LA INTEGRACIÓN DE LOS TRABAJADORES MIGRANTES

II Jornadas Interculturales Convive
LA INTEGRACIÓN DE LOS TRABAJADORES MIGRANTES: UN RETO DE TODOS
– RUFINO GARCÍA ANTÓN –
Delegado de Pastoral de la Movilidad Humana (Migraciones) de la diócesis de Madrid

LA INTEGRACIÓN DE LOS TRABAJADORES MIGRANTES: UN RETO DE TODOS. - RUFINO GARCÍA ANTÓN -Reproducimos a continuación el material de la ponencia que ofreció Rufino García Antón (nuestro delegado de Migraciones) en las II Jornadas Interculturales Convive, organizadas el 14.3.26 por Hermandades del Trabajo – Madrid. Puedes descargar el material (en PDF) pulsando aquí.

LA INTEGRACIÓN DE LOS TRABAJADORES MIGRANTES: UN RETO DE TODOS

1.- Saludo agradecido.

 2.- Algunas pinceladas bíblicas

 “No vejes al emigrante; conocéis la suerte del emigrante, porque emigrantes fuisteis vosotros en la tierra de Egipto” (Ex 23,9).

“No defraudarás el derecho del emigrante, del huérfano y de la viuda” (Dt 24,17).

“Cuando siegues la mies de tu campo y olvides en el suelo una gavilla, no vuelvas a recogerla; déjasela al emigrante, al huérfano y a la viuda” (Lev 19,9).

“Fui extranjero y me acogisteis” (Mt 25,35).

La parábola del buen samaritano ( ver Lc 10,25-37).

“Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad; por ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles” (Heb 13, 1-2).

3.- La Doctrina Social de la Iglesia

 La DSI aborda la situación laboral de los migrantes desde una perspectiva de dignidad humana inviolable, viendo a la persona humana no como un “instrumento de producción”, sino como un sujeto de derechos. La postura oficial, reafirmada por el Papa Francisco y organizaciones como Cáritas e Iglesia por el Trabajo Decente, exige el reconocimiento de derechos, regularización y condiciones laborales justas, combatiendo activamente la explotación. La Exhortación Apostólica del Papa León XIV, Dilexi te, aborda el amor hacia los pobres y excluidos, incluyendo a los migrantes, con un enfoque particular en la justicia social y la dignidad laboral (números 73, 74 y 75 en lo que se refiere a la realidad de la migración. La cuestión laboral está presente también en varios números: 81, 82, 83….).

Por su parte, la Exhortación Pastoral de la Conferencia Episcopal Española,  Comunidades acogedoras y misioneras. Identidad y marco de la pastoral con migrantes (marzo de 2024), afirma que “las personas migradas aportan su trabajo para el desarrollo del país de acogida e incluso del país de origen a través de las remesas de dinero que envían a sus familias. Como dice el Papa Benedicto XVI en el número 62 de la Encíclica Caritas in veritate: ´Obviamente estos trabajadores no pueden ser considerados como una mercancía o una mera fuerza laboral´. Por otra parte, hemos de tener en cuenta que, la mayoría de las veces, desarrollan trabajos que otras personas del propio país receptor se resisten a realizar. En este sentido, ´pueden contribuir al bienestar y al progreso de todos´, como dice el Papa Francisco en el Mensaje de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de 2016. Sobre todo cuando se les posibilita el acceso a un trabajo digno y no sometido a la economía sumergida, o se homologan sus titulaciones para la inclusión laboral más específica”.

 4.- El Informe Foessa 2024 en la Comunidad de Madrid en lo que se refiere a la situación laboral de las personas migrantes

 Dicho informe revela que en la Comunidad de Madrid la exclusión social afecta al 45% de las personas migrantes, triplicando la tasa de la población española. Aunque la población extranjera es motor de empleo, sufre precariedad, alta inestabilidad laboral, concentrándose en sectores de baja cualificación y exclusión severa como la hostelería, el comercio y la construcción. El informe subraya que el “modelo Madrid” genera una brecha significativa, donde la población migrante enfrenta mayores obstáculos de exclusión social.

5.- Dos ejemplos de buenas prácticas en el proceso de inclusión laboral de la población migrante

a) La Conferencia Episcopal Española conoce de primera mano la labor diocesana con las personas trabajadoras migrantes (ver noticia de la web de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social del día 18 de febrero). Tomo un extracto de dicha noticia: “El viernes, 13 de febrero, tuvimos un primer encuentro con entidades sociales y eclesiales que acompañan a las personas migrantes en Almería. Fue sorprendente la respuesta a esta convocatoria: Cáritas, HOAC, NOESSO, CONFER, Mercedarias, SJM Jesuitas, Adoratrices, Almería Acoge, Almería tierra abierta, SOC, CCOO, CEPAIM, Hijas de Jesús, Misioneras de Cristo Jesús, Hnos. de la Cruz Blanca, y así, hasta algo más de 20 entidades. Es de admirar el trabajo que desde estas entidades se está realizando y cómo se está dando respuesta a los cuatro verbos con los que el Papa Francisco nos invitaba a acompañar a estas personas ´acoger, proteger, promover e integrar”. No obstante, también hemos constatado con mucho dolor, cómo a muchos creyentes nos cuesta acoger a nuestros hermanos migrantes. Nos aprovechamos de su vulnerabilidad, los explotamos o no los tratamos con la dignidad que se merecen como seres humanos e hijos de Dios. El diálogo nos ayudó a concretar los problemas más acuciantes a resolver: acceder a un trabajo digno por falta de regularización, la obtención del empadronamiento y una vivienda digna. De este encuentro también se desprendió la necesidad de una coordinación de estas entidades para poder dar una mejor respuesta a las necesidades y situaciones con las que se encuentran las personas migrantes que llegan a la provincia de Almería. A la Iglesia de Almería y especialmente a los departamentos de Migraciones y Pastoral del Trabajo nos pidieron que fuéramos voz de las personas migrantes posibilitando que sean oídos y que fuéramos voz profética ante la realidad que viven”.

Quien así se expresa es Fernando Redondo, Director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal, quien participó con Mons. Abilio Martínez Varea, obispo responsable de Pastoral del Trabajo, y otros miembros de Pastoral Obrera y del Trabajo y de Migraciones de Andalucía y de Almería, en las Jornadas que tuvieron lugar los días 13 y 14 de febrero de 2026 y que fueron recibidos por el obispo de la diócesis almeriense Mons. Antonio Gómez Cantero.

b) La tarea de inclusión que lleváis a cabo en Hermandades del Trabajo  a través de vuestro Programa de Trabajadores Inmigrantes y Familias Trabajadoras, de estas Jornadas Interculturales, de los Encuentros y Formación, de las Actividades Lúdicas y de Integración, de Acompañamiento y de Integración Social y de Colaboración Institucional.

 6. Retos y desafíos

 Apoyar y acompañar en el proceso de solicitud de regularización de las personas migrantes que puedan acogerse al decreto ley aprobado recientemente por el gobierno. En palabras de Mons. Luis Argüello, Presidente de la CEE, “supone un reconocimiento a la dignidad humana y responde a una demanda que la Iglesia viene formulando desde hace años”. El decreto “viene a solucionar la situación de personas que ya vivían en tantos lugares de España y que se encontraban con el muro de la falta de legalidad”. Aun así, Don Luis Argüello advierte que “el desafío de la integración de los migrantes continúa”.

 Conocer, apoyar y difundir los postulados de la Iglesia por el Trabajo Decente que, con motivo del Día Internacional de la Mujer y bajo el lema “Ante la exclusión, trabajo decente”, ha puesto el foco en un fenómeno creciente y silencioso: el impacto de las nuevas tecnologías, las plataformas digitales y la inteligencia artificial en el acceso al empleo y a los derechos laborales, una realidad que está afectando de manera especial a las mujeres. Es importante que esos postulados se apliquen también a la realidad laboral de los jóvenes migrantes en particular y de las personas migrantes en general.

Es importante también conocer y apoyar iniciativas como La Economía de Comunión, impulsada por Chiara Lubich en 1991 dentro del Movimiento de los Focolares. Se trata de un modelo económico alternativo que busca erradicar la pobreza mediante la “cultura del dar”. Propone empresas que generan beneficios, pero comparten libremente sus ganancias para ayudar a los más necesitados, la formación y el desarrollo de la empresa, promoviendo la reciprocidad y la fraternidad. Este modelo, aplicado a la realidad laboral de las personas migrantes, podría ser muy beneficioso si se llevara a la práctica.

Fomentar el conocimiento de las buenas prácticas tanto en la sociedad  como en la iglesia como las que vamos a escuchar en la Mesa Redonda que habrá a las 12:45h.

Impulsar el trabajo en red en los diferentes ámbitos del mundo laboral tanto sociales como eclesiales que tengan que ver con la realidad laboral de las personas migrantes. El ejemplo antes citado de las Jornadas de los días 13 y 14 de febrero celebradas en Almería es una buena muestra.

Incidir en los espacios sociales, en el ámbito de las diferentes administraciones y en la esfera política, con el fin de que se impulsen medidas tendentes al reconocimiento de los derechos de los inmigrantes, a la agilización de los trámites burocráticos para acceder a la documentación, a la vivienda, a la protección de los menores, a la regularización, a un trabajo digno, etc.

 En este tiempo de Cuaresma en el que estamos, y siempre, mantener una actitud personal de conversión permanente que nos lleve a reconocer en el otro y en los otros a personas con las que me puedo enriquecer y complementar. Esa actitud hará posibles unas relaciones personales basadas en el diálogo, el encuentro y la convivencia pacífica.

Formarnos en el uso y manejo de las redes sociales y de los medios de comunicación para difundir más y mejor nuestros mensajes y no dejarnos enredar por los bulos y la desinformación.

 Propiciar en nuestras parroquias y ámbitos eclesiales una dinámica evangelizadora en la que el centro sea Jesús y su Buena Noticia y todos los miembros de la Iglesia seamos sujetos activos de esa acción evangelizadora. No se trata de hacer cosas para los migrantes, sino con los migrantes.

 Trabajar localmente y pensar globalmente. Junto a lo que podemos y debemos hacer cotidianamente en todos los aspectos, debemos apuntar a un mundo justo y solidario. Otro mundo es posible y necesario.

 Como nos dijo el Papa Francisco, “frente a la globalización de la indiferencia, la globalización de la solidaridad”.

 Muy importante también y, recogiendo el lema del Año Jubilar que concluyó hace ya unos meses, “ser peregrinos de la Esperanza”.

 Y por último y citando a nuestro Cardenal Arzobispo Don José Cobo en su Carta Pastoral de comienzo del curso: “Nuestra Iglesia de Madrid está llamada a ser un oasis de esperanza en el corazón de nuestras ciudades y pueblos. No nos encerremos en nuestras parroquias o en nuestras pequeñas seguridades comunitarias. Salgamos juntos a la calle, a los barrios, a los lugares donde la vida duele, donde la esperanza se ha perdido. Salgamos para ser testigos de la alegría del Evangelio. Seamos una Iglesia con los brazos abiertos. Abramos nuestras puertas a los demás, sin juicios ni prejuicios”.

 7. Algunas preguntas para el trabajo en grupos 

  1. ¿Cuáles crees que son las mayores dificultades que encuentran las personas migrantes para su integración laboral y para su integración en general?
  2. ¿Qué nos aportan las personas migrantes a nivel laboral y en general?
  3. ¿Qué podemos hacer para la integración de las personas migrantes a nivel laboral y en general?

GUÍA PARA EL ACOMPAÑAMIENTO DE LA REGULARIZACIÓN EXTRAORDINARIA

Archidiócesis de Madrid – Área de Pastoral Social
REGULARIZACIÓN EXTRAORDINARIA DE PERSONAS MIGRANTES.
– INFORMACIÓN, CLAVES Y ACOMPAÑAMIENTO –

Archidiócesis de Madrid - Área de Pastoral Social. REGULARIZACIÓN EXTRAORDINARIA DE PERSONAS MIGRANTES. INFORMACIÓN, CLAVES Y ACOMPAÑAMIENTO.
Ofrecemos esta guía que pretende orientar los planteamientos y el acompañamiento técnico y pastoral que nos va a demandar el proceso de la Regularización Extraordinaria de Migrantes. Como se puede ver en el Índice (imagen de arriba), se trata de no dejar fuera ninguno de los varios aspectos que conforman este tema, presentándolos de forma sencilla pero con la profundidad que merecen.

Puede descargar la guía pulsando en este enlace o leerla aquí abajo:

Curso – DESAFÍOS DE LA MOVILIDAD HUMANA: LECTURA CREYENTE (abr.)

Discapacidad. Local accesible a personas con movilidad reducida.

Cáritas Madrid
Curso «Desafíos de la Movilidad Humana desde la Lectura Creyente»
20 y 22 de abril de 2026

[entrada publicada 26.11.25; 2ª actualización 28.2.26]

Cáritas diocesana de Madrid convoca el curso «DESAFÍOS DE LA MOVILIDAD HUMANA DESDE LA LECTURA CREYENTE». Será el 20 y 22 de abril, presencial, de 16:00 a 20:00, en el Centro de Estudios Sociales de Cáritas. Es gratuito pero hay que inscribirse en este enlace., donde también puede verse a los ponentes.
Curso DESAFÍOS DE LA MOVILIDAD HUMANA DESDE LA LECTURA CREYENTE. Cáritas Madrid.
Este curso propone una reflexión profunda sobre los desafíos que plantea la movilidad humana —migraciones, desplazamientos forzados, refugio— desde una perspectiva creyente. A través de la reflexión, documentos de la Doctrina Social de la Iglesia y experiencias concretas, se busca iluminar la realidad migratoria con una mirada compasiva, comprometida y transformadora dando a conocer los elementos básicos en el acompañamiento social a las personas migrantes, así como los criterios y orientaciones que nos ayuden a situarnos ante esta realidad desde nuestra identidad eclesial e institucional. Se trata de sensibilizarnos para convertirnos en «agentes de sensibilización y comunicación». Para ello se impartirá en dos sesiones: La Movilidad Humana desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia (día 1 de diciembre). El acompañamiento a personas migrantes y la respuesta desde nuestra Diócesis (día 3 de diciembre).

A quién va dirigido

Este curso está dirigido a personas voluntarias, agentes de pastoral, profesionales y cualquier persona vinculada a Cáritas Madrid que desee profundizar en la dimensión creyente de la movilidad humana y fortalecer su compromiso con la acogida y el acompañamiento de personas migrantes. Prioritariamente personas que desarrollan una labor vinculada a la atención social, al acompañamiento y a la escucha, tanto en proyectos de Cáritas Parroquiales o arciprestales, como en proyectos de información y orientación para el empleo, proyectos de información, orientación y servicios de apoyo en temas de vivienda, obras sociales diocesanas, espacios de acogida de emergencia a inmigrantes y refugiados de la Mesa por la Hospitalidad, y en proyectos de comunicación social y sensibilización.

Objetivos

  • Promover una comprensión integral de los fenómenos migratorios desde la fe cristiana, fomentando una actitud de acogida, justicia y solidaridad hacia las personas en situación de movilidad humana.

Contenidos

  • 20 de abril. «La Movilidad Humana desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia». Nuestra herencia migrante; Jesús ¿un migrante?; ¿Y qué dice la Doctrina Social de la Iglesia?; El arte de acoger.
  • 22 de abril. «El acompañamiento a personas migrantes y la respuesta desde nuestra Diócesis». Desafíos de la movilidad humana hoy; Cómo nos situamos ante la realidad de la movilidad humana; Claves para el acompañamiento social a personas migrantes (incidiendo en el aspecto de la irregularidad); La realidad de las personas migrantes en nuestros territorios (perfil, necesidades); Importancia de la mirada y de la escucha; Acogida y acompañamiento a personas migrantes por parte de la Iglesia de Madrid.

POBLACIÓN DE ORIGEN INMIGRADO – ESPAÑA 2025

POBLACIÓN DE ORIGEN INMIGRADO – ESPAÑA 2025
El Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) publica otro año más el informe anual ‘Población de origen inmigrado en España’, una radiografía detallada de la realidad migratoria del país con datos actualizados a 1 de enero de 2025. El estudio, elaborado a partir del análisis del censo anual del INE (Instituto Nacional de Estadística) y los registros del Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI), muestra una transformación profunda en la estructura social de España.

+ + + Lee el Informe Completo en PDF – PULSA AQUÍ + + +

En primer lugar, ¿qué se entiende por población de origen inmigrado (POI)? El concepto incluye la suma de la población residente nacida en el extranjero (incluyendo personas españolas nacidas en el extranjero) y las personas extranjeras nacidas en España.

A 1 de enero de 2025, la POI asciende a 9.963.353 personas, lo que representa el 20,28% de la población total. Esto significa que una de cada cinco personas residentes en España tiene un origen vinculado a la migración.

Mig 260126 Población de origen inmigrado - España 2025 1

El estudio señala, además, a la inmigración como el factor determinante para el crecimiento poblacional. Entre 2021 y 2025, mientras la población total creció en 1,7 millones, la población de origen inmigrado aumentó en más de 2,1 millones, lo que compensó una disminución de 429.133 personas en la población «autóctona» (españoles nacidos en España).

Respecto al perfil migratorio, aunque Marruecos sigue siendo el principal país de origen con 1.165.955 residentes, el dinamismo actual está liderado por los flujos procedentes de Iberoamérica. Durante 2024, los incrementos más significativos correspondieron a personas nacidas en Colombia (+121.425) y Venezuela (+92.547). Por el contrario, grupos históricos como el rumano, el británico o el ucraniano han experimentado retrocesos en sus cifras de residentes.

El informe detiene su mirada sobre los 20 orígenes mayoritarios, que son los siguientes:

Mig 260126 Población de origen inmigrado - España 2025 2

Un fenómeno especialmente preocupante es lo que denominamos como “bolsa de irregularidad administrativa”. El contraste entre los datos de empadronamiento (INE) y las tarjetas de residencia en vigor (OPI) permite al SJM identificar una brecha crítica de irregularidad. Esta situación es especialmente alarmante en el colectivo colombiano (con una diferencia de -410.670 personas), seguido por venezolanos (-165.096) y peruanos (-146.203). El informe advierte que estas cifras reflejan no solo flujos recientes, sino también las trabas administrativas para la regularización y el empadronamiento y, por ende, para el acceso a derechos fundamentales.

Por último, el informe también ofrece una evolución de la POI desglosado por Comunidad Autónoma. Se indica que la presencia migratoria es particularmente intensa en el arco mediterráneo y Madrid:

Mig 260126 Población de origen inmigrado - España 2025 3

Las Islas Baleares continúan liderando el ranking con un 28,7% de población nacida en el extranjero, seguidas de Cataluña (25,1%), Madrid (24,9%) y la Comunidad Valenciana (24,1%). El estudio destaca un papel de “rescate demográfico” en regiones muy envejecidas como Asturias, donde la inmigración se ha convertido en el único factor de crecimiento relevante.

A vueltas con EL LENGUAJE Y CONCEPTO DE «VULNERABILIDAD»

LA TRAMPA DE LA «VULNERABILIDAD»: ENTRE LA CONFUSIÓN CONCEPTUAL Y EL ABUSO DEL LENGUAJE
Confundir esta palabra con debilidad lleva a un discurso compasivo pero condescendiente, que ve a las personas o grupos “vulnerables” como objetos pasivos, merecedores de lástima o ayuda, en lugar de agentes con resiliencia, capacidades y derechos

[Tribuna de Francisco Rey Marcos para El País, 20.1.26]

Pobreza. "VULNERABILIDAD": A VUELTAS CON EL LENGUAJE Y EL CONCEPTO.En el paisaje lingüístico contemporáneo, ciertas palabras se cargan de significados emocionales y políticos que pueden diluir su precisión conceptual. Vulnerabilidad es una de ellas.

Originalmente, un término técnico proveniente del latín vulnerabilis (“que puede ser herido”), se ha instalado en el discurso cotidiano, psicológico y social. Y muy especialmente en el ámbito del trabajo social local o inte5nacional y en la llamada acción humanitaria.

Sin embargo, este uso extendido no siempre es correcto y, en muchos casos, resulta impreciso, confuso, problemático e interesado. En este camino a la popularización, ha sufrido una distorsión fundamental: se ha confundido peligrosamente con conceptos como debilidad o fragilidad. Este mal uso no es un mero error semántico; constituye una simplificación que empobrece y banaliza nuestra comprensión de la condición humana y está llevando a políticas sociales paternalistas, de corte caritativo o a una visión estática de las personas y sus situaciones.

El primer y más grave desvío es la transformación de la vulnerabilidad en un estado ontológico, en una cualidad intrínseca y general. Se habla de “personas vulnerables”, “grupos vulnerables” o incluso de “una condición de vulnerabilidad” como si se tratara de una cualidad esencial, inherente permanente y general. Esta absolutización omite la estructura relacional y situacional del término.

En su sentido preciso, se es vulnerable “a” algo: a la pobreza, a un ciberataque, a la enfermedad, a la discriminación por motivos de raza o género, a la enfermedad, a un riesgo ambiental, a una estructura económica injusta, a una forma de violencia o a una exclusión institucional. La vulnerabilidad es siempre una relación dialéctica entre un sujeto (individual o colectivo), un contexto específico y una amenaza potencial. En sentido estricto, nadie es vulnerable en abstracto. La vulnerabilidad no es un rasgo absoluto ni una etiqueta universal, sino una relación específica frente a una amenaza concreta.

La vulnerabilidad siempre implica exposición a un peligro específico y una capacidad limitada para afrontarlo. Por ello, afirmar que alguien “es vulnerable” sin precisar a qué lo es, equivale a vaciar el término de contenido analizable y convertirlo en una categoría ambigua. Un ejecutivo de una multinacional puede ser extremadamente vulnerable a un colapso bursátil, pero no a una sequía que afecte su acceso al agua potable; un agricultor de subsistencia puede serlo a esa misma sequía, pero no a la volatilidad de los mercados financieros; el Rey de España puede ser enormemente vulnerable a las ocurrencias de su emérito padre, pero no parece serlo a la sequía o los cambios en los mercados. Reducir la vulnerabilidad a un adjetivo generalizado invisibiliza las estructuras de poder y los sistemas que las producen, personalizando y patologizando lo que es, en gran medida, un fenómeno político y social.

Etiquetar a personas o colectivos como “vulnerables” sin contextualización contribuye a naturalizar la desigualdad, como si esta fuera inherente a quienes la padecen y no el resultado de relaciones de poder, políticas públicas deficientes o sistemas económicos excluyentes. Y contribuye a estigmatizar a esos colectivos.

Esta absolutización conduce directamente al segundo malentendido: la equiparación de vulnerabilidad con debilidad o fragilidad. La debilidad sugiere una carencia de fuerza, una incapacidad. La fragilidad alude a una constitución delicada, propensa a romperse. Ambas implican una falta, un déficit inherente al sujeto. Como señaló la filósofa Judith Butler, la vulnerabilidad es una condición relacional que emerge de la interdependencia humana y de las estructuras sociales, no de un fallo individual.

Una persona puede ser autónoma, fuerte y competente, y aun así ser vulnerable a ciertas amenazas en determinadas circunstancias. Confundir vulnerabilidad con inferioridad personal reduce el fenómeno a una característica individual y oculta las condiciones sociales que lo producen. Esta confusión no es inocente. Etiquetar a personas o colectivos como “vulnerables” sin contextualización contribuye a naturalizar la desigualdad, como si esta fuera inherente a quienes la padecen y no el resultado de relaciones de poder, políticas públicas deficientes o sistemas económicos excluyentes. Y contribuye a estigmatizar a esos colectivos.

Por otro lado, la distribución social de la vulnerabilidad —quién está expuesto a qué amenazas y con qué recursos para enfrentarlas— es profundamente desigual y es ahí donde radica la injusticia. La pensadora feminista Martha Fineman, con su teoría de la “vulnerabilidad universal”, argumenta precisamente que, al reconocer que todos somos sujetos vulnerables, el Estado debe centrarse en crear “instituciones resilientes” que mitiguen las desventajas, en lugar de etiquetar a ciertos grupos como intrínsecamente frágiles.

El lenguaje de la vulnerabilidad, mal empleado, puede reforzar el paternalismo y despojar a los sujetos de su capacidad de ser agentes, presentándolos únicamente como receptores pasivos de protección, sin capacidades para afrontar las amenazas

Confundir vulnerabilidad con debilidad lleva a un discurso compasivo pero condescendiente, que ve a las personas o grupos “vulnerables” como objetos pasivos, merecedores de lástima o ayuda, en lugar de agentes con resiliencia, capacidades y derechos. El lenguaje de la vulnerabilidad, mal empleado, puede reforzar el paternalismo y despojar a los sujetos de ser agentes, presentándolos únicamente como receptores pasivos de protección, sin capacidades para afrontar las amenazas.

Las consecuencias de esta confusión terminológica son tangibles. En el ámbito de las políticas públicas, designar a un grupo como “vulnerable” sin especificar a qué, puede llevar a intervenciones genéricas y asistencialistas que no atacan las raíces sistémicas de su exposición al daño. Lo estamos viendo en numerosos países, entre ellos, España. El sociólogo Loïc Wacquant critica cómo el lenguaje de la vulnerabilidad puede servir para “despolitizar” la pobreza, transformando una cuestión de justicia económica y redistribución en un mero problema de gestión de poblaciones marginales.

En la psicología popular, la exhortación a “mostrar vulnerabilidad” —popularizada por autores como Brené Brown, quien la asocia con el coraje, la autenticidad y la conexión—, aunque valiosa, corre el riesgo de ser trivializada si se olvida su dimensión contextual. Brown enfatiza que la vulnerabilidad requiere límites y confianza; no es una exposición indiscriminada. Revelar las propias heridas solo es seguro en contextos de respeto; de lo contrario, puede aumentar la exposición a nuevas agresiones. No se invita a ser “vulnerable” en abstracto, sin considerar que la vulnerabilidad siempre es ante alguien o ante algo.

Recuperar la precisión del término es, por tanto, un acto de rigor ético y político. Implica, en primer lugar, reinstaurar la preposición “a”: siempre debemos preguntarnos “vulnerable, ¿a qué?”, y “¿bajo qué condiciones?”. En segundo lugar, requiere desligarla de la dicotomía fortaleza/debilidad. La vulnerabilidad no es lo opuesto a la resiliencia; de hecho, es su presupuesto. Solo porque somos vulnerables podemos ser resilientes. La resiliencia es la capacidad de responder, adaptarse y recuperarse ante las amenazas a las que somos vulnerables, tal como lo estudian las ciencias de la sostenibilidad, la reducción de riesgo de desastres y la psicología comunitaria.

En conclusión, el mal uso del término “vulnerabilidad” al convertirlo en un estado absoluto y confundirlo con debilidad, no es una mera imprecisión lingüística. Es un síntoma de un pensamiento borroso que, al descontextualizar la exposición a la amenaza y el daño, termina por naturalizar las desigualdades y despojar a las personas de su poder como agentes.

La vulnerabilidad, bien entendida, no nos debilita; nos revela la urdimbre fundamental de nuestra interdependencia y la responsabilidad colectiva de tejer redes que protejan, sin anular, esa condición compartida

Reconocer que la vulnerabilidad es relacional, situacional y universalmente humana, pero desigualmente distribuida, nos obliga a un análisis más fino de las estructuras sociales. Nos lleva a una solidaridad basada no en la lástima por el “débil” o “vulnerable”, sino en la justicia y el compromiso por transformar aquellas condiciones que exponen de manera injusta y evitable a unos más que a otros a sufrir daño.

La vulnerabilidad, bien entendida, no nos debilita; nos revela la urdimbre fundamental de nuestra interdependencia y la responsabilidad colectiva de tejer redes que protejan, sin anular, esa condición compartida. Reconocer que la vulnerabilidad es siempre contextualizada, situada, relacional y específica, y que no equivale a debilidad ni fragilidad, resulta fundamental para evitar estigmatizaciones y para comprender con mayor precisión las dinámicas de riesgo y desigualdad. Recuperar el rigor del concepto implica dejar de usarlo como una etiqueta general y asumirlo como una herramienta analítica que revela no quiénes “son” vulnerables, sino a qué y por qué lo son.