CÍRCULO DE SILENCIO en solidaridad con los inmigrantes – 3.7.26 en Callao (Madrid) de 20.30 a 21.30 –
Porque los delegados de migraciones de la Iglesia española acordaron que lo celebraran, en una u otra forma, todas las diócesis (más explicación y materialesen esta entrada).
Porque se está atentando contra la dignidad de las personas migrantes. Porque sigue habiendo muertes injustas, fronteras fortaleza. Porque los medios de comunicación y nuestros políticos manipulan el significado de nuestro vocabulario y de muchas conciencias. ¡Seguiremos denunciando toda ley y acto contra las personas migrantes!
¿Qué son los Círculos de Silencio?
Una acción NO VIOLENTA en solidaridad con las personas inmigrantes y de reivindicación de los derechos de todas las personas. Defendemos la noviolencia como el camino a seguir y a descubrir, que ponga siempre la conciencia por encima de la ley.
PAZ Y MIGRACIÓN (Por una cultura de paz) Rufino García Antón, delegado Episcopal de Pastoral de la Movilidad Humana (Migraciones) de la diócesis de Madrid
6. Decálogo para una convivencia pacífica e integradora
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0. Saludo agradecido e introducción
Muchas gracias a la Fundación Uyamá Asunción por invitarme a participar en estas interesantes y sugerentes Jornadas cuyo lema, “Por una cultura de paz”, me parece sumamente actual e importante. Creo que todo el empeño que pongamos en impulsar esta cultura de la paz no dejará de ser beneficioso para la relación entre las personas, para la sociedad española y para la humanidad. Vivimos tiempos duros y difíciles en los que las guerras no son una amenaza, sino una realidad presente en muchas partes del mundo con las consecuencias dramáticas que tienen para las personas que son víctimas inocentes de las mismas, para los países que sufren sus devastadoras consecuencias y para la humanidad entera. El Papa León XIV, cuya visita recibiremos próximamente, no se cansa de repetir una y otra vez que es necesario construir “una paz desarmada y desarmante”; lo dijo nada más aparecer en el balcón de San Pedro el día de su elección y lo sigue diciendo una y otra vez. Construir esa “paz desarmada y desarmante” es tanto como decir “construir una cultura de paz”. Y, en este desafío, poner en el foco la realidad de la migración me parece muy acertado. Me referiré con frecuencia a lo largo de esta reflexión a actitudes como el diálogo, el encuentro, la acogida, la hospitalidad, etc. que tienen que ver tanto con la construcción de la paz como con el papel fundamental que juegan en ella la acogida, la protección, la promoción y la integración de las personas migrantes. Paz y Migración se constituyen así en un binomio complementario y hasta yo diría más: inseparablemente unido. Creo que no podemos hablar hoy de paz sin referirnos a la necesaria atención que debe prestarse al fenómeno migratorio y sus causas, las guerras entre las más importantes y, en positivo, al papel que las personas migrantes juegan en la construcción de la paz.
Como señalaba hace un momento, las guerras son una de las causas que están en el origen de muchos desplazamientos forzosos. ¡Cuántas personas se ven obligadas a salir de sus países a consecuencia de las guerras! Como señala la Doctrina Social de la Iglesia, junto al derecho a emigrar está el derecho a no emigrar (ver por ejemplo, el documento sobre «El derecho a no tener que emigrar»). Pocas personas salen de sus países por gusto para ir a otros países (los turistas, los deportistas de élite, etc). En cambio, son muchísimas las personas que se ven obligadas a hacerlo, arriesgando sus vidas, porque en sus países no encuentran los medios necesarios para vivir dignamente o porque desean una vida mejor para las familias que quedan allí. Cualquiera lo haríamos en su lugar. Por eso, duelen mucho los discursos de odio, nada pacíficos, por cierto, que identifican a las personas inmigrantes como delincuentes y promueven su rechazo, su exclusión y su expulsión. ¡Ojo y atención a que estas actitudes racistas y xenófobas no se nos cuelen también en las comunidades cristianas y en la Iglesia! No son nada evangélicas.
En positivo, hay que destacar la contribución al enriquecimiento en todos los sentidos que las personas migrantes aportan a la sociedad y a la Iglesia. Su presencia en los países que los acogen y en la Iglesia que les abre sus puertas es una riqueza inestimable y seguramente no suficientemente reconocida y valorada. En lo que se refiere a su contribución a la paz, que es el tema que nos ocupa, hay un factor muy relevante y destacable: la diversidad, cuya riqueza celebraremos el próximo domingo en la solemnidad de Pentecostés, contribuye al fortalecimiento de todo el cuerpo y de sus diferentes miembros. Y la Paz en la diversidad es un don del Espíritu Santo.
Los textos bíblicos que propongo a continuación para reflexionar no son, en sentido estricto, textos que aludan al binomio paz-migración literalmente. Pero como todo está relacionado, en la medida en que son textos que hablan de acogida, de encuentro, de amor concreto al prójimo, etc. considero que esas actitudes que ahí se reflejan son portadoras de paz para las personas o personajes que aparecen en ellos.
Así, por ejemplo, en la hospitalidad que Abrahán y Sara dispensaron a tres hombres que llegaron a su tienda junto al encinar de Mambré en las horas más calurosas del día (Gen 18,1-16). Esa hospitalidad le llevará a decir siglos más tarde al autor de la Carta a los Hebreos: “conservad el amor fraterno y no os olvidéis de la hospitalidad: por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles” (Heb 13,1-2).
O en el precioso texto del diálogo de Jesús con la samaritana (Jn 4). En ese encuentro, Jesús rompe barreras sociales, étnicas y religiosas al hablar con una mujer samaritana y marginada junto al pozo de Jacob. Se trata de un encuentro cuyos resultados son absolutamente transformadores para aquella mujer.
La parábola del buen samaritano (Lc 10,25-37) nos enseña el significado concreto de amar al prójimo y muestra cómo la compasión y la ayuda desinteresada deben superar cualquier barrera social, cultural o religiosa. El que atiende al que está tirado al borde del camino es un samaritano, un extranjero, un ser despreciable para los judíos, mientras que el sacerdote y el levita pasan de largo.
Finalmente, en la parábola del juicio final y más concretamente en Mt 25,35, Jesús nos enseña que acoger al extranjero es acoger al mismo Jesús.
3. Algunos textos de los papas Francisco y León XIV
El Papa Francisco empieza su mensaje de la 51 Jornada Mundial de Oración por la Paz, cuyo lema era “Migrantes y refugiados, hombres y mujeres que buscan la Paz”, expresando su deseo de paz en estos términos: “Paz a todas las personas y a todas las naciones de la tierra. La paz que los ángeles anunciaron a los pastores en la noche de Navidad, es una aspiración profunda de todas las personas y de todos los pueblos, especialmente de aquellos que más sufren por su ausencia, y a los que tengo presentes en mi recuerdo y mi oración. De entre ellos, quisiera recordar a los más de 250 millones de migrantes en el mundo, de los que 22 millones y medio son refugiados. Estos últimos, como afirmó mi querido predecesor Benedicto XVI, ‘son hombres y mujeres, niños, jóvenes, ancianos que buscan un lugar donde vivir en paz’” (nº 1). Más adelante, el Papa instó a los gobiernos y a la sociedad a construir la paz, combatiendo el miedo y las políticas de rechazo.
En el mensaje de la 109 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, cuyo lema fue, “Libres para elegir si migrar o quedarse”, el Papa Francisco recuerda que “los migrantes escapan debido a la pobreza, al miedo, a la desesperación” y señala que alguna de las causas más visibles de la migración son “las persecuciones, las guerras, los fenómenos atmosféricos y la miseria” y añade que “es necesario un esfuerzo conjunto de cada uno de los países y de la comunidad internacional para que se asegure a todos el derecho a no tener que emigrar, es decir, la posibilidad de vivir en paz y con dignidad en la propia tierra”.
También el Papa León, en este primer año de su pontificado, ha puesto la búsqueda de la paz global y la defensa de la dignidad de los migrantes como ejes centrales de su pontificado. En sus discursos, combina el derecho soberano de los Estados a regular sus fronteras con la exigencia innegociable de tratar a todo ser humano con respeto humanitario.
4.El diálogo ecuménico e interreligioso, una herramienta fundamental en el binomio paz y migración
Cito literalmente en este apartado lo que se dice en la página 52 (punto 4.2) del documento Comunidades acogedoras y misioneras, aprobado por la CXXIV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, celebrada del 8 al 4 de marzo de 2024 a propósito del diálogo ecuménico e interreligioso, porque me parece que refleja muy bien lo que yo quiero expresar en este punto:
“La postoral con migrantes está habituada y promueve tanto la sensibilidad ecuménica como el diálogo interreligioso desde la vecindad, la cultura del encuentro y la caridad. En nuestro caso, más que con grandes discursos, desde la artesanía de hacer cada día posible el entendimiento, la convivencia, la ayuda mutua, el respeto y el caminar juntos. Nuestras diócesis se van familiarizando con gestos, iniciativas y puentes de diálogo y de fraternidad, tanto entre Iglesias cristianas como con otras religiones. Habrá que orarlos y presentarlos también como fuentes de esperanza.
Respecto al ecumenismo y al diálogo interreligioso, siendo ámbitos diferentes, la cultura de la acogida sale al encuentro de las otras tradiciones cristianas y de las otras religiones que también son capaces de de coincidir en espacios comunes. Con el histórico encuentro interreligioso de Asís de 1986, donde hombres y mujeres de diferentes tradiciones religiosas se reunieron para rezar por la paz, San Juan Pablo II indicó el diálogo interreligioso como fuente de esa paz tan necesaria en un mundo donde las guerras y los conflictos obligan a muchas personas a abandonar sus países.
Cada comunidad eclesial como cada tradición religiosa pueden aportar sus compromisos a favor de la vida, la paz, la convivencia social, los problemas sociales o medioambientales. Podemos trabajar juntamente con ellas de modos diversos por un desarrollo humano integral basado en la fraternidad universal, la solidaridad y el principio moral de la responsabilidad, especialmente con las generaciones futuras, respondiendo juntos a la pregunta ¿qué mundo queremos dejar?”.
La cultura del encuentro es un concepto central en el magisterio del Papa Francisco. Propone construir puentes de diálogo y solidaridad por encima de la polarización y el individualismo. Su objetivo es reconocer la dignidad del otro, escuchar activamente y trabajar por el bien común y la paz. Los pilares fundamentales de esta cultura del encuentro son:
Empatía y escucha: implica pasar de solo “oír” a “escuchar” activamente, comprendiendo la realidad desde la perspectiva del otro.
Reconciliación: busca derribar los muros del aislamiento y la indiferencia, fomentando la amistad cívica y la fraternidad.
Acción social: no se queda en la teoría; impulsa el salir de la zona de confort para atender a los más necesitados vulnerables de la sociedad.
Reconocimiento de la identidad: fomenta el respeto por las convicciones propias y ajenas sin caer en el relativismo ni en la violencia verbal.
Todo esto está muy bien expresado en la Encíclica Fratelli Tutti.
Porque los delegados de migraciones de la Iglesia española acordaron que lo celebraran, en una u otra forma, todas las diócesis (más explicación y materialesen esta entrada).
Porque se está atentando contra la dignidad de las personas migrantes. Porque sigue habiendo muertes injustas, fronteras fortaleza. Porque los medios de comunicación y nuestros políticos manipulan el significado de nuestro vocabulario y de muchas conciencias. ¡Seguiremos denunciando toda ley y acto contra las personas migrantes!
¿Qué son los Círculos de Silencio?
Una acción NO VIOLENTA en solidaridad con las personas inmigrantes y de reivindicación de los derechos de todas las personas. Defendemos la noviolencia como el camino a seguir y a descubrir, que ponga siempre la conciencia por encima de la ley.
CÍRCULO DE SILENCIO en solidaridad con los inmigrantes – 1.5.26 en Callao (Madrid) de 20.30 a 21.30 –
[entrada publicada: 29.4.26; 1ª actualización: 30.5.26]
Porque los delegados de migraciones de la Iglesia española acordaron que lo celebraran, en una u otra forma, todas las diócesis (más explicación y materialesen esta entrada).
Porque se está atentando contra la dignidad de las personas migrantes. Porque sigue habiendo muertes injustas, fronteras fortaleza. Porque los medios de comunicación y nuestros políticos manipulan el significado de nuestro vocabulario y de muchas conciencias. ¡Seguiremos denunciando toda ley y acto contra las personas migrantes!
¿Qué son los Círculos de Silencio?
Una acción NO VIOLENTA en solidaridad con las personas inmigrantes y de reivindicación de los derechos de todas las personas. Defendemos la noviolencia como el camino a seguir y a descubrir, que ponga siempre la conciencia por encima de la ley.
II Jornadas Interculturales Convive LA INTEGRACIÓN DE LOS TRABAJADORES MIGRANTES: UN RETO DE TODOS – RUFINO GARCÍA ANTÓN – Delegado de Pastoral de la Movilidad Humana (Migraciones) de la diócesis de Madrid
LA INTEGRACIÓN DE LOS TRABAJADORES MIGRANTES: UN RETO DE TODOS
1.- Saludo agradecido.
2.- Algunas pinceladas bíblicas
“No vejes al emigrante; conocéis la suerte del emigrante, porque emigrantes fuisteis vosotros en la tierra de Egipto” (Ex 23,9).
“No defraudarás el derecho del emigrante, del huérfano y de la viuda” (Dt 24,17).
“Cuando siegues la mies de tu campo y olvides en el suelo una gavilla, no vuelvas a recogerla; déjasela al emigrante, al huérfano y a la viuda” (Lev 19,9).
“Fui extranjero y me acogisteis” (Mt 25,35).
La parábola del buen samaritano ( ver Lc 10,25-37).
“Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad; por ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles” (Heb 13, 1-2).
3.- La Doctrina Social de la Iglesia
La DSI aborda la situación laboral de los migrantes desde una perspectiva de dignidad humana inviolable, viendo a la persona humana no como un “instrumento de producción”, sino como un sujeto de derechos. La postura oficial, reafirmada por el Papa Francisco y organizaciones como Cáritas e Iglesia por el Trabajo Decente, exige el reconocimiento de derechos, regularización y condiciones laborales justas, combatiendo activamente la explotación. La Exhortación Apostólica del Papa León XIV, Dilexi te, aborda el amor hacia los pobres y excluidos, incluyendo a los migrantes, con un enfoque particular en la justicia social y la dignidad laboral (números 73, 74 y 75 en lo que se refiere a la realidad de la migración. La cuestión laboral está presente también en varios números: 81, 82, 83….).
Por su parte, la Exhortación Pastoral de la Conferencia Episcopal Española, Comunidades acogedoras y misioneras. Identidad y marco de la pastoral con migrantes (marzo de 2024), afirma que “las personas migradas aportan su trabajo para el desarrollo del país de acogida e incluso del país de origen a través de las remesas de dinero que envían a sus familias. Como dice el Papa Benedicto XVI en el número 62 de la Encíclica Caritas in veritate: ´Obviamente estos trabajadores no pueden ser considerados como una mercancía o una mera fuerza laboral´. Por otra parte, hemos de tener en cuenta que, la mayoría de las veces, desarrollan trabajos que otras personas del propio país receptor se resisten a realizar. En este sentido, ´pueden contribuir al bienestar y al progreso de todos´, como dice el Papa Francisco en el Mensaje de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de 2016. Sobre todo cuando se les posibilita el acceso a un trabajo digno y no sometido a la economía sumergida, o se homologan sus titulaciones para la inclusión laboral más específica”.
Dicho informe revela que en la Comunidad de Madrid la exclusión social afecta al 45% de las personas migrantes, triplicando la tasa de la población española. Aunque la población extranjera es motor de empleo, sufre precariedad, alta inestabilidad laboral, concentrándose en sectores de baja cualificación y exclusión severa como la hostelería, el comercio y la construcción. El informe subraya que el “modelo Madrid” genera una brecha significativa, donde la población migrante enfrenta mayores obstáculos de exclusión social.
5.- Dos ejemplos de buenas prácticas en el proceso de inclusión laboral de la población migrante
a) La Conferencia Episcopal Española conoce de primera mano la labor diocesana con las personas trabajadoras migrantes (ver noticia de la web de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social del día 18 de febrero). Tomo un extracto de dicha noticia: “El viernes, 13 de febrero, tuvimos un primer encuentro con entidades sociales y eclesiales que acompañan a las personas migrantes en Almería. Fue sorprendente la respuesta a esta convocatoria: Cáritas, HOAC, NOESSO, CONFER, Mercedarias, SJM Jesuitas, Adoratrices, Almería Acoge, Almería tierra abierta, SOC, CCOO, CEPAIM, Hijas de Jesús, Misioneras de Cristo Jesús, Hnos. de la Cruz Blanca, y así, hasta algo más de 20 entidades. Es de admirar el trabajo que desde estas entidades se está realizando y cómo se está dando respuesta a los cuatro verbos con los que el Papa Francisco nos invitaba a acompañar a estas personas ´acoger, proteger, promover e integrar”. No obstante, también hemos constatado con mucho dolor, cómo a muchos creyentes nos cuesta acoger a nuestros hermanos migrantes. Nos aprovechamos de su vulnerabilidad, los explotamos o no los tratamos con la dignidad que se merecen como seres humanos e hijos de Dios. El diálogo nos ayudó a concretar los problemas más acuciantes a resolver: acceder a un trabajo digno por falta de regularización, la obtención del empadronamiento y una vivienda digna. De este encuentro también se desprendió la necesidad de una coordinación de estas entidades para poder dar una mejor respuesta a las necesidades y situaciones con las que se encuentran las personas migrantes que llegan a la provincia de Almería. A la Iglesia de Almería y especialmente a los departamentos de Migraciones y Pastoral del Trabajo nos pidieron que fuéramos voz de las personas migrantes posibilitando que sean oídos y que fuéramos voz profética ante la realidad que viven”.
Quien así se expresa es Fernando Redondo, Director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal, quien participó con Mons. AbilioMartínez Varea, obispo responsable de Pastoral del Trabajo, y otros miembros de Pastoral Obrera y del Trabajo y de Migraciones de Andalucía y de Almería, en las Jornadas que tuvieron lugar los días 13 y 14 de febrero de 2026 y que fueron recibidos por el obispo de la diócesis almeriense Mons. Antonio Gómez Cantero.
b) La tarea de inclusión que lleváis a cabo en Hermandades del Trabajo a través de vuestro Programa de Trabajadores Inmigrantes y Familias Trabajadoras, de estas Jornadas Interculturales, de los Encuentros y Formación, de las Actividades Lúdicas y de Integración, de Acompañamiento y de Integración Social y de Colaboración Institucional.
6. Retos y desafíos
Apoyar y acompañar en el proceso de solicitud de regularización de las personas migrantes que puedan acogerse al decreto ley aprobado recientemente por el gobierno. En palabras de Mons. Luis Argüello, Presidente de la CEE, “supone un reconocimiento a la dignidad humana y responde a una demanda que la Iglesia viene formulando desde hace años”. El decreto “viene a solucionar la situación de personas que ya vivían en tantos lugares de España y que se encontraban con el muro de la falta de legalidad”. Aun así, Don Luis Argüello advierte que “el desafío de la integración de los migrantes continúa”.
Conocer, apoyar y difundir los postulados de la Iglesia por el Trabajo Decente que, con motivo del Día Internacional de la Mujer y bajo el lema “Ante la exclusión, trabajo decente”, ha puesto el foco en un fenómeno creciente y silencioso: el impacto de las nuevas tecnologías, las plataformas digitales y la inteligencia artificial en el acceso al empleo y a los derechos laborales, una realidad que está afectando de manera especial a las mujeres. Es importante que esos postulados se apliquen también a la realidad laboral de los jóvenes migrantes en particular y de las personas migrantes en general.
Es importante también conocer y apoyar iniciativas como La Economía de Comunión, impulsada por Chiara Lubich en 1991 dentro del Movimiento de los Focolares. Se trata de un modelo económico alternativo que busca erradicar la pobreza mediante la “cultura del dar”. Propone empresas que generan beneficios, pero comparten libremente sus ganancias para ayudar a los más necesitados, la formación y el desarrollo de la empresa, promoviendo la reciprocidad y la fraternidad. Este modelo, aplicado a la realidad laboral de las personas migrantes, podría ser muy beneficioso si se llevara a la práctica.
Fomentar el conocimiento de las buenas prácticas tanto en la sociedad como en la iglesia como las que vamos a escuchar en la Mesa Redonda que habrá a las 12:45h.
Impulsar el trabajo en red en los diferentes ámbitos del mundo laboral tanto sociales como eclesiales que tengan que ver con la realidad laboral de las personas migrantes. El ejemplo antes citado de las Jornadas de los días 13 y 14 de febrero celebradas en Almería es una buena muestra.
Incidir en los espacios sociales, en el ámbito de las diferentes administraciones y en la esfera política, con el fin de que se impulsen medidas tendentes al reconocimiento de los derechos de los inmigrantes, a la agilización de los trámites burocráticos para acceder a la documentación, a la vivienda, a la protección de los menores, a la regularización, a un trabajo digno, etc.
En este tiempo de Cuaresma en el que estamos, y siempre, mantener una actitud personal de conversión permanente que nos lleve a reconocer en el otro y en los otros a personas con las que me puedo enriquecer y complementar. Esa actitud hará posibles unas relaciones personales basadas en el diálogo, el encuentro y la convivencia pacífica.
Formarnos en el uso y manejo de las redes sociales y de los medios de comunicación para difundir más y mejor nuestros mensajes y no dejarnos enredar por los bulos y la desinformación.
Propiciar en nuestras parroquias y ámbitos eclesiales una dinámica evangelizadora en la que el centro sea Jesús y su Buena Noticia y todos los miembros de la Iglesia seamos sujetos activos de esa acción evangelizadora. No se trata de hacer cosas para los migrantes, sino con los migrantes.
Trabajar localmente y pensar globalmente. Junto a lo que podemos y debemos hacer cotidianamente en todos los aspectos, debemos apuntar a un mundo justo y solidario. Otro mundo es posible y necesario.
Como nos dijo el Papa Francisco, “frente a la globalización de la indiferencia, la globalización de la solidaridad”.
Muy importante también y, recogiendo el lema del Año Jubilar que concluyó hace ya unos meses, “ser peregrinos de la Esperanza”.
Y por último y citando a nuestro Cardenal Arzobispo Don José Cobo en su Carta Pastoral de comienzo del curso: “Nuestra Iglesia de Madrid está llamada a ser un oasis de esperanza en el corazón de nuestras ciudades y pueblos. No nos encerremos en nuestras parroquias o en nuestras pequeñas seguridades comunitarias. Salgamos juntos a la calle, a los barrios, a los lugares donde la vida duele, donde la esperanza se ha perdido. Salgamos para ser testigos de la alegría del Evangelio. Seamos una Iglesia con los brazos abiertos. Abramos nuestras puertas a los demás, sin juicios ni prejuicios”.
7. Algunas preguntas para el trabajo en grupos
¿Cuáles crees que son las mayores dificultades que encuentran las personas migrantes para su integración laboral y para su integración en general?
¿Qué nos aportan las personas migrantes a nivel laboral y en general?
¿Qué podemos hacer para la integración de las personas migrantes a nivel laboral y en general?