ExpoFoto – EN SU PIEL. MIRADAS POR LA INTEGRACIÓN

Discapacidad. Local accesible a personas con movilidad reducida.

Exposición fotográfica
«EN SU PIEL. MIRADAS POR LA INTEGRACIÓN»
– Casa América – Madrid –

[tomado de la web de Casa de América en Madrid]

La exposición En su piel. Miradas por la integración, promovida por ONG Rescate, reúne los trabajos de nueve fotógrafos, reconocidos internacionalmente, sobre la realidad de las personas refugiadas.

  • Del sábado 6 al sábado 13 de junio de 2026.
  • De lunes a viernes de 11.00 a 19.30. Sábados de 11.00 a 15.00. Domingos y festivos, cerrado.
  • Entrada libre hasta completar aforo.
  • Galería Casa de América-ABANCA | Salas Guayasamín y Torres García. Acceso por C/ Marqués del Duero, 2.

Migraciones. ExpoFoto - En su piel. Miradas por la integración.,En un momento de gran debate social sobre las personas que solicitan protección internacional, esta muestra aporta una visión cultural y social diferente a la habitual, gracias a la visión de nueve profesionales que retratan el viaje y la llegada de los refugiados. Su planteamiento combina interés informativo, calidad visual y relevancia social. Todos ellos han vivido en primera fila las historias que aquí se recogen. Durante años han estado presentes en contextos marcados por el desplazamiento, la pérdida, el miedo y la esperanza, captando con sus cámaras realidades difíciles que muchas veces quedan lejos de nuestra mirada cotidiana. Pero su aportación va mucho más allá del testimonio visual: detrás de cada imagen hay tiempo, cercanía, respeto y una manera de mirar que pone siempre en el centro la dignidad de las personas.

Con más de 60 años de historia, la ONG Rescate es una organización española dedicada a acompañar a personas refugiadas, desplazadas y víctimas de conflictos y catástrofes naturales para que puedan reconstruir sus vidas y acceder a sus derechos fundamentales. Su intervención presta una atención especial a mujeres y niños, tanto en los países de origen como en los de destino. En los últimos años, la mayoría de las personas acogidas en sus centros han llegado desde Venezuela, Colombia, Ucrania y Siria.

Se reúne la obra de Diego Ibarra, Xavier Miserachs, Santi Palacios, Juan Manuel Castro Prieto, Matías Costa, César Dezfuli, Irene Zottola, Sebastián Bruno y Carmen Secanella. Una selección que aporta solvencia artística y un fuerte valor periodístico a la propuesta. Actuando como comisario se encuentra el fotógrafo Samuel Aranda.

Samuel Aranda (Comisario)
World Press Photo of the Year, 2011
Premio Nikon Photography, 2015
Premio Ortega y Gasset de Fotografía, 2016
Beca BBVA Creación – En las orillas del Nilo, 2018

Juan Manuel Castro Prieto
Premio Bartolomé Ros (PHotoEspaña), 2002
Premio César Vallejo (Perú), 2001
Premio de Fotografía de la Comunidad de Madrid, 2003
Premio Nacional de Fotografía, 2015

Matías Costa  
I Premio Descubrimientos PHotoEspaña, 1998
Premio Fotoperiodismo y Derechos Humanos, 1997
Premio Leica en el Festival Images / Bienal de Artes Visuales de Vevey, 2000
Premio World Press Photo, 2001
Primer Premio de Fotografía UNICEF, 2000
Premio World Press Photo, 2003
Premio nacional de Fotografía, 2021

Santi Palacios    
Embajador Canon
Premio Nacional de Fotoperiodismo, 2015
Premio Nacional de Fotoperiodismo, 2016
World Press Photo (General News, 2º premio), 2017
Istanbul Photo Awards / WARS Awards, 2023
Premio Ortega y Gasset – Mejor Fotografía, 2023

Irene Zottola      
Rfotofolio Grant (internacional), 2017
V Certamen Fotocanal (Comunidad de Madrid) – Ícaro, 2021
PhotoEspaña – proyecto Ícaro, 2021
Ayuda a la Creación VEGAP, 2021
Plataforma FUTURES Photography (vía PhotoEspaña), 2021
Les Photobook Awards (Rencontres d’Arles) – Ícaro, 2022

César Délfuli       
10.ª edición del Taylor Wessing Photographic Portrait Prize, 2017
Premio Internacional Luis Valtuena, 2018
Word Press Photo of the year, 2023

Diego Ibarra    
Embajador Canon
Best of Photoperiodism (NPPA) – General News Story, 2025
Premio Fotografía Humanista – Encuentro Internacional de Fotoperiodismo Asturias, 2025

Xavier Miserachs (1937-1998)
Fue uno de los fotógrafos más importantes de España en el siglo XX, especialmente relevante en la renovación de la fotografía documental durante los años 50 y 60.

Migraciones. ExpoFoto - En su piel. Miradas por la integración.,

DÍA de ÁFRICA 2026 – Evento cultural y conversatorio

Discapacidad. Local accesible a personas con movilidad reducida.
Día de África 2026 – Evento cultural y conversatorio
EN DEUDA CON ÁFRICA
DEUDA EXTERNA Y DESARROLLO

  • FECHA Y HORA: 21.5.26 a las 18:000.
  • LUGAR: Salón de Actos del Museo Nacional de Antropología. Pº Infanta Isabel, 2. Madrid.
  • PROGRAMA:
  • 18.00 Presentación, a cargo de Emfumu Masié (Asomcegui)
    • 18:05 Canto de bienvenida. Nchama Edú
    • 18:10h Mesa redonda moderada por Lucía Mbomío: El origen de la deuda. Santiago Mangomo (Mwana Glenn) /// La deuda ecológica. Sara Bourehiyi (Conciencia Afro) /// Propuestas para avanzar una solución. Marta Iglesias (Movimiento por la Paz/Mesa África)
    • 19.30 Danza. Nchama Edú
    • 19.45 Despedida.
  • INSCRIPCIÓN (gratuita): Pulsa este enlace.
  • CONVOCAN Y ORGANIZAN: Mundo Negro /// Karibu /// Comités Umoya /// AEFJN /// ASOICEGUI /// Delegación de Migraciones de la archidiócesis de Madrid /// REDES.

Día de África 2026 - EN DEUDA CON ÁFRICA. DEUDA EXTERNA Y DESARROLLO.

José L. Pinilla – EL REGALO QUE LLEGA TARDE (y no es oro, incienso o mirra).

EL REGALO QUE LLEGA TARDE
(y no es oro, incienso o mirra)

Por José Luis Pinilla, SJ,
para Vida Nueva Digital de 5.1.26.

Dicen que hubo un cuarto rey.

No aparece en los Evangelios ni en los belenes de escayola, pero camina por la memoria secreta de quienes han aprendido que llegar tarde no siempre es llegar mal.

Se llamaba Artabán.

El cuarto Rey Mago. Por José Luis Pinilla.
Otros dones

Y no llevaba oro, incienso ni mirra. Llevaba lo que hoy aún pesa en los bolsillos del alma: tiempo, palabra, escucha, conciencia; llevaba la capacidad de indignarse ante la injusticia y la torpeza bendita de detenerse cuando el mundo apremia a pasar de largo. Llevaba, sin saberlo, los dones frágiles que también sostiene nuestra sociedad: sanidad que cura, educación que despierta, derechos que protegen, manos anónimas que sostienen a los caídos.

Ese rey había quedado con los otros reyes en una ciudad antigua, allí donde el desierto aprende a pronunciar los nombres de Dios. La estrella estaba clara, el acuerdo sellado. Pero en el camino encontró a un anciano tendido junto al polvo, enfermo y solo. Nadie lo esperaba. Nadie lo contaba. Artabán se arrodilló. Perdió tiempo. Regaló cuidado. Y cuando levantó la vista, los otros ya se habían marchado.

Así comenzó su viaje solitario.

No regresó. No se excusó. Siguió adelante. Siempre hacia Belén. Siempre un poco tarde.

Hacia Belén

Cuando llegó, el niño ya no estaba. La violencia había vuelto a escribir la historia con sangre, y la Sagrada Familia huía como huyen hoy tantos: sin papeles, sin escolta, sin más patria que el miedo. Artabán entendió entonces que buscar a Dios no es seguir una estrella fija, sino aprender a reconocerla cuando se esconde en los cuerpos vulnerables.

Y caminó.

Cada día encontraba a alguien que necesitaba más que él. Un enfermo al que nadie tocaba. Un preso olvidado por la ley. Un hambriento con los ojos llenos de invierno. Una mujer vendida para pagar culpas ajenas. Y cada vez, Artabán entregaba uno de sus dones: tiempo robado al éxito, palabras dichas a contracorriente, recursos compartidos, silencios habitados, indignación convertida en ternura.

Su equipaje se fue vaciando.

Pero su corazón, no.

Su última esperanza

Treinta y tres años duró la búsqueda. La edad exacta de los hombres que aman hasta el extremo. Llegó a Jerusalén cuando la justicia ya había sido crucificada y el amor colgaba desnudo de la historia. Allí, al pie del Gólgota, con Cristo abierto de brazos,   comprendió que tampoco esta vez llegaba a tiempo.

Miró y consideró ignacianamente al “Señor nacido en suma pobreza, y al cabo de tantos trabajos, de hambre, de sed, de calor y de frío, de injurias y afrentas, para morir en cruz; y todo esto por mí” (EE 116).

Se miró a sí mismo: Solo le quedaba un don: su última esperanza.

Y la entregó. Como siempre. Para liberar a otra persona. Para salvar a alguien que no era él.

Entonces cayó. Exhausto. Convencido de haber fracasado.

Nunca adoró al Niño.

Nunca entregó sus regalos.

Nunca llegó a Belén.

O eso creyó.

Porque en el umbral de la muerte escuchó una voz —no desde el cielo, sino desde lo hondo— que le habló de cada gesto, de cada demora, de cada acto de compasión. De cada vez que eligió detenerse cuando el mundo exigía velocidad. De cada vez que defendió la dignidad humana con las manos vacías.

— ¿Cuándo hice yo eso por ti? —preguntó Artabán.

Y la respuesta fue sencilla, como lo son todas las verdades que salvan:

— Cada vez que lo hiciste por uno de ellos, llegaste a mí.

Por eso este relato se ofrece como frontispicio.

Porque quizá el regalo que esperas de Reyes no sea llegar primero, sino llegar hondo.

No tener más, sino compartir mejor.

No brillar, sino acompañar.

Y porque tal vez —solo tal vez— el cuarto rey sigamos siendo nosotros.

CIE de Aluche – LA PARADOJA DE LA OSCURIDAD EL DÍA DE LA ESTRELLA DE LOS MAGOS

PARADÓJICA CELEBRACIÓN DE EPIFANÍA Y REYES
EN EL CENTRO DE INTERNAMIENTO DE EXTRANJEROS (CIE)
DE ALUCHE – Madrid

Por Rufino García Antón, sacerdote diocesano de Madrid,
capellán en el CIE de Aluche y delegado episcopal de Migraciones.

Lucía un sol luminoso y tibio, propio del invierno, cuando me dirigía ayer, 6 de enero, a celebrar la Misa de Epifanía y de Reyes al Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche, cargado con todos los elementos necesarios para la celebración en la mochila y el macuto, como hago habitualmente.

CIE de Aluche. Paradójica Celebración Epifanía y Magos. Luz en la oscuridad.Iba yo cavilando en mi cabeza e interiorizando en mi corazón cómo transmitiría a las personas internas el sentido de la Epifanía, el manifestarse de Dios a todos los pueblos, reflejados en aquellos Magos que siguieron la Estrella hasta encontrar al Niño, a José y María en un pesebre ,y le adoraron, Y tambièn transmitir el gran regalo que Dios nos hace de su Amor sin fronteras y del regalo que estamos llamados a ser unos para otros con nuestra actitud acogedora y hospitalaria.

Una vez ya en el lugar de la celebración -un sótano de por sí lóbrego y oscuro- y con todas las personas dispuestas para empezar la Eucaristía (22 en total), se apagó la luz y quedamos absolutamente en tinieblas.

No fue una avería momentánea que se solucionase rápidamente; habían saltado los plomos y la luz no volvió a aquel lugar, ahora ya no solo lóbrego y oscuro, sino tenebroso. Una humilde vela encendida junto a una imagen del Niño Jesús que adoramos al final y la linterna del móvil, nos sirvieron para “iluminar” aquel espacio.

¡Ah! Y la luz más importante, la que provenía de la presencia de Jesús en todas aquellas personas que celebrábamos, como Él nos dijo: “donde dos o más están reunidas en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20). Esa luz que el profeta Isaías describía expresivamente en la primera lectura: “Las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor y su gloria se verá sobre ti. Caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora” (Is 60,2-3). ¡Pues vaya si brilló la luz en aquel espació lóbrego y tenebroso en todos los sentidos! La profecía de Isaías se cumplió sin glosa allí.

Y esta es la gran paradoja que tanto nos cuesta comprender y sobre todo vivir: que Dios nada cada día y en cada momento en los márgenes de la historia, que se “hace carne y habita entre nosotros”, “que vino a su casa, y los suyos no lo recibieron”, “que la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió”… (Jn 1,18).

Y esta es la paradoja que vivimos ayer en la celebración en el CIE: que estando a oscuras, la luz de Jesús brilló en las tinieblas y nos iluminó a todas las personas que participamos en ella; esa luz se reflejaba de una manera real y misteriosa a la vez en aquellos rostros heridos y vulnerados que no se perdían un ápice de lo que allí se decía y se celebraba, que se acercaron a adorar a Jesús y a recibir su bendición con verdadera unción, etc.

Y Jesús, por su parte, les estaba diciendo y nos está diciendo: “Venid, benditos de mi Padre, porque fui forastero y me acogisteis” (Mt 25,35). Aquellos a quienes Jesús acoge de una manera especial le acogen también a Él.

¡Bendita y paradójica celebración de Epifanía y de Reyes en el CIE de Aluche!

A 7 de enero de 2026.
Rufino García Antón, capellán en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche.