Petición de Respuesta de las Administraciones


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Audio de José L. Segovia -primer firmante- sobre esta petición:

Mesa por la Hospitalidad
de la Archidiócesis de Madrid.
PETICIÓN DE RESPUESTA DE LAS ADMINISTRACIONES.

La Mesa por la Hospitalidad, apelando a la Ley de Transparencia,
ha entregado el siguiente escrito el 8 de enero de 2024,
al Registro del Ministerio de Migraciones,
la Comunidad de Madrid,
y el Ayuntamiento de Madrid.

Logo de la Mesa por la Hospitalidad de la archidiócesis de Madrid. Corte.Al departamento correspondiente:

  • MINISTERIO DE INCLUSIÓN, SEGURIDAD SOCIAL Y MIGRACIONES – Secretaría de Estado de Migraciones.
  • COMUNIDAD DE MADRID – Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales.
  • AYUNTAMIENTO DE MADRID – Área de Gobierno de Políticas Sociales, Familia e Igualdad.

[Descarga la carta en PDF en este enlace]

Madrid, 8 de enero de 2024.

La Mesa por la Hospitalidad de la Archidiócesis de Madrid la componemos la Delegación de Migraciones, Cáritas Madrid, la Comisión de Justicia y Paz, CONFER Madrid, la Comunidad de Sant’Egidio, Pueblos Unidos, y la Asociación SERCADE. Estas entidades venimos gestionando numerosos programas de atención a personas en situación de exclusión socioresidencial desde hace décadas en la Comunidad de Madrid: programas de acogida desde el territorio, activación de la comunidad cristiana para el acompañamiento, centros y servicios especializados, propuestas para la integración y la inclusión social, etc.

En las últimas semanas, creemos que vinculado con el incremento de las entradas de personas desplazadas y por la dificultad de ser  atendidas, hemos visto un aumento significativo de nuevos ingresos en nuestros recursos. Del goteo anterior de incorporaciones diarias hemos llegado, en algún caso,  a quintuplicar dichos ingresos. Los recursos que gestionamos, así como los que gestionan entidades y redes hermanas en el ámbito de la exclusión socioresidencial, están completos, con listas de espera, y cada día con más y más personas desatendidas por la falta de respuesta.

El ya recurrente bloqueo al sistema de protección internacional y los recursos que podrían garantizar un cierto sustento -aunque temporal y limitado- a dichas personas sigue igual, dejando a miles de ellas sin alternativa. El Programa de Atención Humanitaria del Ministerio de Inclusión, garante de la primera acogida y primer rostro del marco estatal de protección social que las personas migradas obtienen, se vio reducido de tres meses de atención a uno solo desde el mes de junio pasado, lo que incrementa el número de personas que son arrojadas a la calle en situación de vulnerabilidad.

Las redes informales de apoyo ciudadano y eclesial que desde la Mesa por la Hospitalidad podemos activar están sobrepasadas.

Por todo ello, preguntamos a las tres administraciones implicadas: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Comunidad de Madrid y Ayuntamiento de Madrid:

¿Cuál es el plan previsto por su administración a nivel político -y práctico, concreto- para resolver la situación actual de colapso de los servicios sociales de emergencia y de atención a personas migrantes en el ámbito de la Comunidad de Madrid y de la ciudad de Madrid en particular?

 ¿Cuáles están siendo las acciones que desde su administración se están haciendo para coordinar con el resto de las administraciones y con el tercer sector y la sociedad civil?

Rogamos que, en cumplimiento de la Ley de Transparencia 19/2013, de 9 de diciembre, de la Ley 10/2019, de 10 de abril, de Transparencia y de Participación de la Comunidad de Madrid y de la Ordenanza de Transparencia de la Ciudad de Madrid, de 27 de julio de 2017, a la que están respectivamente sujetos, respondan con la mayor agilidad posible.

Atentamente,

Por la MESA POR LA HOSPITALIDAD DE LA ARCHIDIÓCESIS DE MADRID, José Luis Segovia Bernabé, Vicario episcopal, DNI —, C/. Bailén 8. 28013 Madrid.
• Asociación SERCADE.
• Cáritas diocesana de Madrid.
• Comisión diocesana de Justicia y Paz.
• Comunidad de Sant’Egidio – Madrid.
• CONFER Madrid.
• Delegación episcopal de Migraciones.
• Pueblos Unidos.

Mesa por la Hospitalidad - Arch. de Madrid. Preguntas a las administraciones ante la situación actual de las personas migrantes.

Migración en España 2023 – Lectura de datos

MIGRACIÓN EN ESPAÑA 2023
– Lectura de Datos –

[Adaptado de un artículo de El País, 2.1.24]
[Texto María Martín y Lola Hierro]
[Foto Adriel Perdomo (EFE). Tesguise, Lanzarote, 23.12.26]

España se sitúa en 2023 como el segundo país de la UE con más entradas irregulares
El asilo bate récords con más de 152.000 peticiones, la inmensa mayoría de latinoamericanos. Las devoluciones a países africanos se mantienen por debajo del 5%

La ruta senegalesa – La clave marroquí – Devoluciones en mínimos – Récord de personas buscando refugio

MIGRACIÓN. Foto de Adriel Perdomo. Teguise, Lanzarote, 26.12.23El discurso optimista duró hasta agosto. La reconciliación con Marruecos en marzo de 2022 —previo giro en la política exterior española sobre el Sáhara Occidental— se había traducido en un freno de las salidas de pateras y España se mantenía como el único país mediterráneo que encadenaba descensos en las cifras de inmigración irregular. Mientras se disparaban las llegadas en Italia y Grecia, los ministros del Gobierno español resaltaban ese dato como muestra de buena gestión y cooperación en un contexto de creciente presión en Europa: la política migratoria ha sido clave en varias de las elecciones recientes, como la holandesa, y esa agenda será central en los comicios europeos de junio. Pero la tendencia a la baja se invirtió con rapidez y España ha cerrado el año como el segundo país de la UE con más entradas fuera de los puestos fronterizos habilitados, solo por detrás de Italia. También es el segundo país con mayor aumento de la inmigración irregular.

Los últimos datos del Ministerio del Interior dan cuenta, hasta el 15 de diciembre, de 52.945 llegadas por tierra y por mar. España registra así un 76% de aumento respecto a 2022 y rompe la tendencia a la baja de los dos últimos años. Por su parte, Italia ha superado las 153.000 llegadas, un 46% más que en 2022, y Grecia se ha quedado en casi 45.000, aunque el aumento es del 139% respecto al año anterior. Las muertes en el mar siguen siendo una constante: al menos 1.142 han muerto o desaparecido intentando alcanzar las costas españolas.

La cifra española, que cuando se computen las últimas dos semanas del año superará las 54.600 llegadas, es el segundo registro más alto de la serie histórica, solo superado en 2018, cuando 64.298 personas entraron de manera irregular. Ese hito llevó al Gobierno a mediar en la UE para lograr más financiación para Marruecos y estimar una partida propia de 30 millones de euros anuales.

La ruta senegalesa

La clave de 2023 han sido los desembarcos en Canarias, que han batido récords este año y que suponen más del 70% del total. Pero también han sido relevantes las llegadas de marroquíes a costas peninsulares, en miles de casos a bordo de narcolanchas, un fenómeno aún sin freno que inquieta a las fuerzas de seguridad. Las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla, en cambio, permanecen prácticamente selladas.

El aumento más significativo (144%) se ha vivido en el archipiélago canario, con 37.187 desembarcos, la mayoría en la pequeña isla de El Hierro, donde han llegado cayucos sobre todo de Senegal, pero también de Gambia. En las últimas semanas del año, sin embargo, se han multiplicado las barcas procedentes de Mauritania, una tendencia que las autoridades españolas observan con lupa. “Mauritania, como también Senegal, ve que la UE cierra pactos millonarios con Turquía, Libia o Marruecos y va a llegar el momento en el que pidan más dinero”, apuntan fuentes policiales. El Ministerio del Interior, en cualquier caso, celebra la cooperación de sus socios. El ministro Fernando Grande-Marlaska ha asegurado en varias ocasiones que esta cooperación “salva vidas” porque se impide la salida al mar del 40% de las personas que intentan llegar a España de forma precaria.

Para entender la reactivación de la ruta canaria, a niveles que no se veían desde 2006, hay que mirar sobre todo a Senegal, donde factores políticos y económicos están empujando a emigrar a su población más joven en peligrosos viajes en cayuco.

Tidiane Diallo, senegalés de 31 años, dejó su vida para subirse a una barca de madera que llegó a Canarias en octubre con casi 300 personas hacinadas a bordo. Al llegar, se mostraba decidido: venía de una familia pobre y tenía que ayudar a los suyos. “Para nosotros es frustrante porque da igual lo que estudies o dónde trabajes, nunca ganarás lo suficiente. Aquí, por mal que me vaya, siempre estaré mejor que en mi país”, decía. Pero ahora se arrepiente cada día de haberse subido a ese cayuco. “Cuando no tienes papeles, sufres mucho y trabajas 14 o 15 horas al día por 900 euros al mes. Si lo hubiese sabido no habría corrido todo este riesgo para acabar sufriendo así”, cuenta desde Lleida, donde trabaja en el campo. “Sinceramente, quiero volver a Senegal, pero hay mucha presión social y tengo miedo de volver con las manos vacías, porque sé que si lo hago, nadie de mi familia me hablará”.

Un informe interno de la agencia europea de fronteras, Frontex, señala algunas de las causas del auge de la emigración irregular senegalesa. Entre ellas, la falta de empleos para cubrir el creciente coste de la vida. Mientras España ha cerrado el año con una inflación del 3,5%, el Banco Mundial estimó que la inflación media en Senegal en 2022 era del 9,6%, frente al 2,2% de 2021. “Una gran parte de la población senegalesa joven no genera ingresos suficientes para compensar estos aumentos”, reseña el documento. Hay también una cuestión demográfica. El 75% de la población senegalesa es menor de 35 años y, cada año, unos 300.000 jóvenes se incorporan a un mercado laboral que no ofrece suficientes empleos para todos. A esto se suma el agotamiento de los recursos pesqueros, un sector que representa un 3,2% del PIB nacional, y la deriva autoritaria del presidente Macky Sall.

La clave marroquí

El foco migratorio ha estado en Canarias, pero las llegadas a otras costas también han ido in crescendo. Las 14.312 entradas registradas en la Península y en Baleares suponen un 20% de aumento respecto al año anterior y se concentran en la Península. Crecen las salidas desde Marruecos, aunque caen desde Argelia. Las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla son las únicas que mantienen cifras en negativo, apenas 1.200 personas han logrado traspasarlas en 2023, un 46,5% menos que el año anterior.

Marruecos sigue teniendo un papel crucial en el tablero migratorio, pero el análisis de su cooperación depende del ángulo con el que se analice. Será siempre elogiada en público por autoridades españolas, aunque también cuestionada en privado. “Hacen operaciones, trabajan, pero tampoco les va la vida en ello. Podrían hacer mucho más”, considera una fuente policial que pide anonimato.

Las operaciones contra migrantes y refugiados en Marruecos y en el Sáhara Occidental han reducido, efectivamente, las salidas desde esas zonas hacia Canarias. Se calcula que en torno a un 17%, según las cifras que manejaban en octubre las autoridades españolas. Pero las regiones controladas por los marroquíes siguen siendo el punto de salida para cerca del 40% de los que llegan, una cifra muy similar a la de Senegal, según datos policiales. Los marroquíes son también la principal nacionalidad de los que usan vías de inmigración irregular para entrar en España.

Devoluciones en mínimos

Por otro lado, las cifras de devoluciones revelan que la gran ambición de retornar a los inmigrantes que entran irregularmente en la UE y que no tienen derecho al asilo, está lejos de ser una realidad. Según datos internos a los que ha tenido acceso EL PAÍS, el Ministerio del Interior no logra devolver ni al 5% de los inmigrantes de Marruecos, Senegal, Argelia, Guinea o Costa de Marfil, los cinco países de donde proceden la mayor parte de los que alcanzan de forma precaria las fronteras españolas. Los retornos forzosos, según estas cifras confidenciales, se mantienen en torno al millar de personas.

Marruecos, el socio africano que más devoluciones ha aceptado, apenas admite modestos cupos semanales. Argelia, que suspendió las repatriaciones de sus ciudadanos en respuesta al acercamiento español a la postura marroquí sobre el Sáhara Occidental, solo ha aceptado menos de una veintena de devoluciones. Senegal continúa resistiéndose a aceptar grandes grupos y solo ha recibido unas decenas de sus nacionales. El mayor número de retornos desde España, con cifras más relevantes, tiene como destino Albania y América Latina, pero Interior no proporciona estos datos ni reclamándolos vía Ley de Transparencia.

La incapacidad de ejecutar retornos no es solo una cuestión en España. Devolver inmigrantes irregulares es uno de los pilares en los que se sustenta el pacto europeo de migración y asilo que acaba de cerrarse, pero se tambalea ante la tozudez de las cifras y la renuencia de los países de origen a aceptar a sus nacionales. Según un balance de Frontex al que ha tenido acceso EL PAÍS, entre enero y septiembre de 2023, los Estados miembros comunicaron 333.068 órdenes de retorno dictadas contra nacionales de terceros países, pero ejecutaron 72.985, solo un 22%.

El propio ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, planteó en diciembre en el Congreso las dificultades de las devoluciones. “¿Ustedes se creen que los países, en las circunstancias económicas, personales que viven, van a aceptar el retorno? ¿Que mandemos aviones con 300? ¿Pero ustedes saben —se lo he dicho mil veces— lo que representan, por ejemplo, en Senegal, en Gambia, en Guinea-Conakri, las remesas de la emigración? Entre un 10% y un 15% de su PIB. Ellos [los gobernantes de esos países] también se presentan a las elecciones. ¿Ustedes creen que, si no hay una cooperación […] aceptan?”. Grande-Marlaska también aseguró que España era el país de la UE que más retornos llevaba a cabo, pero no ofreció los datos que lo corroboren. En los informes de Frontex, aunque España está entre los que más inmigrantes expulsan, aparece siempre por debajo de Francia y Alemania.

Récord de personas buscando refugio

Pero, más allá de la atención que reciben, las entradas irregulares son apenas una pequeña parte de los flujos migratorios que llegan a España. Y suponen una porción aún más pequeña ante los más de seis millones de personas con nacionalidad extranjera que residen en España.

“Hay que insistir en que tenemos dos fronteras”, señala Blanca Garcés, investigadora del área de Migraciones del centro de análisis Cidob. “Una es la frontera sur, securitizada y problematizada. Aquí los números son en comparación pequeños, pero sigue siendo la frontera que todos tenemos en mente, mientras nos olvidamos de la otra frontera, la que nos conecta con América Latina, que es mucho más relevante en términos numéricos. Esta frontera no preocupa, porque se percibe próxima culturalmente y porque sirve para cubrir silenciosamente las demandas del mercado laboral”, explica Garcés.

Los datos muestran, efectivamente, que la mayoría de los inmigrantes, con muchas probabilidades de caer en la irregularidad, entra al país en avión y no vienen desde África, sino de América Latina. Y un fenómeno invisibilizado da cuenta de ello: el aumento exponencial de solicitantes de asilo.

El número de personas que busca refugio no ha dejado de crecer y este año ha batido todos los récords, con 152.000 peticiones al cierre de noviembre. Son en su gran mayoría venezolanos, colombianos y peruanos, que aterrizan como turistas con la intención de pedir asilo al llegar a España. Una vez aceptada la solicitud, la ley les garantiza que, a los seis meses, puedan vivir y trabajar legalmente hasta que se resuelva su expediente. Un trámite que puede prolongarse años en lugar del semeste que marca la directiva europea.

España lleva cinco años entre los tres primeros países de la UE con más solicitudes, pero a pesar de la experiencia con la guerra de Ucrania a cuyos refugiados se les concedió la protección temporal en menos de 24 horas, el sistema sigue sin responder a la demanda y las necesidades del resto de nacionalidades.

No hay recursos suficientes para la obtención de citas y tampoco para un estudio ágil de los expedientes. En los cajones de la Oficina de Asilo y Refugio hay, según Eurostat, 196.000 peticiones sin resolver. “Con más expedientes por resolver que solicitudes, España está fracasando en este asunto”, sentencia Estrella Galán, secretaria general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). “No se está garantizando el acceso y no hay soluciones a la falta de citas, que está invisibilizando el número real de solicitantes que hay en España”, añade. “Se han producido mejoras en la oficina de asilo, pero lo urgente está sin resolver, pues las personas no pueden acceder a la protección”.

España tiene una tasa de reconocimiento del asilo muy baja, apenas un 6,6% frente al 22% de la media europea. Los ciudadanos con más resoluciones favorables provienen, además de Ucrania, de Malí, Siria y Afganistán, mientras que Colombia, Marruecos y Perú concentran las respuestas desfavorables.

LLEGADA DE MIGRANTES A CANARIAS: nueva investigación

Llegada de migrantes a Canarias
NIÑOS/AS DETENIDOS JUNTO A ADULTOS
– Una investigación de Amnistía Internacional España –

Imagen de Amnistía Internacional

– Entrada en la web de Amnistía Internacional España, 3.11.23 –
[La Mesa por la Hospitalidad no comparte forzosamente la información que aquí se expone, pero la propone para la reflexión y el diálogo de todos]

Niños y niñas que viajan solos detenidos junto a adultos y con sus pertenencias confiscadas.
La policía me quitó el teléfono al llegar a Canarias. Mi hermano murió ahogado en 2020 y yo no pude decir a mi madre que había llegado hasta nueve días después”.
Amnistía Internacional ha detectado, dos años después de la anterior crisis y ante un nuevo repunte de llegadas a Canarias, que continúan sin solucionarse aspectos clave para garantizar los derechos de las personas migrantes y refugiadas, especialmente de los y las menores que viajan solos.

Canarias: menores no acompañados detenidos junto a adultos. Informe de Amnistía Internacional España.
Madrid, 3 de noviembre de 2023.

Falta de información sobre sus derechos, incluido el derecho a solicitar asilo; ausencia de asistencia letrada y de interpretación de calidad; niños y niñas no acompañados a quienes la policía no identifica, detenidos y enviados a centros para personas adultas y que ven sustraídas sus pertenencias; y falta de infraestructuras para una adecuada recepción en la isla de El Hierro, donde el repunte de llegadas ha sido más acuciante en esta nueva emergencia, son algunos de los problemas estructurales a los que las autoridades no han dado solución después de que octubre se convirtiera en uno de los meses con un mayor número de llegadas de personas migrantes y posibles refugiadas a las islas Canarias.

Cerca de 23.537 personas migrantes han realizado, en lo que llevamos de 2023, la denominada “ruta Canaria”, una de las travesías más peligrosas que existen para llegar a España. 12.000 de ellas lo han hecho entre el 1 de septiembre y el 15 de octubre, de las cuales un gran número son niños y niñas que viajan solos. Pero a pesar de haber declarado la situación de emergencia, el Ministerio de Interior no ha mejorado los recursos humanos ni materiales para hacer frente a esta situación.

«El incremento repentino de llegadas puede presentar retos importantes, pero la realidad es que éstas no son inesperadas o excepcionales. Sin embargo, parece que el Ministerio de Interior se empeña en seguir improvisando respuestas caóticas a estas situaciones, aunque se hayan llevado a cabo algunas mejoras a través del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones«, señala Virginia Álvarez, responsable de investigación en Amnistía Internacional España.

Es cierto que Canarias cuenta con algunos dispositivos de acogida de emergencia habilitados a finales del 2020 gracias al Plan Canarias del Ministerio de Inclusión, Seguridad y Migraciones y que se están realizando traslados a la Península con mayor celeridad, pero la falta de voluntad política para cumplir con los estándares de derechos humanos sigue siendo evidente«, señala la investigadora, después de una misión a las islas de Santa Cruz de Tenerife y el Hierro entre los días 25 y 28 de octubre en la que ha realizado un total de 21 entrevistas individuales y dos grupales a personas migrantes y solicitantes de asilo, además de reuniones con autoridades y organizaciones.

Falta sistemática de información

Ninguna de las personas entrevistadas por Amnistía Internacional contó con asistencia letrada, un derecho que durante varias semanas no se ha garantizado en los Centros de Atención Temporal a Extranjeros (CATES) de Santa Cruz de Tenerife y El Hierro. Transcurrido este tiempo, cuando finalmente se ha producido, se ha realizado sin la comunicación adecuada, dada la falta de intérpretes suficientes.

Sin una asistencia letrada adecuada, que garantice que las personas migrantes y refugiadas puedan informarse y conocer sus derechos, y que permita evaluar de forma individual la situación de cada una de ellas, es más difícil que puedan detectarse sus vulnerabilidades y necesidades específicas. La falta de asistencia letrada y de interpretación de calidad es especialmente relevante para los casos de personas que, tal y como indicaron algunas con las que habló la organización, podrían enfrentar causas penales porque se les acuse de ser los patrones de la embarcación.

La falta de asistencia letrada de calidad también afecta al derecho de solicitar asilo. Es el caso de cinco hombres malienses entrevistados por la organización que manifestaron su interés en pedir asilo pero que, según su testimonio, al llegar únicamente les solicitaron su nombre y algún dato más, y durante el tiempo que permanecieron detenidos por la policía no tuvieron acceso a asistencia letrada, ni nadie les dio ningún tipo de información individualizada en su idioma [bambara].

Tampoco ninguna de las personas entrevistadas contaba con información o documentación notificando la orden de devolución. Amnistía Internacional recuerda que sin asistencia letrada y sin que haya habido notificación de un posible expediente de devolución, dichas órdenes, en el caso de que hayan sido emitidas, son nulas y por lo tanto no pueden ser ejecutadas. Ahora que se están produciendo devoluciones de personas en vuelos hacia Senegal, la organización estará pendiente de que no se produzcan expulsiones ilegales desde la Península.

Niños y niñas tratados como adultos

La policía solo me preguntó mi nombre, nada más. Dije que tenía 17 años, pero estoy durmiendo en una tienda con los adultos. Hace mucho frío. Van a intentar trasladarme con los otros menores, pero tengo que esperar”, explica Lamin (nombre ficticio), de Gambia, que viaja solo y que se encontraba en el Centro de las Raíces [para adultos] de Tenerife en el momento de la entrevista.

Amnistía Internacional ha constatado que las autoridades policiales no están identificando adecuadamente a los niños y niñas que viajan sin compañía de personas adultas responsables, incluso cuando su apariencia física indica claramente que pueden ser menores de edad. Un total de 12 de las 29 personas entrevistadas por la organización, y que estaban en los centros de acogida de emergencia para personas adultas, tenían edades comprendidas entre los 15 y 17 años. Todas estas personas menores de edad habían permanecido varios días detenidas en los Centros de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), junto con personas adultas y, a pesar de ser niños y niñas no acompañados, no habían recibido ningún tipo de medida de protección adicional según obliga el derecho internacional de los derechos humanos.

Viajo sola, no conozco a nadie en Europa. He venido porque quiero ser costurera, y ayudar a mi madre, porque tengo cuatro hermanos pequeños en Gambia. Al llegar, cuando la policía me preguntó, le dije a la intérprete que era menor, pero ella me dijo que era mentira, que yo tenía 19 años. Estuve en el CATE dos días, había hombres, mujeres, todos mezclados, solo un baño. Yo tenía que dormir en el suelo porque no había camas suficientes. Ya le he enseñado a la trabajadora social mi certificado de nacimiento para que puedan llevarme a un centro para menores«, relata Amie (nombre ficticio) de 17 años, también de Gambia.

Diversas personas, muchas de ellas menores de edad, contaron a Amnistía Internacional que a su llegada la policía les quitó todos sus efectos personales, incluyendo algunos amuletos, así como los teléfonos móviles, metiéndolos en algunas ocasiones en bolsas sin ningún tipo de identificación, complicando así la devolución de estos efectos personales por parte de las organizaciones que se encargan de la acogida de estas personas.

«La policía me detuvo durante tres días, me quitaron el teléfono y nueve días después aún no me lo han devuelto. Cuando me preguntaron la edad les dije que tenía 16, pero me llevaron detenido junto al resto. Una trabajadora del centro me ha dicho que necesito presentar mi certificado de nacimiento, pero no he podido pedirlo porque sin teléfono no me he podido comunicar con mi familia«, explica Ibra (nombre ficticio), de Senegal.

Según datos proporcionados por la Fiscal de Trata y Extranjería autonómica, Canarias tiene bajo su tutela a alrededor de 4.000 menores, aunque se desconoce el número de migrantes que hay entre ellos.  Además, el Gobierno de Canarias tendría 1.980 menores pendientes de la determinación de la edad en Tenerife y 811 en Las Palmas. Amnistía Internacional sigue recibiendo información de que a pesar de las recomendaciones internacionales realizadas a España, se continúan realizando pruebas médicas sobre la determinación de la edad, incluso cuando los y las menores aportan documentación que lo corrobora. Las autoridades deben garantizar que en todas las decisiones que les afecten prima el interés superior del niño y que los métodos de identificación de la edad cumplen con los derechos humanos, y sólo se utilizan cuando existan serias dudas sobre la presunta edad de un o una menor y no se disponga de documentos u otras pruebas.

España acumula hasta 17 condenas por parte del Comité que vela por el cumplimiento de la Convención de Derechos del Niño por vulneración del interés superior del menor. El Comité ha recordado reiteradamente que mientras el proceso de determinación de la edad esté abierto, debe otorgarse a la persona el beneficio de la duda, lo que supone presumir su minoría de edad, y tratarla como un niño o niña, prevaleciendo el interés superior del menor. Además, los Estados deben nombrar a un representante legal e intérprete para todas las personas que aleguen ser menores de edad, deben abstenerse de realizar pruebas médicas innecesarias cuando existe documentación probatoria de su edad, y solo debe procederse a una evaluación global del desarrollo físico y psicológico del niño o de la niña cuando no exista dicha documentación. La evaluación debe realizarse  por pediatras y  especialistas,  sin injerencias o violaciones a su derecho a la intimidad y a su dignidad. Igualmente, debe garantizarse el derecho de pedir asilo a los niños y niñas que lo deseen, y en estos casos además de asignarles un tutor legal, debe garantizarse también la representación legal.

El Hierro, la isla más lejana del archipiélago, con la mayor afluencia

Ya en 2021 representantes de la Subdelegación del Gobierno en El Hierro, isla con una población de algo más de 11.000 habitantes, dijeron enfrentarse a problemas logísticos diarios para alojar a las 1.752 personas que habían llegado entre enero y septiembre. Sin embargo, dos años después y a pesar del incremento de llegadas (solo en los últimos meses de 2023, 9.000 personas habían llegado a esta isla, cinco veces más que en 2021), nada se ha hecho para mejorar esta situación. Las personas que han llegado han sido trasladadas desde el puerto de la Restinga a San Andrés (en el municipio de Valverde), en la parte alta de la isla, donde se ha instalado una carpa dentro de un polideportivo en ruinas que no reúne los estándares adecuados para acoger a estas personas.

En muchos casos es la población local la que se hace cargo de la atención de estas personas. Una vez más, Amnistía Internacional denuncia que las medidas ad hoc adoptadas por el Gobierno central no abordan las deficiencias estructurales de un sistema que carece de coordinación y  depende excesivamente de organizaciones no gubernamentales o incluso de la población local para cubrir las necesidades cotidianas de estas personas. Frente a esto, la organización pide a las autoridades que establezcan infraestructuras adecuadas para garantizar una acogida digna a las personas migrantes que llegan a El Hierro.

Falta de humanidad en los discursos

A la organización le preocupa que, como ya ha denunciado en el pasado, no haya una política estatal y de corresponsabilidad interterritorial para el traslado a otras comunidades autónomas que permita acabar con la saturación del sistema de acogida de Canarias. Aunque en octubre de 2022 el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 aprobó el Plan de Respuesta ante la crisis migratoria para menores migrantes 2022-2023, con una propuesta de distribución territorial y un crédito presupuestario para la atención de niños, niñas y adolescentes migrantes no acompañados, lo cierto es que la acogida por parte de otras Comunidades Autónomas ha sido muy escasa.

Además de no ser obligatorio, lo que hace que dependa de la voluntad de cada Comunidad el ofrecerse para acoger a menores, esta situación ha sido aprovechada por algunas autoridades para aumentar los discursos racistas y xenófobos que fomentan la violencia hacia colectivos en situación de especial vulnerabilidad. Amnistía Internacional recuerda que tachar de «invasión», o vincular la llegada de personas migrantes y posibles refugiadas con el terrorismo, las enfermedades, o la inseguridad nacional puede suponer una estigmatización y deshumanización de estas personas. Las normas internacionales de derechos humanos establecen que debe prohibirse toda expresión de odio nacional, racial o religioso que constituya incitación directa a la discriminación, la hostilidad o la violencia contra un grupo de personas vulnerable, lo que se suele conocer como «apología del odio». Por lo tanto, la organización exige que se tomen medidas para acabar con este tipo de discursos.

Peticiones de Amnistía Internacional

  • En materia de asilo: Garantizar el acceso a procedimientos de asilo con todas las garantías, incluida la asistencia letrada e intérprete desde el principio y de calidad.
  • En materia de acogida: Garantizar la adecuada atención y acogida de personas migrantes y refugiadas, especialmente de aquellas en situación de mayor vulnerabilidad como niños/as no acompañados.
  • En materia de menores: Asegurar la protección jurídica efectiva de los niños y niñas no acompañados y velar por que se aplique el principio de no devolución y se tenga en cuenta el interés superior del niño como consideración primordial. Impartir formación a los profesionales pertinentes y orientaciones adicionales sobre la determinación del interés superior del niño, llevándose a cabo las pruebas médicas correspondientes únicamente en casos de graves dudas acerca de la edad comunicada y considerando las pruebas documentales u otros tipos de pruebas disponibles. Además, es necesario que la responsabilidad compartida por parte del resto de Comunidades Autónomas sea obligatoria de manera que haya un reparto equitativo de niños y niñas no acompañados en todo el territorio.
  • En materia de coordinación: Mejorar la coordinación entre las diferentes administraciones e instituciones con competencia en la materia, a nivel nacional, regional y local, de manera que se adopten todas las medidas necesarias para garantizar los derechos de estas personas de acuerdo a estándares internacionales.
  • En materia de racismo: las autoridades deben abstenerse de realizar mensajes y discursos que incitan a la violencia contra personas migrantes y refugiadas o contribuyen a su estigmatización y deshumanización.

5 senegaleses recién llegados a Canarias

CINCO SENEGALESES RECIÉN LLEGADOS A CANARIAS

– Artículo publicado en El País, 16.10.23 –
[Texto, María Martín. Periodista especializada en la cobertura del fenómeno migratorio en España. Empezó su carrera en EL PAÍS como reportera de información local, pasó por El Mundo y se marchó a Brasil. Allí trabajó en la Folha de S. Paulo, fue parte del equipo fundador de la edición en portugués de EL PAÍS y fue corresponsal desde Río de Janeiro. Foto, Gelbert Finol]

ÉXODO RUMBO A CANARIAS
Las islas viven semanas con cifras récord de desembarcos. La desesperanza de los senegaleses reactiva la ruta migratoria con fuerza.
– María Martín –

Es difícil encontrar en los registros semanas como las que se están viviendo ahora en las islas Canarias. Con más de 7.500 migrantes desembarcados solo en octubre, este año está cerca de batir récords de llegadas. Hasta este domingo ya se habían contado más de 23.000, con una particularidad: aproximadamente el 80% de los migrantes han venido en los últimos tres meses y medio. Solo la isla de El Hierro, de apenas 11.000 habitantes, ha recibido más de 6.000 personas.

ÉXODO RUMBO A CANARIAS. Testimonio de 5 migrantes senegaleses.
Más allá de las calmas, que mantienen el mar como un plato de septiembre a noviembre, y de la crisis política en Senegal, que ha frustrado la esperanza de cambio de millones de jóvenes, faltan respuestas para explicar qué está pasando. “En realidad, no lo sabemos”, reconoce un alto cargo de las fuerzas de seguridad.

La ruta ha ganado complejidad en los últimos días. Y a las constantes llegadas desde Senegal (y alguna de Mauritania y de Gambia) que han marcado el verano canario, se están sumando los marroquíes que salen del Sáhara Occidental y del sur de Marruecos, zonas teóricamente controladas por las autoridades marroquíes.

Las cifras oficiales del Ministerio del Interior revelan poca información sobre el perfil y la procedencia de los migrantes que entran en España de forma irregular, pero los registros de la Cruz Roja a pie de muelle arrojan algunos datos.

Hasta el pasado lunes, cuando se habían registrado 19.490 migrantes, se contaban casi 18.100 hombres y más de 1.300 mujeres. Entre ellos, había 3.659 menores. Algunos, medio centenar, son tan pequeños que aún se consideran lactantes. Aunque la mayoría, unos 2.600, son niños entre 12 y 17 años. Estos datos no clasifican a los recién llegados por nacionalidad, pero a falta de actualización, los senegaleses son la primera nacionalidad de los que han arribado a las islas en los últimos meses.

Cinco senegaleses, protagonistas de un éxodo que no tiene visos de frenarse, cuentan a EL PAÍS los motivos que les han llevado a subirse a un cayuco. Les une un sentimiento de desesperanza.

El niño que soñaba con Europa

A Mbaye Fall, de 17 años, le gusta esconder cosas. Él mismo es como una culebra que aparece y desaparece sin que te des cuenta. Durante los últimos cuatro años, este adolescente senegalés con cara de niño fue metiendo entre su ropa parte de lo que ganaba vendiendo mochilas y zapatos y haciendo viajes con su motillo. Su objetivo siempre fue venir a España en cayuco. Sus padres, con otros tres niños más pequeños a su cargo, no sabían nada.

A finales de septiembre, Fall se enteró de que saldría un cayuco en unos días y, como aún no le llegaba el dinero para pagar los 600 euros que costaba el viaje, acabó entregando su moto para poder subirse. “Nunca había estado tanto tiempo sin comer y sin dormir. Lo pasé muy mal, hacía mucho viento”, explica sobre su viaje de una semana que concluyó en la isla de El Hierro el pasado 8 de octubre. “Pero al llegar me puse contento, pensé que podría trabajar y ayudar a mi familia”, recuerda.

Ahora, acogido en un centro para adultos en Tenerife, Fall pide ayuda a los periodistas. Su ficha dice que es mayor de edad, pero él insiste en que no lo es. Pregunta qué debe hacer al intérprete de wolof que acompaña a EL PAÍS, que también llegó siendo un niño a Canarias hace unos años. El traductor le dice: “Si eres pequeño, es mejor que te lleven con los pequeños”. Pero no es tan fácil.

Las constantes llegadas a Canarias, más de 7.500 en lo que va de mes, vuelven a poner en entredicho el triaje que hace la Policía Nacional de los recién llegados al desembarcar. Hay decenas de adultos en centros de menores y decenas de menores en espacios destinados a los adultos. Poco a poco, en los campamentos para mayores, los trabajadores sociales van identificando quiénes son claramente niños y los derivan a centros de menores, a cargo de la comunidad autónoma. Pero el proceso, como ha señalado repetidas veces el Defensor del Pueblo, debería ser mucho más eficiente desde que ponen el pie en el muelle.

Antes de despedirse, Fall, que hace todas sus cuentas con los dedos de las manos, desaparece sin decir nada. Vuelve con su teléfono móvil, que mantiene tiene escondido en algún árbol o muro de los alrededores para que nadie se lo quite. Al grabar su número puede verse el nombre que se ha puesto en su perfil de WhatsApp. Pequeño Fall, se lee en francés.

La huida de los pescadores

Hace tiempo que Maguette Cisse, un pescador senegalés de 25 años, ya no llegaba a fin de mes. Cuenta frustrado cómo tras varias de sus expediciones en alta mar volvía con las redes vacías. Cisse explica que la deriva antidemocrática de Senegal, que ha acabado con el líder del principal partido de la oposición en la cárcel, también atraviesa al sector pesquero. De él viven más de 600.000 personas, un 17% de la población activa del país. “Yo era uno de los que vestía la camiseta de [Ousmane] Sonko y desde que lo metieron en la cárcel todo han sido problemas, la policía no nos deja trabajar”, explica en la puerta de uno de los centros de acogida de Tenerife.

El pescador pidió dinero a su madre para pagar los casi 800 euros que le costó el viaje en cayuco. La tarifa, cuenta, incluía el soborno a los policías que les vieron partir de una playa de Rufisque, a solo 30 kilómetros de Dakar.

Cisse es uno más de las decenas de pescadores que están alcanzando las islas de El Hierro y Tenerife en los últimos meses. El sector pesquero de Senegal está en crisis y la sobreexplotación de los recursos está causando conflictos entre los propios pescadores y contra las autoridades. “Yo no pensaba venir a España, pero hubo un problema grave entre pescadores y decidí marcharme”, explica Karim Fall, de 21 años.

El joven fue uno de los participantes de un violento episodio que enfrentó en abril a decenas de pescadores de dos comunidades por el tipo de redes que se estaban empleando. Es una cuestión importante, porque ante la escasez de peces, el uso de unas herramientas u otras tiene un impacto mucho más perjudicial en el ecosistema marino.

Aquel incidente acabó con decenas de heridos y al menos un muerto y una persecución policial contra los involucrados. Fall asegura que aunque no instigó la protesta, huyó tras los altercados porque no confía en la policía ni en el Gobierno. Él es también simpatizante del líder opositor preso. “Sonko daba a esperanza a muchos de nosotros porque el Gobierno no resuelve ninguno de nuestros problemas”, mantiene.

La frustración de los pescadores no es nueva y ya en 2020 arribaron a Canarias cientos de ellos asfixiados por las restricciones de la pandemia. Los de antes y los de ahora señalan un mismo culpable de sus problemas: el impacto de la pesca industrial de los arrastreros extranjeros.

Familia a bordo

El 22 de agosto desembarcó en la isla de El Hierro la familia de Ndiaga Suare, otro pescador de 27 años. Suare se marchó de Joal, una localidad al sureste de Dakar, con su mujer Ndeye, de 21 años y su hija Penda, de un año y ocho meses. Compraron leche en polvo para la pequeña y se subieron a un cayuco que no sabían dónde acabaría. El pescador no quiere entrar en detalles, pero explica que lo suyo fue una huida de su propia familia. “Teníamos muchos problemas. Llegué a mudarme de ciudad, pero mis hermanos me encontraron”, relata.

El hombre está abatido, lleva dos meses en un campamento para hombres adultos separado de su mujer y su hija. “Está siendo muy duro. Apenas puedo verlas, aquí hay mucha gente y la comida no es buena. Hay días que prefiero no comer”, explica.

Le frustra no entender la separación. “Desde que llegué aquí no estoy tranquilo, estoy bloqueado, no soy capaz de pensar en los próximos pasos”.

Acoso policial

El viaje en cayuco de Khalifa Ababacar Seck, de 37 años, terminó, después de siete días en alta mar, en el hospital. El hombre, que trabajaba en el sector metalúrgico en Saint Louis, aún lleva la pulsera de su internamiento por un fracaso renal agudo.

Él asegura que viene para trabajar y poder enviar dinero a su mujer y sus dos hijos. “Aquí no teníamos suficiente para vivir”, explica. “Tengo amigos aquí que trabajan y ganan dinero. Yo querría construirme una casa en mi país”, añade.

Pero lo que acabó empujando a Seck a subirse a ese cayuco fue la situación política de su país y el “acoso policial” a su familia. “Mi familia es simpatizante de Sonko y últimamente no nos dejaban en paz”, lamenta.

AUMENTO DE MIGRANTES EN CANARIAS – NOTAS DE LOS OBISPOS

Ante el aumento de la llegada de migrantes a Canarias
NOTA DE LOS OBISPOS CANARIOS y
NOTA DE LOS OBISPOS DE LA SUBCOMISIÓN DE MIGRACIONES DE LA CEE

Ante el aumento de la llegada de migrantes a Canarias NOTA DE LOS OBISPOS CANARIOS y NOTA DE LOS OBISPOS DE LA SUBCOMISIÓN DE MIGRACIONES DE LA CEENOTA DE LOS OBISPOS DE LA DIÓCESIS NIVARIENSE
(Tenerife – La Palma – La Gomera – El Hierro)

En los últimos días, hemos asistido a la llegada de más de 3.000 personas, muchas de ellas menores de edad, procedentes del continente africano. La inestabilidad política en Senegal y otros países del Sahel, la pobreza y el cambio climático, entre otros motivos, están empujando a la población a huir. Se trata de seres humanos que arriesgan sus vidas cruzando el Atlántico con la esperanza de un futuro mejor para sí y sus familias.

Las imágenes que hemos visto de los desembarcos en nuestras Islas Canarias y las declaraciones de distintos profesionales nos hacen recordar la inaceptable situación que se está viviendo en Lampedusa y nos entristece contemplar la indiferencia de los gobiernos europeos reunidos en Granada que por desgracia han declinado abordar y dar respuesta al preocupante tema de la migración.

La falta de previsión, unida a la insuficiencia de infraestructuras, dificulta una acogida digna y aumentan la probabilidad de que se produzcan vulneraciones de los derechos humanos. Cientos de personas han vuelto a dormir al raso en los muelles canarios ante la falta de espacios de recepción. La escasez de intérpretes, la ausencia de información jurídica comprensible o la asistencia grupal a las personas migrantes son solo algunos ejemplos. Además, los centros de acogida para menores de edad vuelven a estar saturados y las derivaciones a otras comunidades autónomas se encuentran paralizadas. Tampoco podemos olvidar la tragedia de quienes pierden la vida durante la travesía, dejando atrás sus sueños e ilusiones.

Paralelamente, están surgiendo peligrosos discursos alarmistas que no deben permitirse. El Papa Francisco declaró en su reciente visita a Francia que “aquellos que arriesgan sus vidas en el mar no invaden, buscan ser bienvenidos” e instó a evitar “discursos alarmistas”.

El pasado 24 de septiembre celebrábamos la 109 Jornada Mundial del Migrante y Refugiado bajo el lema “libres de elegir si migrar o quedarse”. En el mensaje del Santo Padre con motivo de este día, nos recordaba que “mientras trabajamos para que toda migración pueda ser fruto de una decisión libre, estamos llamados a tener el máximo respeto por la dignidad de cada migrante; y esto significa acompañar y gobernar los flujos del mejor modo posible, construyendo puentes y no muros, ampliando los canales para una migración segura y regular. Dondequiera que decidamos construir nuestro futuro, en el país donde hemos nacido o en otro lugar, lo importante es que haya siempre allí una comunidad dispuesta a acoger, proteger, promover e integrar a todos, sin distinción y sin dejar a nadie fuera”.

No debemos olvidar que solo cuando cese la injusticia actual del comercio internacional, cuando cesen las guerras inducidas en países con riquezas mineras, cuando los dictadores que expolian a su pueblo dejen de contar con la complacencia de gobiernos y empresas multinacionales, cuando cese el comercio de armas, la inmigración de ciertas zonas del mundo se podrá regular. Cuando se acabe con la injusticia actual la migración se moderará.

Hay que evitar migraciones no necesarias creando en los países de origen posibilidades concretas de vivir con dignidad. Como sabemos, también existe el derecho a no emigrar, y muchos de estos hermanos nuestros no iniciarían un viaje tan incierto si en sus pueblos y países se vivieran situaciones más justas

La Iglesia en las Islas Canarias trabaja diaria e incansablemente con las personas migrantes en distintos ámbitos con el objetivo de favorecer su promoción e inclusión laboral y social. El trabajo humano y asistencial diario para atender las necesidades de los migrantes, la puesta en marcha de los Corredores de Hospitalidad o el acompañamiento a los internos en los CIE, que tanto sufrimiento provocan, son una muestra del esfuerzo de la Iglesia por estar junto a los más necesitados.

Por ello, no podemos mirar hacia otro lado y mostramos nuestra máxima preocupación ante esta situación. Desde una lectura creyente de la realidad, los Obispos canarios, queremos exponer:

  1. Reiteramos nuestra disposición al diálogo con las distintas Administraciones Públicas y actores sociales para contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a favorecer una acogida digna e integral a las personas migrantes.
  2. Pedimos el establecimiento de vías legales y seguras para acceder a territorio europeo.
  3. Instamos a las autoridades competentes a llevar a cabo cuantas acciones sean necesarias para asegurar el cumplimiento estricto de los derechos de las personas migrantes y ofrecer un recibimiento adecuado a sus necesidades. Como recordábamos en nuestra carta pastoral Escuchar el “Eco de Lampedusa” en las Islas Canarias, hacemos una llamada a todos a crear la cultura del encuentro, a superar la fobia al extranjero, a luchar contra las mafias y favorecer el desarrollo de los países de origen. Como afirma la Encíclica Fratelli Tutti: Se trata de problemas globales que requieren acciones globales, evitando una “cultura de los muros” que favorece la proliferación de mafias, alimentadas por el miedo y la soledad (FT 27-28).
  4. Apremiamos al resto de comunidades autónomas a la apertura y solidaridad, pues Canarias no puede afrontar sola esta contingencia.
  5. Hacemos un llamamiento a los sacerdotes, laicos y comunidades parroquiales de nuestras diócesis a vivir auténticamente el Evangelio, promoviendo una cultura de hospitalidad y construyendo el futuro con las personas migrantes y refugiadas, sin excluir a nadie: es Cristo mismo quien llama a nuestra puerta.
  6. Valoramos y agradecemos todo el trabajo realizado por tantas personas para humanizar el drama que contemplamos en nuestros mares y costas. Cómo olvidar las vidas salvadas y rescatadas por los profesionales del Servicio Marítimo de la Guardia Civil y de Salvamento Marítimo. Ellos son auténticos ángeles custodios en medio de nuestros mares y sería deseable que esa humanitaria labor de socorrer y salvar vidas siga contando en nuestra frontera sur con un apoyo decidido por parte de los diferentes gobiernos. A ellos hay que añadir la magnífica labor de la Policía Nacional, del personal de la Cruz Roja y de los Sanitarios que en la Isla de El Hierro están siendo en estos días auténticos samaritanos. Son esos profesionales los que, junto con los voluntarios y miembros de Cáritas y de la pastoral de migraciones, así como de otras organizaciones humanitarias, lo que nos ayudan a evitar la globalización de la indiferencia.

Nos encomendamos a la Virgen María, a la que todos veneramos con gran devoción -con distintas advocaciones- en cada una de nuestras islas.  A ella le confiamos las esperanzas de todos los emigrantes y refugiados, también le encomendamos el eterno descanso de los que han dejado sus vidas en el océano y le pedimos para que los que huyen de sus países encuentren en nosotros un testimonio de esperanza y solidaridad.

Domingo 8 de octubre de 2023.

† José Mazuelos Pérez, obispo Canariense
† Bernardo Álvarez Afonso, Obispo Nivariense.
† Cristóbal Deniz Hernández, Obispo Auxiliar de Canarias .

NOTA DE LOS OBISPOS DE LA SUBCOMISIÓN DE MIGRACIONES Y MOVILIDAD HUMANA DE LA CEE

Los obispos de las Islas Canarias han emitido con fecha de 8 de octubre una nota ante el aumento de la llegada a las costas canarias de más de 3000 personas procedentes del continente africano, muchas de ellas menores de edad.

Los obispos de la Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana expresamos nuestra adhesión a la nota de los obispos en Canarias y hacemos nuestros sus planteamientos, preocupaciones y propuestas.

Alentamos y agradecemos el esfuerzo de quienes en la Iglesia y en la sociedad trabajan para hacer realidad las palabras del papa Francisco en Marsella, de modo que pongamos los medios para ser cada vez más “puerto seguro para los heridos de la vida”.

Obispos de la Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana