinado como adjutor (ayudante) a la iglesia bien de San Jorge.

Llegó, se presentó, dio testimonio de lo que había ahí fuera, y a los jóvenes de Chamartín con los que se reunía les hizo una pregunta: «¿Dónde están aquí los pobres?». Contestó uno: «Aquí no hay pobres, padre». «Entonces les dije que salíamos todos a dar una vuelta. Claro que los había, cómo no los iba a haber». Luego conoció a David.

Así que en 2010, después de muchos años capeando con la droga en la casa que había entre la vía del AVE y la carretera, en medio del paisaje de cenizas tras el incendio del armenio, Jorge pensó que era una buena idea empezar a acoger subsaharianos.

La parroquia de Nuestra Señora de la Guía donde hoy da misa está a 10 minutos en coche de este santuario. Pero, según Jorge, Cristo está a un metro de distancia y lleva chancletas: es el chico negro que está haciendo arroz para todos en la cocina.

«Muchos se lanzan al mar sin haberlo visto jamás. Ellos dos se tiraron 10 días. Cuando se acabó la comida, rascaban con las uñas la pintura y se la llevaban a la boca. Bebieron agua salada. Pasaron miedo en mitad de la noche. Las olas que vieron tuvieron que ser enormes, porque un día me dijeron: ‘Jorge, yo creía que el mar no tenía montañas’. Compartieron patera y esta casa. Ahí los tienes».

Kofi es de Ghana y trabaja colgado limpiando los cristales de Torre Picasso.

Bismarck es de Liberia y trabaja en un establecimiento de tortitas mejicanas.

La extraña familia del cura Jorge de Dompablo. Migraciones.

El sacerdote, en la entrada de su casa. ANTONIO HEREDIA.

«Les busco cursos, se forman, aprenden el idioma, les facilito contactos, empleos para que vayan regularizando su situación… De ellos aprendo cada día. Sobre todo esa capacidad de esperanza que tienen, creer que todo es posible».

Lo cierto es que a muchos de los 16 africanos de la casa les importa bien poco saber si el Dios de Jorge existe o no, lo que les incumbe es saber de qué lado está. Y eso lo tienen claro: 63 años, natural de Las Navas del Marqués (Ávila), el cura que acompañaba a rebuscar en la basura tiene las manos sucias de haber estado quitando hierbas.

Su David.

«Mi David. Tengo una foto en la cartera. [Hace ademán de levantarse a por la cartera, pero no: se deja caer a plomo en el sofá. Y se emociona. Por eso calla un rato]. Él se sentaba justo aquí en esta parte del sofá en que estoy yo sentado. Era de San Blas, su madre era alcohólica, su padre murió cuando él era muy joven. Tenía una identidad sexual compleja, vivía muy atormentado, cayó en la droga. Cuando vino a esta casa, la única pertenencia que traía era una foto suya de la Primera Comunión, una Primera Comunión que hizo solo, sin su madre, que estaría bebiendo y terminó arrojándose por una ventana. Me decía que yo era como su padre, yo le decía que no, que no. Tuvo muchísimas recaídas. Tenía que ir a buscarle a Las Barranquillas de cuando en cuando. David fue al único de la casa al que le consentía venir drogado, la única excepción que hice. Como no salía adelante, le dije que su lugar en la casa tenía que dejárselo a otro. Lo entendió. No perdimos el contacto. Un día me llamó: ‘Jorge, soy David, tengo que hablar contigo’. Yo tenía que celebrar dos bodas, una lejos de Madrid. Le dije: ‘Mira, hasta pasado mañana no puedo verte’. Lo encontraron muerto con una sobredosis. Siempre pensé que tenía que haber ido a esa cita a la que no fui. [Por eso calla otro rato]. Estuve un año entero yendo todos los domingos al Cementerio de Carabanchel a estar con él».