ENTIDADES DE IGLESIA celebran el INICIO DE LA REGULARIZACIÓN EXTRAORDINARIA

+++ Audio de  la entrevista a Xabier Parra hoy en Onda Cero, «Más de uno» +++

Comunicado de entidades de Iglesia ante el inicio del proceso de Regularización Extraordinaria. ILP.

ENTIDADES DE IGLESIA CELEBRAN EL INICIO DE UN PROCESO PARA LA REGULARIZACIÓN EXTRAORDINARIA DE PERSONAS MIGRANTES
Lo consideran un complemento imprescindible al Reglamento de Extranjería al ofrecer respuestas a quien no pueden acogerse a las vías ordinarias
Se trata de un refrendo al compromiso de más de 900 organizaciones que llevan cuatro años trabajando por la aprobación de la ILP

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Madrid.- 27 de enero de 2026. La Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES), la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Cáritas y el Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española celebran el anuncio de un proceso que lleve a la regularización extraordinaria de personas migrantes que viven en nuestro país. Consideran esta medida como un acto de justicia social y reconocimiento a tantas personas migrantes que con su trabajo llevan tiempo contribuyendo al desarrollo de nuestro país aún a costa de mantenerles en situación irregular.

Este Grupo Eclesial de apoyo a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) considera que la regularización extraordinaria es un complemento imprescindible al Reglamento de Extranjería, al ofrecer respuesta a quienes no pueden acogerse a las vías ordinarias.

El reglamento de extranjería ha supuesto un avance en algunas cuestiones, pero está sufriendo ajustes frecuentes y adolece de algunas lagunas que ameritarían su reforma para consolidarlos. Por ello, este grupo eclesial ha solicitado en reiteradas ocasiones que incorpore, como se ha hecho con anterioridad, una disposición transitoria que permita una regularización extraordinaria.

El Reglamento de Extranjería (RD 1155/2024), en vigor desde mayo de 2025, constituye un paso positivo y necesario para garantizar los derechos y la dignidad de las personas migrantes. Sin embargo, deja fuera a numerosos colectivos vulnerables que nuestras entidades acompañan cotidianamente y que han sido objeto reiterado de las demandas que como entidades eclesiales han hecho en estos años de trabajo por la ILP regularización:

  • Personas sin posibilidad de acreditar los dos años de permanencia exigidos, a menudo por pérdida de documentos en situaciones de precariedad o emergencia.
  • Personas indocumentadas, que no pueden acceder a la cédula de inscripción debido a trámites excesivamente rígidos.
  • Personas con difícil empleabilidad por edad, discapacidad, sinhogarismo o enfermedad crónica.
  • Trabajadoras y trabajadores que, aun pudiendo trabajar, no logran presentar un contrato formal previo debido a la lentitud de la administración.
  • Solicitantes de protección internacional denegada, que quedan atrapados en largos periodos de irregularidad.
  • Familias con niños y niñas en situación irregular que, aun cumpliendo requisitos, no podrán ser regularizadas.

Las entidades eclesiales han trabajado en un proceso participativo que llegó a concitar a más de 900 organizaciones de toda índole y recabó más de 600.000 firmas para la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP). Desde el año 2023 las cuatro entidades han participado en multitud de reuniones con actores políticos y sociales exponiendo la preocupación compartida y constatada en el día a día de la labor de acompañamiento que realizan entidades eclesiales por la relación innegable entre irregularidad administrativa y exclusión social.

Según el IX Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social, casi nueve millones de personas migrantes viven en nuestro país. La situación administrativa irregular en la que están muchas de ellas provoca que el 68% se encuentre en exclusión social. Según los últimos datos publicados por Cáritas, el 47% de las personas acompañadas por la institución en 2024 no tenía regularizada su situación, lo que equivale aproximadamente a unas 550.000 personas. Una cifra que no para de crecer desde 2019.

En este día las entidades eclesiales ponen el énfasis en la inmensa labor de diálogo que se ha llevado a cabo y en la amplia aprobación que tuvo la toma en consideración de la iniciativa el 9 de abril de 2024 en el Congreso de los Diputados. Esta regularización extraordinaria ha sido demandada por amplios sectores de la sociedad por ser una medida de responsabilidad política, ética y social. Ha llegado la hora de dar un paso decidido hacia una sociedad más justa e inclusiva, donde nadie quede relegado a la invisibilidad y la exclusión.

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Contactos de prensa
CONFER: Eva Silva – 660 43 59 29 / eva.silva@confer.es
REDES: Xabier Parra – 689 22 32 42 / incidencia@redes-ongd.org
Cáritas Española: Laura Daniele – 618 89 38 80 / ldaniele.ssgg@caritas.es
Conferencia Episcopal: Fernando Redondo-664 33 45 32 / migraciones@conferenciaepiscopal.es

Iniciaativa Legislativa Popular - ILP. Proceso de Regularización Extraordinaria de Inmigrantes.

El Gobierno aprobará hoy la REGULARIZACIÓN EXTRAORDINARIA DE MIGRANTES

EL GOBIERNO APROBARÁ HOY REGULARIZACIÓN EXTRAORDINARIA DE MIGRANTES
La medida, a la que podrán acogerse quienes estuvieran en España antes del 31 de diciembre de 2025, afectará a cerca de medio millón de personas

José Calderero de Aldecoa para Alfa y Omega de 27.1.26]
[Foto de EFE / Macarena Soto. Cola de migrantes en oficina de extranjería]

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El Consejo de Ministros aprobará este martes el inicio de la tramitación de un real decreto para la regularización extraordinaria de personas extranjeras que ya se encuentran en España. Se trata de una medida que ha pactado con Podemos, según la agencia EFE, pero que reclamaban desde hace meses las organizaciones impulsoras de la ILP para la regularización de migrantes.
Migrantes haciendo cola en una oficina de extranjería. EFE / Macarena Soto.

En entrevista con Alfa y Omega, el director de la Fundación para la Ciudadanía Global, Jorge Serrano, reconocía en octubre de 2025 que las entidades promotoras «estamos valorando» un cambio de estrategia. «La regularización se puede aprobar mañana mismo, si el Gobierno quiere, a través de un real decreto», explicaba entonces Serrano. Por eso, los 700.000 firmantes y las 1.000 organizaciones sociales que hay detrás, «donde antes decíamos ILP ahora decimos real decreto y le pasamos la pelota al tejado del Ejecutivo», que ha reconocido en infinidad de ocasiones que la regularización extraordinaria beneficia a la economía y a los migrantes. «Si es tan buena, dejen el cálculo electoral y aprueben ya la medida», pedía Serrano, una propuesta que mañana previsiblemente verá la luz.

Antes del 31 de diciembre

El Ejecutivo ha anunciado esa iniciativa minutos después de que la secretaria política y eurodiputada de Podemos, Irene Montero, haya adelantado el acuerdo con el PSOE, que tiene como objetivo regularizar a en torno medio millón de personas, que podrán beneficiarse de la medida hasta el próximo 30 de junio.

En un acto celebrado en Madrid bajo el título Regularización Ya, Montero ha hecho este anuncio, que significará papeles para todas las personas que estuvieran en España antes del 31 de diciembre del año 2025 que no tengan antecedentes penales y que puedan demostrar al menos cinco meses de residencia.

Y podrán hacerlo con el empadronamiento pero también con otros medios como un informe médico, un contrato de luz o de alquiler o un certificado de envío de dinero, algo muy demandado por las entidades sociales debido a las dificultades que muchas veces enfrentan las personas en situación de irregularidad para acceder el padrón.

Además, en el momento de la presentación de la solicitud quedarán suspendidos los procedimientos de retorno o las órdenes de expulsión por motivos administrativos o por trabajar sin permiso que pesaran sobre la persona.

La admisión a trámite de la petición ya dará una autorización de residencia provisional que permite trabajar de forma legal y acceder a otros derechos fundamentales, como la asistencia sanitaria.

Si la resolución es favorable, se concederá una autorización de residencia por periodo de un año, al término de la cual podrá solicitarse una autorización ordinaria conforme al reglamento de extranjería.

Apoyo masivo a la regularización extraordinaria de migrantes

Fuentes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones han precisado que este real decreto tiene como objetivo garantizar derechos y dar seguridad jurídica a una realidad social existente y es fruto de un acuerdo con Podemos y de «una suma de voluntades que ponen en el centro a las personas».

La iniciativa retoma el mandato de la iniciativa legislativa popular (ILP) por la regularización que llegó al Congreso de los Diputados respaldada por más de 600.000 firmas, superó su primer trámite en la Cámara Baja —la toma en consideración— con el apoyo de todos los grupos menos Vox en abril de 2024 y llevaba desde entonces bloqueada por la falta de acuerdo parlamentario.

Según el Ministerio que dirige Elma Saiz, con este real decreto España «refuerza» un modelo de política migratoria «basada en derechos humanos, integración y convivencia, compatible con el crecimiento económico y la cohesión social».

No será necesaria convalidación parlamentaria

Al tramitarse como un real decreto, el Gobierno no requiere de su convalidación parlamentaria, como sí ocurre con los reales decretos-ley, que al mes de su aprobación y entrada en vigor precisan del aval del pleno del Congreso, lo que obliga al Ejecutivo a buscar los apoyos necesarios para sacarlos adelante.

Esta vía permite esquivar la falta de apoyos que los socios de Gobierno han encontrado en materia migratoria, entre otras razones por el rechazo de Junts a sus medidas.

De hecho, ha habido precedentes de regularizaciones aprobadas por esta misma vía, como la que emprendió en 2001 el Gobierno de José María Aznar, en su primera legislatura, cuando el PP todavía no tenía mayoría absoluta en el Congreso.

A vueltas con EL LENGUAJE Y CONCEPTO DE «VULNERABILIDAD»

LA TRAMPA DE LA «VULNERABILIDAD»: ENTRE LA CONFUSIÓN CONCEPTUAL Y EL ABUSO DEL LENGUAJE
Confundir esta palabra con debilidad lleva a un discurso compasivo pero condescendiente, que ve a las personas o grupos “vulnerables” como objetos pasivos, merecedores de lástima o ayuda, en lugar de agentes con resiliencia, capacidades y derechos

[Tribuna de Francisco Rey Marcos para El País, 20.1.26]

Pobreza. "VULNERABILIDAD": A VUELTAS CON EL LENGUAJE Y EL CONCEPTO.En el paisaje lingüístico contemporáneo, ciertas palabras se cargan de significados emocionales y políticos que pueden diluir su precisión conceptual. Vulnerabilidad es una de ellas.

Originalmente, un término técnico proveniente del latín vulnerabilis (“que puede ser herido”), se ha instalado en el discurso cotidiano, psicológico y social. Y muy especialmente en el ámbito del trabajo social local o inte5nacional y en la llamada acción humanitaria.

Sin embargo, este uso extendido no siempre es correcto y, en muchos casos, resulta impreciso, confuso, problemático e interesado. En este camino a la popularización, ha sufrido una distorsión fundamental: se ha confundido peligrosamente con conceptos como debilidad o fragilidad. Este mal uso no es un mero error semántico; constituye una simplificación que empobrece y banaliza nuestra comprensión de la condición humana y está llevando a políticas sociales paternalistas, de corte caritativo o a una visión estática de las personas y sus situaciones.

El primer y más grave desvío es la transformación de la vulnerabilidad en un estado ontológico, en una cualidad intrínseca y general. Se habla de “personas vulnerables”, “grupos vulnerables” o incluso de “una condición de vulnerabilidad” como si se tratara de una cualidad esencial, inherente permanente y general. Esta absolutización omite la estructura relacional y situacional del término.

En su sentido preciso, se es vulnerable “a” algo: a la pobreza, a un ciberataque, a la enfermedad, a la discriminación por motivos de raza o género, a la enfermedad, a un riesgo ambiental, a una estructura económica injusta, a una forma de violencia o a una exclusión institucional. La vulnerabilidad es siempre una relación dialéctica entre un sujeto (individual o colectivo), un contexto específico y una amenaza potencial. En sentido estricto, nadie es vulnerable en abstracto. La vulnerabilidad no es un rasgo absoluto ni una etiqueta universal, sino una relación específica frente a una amenaza concreta.

La vulnerabilidad siempre implica exposición a un peligro específico y una capacidad limitada para afrontarlo. Por ello, afirmar que alguien “es vulnerable” sin precisar a qué lo es, equivale a vaciar el término de contenido analizable y convertirlo en una categoría ambigua. Un ejecutivo de una multinacional puede ser extremadamente vulnerable a un colapso bursátil, pero no a una sequía que afecte su acceso al agua potable; un agricultor de subsistencia puede serlo a esa misma sequía, pero no a la volatilidad de los mercados financieros; el Rey de España puede ser enormemente vulnerable a las ocurrencias de su emérito padre, pero no parece serlo a la sequía o los cambios en los mercados. Reducir la vulnerabilidad a un adjetivo generalizado invisibiliza las estructuras de poder y los sistemas que las producen, personalizando y patologizando lo que es, en gran medida, un fenómeno político y social.

Etiquetar a personas o colectivos como “vulnerables” sin contextualización contribuye a naturalizar la desigualdad, como si esta fuera inherente a quienes la padecen y no el resultado de relaciones de poder, políticas públicas deficientes o sistemas económicos excluyentes. Y contribuye a estigmatizar a esos colectivos.

Esta absolutización conduce directamente al segundo malentendido: la equiparación de vulnerabilidad con debilidad o fragilidad. La debilidad sugiere una carencia de fuerza, una incapacidad. La fragilidad alude a una constitución delicada, propensa a romperse. Ambas implican una falta, un déficit inherente al sujeto. Como señaló la filósofa Judith Butler, la vulnerabilidad es una condición relacional que emerge de la interdependencia humana y de las estructuras sociales, no de un fallo individual.

Una persona puede ser autónoma, fuerte y competente, y aun así ser vulnerable a ciertas amenazas en determinadas circunstancias. Confundir vulnerabilidad con inferioridad personal reduce el fenómeno a una característica individual y oculta las condiciones sociales que lo producen. Esta confusión no es inocente. Etiquetar a personas o colectivos como “vulnerables” sin contextualización contribuye a naturalizar la desigualdad, como si esta fuera inherente a quienes la padecen y no el resultado de relaciones de poder, políticas públicas deficientes o sistemas económicos excluyentes. Y contribuye a estigmatizar a esos colectivos.

Por otro lado, la distribución social de la vulnerabilidad —quién está expuesto a qué amenazas y con qué recursos para enfrentarlas— es profundamente desigual y es ahí donde radica la injusticia. La pensadora feminista Martha Fineman, con su teoría de la “vulnerabilidad universal”, argumenta precisamente que, al reconocer que todos somos sujetos vulnerables, el Estado debe centrarse en crear “instituciones resilientes” que mitiguen las desventajas, en lugar de etiquetar a ciertos grupos como intrínsecamente frágiles.

El lenguaje de la vulnerabilidad, mal empleado, puede reforzar el paternalismo y despojar a los sujetos de su capacidad de ser agentes, presentándolos únicamente como receptores pasivos de protección, sin capacidades para afrontar las amenazas

Confundir vulnerabilidad con debilidad lleva a un discurso compasivo pero condescendiente, que ve a las personas o grupos “vulnerables” como objetos pasivos, merecedores de lástima o ayuda, en lugar de agentes con resiliencia, capacidades y derechos. El lenguaje de la vulnerabilidad, mal empleado, puede reforzar el paternalismo y despojar a los sujetos de ser agentes, presentándolos únicamente como receptores pasivos de protección, sin capacidades para afrontar las amenazas.

Las consecuencias de esta confusión terminológica son tangibles. En el ámbito de las políticas públicas, designar a un grupo como “vulnerable” sin especificar a qué, puede llevar a intervenciones genéricas y asistencialistas que no atacan las raíces sistémicas de su exposición al daño. Lo estamos viendo en numerosos países, entre ellos, España. El sociólogo Loïc Wacquant critica cómo el lenguaje de la vulnerabilidad puede servir para “despolitizar” la pobreza, transformando una cuestión de justicia económica y redistribución en un mero problema de gestión de poblaciones marginales.

En la psicología popular, la exhortación a “mostrar vulnerabilidad” —popularizada por autores como Brené Brown, quien la asocia con el coraje, la autenticidad y la conexión—, aunque valiosa, corre el riesgo de ser trivializada si se olvida su dimensión contextual. Brown enfatiza que la vulnerabilidad requiere límites y confianza; no es una exposición indiscriminada. Revelar las propias heridas solo es seguro en contextos de respeto; de lo contrario, puede aumentar la exposición a nuevas agresiones. No se invita a ser “vulnerable” en abstracto, sin considerar que la vulnerabilidad siempre es ante alguien o ante algo.

Recuperar la precisión del término es, por tanto, un acto de rigor ético y político. Implica, en primer lugar, reinstaurar la preposición “a”: siempre debemos preguntarnos “vulnerable, ¿a qué?”, y “¿bajo qué condiciones?”. En segundo lugar, requiere desligarla de la dicotomía fortaleza/debilidad. La vulnerabilidad no es lo opuesto a la resiliencia; de hecho, es su presupuesto. Solo porque somos vulnerables podemos ser resilientes. La resiliencia es la capacidad de responder, adaptarse y recuperarse ante las amenazas a las que somos vulnerables, tal como lo estudian las ciencias de la sostenibilidad, la reducción de riesgo de desastres y la psicología comunitaria.

En conclusión, el mal uso del término “vulnerabilidad” al convertirlo en un estado absoluto y confundirlo con debilidad, no es una mera imprecisión lingüística. Es un síntoma de un pensamiento borroso que, al descontextualizar la exposición a la amenaza y el daño, termina por naturalizar las desigualdades y despojar a las personas de su poder como agentes.

La vulnerabilidad, bien entendida, no nos debilita; nos revela la urdimbre fundamental de nuestra interdependencia y la responsabilidad colectiva de tejer redes que protejan, sin anular, esa condición compartida

Reconocer que la vulnerabilidad es relacional, situacional y universalmente humana, pero desigualmente distribuida, nos obliga a un análisis más fino de las estructuras sociales. Nos lleva a una solidaridad basada no en la lástima por el “débil” o “vulnerable”, sino en la justicia y el compromiso por transformar aquellas condiciones que exponen de manera injusta y evitable a unos más que a otros a sufrir daño.

La vulnerabilidad, bien entendida, no nos debilita; nos revela la urdimbre fundamental de nuestra interdependencia y la responsabilidad colectiva de tejer redes que protejan, sin anular, esa condición compartida. Reconocer que la vulnerabilidad es siempre contextualizada, situada, relacional y específica, y que no equivale a debilidad ni fragilidad, resulta fundamental para evitar estigmatizaciones y para comprender con mayor precisión las dinámicas de riesgo y desigualdad. Recuperar el rigor del concepto implica dejar de usarlo como una etiqueta general y asumirlo como una herramienta analítica que revela no quiénes “son” vulnerables, sino a qué y por qué lo son.

¿Hablamos de Julio Iglesias o hablamos de Huelva?

PUNTA CANA, BAHAMAS, HUELVA
España lleva desde hace más de 72 horas hablando de las denuncias de varias mujeres que trabajaban para el cantante Julio Iglesias. Pero hay escenarios de terror que no tienen lugar en ninguna mansión

[Artículo de Ángeles Caballero para El País de 16.1.26]
[Foto by Policía Nacional. Detenido en Huelva por explotación laboral y sexual de mujeres migrantes irregulares contratadas en el sector agrícola.]

[para situar las referencias temporales del articulo, nótese que fue escrito el viernes 16]

Explotación laboral y sexual de migrantes en Huelva. Foto: Policía Nacional.Una mujer consigue trabajo. Para ella es la única oportunidad de salir de la pobreza, de iniciar un camino que le dé, quizá, un lugar en el mundo. Cuando llega, en aquel ambiente laboral se respira impunidad y cautividad. Podrá salir de allí cuando él, su jefe, lo estime oportuno. La libertad de movimiento no es una opción, sino el capricho de quien la ha contratado con unas condiciones y unos horarios que espantarían a cualquier abogado laboralista. Pero qué va a saber ella, si solo quiere dejar de ser pobre, si solo le han hablado de obligaciones y no de derechos, si es que los tiene.

De vez en cuando, su jefe la agrede sexualmente, hace lo que quiere con ella, porque para eso la ha comprado, piensa él. A ella o a algunas de sus compañeras, sometidas a las mismas condiciones de trabajo. Ella no quiere porque sabe que eso no es para lo que la han traído a este lugar de trabajo tan apartado, en el que se siente tan sola. Pero el jefe le advierte de que, si protesta, se niega o si se le ocurre contárselo a alguien, perderá el empleo, a lo mejor también el salario, y si se pone especialmente tonta, la denunciada podría ser ella y se sabría que no tiene papeles.

España lleva desde hace más de 72 horas hablando de las denuncias de varias mujeres que trabajaban para el cantante Julio Iglesias. Pero hay escenarios de terror a costa de la vulnerabilidad de las mujeres más pobres, las de los márgenes, las nadie, que no tienen lugar en ninguna imponente mansión de Punta Cana y de las Bahamas. Lo narrado en los dos párrafos anteriores ha ocurrido bastante más cerca, concretamente en la provincia de Huelva, donde el martes, el mismo día que lo de Julio, fue detenido un hombre por explotación sexual y laboral de mujeres migrantes irregulares contratadas como temporeras para el sector agrícola.

El detenido no es un cantante de fama mundial sino un empresario anónimo de la zona suroeste de España, pero se le acusa de agresión sexual, trata de seres humanos y de actuar contra los derechos de los trabajadores. La investigación policial habla de un patrón delictivo que se aprovecha de la precariedad económica y social para imponer condiciones de trabajo ilegales. Hay casualidades que nos hielan la sangre. A medio camino entre Punta Cana e Irán.

Taller: CONVIVENCIA INTERCULTURAL en NUESTRAS COMUNIDADES

Discapacidad. Local accesible a personas con movilidad reducida.

Más allá de los estereotipos y prejuicios:
CONSTRUYENDO CONVIVENCIA INTERCULTURAL EN NUESTRAS COMUNIDADES

Migraciones. Más allá de los estereotipos y prejuicios: CONSTRUYENDO CONVIVENCIA INTERCULTURAL EN NUESTRAS COMUNIDADES.¿Cómo construir comunidades acogedoras y fraternas? ¿Cómo fortalecer una convivencia intercultural real y transformadora desde nuestras comunidades parroquiales, proyectos, obras y servicios?

La realidad de la movilidad humana en nuestra Diócesis nos interpela cada día con nuevos retos y oportunidades. Personas de diferentes orígenes, culturas y trayectorias vitales forman ya parte de nuestras comunidades, invitándonos a ensanchar la mirada y a avanzar hacia un “nosotros” cada vez más amplio, inclusivo y corresponsable.

Por este motivo, Cáritas diocesana de Madrid, junto con la Delegación de Pastoral de la Movilidad Humana de nuestra archidiócesis de Madrid, han programado un taller formativo de carácter vivencial y práctico, orientado a ofrecer recursos concretos y experiencias compartidas para impulsar comunidades verdaderamente acogedoras.

El taller está pensado como un espacio de aprendizaje colectivo, donde reflexionar conjuntamente, compartir prácticas y descubrir claves que ayuden a fortalecer la convivencia intercultural en los territorios, desde una perspectiva comunitaria, evangélica y con enfoque de derechos y dignidad de todas las personas.

Esta iniciativa se enmarca en la misión de la Iglesia de ser casa abierta y lugar de encuentro, especialmente con quienes viven procesos de migración y movilidad forzada, tal y como recuerdan de forma reiterada el magisterio social y la acción pastoral de la Iglesia universal y local.

Una invitación abierta a personas voluntarias, agentes pastorales, equipos parroquiales, profesionales y comunidades que deseen seguir construyendo espacios donde nadie se sienta extraño y todas las personas puedan sentirse parte.

Te animamos a participar y a difundirlo en tu parroquia, arciprestazgo, proyecto, en tu entidad, obra o servicio. Es una oportunidad para crecer juntas y juntos en fraternidad y corresponsabilidad.

Datos del taller – – – – – – –

Migraciones. Más allá de los estereotipos y prejuicios: CONSTRUYENDO CONVIVENCIA INTERCULTURAL EN NUESTRAS COMUNIDADES.