Datos: LLEGADA DE MIGRANTES A ESPAÑA EN 2025

LLEGADA DE MIGRANTES A ESPAÑA EN 2025
La llegada de migrantes experimenta su mayor caída desde 2019 pese al repunte de las entradas por Baleares
España registra en 2025 un descenso total de casi el 43%

[Tomado de CARMEN MORÁN BREÑA para El País – 31.12.25]
[Foto by Miguel Velasco Almendral: Centro de Primeras Llegadas en La Laguna (Tenerife), 30.12.25.]

Datos: LLEGADA DE MIGRANTES A ESPAÑA EN 2025. Miguel Velasco Almendral.

NOTA PREVIA (de un editorial de El País de 3.1.36). Que menos personas crucen irregularmente no quiere decir que las condiciones para quienes lo intentan sean mejores o más seguras. Organizaciones internacionales han documentado un incremento de muertes en el mar y el uso de rutas más largas y peligrosas impulsadas por controles más estrictos en zonas tradicionales de tránsito.

Las llegadas de migrantes a las fronteras españolas por vía marítima y terrestre han disminuido este año un 42,6%, la mayor reducción desde 2019, cuando se contó una baja del 49%. Con los datos del corte del 31 de diciembre, solo Baleares rompe esa tendencia. Las cambiantes rutas que eligen cada año miles de personas buscando una vida sin hambre, violencia o discriminaciones han concedido cierto alivio a la Administración canaria, pero Baleares ha experimentado un aumento del 24,5% en las entradas marítimas, con un total de 7.321 personas. En esas costas recalaron este verano decenas de pateras que pusieron en aprietos los escasos alojamientos de que dispone esta comunidad para atender emergencias así, y los parques fueron algunos días el improvisado dormitorio de hombres y mujeres agotados. Cuando 2025 tocaba a su fin con sones de piadosos villancicos, era Badalona quien ponía la nota amarga para cientos de extranjeros. El desalojo de quienes malvivían en un instituto abandonado de una capital gobernada por uno de los políticos del PP más famosos por su mano dura contra la migración, Xavier García Albiol, dejó escenas poco navideñas. Incluso a las puertas de una iglesia donde pretendían pasar la noche se congregaron vecinos exaltados entre consignas racistas que impidieron su asilo. La lluvia no fue el peor enemigo.
Datos: LLEGADA DE MIGRANTES A ESPAÑA EN 2025. Miguel Velasco Almendral.
El descenso en las llegadas no responde a una reducción del sufrimiento, como recuerdan en Acnur, porque miles de personas (en el último año arribaron a España 36.775 por vía marítima o terrestre) seguirán buscando protección en países europeos, arriesgando sus vidas en trayectos de enorme peligrosidad. La organización de Naciones Unidas para los refugiados viene expresando una “preocupación especial por los niños y niñas no acompañados, particularmente en Canarias, debido a su vulnerabilidad extrema”. De ellos, “alrededor de 1.500 llegados desde agosto de 2023 a Canarias han solicitado asilo en España, cerca del 70% de nacionalidad maliense, un 9% son niñas y un 22% tiene menos de 16 años”. Acnur, que colabora estrechamente con las autoridades para la mejor atención de estos muchachos, conoce de primera mano los contextos de guerra, persecución, crisis climáticas y colapso de los sistemas de protección de los que huyen, también por su opción sexual. O de matrimonios forzados y agresiones sexuales, traumas que se repiten en el trayecto. “Hasta la fecha, las autoridades españolas han concedido protección internacional en el 65% de los aproximadamente 700 casos resueltos, porcentaje que se eleva al 80% en el caso de las niñas, debido a las formas específicas de persecución por razón de género”, asegura la organización internacional.

La ministra de Migraciones y ahora portavoz del Gobierno, Elma Saiz, quiso poner su acento navideño en una reciente visita a las instalaciones de Amazon en Illescas (Toledo), una mole informatizada de donde parten miles de paquetes a todas partes. Allí están contratados nueve jóvenes malienses que un día llegaron a las costas españolas. Reciben 1.500 euros de salario y todos expresaron palabras de agradecimiento hacia la empresa y la organización Accem por la acogida y ayuda prestadas. Saiz sostuvo una conversación con ellos donde le contaron las penurias vividas y los sueños por cumplir. Han ido cambiando sus domicilios habituales por otros en Parla (Madrid) desde donde toman autobuses públicos con unos horarios adaptados para ello. Se trata de un proyecto piloto con visos de seguir prosperando, como parte de la colaboración que determinadas empresas emprenden para el empleo de migrantes. Trabajo es la palabra que más repiten quienes llegan a Europa, su prioridad absoluta y una de las tareas más acuciantes para las organizaciones humanitarias.

La situación política europea, con una ultraderecha rampante que marca el paso en no pocas ocasiones, no abona la vía humanitaria. Desde los escaños de la izquierda se observa con desasosiego cómo el pacto europeo aprobado en 2024, que entrará en vigor en junio del año que viene, se está traduciendo en normas “restrictivas” para la migración, en palabras de la eurodiputada de Sumar Estrella Galán. “El reglamento de retorno, que yo llamo de deportación, establece la posibilidad de abrir centros en terceros países para expulsar a los migrantes que no lograron el asilo, hasta que puedan retornar a sus naciones de origen, si es que pueden, claro”, explica. “Eso y las listas de países seguros, que implicará la denegación automática de asilo para los que procedan de ahí. Es toda una maquinaria de deportación forzosa”, critica la eurodiputada. Un tratamiento de la migración “ilegal y desordenado”, añade. Galán opina que la socialdemocracia europea debe ser más valiente y corajuda para cortar con “el discurso del miedo y el odio” que la ultraderecha está extendiendo, pero lamenta que lo midan en pérdida de votos.

En la migración, como en el campo, no sirven las puertas. Si taponas una entrada, buscarán otra para poner remedio a sus males. Esa es la razón de que Baleares sea ahora un destino que crece mientras Canarias baja sus cifras. Las políticas de la UE y de España, firmando acuerdos con los países desde los que salen, como Mauritania, han desviado los trayectos. Con esos países se establecen tratados de cooperación para contener, a cambio, las salidas de embarcaciones, como ocurrió en su día con Túnez, explican fuentes policiales. El presidente Pedro Sánchez firmó a mediados de 2025 cuatro acuerdos en materia de transporte, Seguridad Social, ciberseguridad y parques nacionales, por ejemplo. Y recientemente se ha abierto alguno de esos centros donde se incorpora a los migrantes, que algunas organizaciones humanitarias califican de confinamientos. Con Gambia y Senegal también se ha negociado en el mismo sentido. Si esos países no colaboran de algún modo, la situación en las fronteras españolas se puede poner muy tensa, como ha ocurrido en algunas ocasiones. La migración suele usarse como piedra arrojadiza.

Ahora los migrantes están usando, en alguna medida, la ruta de Argelia, “porque Senegal está interceptando más del 70% de las pateras”, explican esas mismas fuentes. Los controles también están desplazando el éxodo subsahariano hacia Gambia y Guinea-Conakry, “una novedad que se ha detectado este año”, afirman. “Los cayucos encuentran en Argelia, no por Orán, sino por la capital, Argel, un camino más amigable, y eso explica parte de las llegadas a Baleares”, añaden. La política más represiva contra la migración que emplea Italia y también los acuerdos de este país con algunos de África, favorece también que el agua salga de la cesta por esta ruta argelina camino de las Pitiusas. “En Argelia, además, encuentran todavía trabajo antes de saltar a Europa y la migración empieza ya a preocupar en ese país”, dicen esas mismas fuentes de Interior. En 2026 la atención puede desplazarse hacia esa zona. “Los malienses y los somalíes, cuya presencia ya se empieza a notar en España, se abren paso por la ruta argelina”, añaden.
Datos: LLEGADA DE MIGRANTES A ESPAÑA EN 2025. Miguel Velasco Almendral.Datos: LLEGADA DE MIGRANTES A ESPAÑA EN 2025. Miguel Velasco Almendral.
España es una de las puertas de la migración a Europa y las cifras de este año no sirven de relajo. Seguirán dándose situaciones de emergencia humanitaria, advierten las organizaciones especializadas. “Que una temporada lleguen menos no significa nada, ahora mismo están subiendo las entradas, las rutas cambiarán, pero acabarán llegando, porque Europa es su lugar soñado”, dice Enrique Barbero, director general de Accem, una de las grandes organizaciones de atención a personas vulnerables. “Solo hay una forma de solucionar esto”, afirma, “y es cambiar las condiciones de los países de origen hacia sistemas democráticos y mejoras para la vida de las personas. Los que vienen buscan un futuro para sus hijos, no tanto para ellos, por más jóvenes que sean”, dice Barbero. Las soluciones que se esbozan en Europa para asilar en terceros países le parece una “interpretación malvada del sistema de protección de Naciones Unidas”, añade.

Mientras las Administraciones gubernamentales que se ocupan de la atención humanitaria han tenido este año que hacer esfuerzos para dar asilo en la Península a centenares de niños que lo solicitaron en Canarias, Interior sigue midiendo su éxito en la interceptación de cayucos y su freno en otros países. La Policía Nacional exhibe la entrega a la justicia de detenidos en el 71% de todas las operaciones por trata de seres humanos en 2024, pendientes aún los datos de 2025. Esto y el freno en terceros países consideran que evita decenas de muertes en el océano.

El monitoreo de la organización Ca-minando fronteras sobre la franja occidental euroafricana registra la muerte en el océano de 3.090 personas hasta el 15 de diciembre, siendo la ruta hacia Canarias la más mortífera. “El trayecto desde Argelia hacia las Islas Baleares se reafirma como uno de los más peligrosos debido a la longitud y dificultad del recorrido”. Y los cruces a nado hacia Ceuta también se han incrementado, según esta organización.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) rebaja notablemente esas cifras. Hasta el 9 de diciembre ha registrado al menos 686 muertes o desapariciones en la ruta hacia las islas Canarias y la del Mediterráneo Occidental, lo que representa una disminución del 59% respecto a las registradas en el mismo período del año pasado (1.668), dicen en su informe.

Una vez en España, el asilo ha sido una de las polémicas más reseñadas en 2025. Las discrepancias entre las autoridades de Canarias y el Gobierno acabaron en los tribunales y el Supremo dictó el asilo de centenares de menores en alojamientos a cargo del Ejecutivo central, que solo lo concluyó después de un ultimátum del tribunal a finales de noviembre. Alrededor de 600 muchachos han sido realojados en la Península o en otros centros de Canarias, con el consiguiente desarraigo de algunos de ellos que ha enfadado a las familias que los amadrinan. El mismo tribunal ha dado la razón a la Administración madrileña y de nuevo será el Gobierno central quien se haga cargo de estos niños que han pedido protección internacional. La sobrecarga de Canarias ha obligado también a la distribución de migrantes en la península, pero ese proceso solidario está lejos de serlo. Las comunidades no están por la labor y los traslados no están resultando. Los tribunales volverán a pronunciarse, como lo han hecho recientemente en Madrid.

En junio de 2026 entra en vigor el Pacto Europeo de Migración y Asilo (PEMA), cuyos reglamentos se vienen preparando en estos días. España está elaborando algunas leyes en este sentido, pero el precario equilibrio político en el Congreso, roto por parte de Junts, hará difícil aprobar nada. Está pendiente también la consolidación de la atención humanitaria en Baleares, para hacer frente a las nuevas emergencias. Y engrasar el sistema de asilo para menores, una vez que el Gobierno tiene que afrontar esa situación por dictado judicial. 2026 planteará nuevos retos para la atención a la migración porque en esta materia hay una sola certeza, miles de personas seguirán llamando a las puertas del mundo acomodado.

Sobre la MIGRACIÓN CIRCULAR

SOBRE LA MIGRACIÓN CIRCULAR: ¿ES POSIBLE LLEGAR A ESPAÑA SIN JUGARSE LA VIDA?
– Caminos para una inmigración acorde con los Derechos Humanos –

[Artículo elaborado con los de José Calderero de Aldecoa para Alfa y Omega de 6.3.25 y José Naranjo y María Martín para El País de 10.2.25]

Febrero de este 2025. “Nunca había visto algo así”, asegura Aly Sow, un conductor senegalés de 44 años que el lunes 27 de enero acudió a presentar su dosier a la oficina de senegaleses del exterior de la región de Saint Louis, en el norte de Senegal para uno de los programas de migración circular u ofertas de empleo temporal para trabajadores agrícolas lanzados por el Gobierno español en los países de África subsahariana. “Había gente haciendo cola desde las cuatro de la madrugada. Hubo empujones, personas que trataban de pasar por delante, de todo. Me sorprendió ver a estudiantes y personas que tienen un buen trabajo. Todo el mundo quiere irse”, asegura. Komilá Diatta, de 35 años, trabaja como jornalero para una empresa china en Dakar y gana alrededor de 225 euros al mes para mantener a su mujer y su hijo. Su sueño es entrar en el programa. “En tres meses en España puedo ganar lo que gano aquí en dos años”, apunta, “pero, visto lo visto, no tengo muchas esperanzas”.

Sobre la Migración circular.Más de 30.000 personas de Senegal, Mauritania y Gambia se han postulado para lograr , por ejemplo, alguno de los 350 puestos de trabajo de temporada en Huelva que se han abierto este año para esos tres países. “El gran número de jóvenes se explica por el hecho de que en su subconsciente la migración está asociada al éxito económico y al avance social”, explica Aly Tandian, sociólogo, profesor de la Universidad Gaston Berger de Saint-Louis y presidente del Observatorio Senegalés de la Migración. “Se piensa en España como el país de la abundancia, una tierra milagrosa donde la naturaleza rebosa de generosidad para sus habitantes y sus huéspedes y será difícil, tras estos programas de migración circular, hacer comprender a los jóvenes africanos que España no necesita mano de obra”.

Todo esto de la «migración circular» se trata de una figura legal bastante desconocida para la sociedad en general, que está recogida en la normativa bajo el nombre de «autorización de trabajo para actividades de temporada», pero que ahora el Ejecutivo español parece estar priorizando frente a otras opciones como son los corredores humanitarios. Una de las claves para medir el éxito de estos programas es que una vez terminado el trabajo, los candidatos vuelvan a sus países y no permanezcan en España de forma irregular y aquel año, todos ellos regresaron. En 2023 se decidió ampliar el cupo a 120 trabajadores, pero, en esa ocasión, dos de cada tres se quedaron irregularmente. Aun así, el programa siguió adelante y en 2024 fueron 150, de los que un centenar regresó a Senegal tras el periodo estipulado. La Guardia Civil acabó detectando una trama que amañaba la contratación para beneficiar a los aspirantes que pagaban el trato de favor para, después, exigirles dinero, incluso por quedarse en España irregularmente. Para este año 2025 se han previsto 350 plazas.

La ampliación de los programas de migración circular fue una de las promesas estrella de la visita que realizó el verano de 2024 Pedro Sánchez a estos tres países, durante la cual se reunió con sus respectivos presidentes. Un ejemplo de esta fórmula es la que España mantiene desde hace 20 años con las miles de temporeras marroquíes que cada año vienen asumir la recogida de frutos rojos, especialmente en Huelva. A pesar de que las condiciones laborales en las que trabajan las mujeres siguen siendo mejorables, el Gobierno considera este sistema un éxito y lleva años intentando perfeccionarlo y ampliarlo, mirando a Centroamérica y al resto de África.

Sobre la Migración circular.La fórmula genera el rechazo de la derecha española, que habló, una vez más, de efecto llamada, pero también de Sumar, que ve en la promesa de la migración circular una “visión reduccionista” que “no resuelve el problema ni es respuesta para los que residen aquí”. El sociólogo Aly Tandian también es crítico con la iniciativa porque, entre otras cosas, parte de la misma premisa usada por los “vendedores de sueños que operan en la inmigración irregular”, la de que Europa necesita mano de obra debido al envejecimiento de su población. Tandian la cuestiona: “No estoy seguro de que los programas de migración circular tal como se proponen puedan realmente convertirse en una alternativa a la inmigración ilegal. Hoy en Senegal necesitamos directrices claras y duraderas en materia de gobernanza migratoria y de políticas de empleo, más que simples medidas efímeras”, explica. “Tal como se propone, puede incentivar la salida de candidatos que no estaban previamente destinados a migrar, pero que aprovechan esta oportunidad para irse de manera completamente regular y legal. La migración circular estaría ampliando así la base de reclutamiento de candidatos y puede constituir un incentivo”.

Diego Fernández, abogado del equipo de Incidencia Política de Cáritas Española, explica a Alfa y Omega los pormenores del proceso: «Los empresarios con necesidades de mano de obra lanza una oferta de trabajo colectiva». Es decir, no se trata de una oportunidad laboral unipersonal. Esta, además, «incluye el compromiso de satisfacer las necesidades de alojamiento del empleado». Hasta ahora, según Fernández, era uno de los elementos más problemáticos de la normativa. El experto califica el estado de las instalaciones como «cuestionable» en no pocos casos, aunque reconoce que «estas se han visto claramente dignificadas por el nuevo reglamento de extranjería».

Una vez que se formalizaba el contrato de trabajo, «el empleado puede desempeñar la actividad laboral para la que ha sido contratado por un periodo máximo de nueve meses al año». Cumplido este tiempo, ha de volver a su país. «El proceso se puede repetir durante cuatro años seguidos y, a partir de ahí, el trabajador podrá optar a un permiso de residencia plena en España», aclara el abogado. Sin embargo, todo este proceso depende del Gobierno, que «es quien decide el número de autorizaciones permitidas al año». Así, las autoridades pueden impulsar el programa en mayor o menor medida en función de la situación.

«Creo que es importante no perder de vista que se trata de una vía legal y segura para migrar que tiene elementos muy positivos», reconoce el miembro de Cáritas Española. «Estamos hablando de personas que llegan a nuestro país con un visado y un billete de avión y no jugándose la vida en el mar», subraya. Además, «obtienen unos ingresos por su trabajo», lo cual impacta de forma decisiva en la maltrecha economía de muchas familias africanas.

A Fernández le «chirría» más la circularidad de este procedimiento. «Al final vienen a cubrir una necesidad del mercado laboral y, cuando esta está satisfecha, tienen la obligación de retornar a su país». En este sentido, el experto habla de una vía de migración «legal y segura», pero «parcial». Y añade: «La política migratoria no puede estar exclusivamente centrada en los requerimientos económicos». En realidad, la entidad caritativa de la Iglesia lleva años advirtiendo de esta situación. Ya en 2021 sacó una campaña cuyo lema era Esperábamos trabajadores, vinieron personas y queremos vecinos. El pasar de uno a otro depende, según el miembro del equipo de Incidencia Política de Cáritas Española, de garantizar los derechos de residencia.

Con esto, además, se eliminaría la tentación de no cumplir con la obligación de retornar al país de origen y quedarse en España para optar al permiso de residencia y trabajo por otras vías, como puede ser la del arraigo social, que con la reforma de la ley de extranjería bajó de tres a dos años el tiempo que una persona ha de pasar en territorio nacional para poder tramitar este procedimiento regulatorio. No obstante, hay que aclarar que este último aboca a las personas a llegar a España de forma ilegal y a permanecer en esta situación durante 24 meses.

Diferente es el caso de la reagrupación familiar, que como el programa de selección de trabajadores en origen, «es la vía legal y segura que nosotros más reivindicamos», asegura Diego Fernández. «Gracias a este procedimiento, una persona migrante residente en España puede traer a un familiar que se encuentre en el país de origen para que ambos convivan». Lo que ocurre es que «las condiciones son un tanto rígidas, sobre todo el tema de la adecuación de la vivienda». Al final, con el mercado inmobiliario al alza, la reagrupación familiar es casi una utopía para la mayoría de las personas a las que les gustaría acceder a ella.

Migración. Temporero.

Migrante con hijos: INFRAVIVIENDA O SIN HOGARISMO

MIGRANTE Y CON HIJOS, LA FÓRMULA PARA NO ENCONTRAR PISO EN MADRID
“Apenas dije ‘niños’, no volvió a contestar”
Los precios en alza y los requisitos imposibles marginan del mercado inmobiliario a hogares vulnerables con menores

[TEXTO Y FOTO («Wendy Rodríguez y su hijo Milán, después de recoger alimentos en una ONG de Madrid, en septiembre de 2025») de JUAN JOSÉ MARTÍNEZ para El País de 5.11.25]

Wendy Rodríguez (28 años, Colombia) paga 500 euros por una habitación subalquilada en Madrid, en donde se aprietan ella, sus dos hijos y su esposo, sin tratar de molestar a la casera —que vive en la habitación contigua con su familia y los ha expulsado varias veces—. Wendy describe una campaña de acoso contra los suyos: “Nos esconde la licuadora, los cuchillos, nos bota la comida […], nos desempadronó justo cuando estábamos haciendo los documentos del bebé y algunas noches pone el cerrojo con nosotros afuera”. No se van por razones similares a las de múltiples familias con niños entrevistadas por este diario: la oferta restringida, los precios desorbitados y las exigentes condiciones empujan a la infravivienda y hasta el sinhogarismo a cientos de familias en Madrid, especialmente migrantes, monoparentales o con integrantes con discapacidad.

Migrante con hijos: INFRAVIVIENDA O SIN HOGARISMO. J. J. Martínez.“Es desesperante ver que a ti te piden la habitación sin ningún argumento, solo porque tienes dos hijos. Yo le decía una vez a mi esposo que esto me parece un tipo de discriminación”, comenta Wendy, con su hijo Milán, de 13 meses, en brazos.

El padre, Luis Alexander Rodríguez (30 años, Colombia), obtuvo el permiso legal de residencia hace cuatro meses, lo que le permite trabajar como camarero, con un salario que les permitiría alquilar un piso en el extrarradio de Madrid, si la posibilidad de pagarlo fuera garantía para ello. “Nos piden nómina, que llevemos en el trabajo dos años, y que tengamos ahorros”, explica la colombiana, cuya condición de migrante, sin historial crediticio ni laboral, la ha condenado a vivir en habitaciones de alquiler. “Los niños no son libres porque tenemos que estar guardados en la habitación, solo tienen libertad cuando salimos al parque”.

Hace unos días, Wendy contactó con un casero que ofertaba una habitación por 650 euros fuera de la M-30. “Apenas dije ‘niños’, no volvió a contestar”, narra, antes de mostrar en su teléfono otras conversaciones con respuestas como “no se aceptan niños, qué pena, lo siento”, o “niños, a partir de 10 años”.

Ahora mismo, solo le queda una opción: “Una habitación en Ciempozuelos en donde tendríamos que pagar 700. Me reciben con los niños, pero es un edificio de okupas. No tenemos la garantía de que nos vayan a empadronar y de que mi hija puede estudiar allá”.

La presidenta de la Federación de Asociaciones de Madres Solteras (FAMS), Carmen Flores Rodríguez, ha resaltado que el hecho de tener hijos “es para una inmobiliaria una situación de mayor riesgo”, por lo que “a quienes son más vulnerables y con menos capacidades económicas, incluso les piden mayores documentos y una mayor fianza”.

La activista, con más de tres décadas de movilización por la igualdad y la visibilización de la monoparentalidad, añade que desde la gestación emergen los obstáculos para encontrar un techo. “Al estar embarazada es más fácil que la mujer pierda el empleo”, lo que es un mal precedente ante propietarios e inmobiliarias.

Las familias monoparentales —más de 250.000 en la Comunidad de Madrid— o con miembros con discapacidad –cerca de 30.000, según la Administración regional– sufren “una capa más de vulnerabilidad”, en palabras de la portavoz de FAMS: “A la gente, en general, le asustan las situaciones que no son las más habituales: en cuanto hay algo diferente, ponen excusas para alquilar”.

Ana Lucía Ávila (28 años, Perú) sabe de lo que habla la presidenta de FAMS porque lo ha vivido en sus carnes. Narra haber sido estafada, rechazada por los servicios sociales, alquilada en un edificio okupado y finalmente inquilina por 800 euros la habitación. “Busqué mucho, pero cuando les decía que tenía cuatro hijos me decían que no”, narra esta madre que, tras meses de periplo, convenció a una señora en Parla de que le alquilara una habitación por 600 euros, eso sí, “con dos fianzas y un mes de alquiler por adelantado”.

Ana Milena Hernández (40 años, Perú) se une a la denuncia: “Nos alquilan por dos o cuatro meses, no nos permiten empadronarnos y no nos hacen contrato con la excusa de que viene un familiar… nos cierran la puerta porque tenemos una criatura, o sea, a mí se me caen las lágrimas“. Esta madre, su esposo y su hija de dos años viven en un piso de cuatro habitaciones, donde habitan cuatro familias distintas, la única con niños es la de ella. “Ya nos dijeron que hasta este fin de mes podemos quedarnos porque va a venir un familiar”.

Hernández tiene “un trabajito en negro, cuidando a una abuela”, que le da “prácticamente para pagar la habitación”. “Como usted ve, no nos podemos dar el lujo ni de comer carne ni de comer pescado”, asegura desde una de las filas de reparto de alimentos gratuitos en el distrito de Tetuán.

“Que los niños pintan las paredes”, o “que no nos pueden sacar del piso si somos okupas por tener menores de edad”, son dos temores que cree haber identificado Hernández en los propietarios que le han negado el alquiler de una vivienda.

Una de cada cuatro familias en España vive en alquiler. En 2010, era una de cada cinco, según cifras de Eurostat, citadas por el Observatorio de Vivienda y Suelo del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. El último boletín anual del Observatorio revela que la población en viviendas alquiladas o cedidas ha alcanzado el 26,3% en 2024, cada vez más cerca de la media de la UE, del 31,6%.

España, el segundo país con mayor número de propietarios de la UE, ha empezado a tender hacia el alquiler. La eclosión de las habitaciones en piso compartido bulle en los oráculos digitales de la vivienda, donde la oferta no es la misma para todos. En Idealista, se ofertan más de 6.000 habitaciones en la capital de Madrid, de las cuales solo quedan 137 al aplicar el filtro “admite menores de edad”. Incluso, muchas de las que sobreviven al tamizaje aclaran en la descripción que “solo se admiten chicas solas”.

“No encuentro un lugar donde estar con mi bebé”, asegura una madre soltera que habla bajo anonimato, por temor a ser expulsada del albergue municipal en el que se encuentra, después de que su primera casera le incrementará 100 euros al alquiler, tras el nacimiento de su hija A., de menos de un año. Se fue, pero el nuevo casero no tardó en comunicarle que “no quería nada de bebés”.

La migrante de 24 años relata que la trabajadora social del Ayuntamiento que la acompaña le dijo que “si no tenía a dónde ir, lo único que podían hacer era llamar a [centro de menores de] Hortaleza y que ellos se van a dedicar a mantener al niño”.

Los programas municipales dirigidos a familias en problemas para encontrar un techo suman cerca de 200 plazas para estancia temporales de entre tres y seis meses, repartidas en al menos cinco recursos. Destaca el centro de acogida municipal Mejía Lequerica, que ofrece 128 cupos temporales para familias migrantes en emergencia habitacional.

Flores manifiesta que los recursos públicos “evidentemente son insuficientes”, por lo que, remarca, “somos las entidades del tercer sector —entidades privadas sin ánimo de lucro— las que estamos dando soluciones a estas familias”.

Otros que no hallaron buen techo en la capital han apostado por buscar un futuro en el campo, como la familia López Zárate, que pasó de pagar 750 euros por una única cama en un piso compartido en Madrid a pagar 350 euros por una casa de 200 metros y jardín en Pesquera del Duero, un municipio vallisoletano de 423 habitantes.

“En Madrid tuvimos problemas con los niños porque nadie nos quería alquilar. Y lo poco que había era demasiado caro: 700, incluso 800 euros por habitaciones pequeñas”, señala la madre (30 años, Perú), hoy sorprendida al descubrir que sus hijos, “no quieren volver a Madrid”.

Curso – DESAFÍOS DE LA MOVILIDAD HUMANA: LECTURA CREYENTE (abr.)

Discapacidad. Local accesible a personas con movilidad reducida.

Cáritas Madrid
Curso «Desafíos de la Movilidad Humana desde la Lectura Creyente»
20 y 22 de abril de 2026

Cáritas diocesana de Madrid convoca el curso «DESAFÍOS DE LA MOVILIDAD HUMANA DESDE LA LECTURA CREYENTE». Será el 20 y 22 de abril, presencial, de 16:00 a 20:00, en el Centro de Estudios Sociales de Cáritas. Es gratuito pero hay que inscribirse en este enlace., donde también puede verse a los ponentes.
Curso DESAFÍOS DE LA MOVILIDAD HUMANA DESDE LA LECTURA CREYENTE. Cáritas Madrid.
Este curso propone una reflexión profunda sobre los desafíos que plantea la movilidad humana —migraciones, desplazamientos forzados, refugio— desde una perspectiva creyente. A través de la reflexión, documentos de la Doctrina Social de la Iglesia y experiencias concretas, se busca iluminar la realidad migratoria con una mirada compasiva, comprometida y transformadora dando a conocer los elementos básicos en el acompañamiento social a las personas migrantes, así como los criterios y orientaciones que nos ayuden a situarnos ante esta realidad desde nuestra identidad eclesial e institucional. Se trata de sensibilizarnos para convertirnos en «agentes de sensibilización y comunicación». Para ello se impartirá en dos sesiones: La Movilidad Humana desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia (día 1 de diciembre). El acompañamiento a personas migrantes y la respuesta desde nuestra Diócesis (día 3 de diciembre).

A quién va dirigido

Este curso está dirigido a personas voluntarias, agentes de pastoral, profesionales y cualquier persona vinculada a Cáritas Madrid que desee profundizar en la dimensión creyente de la movilidad humana y fortalecer su compromiso con la acogida y el acompañamiento de personas migrantes. Prioritariamente personas que desarrollan una labor vinculada a la atención social, al acompañamiento y a la escucha, tanto en proyectos de Cáritas Parroquiales o arciprestales, como en proyectos de información y orientación para el empleo, proyectos de información, orientación y servicios de apoyo en temas de vivienda, obras sociales diocesanas, espacios de acogida de emergencia a inmigrantes y refugiados de la Mesa por la Hospitalidad, y en proyectos de comunicación social y sensibilización.

Objetivos

  • Promover una comprensión integral de los fenómenos migratorios desde la fe cristiana, fomentando una actitud de acogida, justicia y solidaridad hacia las personas en situación de movilidad humana.

Contenidos

  • 20 de abril. «La Movilidad Humana desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia». Nuestra herencia migrante; Jesús ¿un migrante?; ¿Y qué dice la Doctrina Social de la Iglesia?; El arte de acoger.
  • 22 de abril. «El acompañamiento a personas migrantes y la respuesta desde nuestra Diócesis». Desafíos de la movilidad humana hoy; Cómo nos situamos ante la realidad de la movilidad humana; Claves para el acompañamiento social a personas migrantes (incidiendo en el aspecto de la irregularidad); La realidad de las personas migrantes en nuestros territorios (perfil, necesidades); Importancia de la mirada y de la escucha; Acogida y acompañamiento a personas migrantes por parte de la Iglesia de Madrid.

Curso – DESAFÍOS DE LA MOVILIDAD HUMANA: LECTURA CREYENTE

Discapacidad. Local accesible a personas con movilidad reducida.

SUSPENDIDO – SUSPENDIDO – SUSPENDIDO

Cáritas Madrid
Curso «Desafíos de la Movilidad Humana desde la Lectura Creyente»
1 y 3 de diciembre de 2025

SUSPENDIDO – SUSPENDIDO – SUSPENDIDO

Cáritas diocesana de Madrid convoca el curso «DESAFÍOS DE LA MOVILIDAD HUMANA DESDE LA LECTURA CREYENTE». Será el 1 y 3 de diciembre, presencial, de 10:00 a 14:00, en el Centro de Estudios Sociales de Cáritas. Es gratuito pero hay que inscribirse en este enlace.
Curso DESAFÍOS DE LA MOVILIDAD HUMANA DESDE LA LECTURA CREYENTE. Cáritas Madrid.
Este curso propone una reflexión profunda sobre los desafíos que plantea la movilidad humana —migraciones, desplazamientos forzados, refugio— desde una perspectiva creyente. A través de la reflexión, documentos de la Doctrina Social de la Iglesia y experiencias concretas, se busca iluminar la realidad migratoria con una mirada compasiva, comprometida y transformadora dando a conocer los elementos básicos en el acompañamiento social a las personas migrantes, así como los criterios y orientaciones que nos ayuden a situarnos ante esta realidad desde nuestra identidad eclesial e institucional. Se trata de sensibilizarnos para convertirnos en «agentes de sensibilización y comunicación». Para ello se impartirá en dos sesiones: La Movilidad Humana desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia (día 1 de diciembre). El acompañamiento a personas migrantes y la respuesta desde nuestra Diócesis (día 3 de diciembre).

A quién va dirigido

Este curso está dirigido a personas voluntarias, agentes de pastoral, profesionales y cualquier persona vinculada a Cáritas Madrid que desee profundizar en la dimensión creyente de la movilidad humana y fortalecer su compromiso con la acogida y el acompañamiento de personas migrantes. Prioritariamente personas que desarrollan una labor vinculada a la atención social, al acompañamiento y a la escucha, tanto en proyectos de Cáritas Parroquiales o arciprestales, como en proyectos de información y orientación para el empleo, proyectos de información, orientación y servicios de apoyo en temas de vivienda, obras sociales diocesanas, espacios de acogida de emergencia a inmigrantes y refugiados de la Mesa por la Hospitalidad, y en proyectos de comunicación social y sensibilización.

Objetivos

  • Promover una comprensión integral de los fenómenos migratorios desde la fe cristiana, fomentando una actitud de acogida, justicia y solidaridad hacia las personas en situación de movilidad humana.

Contenidos

  • 1 de diciembre. «La Movilidad Humana desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia». Nuestra herencia migrante; Jesús ¿un migrante?; ¿Y qué dice la Doctrina Social de la Iglesia?; El arte de acoger.
  • 3 de diciembre. «El acompañamiento a personas migrantes y la respuesta desde nuestra Diócesis». Desafíos de la movilidad humana hoy; Cómo nos situamos ante la realidad de la movilidad humana; Claves para el acompañamiento social a personas migrantes (incidiendo en el aspecto de la irregularidad); La realidad de las personas migrantes en nuestros territorios (perfil, necesidades); Importancia de la mirada y de la escucha; Acogida y acompañamiento a personas migrantes por parte de la Iglesia de Madrid.

ATENCIÓN
Está previsto que este curso vuelva a impartirse, en horario de tarde, el 20 y 22 de abril.