XLV JOR. DELEGADOS Y AGENTES PASTORAL CON MIGRANTES

Discapacidad. Local accesible a personas con movilidad reducida.

XLV JORNADA DE DELEGADOS Y AGENTES DE PASTORAL CON MIGRANTES
MIGRANTES, MISIONEROS DE ESPERANZA
Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española

[Tomado de la web de Pastoral Social de la CEE]

XLV Jornada de Delegados y Agentes de Pastoral con Personas Migrantes.
La XLV Jornada de Delegados y Agentes de Pastoral con Personas Migrantes tendrá lugar del 20 al 22 de marzo de 2026 en la Casa de Ejercicios San José, en El Escorial (Madrid), bajo el lema “Migrantes, misioneros de esperanza”. El encuentro reunirá a responsables y agentes de pastoral de distintas diócesis españolas para reflexionar, compartir experiencias y fortalecer el trabajo eclesial con personas migrantes.

La jornada ofrecerá un programa que combina análisis de la realidad migratoria, reflexión pastoral y puesta en común de iniciativas diocesanas. Ver programa completo y detallado en este enlace.

La sesión inaugural, el viernes 20 de marzo, contará con la oración inicial y el saludo de Mons. Fernando García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol y presidente de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana, y de Fernando Redondo Pavón, director del Departamento de Migraciones de la CEE. A continuación, el sociólogo Pedro Fuentes Rey presentará la realidad migratoria en España a partir del reciente Informe FOESSA 2025, ofreciendo claves de análisis para el trabajo pastoral.

El sábado 21 de marzo comenzará con la ponencia “Narrar la frontera: los medios de comunicación social ante el fenómeno migratorio”, a cargo de Isidro Catela Marcos, profesor de la Universidad Francisco de Vitoria. La jornada continuará con diversos círculos de experiencias, entre ellos la Comunidad Arcoíris, presentada por el P. Andrés García Velasco, así como iniciativas de diálogo interreligioso desarrolladas en Barcelona y Orihuela-Alicante, y las Mesas Diocesanas de Migraciones de Burgos y Bilbao. El día concluirá con la celebración de la Eucaristía y un espacio de convivencia.

El domingo 22 de marzo estará dedicado a las comunicaciones institucionales y a la lectura y aprobación de los acuerdos y conclusiones. Se abordarán, entre otros asuntos, el Encuentro Frontera Sur, la Red Eclesial Hospitalidad Atlántica y el proceso de regularización extraordinaria. La jornada finalizará con una oración de envío.

Con esta nueva edición, la Jornada reafirma su compromiso de acompañar, escuchar y visibilizar la realidad de las personas migrantes, impulsando una pastoral que reconozca en ellas un signo de esperanza para la Iglesia y la sociedad.

GUÍA PARA EL ACOMPAÑAMIENTO DE LA REGULARIZACIÓN EXTRAORDINARIA

Archidiócesis de Madrid – Área de Pastoral Social
REGULARIZACIÓN EXTRAORDINARIA DE PERSONAS MIGRANTES.
– INFORMACIÓN, CLAVES Y ACOMPAÑAMIENTO –

Archidiócesis de Madrid - Área de Pastoral Social. REGULARIZACIÓN EXTRAORDINARIA DE PERSONAS MIGRANTES. INFORMACIÓN, CLAVES Y ACOMPAÑAMIENTO.
Ofrecemos esta guía que pretende orientar los planteamientos y el acompañamiento técnico y pastoral que nos va a demandar el proceso de la Regularización Extraordinaria de Migrantes. Como se puede ver en el Índice (imagen de arriba), se trata de no dejar fuera ninguno de los varios aspectos que conforman este tema, presentándolos de forma sencilla pero con la profundidad que merecen.

Puede descargar la guía pulsando en este enlace o leerla aquí abajo:

Curso – DESAFÍOS DE LA MOVILIDAD HUMANA: LECTURA CREYENTE (abr.)

Discapacidad. Local accesible a personas con movilidad reducida.

Cáritas Madrid
Curso «Desafíos de la Movilidad Humana desde la Lectura Creyente»
20 y 22 de abril de 2026

[entrada publicada 26.11.25; 1ª actualización 8.2.26]

Cáritas diocesana de Madrid convoca el curso «DESAFÍOS DE LA MOVILIDAD HUMANA DESDE LA LECTURA CREYENTE». Será el 20 y 22 de abril, presencial, de 16:00 a 20:00, en el Centro de Estudios Sociales de Cáritas. Es gratuito pero hay que inscribirse en este enlace., donde también puede verse a los ponentes.
Curso DESAFÍOS DE LA MOVILIDAD HUMANA DESDE LA LECTURA CREYENTE. Cáritas Madrid.
Este curso propone una reflexión profunda sobre los desafíos que plantea la movilidad humana —migraciones, desplazamientos forzados, refugio— desde una perspectiva creyente. A través de la reflexión, documentos de la Doctrina Social de la Iglesia y experiencias concretas, se busca iluminar la realidad migratoria con una mirada compasiva, comprometida y transformadora dando a conocer los elementos básicos en el acompañamiento social a las personas migrantes, así como los criterios y orientaciones que nos ayuden a situarnos ante esta realidad desde nuestra identidad eclesial e institucional. Se trata de sensibilizarnos para convertirnos en «agentes de sensibilización y comunicación». Para ello se impartirá en dos sesiones: La Movilidad Humana desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia (día 1 de diciembre). El acompañamiento a personas migrantes y la respuesta desde nuestra Diócesis (día 3 de diciembre).

A quién va dirigido

Este curso está dirigido a personas voluntarias, agentes de pastoral, profesionales y cualquier persona vinculada a Cáritas Madrid que desee profundizar en la dimensión creyente de la movilidad humana y fortalecer su compromiso con la acogida y el acompañamiento de personas migrantes. Prioritariamente personas que desarrollan una labor vinculada a la atención social, al acompañamiento y a la escucha, tanto en proyectos de Cáritas Parroquiales o arciprestales, como en proyectos de información y orientación para el empleo, proyectos de información, orientación y servicios de apoyo en temas de vivienda, obras sociales diocesanas, espacios de acogida de emergencia a inmigrantes y refugiados de la Mesa por la Hospitalidad, y en proyectos de comunicación social y sensibilización.

Objetivos

  • Promover una comprensión integral de los fenómenos migratorios desde la fe cristiana, fomentando una actitud de acogida, justicia y solidaridad hacia las personas en situación de movilidad humana.

Contenidos

  • 20 de abril. «La Movilidad Humana desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia». Nuestra herencia migrante; Jesús ¿un migrante?; ¿Y qué dice la Doctrina Social de la Iglesia?; El arte de acoger.
  • 22 de abril. «El acompañamiento a personas migrantes y la respuesta desde nuestra Diócesis». Desafíos de la movilidad humana hoy; Cómo nos situamos ante la realidad de la movilidad humana; Claves para el acompañamiento social a personas migrantes (incidiendo en el aspecto de la irregularidad); La realidad de las personas migrantes en nuestros territorios (perfil, necesidades); Importancia de la mirada y de la escucha; Acogida y acompañamiento a personas migrantes por parte de la Iglesia de Madrid.

POBLACIÓN DE ORIGEN INMIGRADO – ESPAÑA 2025

POBLACIÓN DE ORIGEN INMIGRADO – ESPAÑA 2025
El Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) publica otro año más el informe anual ‘Población de origen inmigrado en España’, una radiografía detallada de la realidad migratoria del país con datos actualizados a 1 de enero de 2025. El estudio, elaborado a partir del análisis del censo anual del INE (Instituto Nacional de Estadística) y los registros del Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI), muestra una transformación profunda en la estructura social de España.

+ + + Lee el Informe Completo en PDF – PULSA AQUÍ + + +

En primer lugar, ¿qué se entiende por población de origen inmigrado (POI)? El concepto incluye la suma de la población residente nacida en el extranjero (incluyendo personas españolas nacidas en el extranjero) y las personas extranjeras nacidas en España.

A 1 de enero de 2025, la POI asciende a 9.963.353 personas, lo que representa el 20,28% de la población total. Esto significa que una de cada cinco personas residentes en España tiene un origen vinculado a la migración.

Mig 260126 Población de origen inmigrado - España 2025 1

El estudio señala, además, a la inmigración como el factor determinante para el crecimiento poblacional. Entre 2021 y 2025, mientras la población total creció en 1,7 millones, la población de origen inmigrado aumentó en más de 2,1 millones, lo que compensó una disminución de 429.133 personas en la población «autóctona» (españoles nacidos en España).

Respecto al perfil migratorio, aunque Marruecos sigue siendo el principal país de origen con 1.165.955 residentes, el dinamismo actual está liderado por los flujos procedentes de Iberoamérica. Durante 2024, los incrementos más significativos correspondieron a personas nacidas en Colombia (+121.425) y Venezuela (+92.547). Por el contrario, grupos históricos como el rumano, el británico o el ucraniano han experimentado retrocesos en sus cifras de residentes.

El informe detiene su mirada sobre los 20 orígenes mayoritarios, que son los siguientes:

Mig 260126 Población de origen inmigrado - España 2025 2

Un fenómeno especialmente preocupante es lo que denominamos como “bolsa de irregularidad administrativa”. El contraste entre los datos de empadronamiento (INE) y las tarjetas de residencia en vigor (OPI) permite al SJM identificar una brecha crítica de irregularidad. Esta situación es especialmente alarmante en el colectivo colombiano (con una diferencia de -410.670 personas), seguido por venezolanos (-165.096) y peruanos (-146.203). El informe advierte que estas cifras reflejan no solo flujos recientes, sino también las trabas administrativas para la regularización y el empadronamiento y, por ende, para el acceso a derechos fundamentales.

Por último, el informe también ofrece una evolución de la POI desglosado por Comunidad Autónoma. Se indica que la presencia migratoria es particularmente intensa en el arco mediterráneo y Madrid:

Mig 260126 Población de origen inmigrado - España 2025 3

Las Islas Baleares continúan liderando el ranking con un 28,7% de población nacida en el extranjero, seguidas de Cataluña (25,1%), Madrid (24,9%) y la Comunidad Valenciana (24,1%). El estudio destaca un papel de “rescate demográfico” en regiones muy envejecidas como Asturias, donde la inmigración se ha convertido en el único factor de crecimiento relevante.

Sobre la Regularización: ROSTROS ANTES QUE CIFRAS

ROSTROS ANTES QUE CIFRAS
una lectura humana (desde la Iglesia) de la regularización extraordinaria

[tomado de Agenda Pública, 30.1.26]

Los jesuitas de Níjar (Almería), que trabajan habitualmente con inmigrantes, subrayan que «el apoyo de los obispos, la Conferencia Episcopal y de otras realidades eclesiales a la regularización no nace de una toma de partido coyuntural, sino de una experiencia prolongada de acompañamiento». A su juicio, «mantener a cientos de miles de personas en la irregularidad permanente no protegía el orden social, sino que lo debilitaba; no favorecía la convivencia, sino que normalizaba la precariedad y el abuso».

Migrantes ROSTROS ANTES QUE CIFRAS. Una lectura humana (desde la Iglesia) de la regularización extraordinaria.Durante años, España ha convivido con una paradoja silenciosa: cientos de miles de personas forman parte de la vida cotidiana —trabajando, cuidando, sosteniendo sectores enteros de la economía y de la vida comunitaria— sin existir plenamente a ojos del derecho. No son una abstracción ni una amenaza difusa. Tienen nombre, horarios, trabajos, vecinos, responsabilidades.

La regularización extraordinaria aprobada recientemente por el Gobierno no irrumpe en una sociedad vacía ni crea de la nada una nueva realidad social. Llega, más bien, al final de un proceso largo en el que esas vidas ya estaban siendo acompañadas, defendidas y promovidas desde abajo, en barrios, asociaciones, institutos, centros de salud, sindicatos o parroquias. Por eso, reducir esta medida a una «regularización masiva» simplifica en exceso lo ocurrido y oscurece lo verdaderamente relevante.

¿Quiénes son las personas regularizadas?

Hablar de regularización extraordinaria en términos agregados —cientos de miles de personas, plazos administrativos, requisitos legales— resulta inevitable, pero insuficiente. La realidad que esta medida alcanza es, ante todo, biográfica. Son trayectorias largas, muchas veces invisibles, que han transcurrido en el cruce entre la necesidad de trabajar, el arraigo progresivo y la ausencia de un reconocimiento jurídico estable.

Está la mujer que cuida a personas mayores desde hace años, enlazando empleos precarios y sosteniendo hogares ajenos mientras el suyo quedaba suspendido en un limbo administrativo. Está el jornalero que ha pasado campañas enteras en la agricultura intensiva de los invernaderos, contribuyendo de forma decisiva a un sector estratégico desde condiciones de extrema vulnerabilidad. Está el trabajador de la hostelería o del reparto que atravesó la pandemia manteniendo servicios esenciales sin contrato regular ni protección suficiente. En no pocos casos, estas personas participan además en asociaciones vecinales, comunidades religiosas o redes de apoyo mutuo que estructuran la vida cotidiana de barrios y pueblos.

Nada de esto comenzó con el decreto. La regularización no crea estas vidas ni las incorpora por primera vez a la sociedad; se limita a reconocer jurídicamente una presencia que ya era social, económica y relacional. Por eso resulta problemático hablar de «masa» o de «regularización masiva». No hay aquí una realidad indiferenciada, sino una pluralidad de historias concretas que comparten una vulnerabilidad común: haber vivido durante años sin el amparo pleno del derecho.

Poner el foco en los rostros no es un recurso sentimental. Es una exigencia analítica. Solo desde ahí se comprende que la irregularidad administrativa no era una anomalía marginal, sino un rasgo estructural de nuestro modelo de convivencia, y que la regularización apunta a corregir esa disonancia entre vida real y reconocimiento institucional.

Un proceso desde abajo: la pluralidad de actores que lo hicieron posible

La regularización extraordinaria no puede entenderse únicamente como una decisión adoptada en el Consejo de Ministros. Llega precedida de un proceso social largo, articulado a través de una constelación de actores muy diversos que, durante años, han trabajado en los márgenes de un sistema migratorio incapaz de absorber la realidad que generaba.

La iniciativa legislativa popular (ILP) por la regularización fue la expresión más visible de ese proceso, pero no su punto de partida. Detrás de las casi 800.000 firmas hubo decenas de organizaciones de personas migrantes, entidades sociales, sindicatos, plataformas ciudadanas, profesionales del derecho, de la salud y de la educación. Y también parroquias, congregaciones religiosas, Cáritas, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) y otras muchas realidades eclesiales que, desde su inserción territorial, acompañaban situaciones concretas de exclusión jurídica.

Este entramado no actuó como un bloque homogéneo ni con una sola voz. Fue —y sigue siendo— plural, descentralizado y a veces incluso disonante. Precisamente ahí reside su fuerza: en haber sostenido, desde lugares distintos, una misma constatación práctica. Mantener a cientos de miles de personas en la irregularidad permanente no protegía el orden social, sino que lo debilitaba; no favorecía la convivencia, sino que normalizaba la precariedad y el abuso.

Hablar de este proceso permite desplazar el foco del debate. No estamos ante una concesión graciosa ni ante un gesto unilateral del poder político, sino ante el reconocimiento institucional de una presión cívica sostenida. Una acción colectiva que no buscaba privilegios, sino coherencia entre derechos proclamados y vidas reales.

Para el bien común: una lectura desde la ética social cristiana

Más allá de su dimensión jurídica, la regularización extraordinaria plantea una pregunta de fondo: qué entendemos por bien común en una sociedad atravesada por la movilidad humana. Desde la tradición de la doctrina social de la Iglesia, el bien común no es la suma de intereses individuales ni el simple equilibrio entre mayorías y minorías, sino el conjunto de condiciones que permiten a todas las personas desarrollar una vida digna en comunidad.

Leída desde ahí, la regularización no es un gesto ideológico ni una medida movida por la mera compasión. Es una decisión que responde a una evidencia ética: una sociedad funciona peor cuando acepta como normal que una parte significativa de quienes la sostienen viva sin derechos plenos. La irregularidad administrativa prolongada no beneficia a nadie; genera miedo, explotación, economía sumergida y fractura social.

Los cuatro verbos que el Papa Francisco ha propuesto reiteradamente —acoger, proteger, promover e integrar— ayudan a nombrar esta lógica sin necesidad de convertirlos en consignas. Acoger significa reconocer una presencia ya existente. Proteger implica sacar a las personas de la intemperie jurídica. Promover supone abrir posibilidades reales de desarrollo personal y laboral. Integrar no es asimilar, sino permitir una participación plena en la vida social.

Desde esta clave, el apoyo de los obispos, la Conferencia Episcopal y de otras realidades eclesiales a la regularización no nace de una toma de partido coyuntural, sino de una experiencia prolongada de acompañamiento. Allí donde la Iglesia ha estado cerca de las vidas concretas, la irregularidad no aparecía como un principio abstracto, sino como un obstáculo cotidiano para la dignidad y la convivencia.

Cierre (o apertura)

El debate sobre la regularización extraordinaria seguirá abierto, como es lógico en una sociedad plural. Pero quizá convenga desplazar la mirada: no tanto hacia la excepcionalidad de la medida como hacia la normalidad de las vidas que reconoce. Desde esta perspectiva, el respaldo de amplios sectores de la sociedad civil —incluidas muchas realidades eclesiales— no responde a una lógica ideológica ni a un cálculo coyuntural. Brota de una experiencia concreta: la de haber acompañado durante años a personas que ya estaban aquí y cuya exclusión jurídica no fortalecía a la sociedad, sino que la empobrecía.

La regularización no resuelve todos los problemas del sistema migratorio, pero recuerda algo elemental: el bien común no se construye levantando muros administrativos, sino ampliando derechos allí donde la vida ya había encontrado la forma de sostenerse.

Comunidad jesuita de Níjar
Servicio Jesuita a Migrantes Almería
La comunidad jesuita Padre Rubio reside en Casa Arrupe en Puebloblanco (Níjar, Almería), en medio del mar de plástico, como comunidad de acogida junto con trabajadores inmigrantes de los invernaderos. Su misión se centra en acompañar, servir y defender a estas personas, en el marco del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM-Almería).