Crisis de Ucrania: Carta y Peticiones de la Mesa por la Hospitalidad

– Carta abierta y Peticiones de la Mesa por la Hospitalidad ante la crisis de Ucrania –
ACOGIDA DE MIGRANTES FORZOSOS Y REFUGIADOSMesa por la hospitalidad. Diócesis de Madrid.[puedes descargar el documento pulsando este enlace]

Madrid, 7 de marzo de 2022

Peticiones concretas:

  1. Pisos y viviendas dispuestos para ser habitados por familias y migrantes forzosos.
  2. Otros espacios para acoger a personas refugiadas con calidad y calidez.
  3. Ayudas económicas en la cuenta: ES20 0075 7007 8306 0736 8971
  4. Personas comprometidas que de forma voluntaria quieran participar en la Hospitalidad.
  5. Que cada cual ayude a difundir esta llamada en sus ámbitos e impulse espacios de diálogo y reflexión en torno a la invitación del Papa Francisco a comprometernos con un nosotros más grande y que no haya más vallas y muros visibles e invisibles.
  6. Por último, pero no menos importante, recemos a Dios intensamente por la paz, porque como decía San Juan Crisóstomo “Nada en el mundo es más fuerte que el justo que reza”.
  7. Contacto: hospitalidad@archidiocesis.madrid

La Mesa por la Hospitalidad de la Archidiócesis de Madrid renueva su compromiso y llamada para impulsar acogida y cultura de Hospitalidad en nuestra diócesis, en nuestros barrios y ciudades.

«Todos estamos en la misma barca y estamos llamados a comprometernos para que no haya más muros que nos separen, que no haya más otros, sino sólo un NOSOTROS, grande como toda la humanidad» (Papa Francisco)

De nuevo, el susurro cotidiano de las migraciones y la movilidad humana se tornan en grito y clamor cuando la guerra, la crisis humanitaria y la opresión vuelven a expulsar de sus casas a quienes nunca quisieron dejar atrás familia, trabajo, amigos, tierra y hogar. Hoy Ucrania se suma a Centroamérica, Siria y a tantos países africanos y de otras latitudes que viven el drama de la migración forzada.

En 2018 lanzamos un llamamiento para impulsar la solidaridad en nuestra diócesis, a través de una carta del Cardenal D. Carlos Osoro y un díptico explicativo del contexto de crisis de acogida vivida en nuestras calles como consecuencia de la escasez de recursos en plena ola de frío. A ello se sumó la llegada de refugiados centroamericanos y de las personas procedentes de la frontera sur o de Siria. Acto seguido, se movilizaron parroquias, la vida consagrada, entidades, algún colegio y muchos particulares. Tras dos años, podemos decir que más de 1000 personas han encontrado refugio en los recursos sencillos y generosos que mes tras mes se han ido activando. Especialmente damos las gracias al empeño de cientos de personas voluntarias y a las parroquias que, noche tras noche, siguen abriendo sus puertas. Un gran paso que ha multiplicado la sensibilidad y la hospitalidad, pero que no es suficiente.

Llamados a ser una Iglesia valiente, que mira de frente y con compasión las realidades más sufrientes, observamos el éxodo ucraniano: según ACNUR, son más de millón y medio las personas que han huido de Ucrania en búsqueda de refugio. Como todos nos tememos, la cifra seguirá aumentando cada día con cada nuevo ataque y cada nueva agresión al pueblo ucraniano. Al igual que en otros conflictos bélicos, la mayor parte de las personas buscará asilo en los países más cercanos. Sin embargo, un gran número llegará a nuestras ciudades. Muchos ya lo están haciendo, sumándose así a otros migrantes forzosos.

La Mesa por la Hospitalidad ni quiere ni debe suplir a las administraciones públicas. Pero es el momento de “ensanchar nuestra tienda” y constituirnos en una diócesis en salida, al encuentro de los que llegan huyendo de la violencia y de la opresión. Muchas personas comienzan a alzar a su voz y a ofrecer solidariamente viviendas y espacios de acogida y por ello hacemos de nuevo un llamamiento para amplificar y multiplicar la solidaridad.

Necesitamos un compromiso mayor para “acoger, proteger, promover e integrar” a las personas forzosamente desplazadas. Por eso, nos dirigimos a las parroquias, congregaciones religiosas, movimientos, familias y particulares, con las peticiones concretas que aparecen al principio.

La Mesa por la Hospitalidad de la Iglesia en Madrid, que está integrada por Cáritas Madrid, la Comunidad de Sant’Egidio Madrid, Confer Migraciones Madrid, la Delegación Episcopal de Movilidad Humana, Justicia y Paz MadridPueblos Unidos y Sercade, fue convocada en 2015 por el cardenal Osoro para abordar la situación de los refugiados y desplazados que llaman a las puertas de Europa y dar una respuesta conjunta y coordinada desde la Iglesia madrileña.

Cáritas y Migraciones Málaga ante la situación de Melilla

Comunicado conjunto de Migraciones y Cáritas Málaga ante la situación de Melilla
– 3.3.22 –

Cáritas Málaga y Migraciones Málaga ante la situación en Melilla.La Delegación Diocesana de Migraciones de Málaga y Melilla y Cáritas Diocesana de Málaga quieren expresar su dolor ante tanto sufrimiento causado por los hechos que están aconteciendo en Melilla desde la mañana del miércoles 2 de marzo. Por ello, han elaborado un comunicado conjunto en el que desean manifestar lo siguiente:

Miles de personas vienen huyendo de las guerras, la miseria y la violencia. Como cristianos, no podemos mirar hacia otro lado. Debemos esforzarnos en conocer la realidad de la que vienen huyendo: 70 guerras tenemos olvidadas, pero están ahí. La situación en muchos países es verdaderamente preocupante. Ucrania, Mali, Guinea… todos necesitan y merecen nuestra empatía, solidaridad y protección, nuestra disponibilidad de acogida no puede hacer acepción de personas.

Por ello, denunciamos enérgicamente que la devolución en frontera de personas que intentan entrar en nuestro país, sin el debido procedimiento, es contraria a los derechos humanos, pues impide la protección internacional de refugiados y atenta contra la dignidad de toda persona. Esta violencia es una muestra más de la falta de humanidad en nuestras políticas migratorias.

Nosotros estamos llamados a inclinarnos sobre el extraño para socorrerlo, poniendo todos los medios a nuestro alcance. El buen samaritano no solo protegió al desvalido y curó sus heridas, sino que procuró su cuidado estableciendo «redes de colaboración” con el posadero. Debemos unir fuerzas para trabajar por la paz, que es inseparable de la justicia y la caridad, y que conlleva promover para todos una sociedad del cuidado y una fraternidad universal.

La Iglesia de Melilla, siempre atenta a estos movimientos migratorios, tiene su Red de servicios y programas de acogida y acompañamiento a estas personas, siempre alerta antes estos episodios, que por desgracia se repiten periódicamente. Cáritas de Melilla, junto con las Congregaciones religiosas de la Ciudad Autónoma, dentro de sus posibilidades, son una respuesta solidaria ante estos desgraciados eventos migratorios que generan tanta injusticia y sufrimiento.

Madrid: De turistas ucranianos a refugiados de guerra

DE TURISTAS UCRANIANOS A REFUGIADOS DE GUERRA
Los primeros ciudadanos de Ucrania que se han quedado varados en España enfrentan ya los problemas del sistema de acogida

Artículo de María Martín para El País de 3.3.22 (bajo suscripción)

Hace menos de una semana la familia Nemchuk estaba tomando el sol en una playa de arena negra de Lanzarote. Habían encontrado unos billetes muy baratos, así que Anastasiia y Alex cerraron su casa de madera en Odesa, a orillas del mar Negro, y dejaron al loro y al rottweiler con unos amigos para irse de vacaciones con sus cinco hijos. “Queríamos enseñarles el océano Atlántico”, cuenta la madre. Anna, la mayor, de 15 años, insistió en llevarse su violín y ensayar para una audición que tenía en abril, pero sus padres, cargados de trastos, la convencieron: “Venga, es solo una semana, ya ensayarás a la vuelta”. Pero estalló la guerra.

Las Caracolas. Ayuntamiento de Madrid.La familia, con las mejillas aún sonrojadas por el sol, está hoy en un centro de acogida para refugiados del Ayuntamiento de Madrid. Pasaban por la capital con la idea de alquilar una autocaravana y pasearse por Toledo, pero al aterrizar en Barajas, el pasado día 24, justo con el comienzo de la ofensiva rusa, su aerolínea les informó de que su vuelo estaba cancelado. Sus tarjetas de crédito comenzaron a fallar y se les agotó el dinero.

Los más pequeños, de dos, cuatro, ocho y diez años, corretean por el recinto ajenos a todo, pero el matrimonio, un ingeniero y una fisioterapeuta dedicada a sus hijos, está aún en estado de shock. Les costó un par de días asumir que no volverían a casa. De hecho, aún no lo han asumido. “Poco a poco estamos asimilando que esto no van a ser unos días. Sabíamos que había problemas, pero no podíamos imaginarnos una guerra”, mantiene Anastasiia, de 36 años. “No sabemos muy bien qué vamos a hacer. No sé si vamos a ser refugiados, ¡hace dos días éramos turistas!”, añade. “¡Qué locura!”, exclama su marido, de 57, llevándose las manos a la cabeza.

Los Nemchuk, así como decenas de compatriotas que ya están varados en diferentes ciudades españolas, son unos de los primeros ucranios de los que España tiene que ocuparse. Pero que la primera palabra que hayan aprendido en español sea “cita” da una idea del reto que supondrá estirar un sistema al que hace tiempo le han estallado las costuras.

La cita, el primer trámite que hacen todos los solicitantes de asilo para registrar ante la policía que buscan protección, no existe. Al menos en Madrid. La página, con información solo en castellano, se cuelga y la gente navega de un enlace a otro desesperada. Dimitri, un joven ucranio, que huyó desde Rusia cuando estalló el conflicto, aparece con su móvil con la página del Ministerio del Interior abierta. “No hay, no se puede, no sé como hacerlo”, se queja.

El atasco burocrático que afrontan hoy los ucranios es el que llevan meses sorteando el resto de potenciales refugiados, latinoamericanos en su mayoría. De las 350 personas que el lunes estaban en este y en otros dos centros municipales, más del 80% no había conseguido aún hacer la entrevista que formalmente les da acceso a los recursos de acogida estatales. Y además el 36% ni siquiera existe para el sistema porque sin citas no han podido registrar que quieren pedir asilo. Sin la entrevista, Migraciones suele hacer una excepción y acoge, pero sin el registro de la voluntad de pedir asilo, que también depende de Interior, no se da la plaza.

Si Marina no tuviese dos hijos de cinco y nueve años volvería andando a Ucrania. A luchar, si hiciese falta, asegura. Esta cajera de una gasolinera, de 37 años, se debate entre la culpabilidad y el alivio. Su marido, que trabaja en una farmacia, les regaló unas vacaciones en Madrid y ahora ellos están aquí y él obligado a incorporarse a una milicia armada que protege su ciudad, Irpin, en la provincia de Kiev. “Me siento culpable porque quiero acompañarle, pero me alegro de que mis niños estén protegidos”, explica.

Tampoco ella se imaginó que comenzaría una guerra. “Tenemos un conflicto desde 2014, pero yo no me metía con la política. Me paso el día trabajando y ocupada en cuidar de mis hijos y la casa. Ni en sueños podría imaginarme esto”, explica. “Su hotel estaba pagado hasta el día 26 y, ya sin techo y sin apenas dinero, se sentó en el banco de un parque a llorar. Una mujer se acercó y aunque no se entendían llamó a Emergencias. El Samur la llevó al centro de acogida. Al preguntarle por sus planes, rompe a llorar. Primero, porque teme no volver a ver a su marido. Después, por qué no tiene idea de qué pasos seguir. “No sé qué hacer, dijeron que iban a ayudarme, pero aquí están todos muy ocupados. No sé sacar esa cita”.

Objetivo: agilizar las acogidas

Está previsto que este jueves el Consejo Europeo active por primera vez la directiva de protección temporal para acoger ucranios que huyen a raíz del conflicto. La norma permitirá dar autorizaciones de residencia y trabajo de forma inmediata, sin que sea necesario iniciar el largo proceso del asilo y una yincana por las citas, pero el Gobierno, según fuentes conocedoras del proceso, aún no sabe cómo hacerlo. Y hay discrepancias. Mientras que hay sectores de la Administración que abogan por ofrecer trámites automáticos para evitar tapones; otros defienden que se añadan procesos de filtrado como entrevistas. No está claro tampoco aún cómo afectará a los ucranios a los que les pilló la guerra mientras viajaban como turistas o por trabajo. La acogida, también garantizada por la directiva europea, será otro cuello de botella.

La propia existencia de este centro municipal de 300 camas, en un ámbito que es competencia nacional, es el reflejo de la saturación con la que España afronta este reto inédito. El Ayuntamiento de Madrid abrió este lugar a comienzos de 2020 después de meses en los que decenas de familias latinoamericanas que buscaban asilo acabaran durmiendo a la intemperie porque el sistema no podía atenderlas. No era un recurso permanente, pero sigue abierto —y lleno— hasta hoy. En noviembre, el alcalde José Luis Martínez-Almeida acabó escribiendo una carta al ministro José Luis Escrivá, con quien tiene buena relación, para recordarle que su ministerio tardaba “cada vez más” en asumir la acogida de los solicitantes. Una media de 75 días, en vez de los 15 pactados. La carta aceleró las derivaciones, pero no tanto como le gustaría al Ayuntamiento.

Ayuntamientos y comunidades autónomas entregarán una relación de plazas que pueden ofrecer, para que a su vez España informe a la Unión Europea de sus capacidades. Pero la política de brazos abiertos que en momentos como este se pregona en los medios es mucho más compleja —y menos generosa— cuando hay que ponerla sobre el papel. De momento, la Secretaría de Estado de Migraciones, que afronta este momento con poco más de 150 camas libres, ha anunciado la apertura inmediata de 500 plazas en Madrid. Migraciones no descarta que haya que abrir hoteles. La capital incluso contempla habilitar polideportivos.

Cae la noche del lunes en el centro de acogida y decenas de personas peregrinan hasta la cocina para recoger las cestas de alimentos para la cena. Los ucranios se despiden ansiosos por más información que pueda aclararles su futuro en España. En la puerta, con el frío ya calando en los huesos, Pedro, su mujer y sus dos hijos, venezolanos recién llegados a la capital buscando refugio, preparaban unas mantas para pasar la noche a la intemperie.

Prontuario de actuación para Acogida de migrantes (11ª ed. 8.2.22)

PRONTUARIO DE ACTUACIÓN PARA ACOGIDA Y ACOMPAÑAMIENTO DE MIGRANTES

Prontuario acogida migrantesEl Prontuario de actuación para Acogidas de migrantes es una guía radicalmente práctica para quienes, en el día a día, acogemos a personas desplazadas forzosamente desde las diferentes realidades en las que se encuentran, en especial a aquellas recién llegadas. Su primera edición fue en junio de 2019.

Este Prontuario ha sido elaborado por el Centro diocesano de Pastoral Social y por Cáritas diocesana de Madrid, miembro de nuestra Mesa por la Hospitalidad.

Los «capítulos» muestran, paso a paso, cómo actuar cuando acogemos a una persona o familia migrante, tanto en los aspectos técnicos como en la imprescindible actitud evangélica y social. Por su parte, los «anexos» (a los que se hace frecuente referencia en los «capítulos») desarrollan los distintos temas que se plantean en esa acogida que, como quiere Francisco, tiene que ser ya Acoger-Proteger-Promover-Integrar.

Así, el Prontuario -en el que se verá que hay una forma para aportar sugerencias, correcciones, mejoras, dudas, etc,- responde al deseo ineludible, expresado también por Francisco, de que nuestro servicio eclesial a los migrantes tenga calidez, pero también calidad.

El Prontuario -11ª edición (8.2.22)- puede leerse aquí abajo, o descargarse (en PDF) desde este enlace. Al final del Prontuario, en la «Relación de novedades», están anotados los cambios habidos en esta última edición, para facilitar la lectura de quienes ya han leído y manejan el Prontuario.

2021 DE DOLOR EN FRONTERA SUR: 12 MUERTES AL DÍA

MONITOREO DEL DERECHO A LA VIDA EN LA FRONTERA OCCIDENTAL EUROAFRICANA
– Informe 2021 de Caminando Fronteras –

[tomado de la web de Caminando Fronteras]

El peor año en las fronteras: 4404 víctimas en las rutas de acceso a España durante 2021
Resumen del Informe – Audios de Helena Maleno y María González – Informe

Caminando Fonteras. Helena Maleno. Informe 2021 Derecho a la Vida en la Frontera Sur.El colectivo Caminando Fronteras ha presentado, dando inicio a este año 2022, las cifras del monitoreo de la frontera realizados durante el curso pasado de la mano de las intervenciones de Helena Maleno, Coordinadora del colectivo Caminando Fronteras, y María González, resposanble del Eje Derecho a la Vida. En el transcurso del 2021, se han contabilizado hasta 4.404 víctimas de la Frontera Occidental Euroafricana, a través del contacto directo con las propias víctimas así como con sus seres queridos. Desde la organización, y su labor como Observatorio de Derechos en las Fronteras, los datos documentados resultan en:

  • 83 embarcaciones desaparecidas con todas las personas abordo
  • De las 4404 víctimas, 4175 personas han muerto en su paso por la frontera, y 229 han desaparecido
  • 628 mujeres y 205 niños y niñas han perdido la vida durante el año
  • El 94.80% de las víctimas siguen sin ser identificadas
  • Con respecto al 2020, las muertes han aumentado en 102.95%

Los datos directos de fuentes primarias se han cotejado con fuentes oficiales, comunidades migrantes y organizaciones sociales en terreno con las que Ca-minando Fronteras está contacto de forma permanente.

Ahora, si atendemos al desglose desde el que se clasifican las vías de acceso a España en cuatro rutas diferentes: i) Ruta Canaria, ii) Ruta de Alborán, iii) Ruta Argelina y iv) Ruta del Estrecho, la crudeza de la Ruta Canaria sigue convirtiéndola en la más mortífera de las cuatro. Tan solo en esta ruta se han contabilizado hasta 4016 víctimas, en los 124 naufragios de los que el colectivo ha tenido constancia y ha podido realizar seguimiento. No obstante, y a pesar de la reiterada dificultad que se encuentra en la Ruta Argelina para tener conocimiento de las embarcaciones -y las tragedias- que en ella tienen lugar, se han podido contabilizar hasta 191 víctimas en 19 naufragios.

En los casos de la Ruta del Estrecho y la Ruta de Alborán, los datos no son menos preocupantes, con 102 y 95 víctimas respectívamente, en un total de 27 naufragios (17 en el Estrecho y 10 en Alborán).

Todos estos datos resultan todavía más alarmantes si se visibilizan desde un corto recorrido temporal, pues las 893 víctimas que se contabilizaron en 2019 ya se duplicaron el curso pasado, con 2170 muertes en 2020. Todavía peor, pues, resulta que se hayan cumplido los presagios que se adivinaban con los datos del primer semestre de 2021: un año más los datos se vuelven a duplicar, alcanzando las 4404 víctimas. Cifras, además, que crecen de forma exponencial frente a las capacidades de un colectivo, Caminando Fronteras, que sí multiplica esfuerzos, pero sigue sin las herramientas necesarias para dar alcance a todo aquello que sucede en la frontera, y no puede sino admirar la pasividad de Estados, organismos internacionales y demás instituciones, frente a la crudeza sus vallas y sus necropolíticas.

Valoraciones de Helena Maleno (Coordinadora de Caminando Fronteras), descargable aquí. Y de María González (Responsable del Eje Derecho a la Vida), descargable aquí:

 

Informe (léelo aquí abajo o descárgalo aquí)