Ante la inhumanidad en Melilla-Nador

COMUNICADOS DE DIVERSAS ENTIDADES ECLESIALES ANTE LA INHUMANIDAD DE LOS SUCESOS EN MELILLA-NADOR
Compañía de Jesús: Obras Sociales — Comunidad de Sant’Egidio Madrid — CONFER — Delegación episcopal de Movilidad Humana (Archidiócesis de Madrid) — Justicia y Paz España — Justicia y Paz Madrid — SERCADE


ANTE LOS SUCESOS ACAECIDOS EN LA VALLA DE MELILLA
– Nota de prensa de las obras sociales de la Compañía de Jesús –
27.6.22

Nota de prensa de las obras sociales de la Compañìa de Jesús (Jesuitas SocialSJMEntreculturasAlboan) ante lo sucedido en la frontera de Melilla (puedes descargarla en este enlace):


CONDENAMOS LA TRAGEDIA DE MELILLA Y PEDIMOS UNA MIRADA MÁS HUMANA DE LA MIGRACIÓN
Comunidad de Sant’Egidio Madrid
27 de junio de 2022

Más de una veintena de personas han perdido la vida y varios cientos han resultado heridos en la parte marroquí de la Valla de Melilla por el único crimen de anhelar una vida mejor en Europa. Han muerto de esperanza, han sido golpeados, hacinados y maltratados por el sueño de encontrar en España un destino que les aleje de la guerra, la pobreza, los efectos del cambio climático o el hambre. ¿Merece ese anhelo semejante irrespeto a la dignidad humana?
Sant'Egidio. Oración víctimas Melilla-Nador. Migraciones.Lo sucedido en Nador, Marruecos, ante la pasividad de las autoridades españolas, es consecuencia de una mirada ensimismada y centrada en un concepto de seguridad fronteriza que criminaliza la migración y no atiende a sus causas profundas. No son invasores, no son enemigos, no son criminales. Son hermanos y hermanas que buscan lo que cualquiera buscaría en una situación similar: vivir dignamente, trabajar y desarrollar todo nuestro potencial como seres humanos.
Por tanto, pedimos a las autoridades que se proteja la vida e integridad de los refugiados y que posibiliten mecanismos que garanticen una migración legal, segura y ordenada, como son los Corredores Humanitarios que se han abierto desde hace años en varios países europeos.
Tanto España, como la Unión Europea deben trabajar más seriamente en planes de acogida e integración con respeto a los derechos humanos y que permitan construir un futuro para tantos hombres y mujeres que huyen de situaciones extremas en sus países de origen.
Asimismo, instamos a un impulso más decidido a la cooperación al desarrollo con los países que sufren guerras (la madre de todas las pobrezas), sequías o desastres naturales por efecto del cambio climático, que permita abordar y mitigar las causas profundas de la migración, entendiendo que no hay mayor “efecto llamada” que la guerra y la pobreza.

La experiencia de la Comunidad de Sant’Egidio, que desde más de 50 años vive una solidaridad concreta con los países y poblaciones más vulnerables, nos permite afirmar que es posible una mirada más humana de los problemas de nuestro mundo.

Desde febrero de 2016, los corredores humanitarios que impulsa Sant’Egidio han permitido que más de 4.000 personas hayan llegado de forma segura a Italia, Francia, Bélgica y Andorra procedentes de campos de refugiados de Líbano, Etiopía, Libia, Lesbos y Afganistán.

Estos nuevos europeos que han podido empezar una nueva vida en los países de acogida, han tenido una oportunidad que miles no tienen en las fronteras físicas y mentales que separan la parte privilegiada del mundo de la gran mayoría que sufre pobreza, exclusión y violencia. Esta experiencia demuestra que la migración segura, ordenada y legal favorece tanto a quienes salen de sus países como a las sociedades de acogida.
Por todo ello, pedimos una nueva mirada de la migración con respeto a los derechos humanos y a la dignidad de cada persona, así como respuestas creativas y valientes para que los anhelos de una vida mejor no sigan llevando a miles de personas a morir de esperanza.
Con estas muertes y heridas en nuestro corazón y para pedir por una mirada más humana hacia los migrantes y refugiados, invitamos a una Oración este miércoles 29 de junio en la Iglesia Ntra. Señora de las Maravillas (C/ Dos de Mayo, 11).

ANTE LA ACTUAL SITUACIÓN DE LA FRONTERA SUR
– Comunicado de CONFER –
27.6.22

La CONFER uniéndose a la Vida Consagrada que hace presencia activa en la Frontera Sur española y norteafricana, emite este comunicado ante los últimos acontecimientos en la valla de Melilla.

Logo de la Conferencia Española de Religiosos. CONFER.Ante la trágica situación que ha ocurrido en la valla de Melilla donde un buen grupo de personas migradas han resultado heridas y dándose la trágica circunstancia de la muerte de algunos de ellos, la CONFER suscribe y se adhiere al comunicado emitido por la Delegación Diocesana de Migraciones de Málaga y Melilla y hace explícito el deseo y la preocupación porque la vida humana parece valer tan poco en determinadas circunstancias.

La CONFER ha apoyado y se ha manifestado en diversas ocasiones en favor de la vida, la dignidad y la hospitalidad ante la situación de las personas migradas y refugiadas que intentan buscar un futuro mejor y un lugar donde poder desarrollar sus proyectos en libertad. Rechazamos categóricamente el incumplimiento de los tratados internacionales a los que España está adscrito.

Estamos profundamente consternados ante la desprotección que viven las personas migradas y refugiadas en la frontera sur y manifestamos nuestra preocupación ante la creciente criminalización de migrantes, por eso nos unimos a las palabras del Santo Padre «… es inaceptable que un cristiano comparta esta mentalidad (la criminalización de los migrantes), pues nuestra fe está por encima de cualquier posición política  y nos exige respetar la dignidad de la persona, con independencia de su origen, color o religión…»

Nos hacemos uno con la Iglesia de Melilla en su quehacer en favor de los migrantes y queremos unir nuestra voz a la de aquellos que trabajan por recuperar la dignidad y los derechos humanos de nuestros hermanos y hermanas migrantes.


Archidiócesis de Madrid.ANTE LA INHUMANIDAD DE LOS SUCESOS EN MELILLA-NADOR
– Comunicado de la Delegación episcopal de Movilidad Humana –

[Puedes descargar el comunicado en este enlace]

27 de junio de 2022

Lo ocurrido el pasado día 24 a uno y otro lado de la valla fronteriza entre Melilla y Nador nos hace, una vez más, unir nuestro dolor a los de las personas fallecidas en tales hechos, que encomendamos al Abrazo del Buen Abba Dios. Lamentamos también las heridas que han sufrido bastantes personas, sean de la etnia o nacionalidad que sean. Y, en fin, nos unimos sin reservas a lo ya dicho por la Subcomisión para las Migraciones y la Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española y muchas otras entidades cristianas y civiles.

Pero como Delegación episcopal de nuestra archidiócesis, queremos dirigirnos en este comunicado a nuestras comunidades cristianas y cada uno de sus miembros, al Pueblo de Dios que, en Madrid, estamos llamados a ser presencia viva del Evangelio del Reino. No siempre los cristianos de Madrid estamos libres de actitudes y hechos que muestran aporofobia, racismo, falta de fraternidad ante las personas que migran, y planteamientos ideológicos no acordes con el Dios que no quiere “que se pierda ni uno de estos pequeños” (Mt 18, 14).

Y nos dirigimos a vosotros con palabras del Mensaje del Papa Francisco para la próxima Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (será el 25 de septiembre), empezando ya por su mismo título: “Construir el futuro con los migrantes y los refugiados”. Os invitamos a escuchar al Papa desde la inhumanidad de los sucesos de Melilla-Nador:

  • «»La ciudad futura es una “ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Hb 11,10). Su proyecto prevé una intensa obra de edificación, en la que todos debemos sentirnos comprometidos personalmente. Se trata de un trabajo minucioso de conversión personal y de transformación de la realidad, para que se adapte cada vez más al plan divino».
  • «A la luz de lo que hemos aprendido en las tribulaciones de los últimos tiempos, estamos llamados a renovar nuestro compromiso para la construcción de un mundo donde todos podamos vivir dignamente en paz».
  • «La justicia es uno de los elementos constitutivos del Reino de Dios. Nadie debe ser excluido. Su proyecto es esencialmente inclusivo y sitúa en el centro a los habitantes de las periferias existenciales. Es con ellos que Dios quiere edificar su Reino, porque sin ellos no sería el Reino que Dios quiere».
  • «La inclusión de las personas más vulnerables es una condición necesaria para obtener la plena ciudadanía».
  • «Construir el futuro con los migrantes y los refugiados significa también reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificación. Me gusta ver este enfoque del fenómeno migratorio en una visión profética de Isaías, en la que los extranjeros no figuran como invasores y destructores, sino como trabajadores bien dispuestos que reconstruyen las murallas de la Nueva Jerusalén, la Jerusalén abierta a todos los pueblos (cf. Is 60,10-11)».
  • «Los habitantes de la Nueva Jerusalén mantienen siempre las puertas de la ciudad abiertas de par en par, para que puedan entrar los extranjeros con sus dones: «Tus puertas estarán siempre abiertas, no se cerrarán ni de día ni de noche, para que te traigan las riquezas de las naciones» (Is 60,11). La presencia de los migrantes y los refugiados representa un enorme reto, pero también una oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos. Podemos madurar en humanidad y construir juntos un “nosotros” más grande».
  • «Si queremos cooperar con nuestro Padre celestial en la construcción del futuro, hagámoslo junto con nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados. ¡Construyámoslo hoy! Porque el futuro empieza hoy, y empieza por cada uno de nosotros».

Rufino García Antón.
Delegado de Movilidad Humana (Migraciones) – Archidiócesis de Madrid.


ANTE LOS SUCESOS ACAECIDOS EN LA VALLA DE MELILLA
– Comunicado de Justicia y Paz España-
25.6.22

Justicia y Paz denuncia la cultura de la muerte que hay detrás de la política migratoria europea y española que cada año se cobra miles de vidas.

Comisión General de Justicia y Paz España.Los gravísimos sucesos acontecidos durante el día de ayer en el puesto fronterizo de la valla de Melilla en el que los muertos ya se cuentan por decenas y los heridos por centenares no deben calificarse como un episodio más en la gestión de flujos migratorios en el que se asume como normal la represión con extrema dureza por parte de fuerzas policiales, en el que se practican devoluciones en caliente y en el que se intenta desviar la atención de la opinión pública poniendo el énfasis en actuaciones de tipo violento que puedan haberse producido por parte de algunos migrantes sin entrar en las causas profundas que provocan la desesperación de millones de personas que no ven otra solución que entrar a Europa para poder tener un futuro digno.

No debe obviarse que la guerra, el hambre y las persecuciones están detrás de todas y cada una de las historias de las personas que salen de sus países. Tampoco debe obviarse que todos los países de la Unión Europea, además de los países en tránsito son signatarios de la Convención de Ginebra sobre el estatuto de los refugiados que obliga a los estados miembros a proporcionar protección a aquellas personas «que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no puedan o, a causa de dichos temores, no quieran acogerse a la protección de su país».

La política migratoria de la Unión Europea, a través de sus distintos instrumentos de control fronterizo, entre los que se encuentran el refuerzo de las fronteras terrestres y marítimas, los acuerdos de readmisión y la externalización de la gestión de los flujos a países como Marruecos, Libia, Egipto o Turquía, con un más que dudoso historial en materia de protección de derechos humanos, no hacen sino hacer de las rutas migratorias trampas mortales que cada año se cobran miles de vidas. Normalizando así una cultura de la muerte de las que son cómplices los Estados miembros

Animados por las palabras del papa Francisco que en su mensaje con motivo de la 108 Jornada mundial del emigrante y el refugiado de 2022 animaba a «la inclusión de las personas más vulnerables en la sociedad como condición necesaria para obtener la plena ciudadanía», desde Justicia y Paz condenamos las prácticas que impiden u obstaculizan el ejercicio del derecho a solicitar asilo a todas las personas que reúnen las condiciones para ello. También exigimos , al igual que lo han hecho otras entidades una investigación exhaustiva a los gobiernos español y marroquí sobre su actuación en estos lamentables hechos al tiempo que lamentamos profundamente la falta de empatía que el presidente del Gobierno español ha mostrado en todo este lamentable episodio.

Comisión General Justicia y Paz


Comunicado de Justicia y Paz Madrid
MUERTE EN LA VALLA
28 de junio de 2022

Justicia y Paz Madrid logoCON LA MUERTE DE LOS JÓVENES SUBSAHARIANOS HAN MUERTO SUS DERECHOS

Puedes leer el comunicado aquí abajo. O descargarlo en PDF en este enlace.


ANTE LOS SUCESOS DE MELILLA NADOR
– Comunicado del Servicio Capuchino para el Desarrollo y la Solidaridad (SERCADE) –
27.6.22

SERCADELos sucesos de Melilla – Nador del pasado viernes 24 de junio nos cubren de dolor. Solamente negando la condición humana de las personas muertas ese día se entiende la indiferencia de buena parte de la comunidad internacional y de los responsables políticos ante las consecuencias de las políticas de control y seguridad en las fronteras. Quienes además han aplaudido una intervención saldada con víctimas nos llevan a la repugnancia.

Estas palabras no pretenden acusar pero sí señalar a quienes tienen la responsabilidad en la búsqueda de soluciones a la constante vulneración de dignidad y vida de tantas y tantas personas en los mares y pasos fronterizos que rodean Europa. No es un debate exclusivamente sobre la entelequia de los derechos humanos, es un debate sobre si somos capaces de asumir muertes de seres humanos como consecuencia de nuestros privilegios o si en cambio preferimos repensar nuestro sistema ético y de prioridades sociales.

Este fin de semana ha sido tiempo de vigilia… sobrecogidos seguiremos acompañando a los hermanos de quienes han fallecido… pero no es justo quedarnos en la compasión. La reflexión sobre el 24 de junio de 2022 debe llevarnos a un compromiso desde el que elaboremos el dolor en exigencia de cambio. Cualquier administración que tenga competencias para generar vías seguras de migración, cualquiera que pueda evitar el desastre y la ruptura de 30 familias ante la muerte de un hijo, de un hermano o de un padre… tiene desde este viernes una responsabilidad extra en no mirar a otro lado.

Desde SERCADE queremos mandar un abrazo de cariño y fraternidad para toda la comunidad migrante, para aquellos que conviven con nosotros exigiendo cumplimiento de sus derechos y ciudadanía, para quienes están en tránsito y ojalá encuentren aliento a sus sueños y para sus comunidades de origen. Paz y bien para todos ellos.

Día Mundial Refugiado – Comunicado de la Mesa por la Hospitalidad

Día Mundial del Refugiado – 20.6.22
COMUNICADO DE LA MESA POR LA HOSPITALIDAD
DE LA IGLESIA DE MADRID
Al final de la entrada puedes descargar el Comunicado en PDF

Mesa por la Hospitalidad. Archidiócesis de Madrid.La Mesa por la Hospitalidad de la diócesis de Madrid, formada por la  Delegación de Pastoral de la Movilidad Humana, Cáritas Diocesana, Justicia y Paz de Madrid, Confer Madrid, la Comunidad de Sant´Egidio, SERCADE y Pueblos Unidos, quiere unir su voz a la de las entidades eclesiales y civiles que trabajan en la defensa de los derechos de todas las personas que diariamente se ven forzadas a desplazarse por el hambre, las guerras, el deterioro medioambiental, las persecuciones y otras formas de injusticia. Según un reciente informe de la ACNUR, “por primera vez desde que se tienen registros, el número de personas en situación de desplazamiento forzado superó la cifra de los 100 millones, es decir, el 1´3% del planeta”. Y lo hace para manifestar lo siguiente:

  1. La acogida a las personas refugiadas es muy importante, pero no puede reducirse a un mero acto de buena voluntad. Esa acogida implica, efectivamente, calidez, humanidad, la “compasión” (padecer-con) samaritana del evangelio. Se trata también de una acogida que se enraíza en los terrenos de la justicia, de los derechos humanos, de lo que “debemos” ofrecer más allá de nuestros sentimientos, gustos u oportunidad social y política.
  2. En este sentido, nos preocupa gravemente cómo, lejos de avanzar en el ejercicio de derechos ya reconocidos, vamos retrocediendo de una manera peligrosa en la práctica de los mismos: las dificultades para solicitar el empadronamiento, las restricciones en la atención sanitaria, la enorme tardanza en conseguir cita para solicitar el asilo, el gran número de denegaciones que se producen, etc. Son otras tantas formas de maltrato que la sociedad inflige a personas cuyo único “delito” es soñar con su derecho a un futuro mejor para ellos y para sus familias. En positivo, compartimos la tarea de todos aquellos colectivos sociales y eclesiales que apuestan por unas medidas legislativas adecuadas que regularicen la situación de tantas personas que están contribuyendo, de hecho, al enriquecimiento en todos los sentidos de nuestra sociedad. Como ya hemos manifestado en más de una ocasión, pedimos que se reconozca por derecho lo que ya es un hecho.
  3. Las diferentes administraciones, con sus respectivas competencias, tienen la tarea de garantizar el pleno desarrollo de esos derechos y de propiciar los recursos necesarios para llevarlos a la práctica. Lamentamos con mucho dolor que, con demasiada frecuencia, lejos de aunar y coordinar esfuerzos, cada administración culpa a las otras de lo que no hacen y se escudan en que tal o cual materia compete a las otras administraciones y no a ella: “unos por otros y la casa por barrer”. Abogamos por un ejercicio responsable y generoso de la política ejercida al servicio del bien común y en defensa de los más débiles. En positivo, colaboramos y colaboraremos lealmente con todas las iniciativas que favorezcan la acogida, la protección, la promoción y la integración de las personas
  4. El Papa Francisco no se cansa de urgirnos una y otra vez a construir “un nosotros cada vez más grande”. Ese “nosotros” incluye también a las sociedades y países que, aun muy distintos al nuestro, merecen que les incluyamos en el camino para ser “fratelli tutti” (todos hermanos). Lo cual implica la construcción de un nuevo orden internacional en el que nadie se vea obligado a salir de sus países y a sufrir vejaciones sin cuento -mortales muchas veces- en mares, desiertos, vallas y muros fronterizos.
  5. Recientemente, Sami Naïr, pensador francés de origen argelino, señalaba que “la llegada de millones de ucranios ha despertado una solidaridad loable. Ahora habría que universalizarla para que no se revele discriminatoria”. Y hacemos nuestra su apuesta final: Frente al auge del populismo xenófobo, es el momento de convertir el principio de hospitalidad en valor cardinal de la civilización. Los ucranios, y los demás refugiados, merecen beneficiarse de una política de asilo digna, equitativa y universal. ¡Ojalá si la bienvenida reacción de la UE frente a esta tragedia pudiera servir también para mirar de cerca el futuro del sistema de asilo!”.
  6.   Finalmente, en esta Jornada Mundial del Refugiado, queremos poner en un lugar destacado a las miles de personas y grupos que, en Madrid y en el mundo entero, se ponen de parte de los refugiados con su tiempo, su saber, su cariño, sus posibilidades materiales, su trabajo entrelazando redes y sinergias y, en fin, dando fuerza a sus palabras con la engañosa sencillez de su quehacer cotidiano. En la Iglesia de Madrid, reconocemos muchos de esos rostros, incluyendo gente que por su edad o situación personal, lo “único” que hacen es orar por los refugiados, dolerse con sus dolores y sonreír con sus avances.

En Madrid, a 20 de junio de 2022.

Comunicado en PDF (puedes descargarlo en este enlace):

Crisis de Ucrania: Carta y Peticiones de la Mesa por la Hospitalidad

– Carta abierta y Peticiones de la Mesa por la Hospitalidad ante la crisis de Ucrania –
ACOGIDA DE MIGRANTES FORZOSOS Y REFUGIADOSMesa por la hospitalidad. Diócesis de Madrid.[puedes descargar el documento pulsando este enlace]

Madrid, 7 de marzo de 2022

Peticiones concretas:

  1. Pisos y viviendas dispuestos para ser habitados por familias y migrantes forzosos.
  2. Otros espacios para acoger a personas refugiadas con calidad y calidez.
  3. Ayudas económicas en la cuenta: ES20 0075 7007 8306 0736 8971
  4. Personas comprometidas que de forma voluntaria quieran participar en la Hospitalidad.
  5. Que cada cual ayude a difundir esta llamada en sus ámbitos e impulse espacios de diálogo y reflexión en torno a la invitación del Papa Francisco a comprometernos con un nosotros más grande y que no haya más vallas y muros visibles e invisibles.
  6. Por último, pero no menos importante, recemos a Dios intensamente por la paz, porque como decía San Juan Crisóstomo “Nada en el mundo es más fuerte que el justo que reza”.
  7. Contacto: hospitalidad@archidiocesis.madrid

La Mesa por la Hospitalidad de la Archidiócesis de Madrid renueva su compromiso y llamada para impulsar acogida y cultura de Hospitalidad en nuestra diócesis, en nuestros barrios y ciudades.

«Todos estamos en la misma barca y estamos llamados a comprometernos para que no haya más muros que nos separen, que no haya más otros, sino sólo un NOSOTROS, grande como toda la humanidad» (Papa Francisco)

De nuevo, el susurro cotidiano de las migraciones y la movilidad humana se tornan en grito y clamor cuando la guerra, la crisis humanitaria y la opresión vuelven a expulsar de sus casas a quienes nunca quisieron dejar atrás familia, trabajo, amigos, tierra y hogar. Hoy Ucrania se suma a Centroamérica, Siria y a tantos países africanos y de otras latitudes que viven el drama de la migración forzada.

En 2018 lanzamos un llamamiento para impulsar la solidaridad en nuestra diócesis, a través de una carta del Cardenal D. Carlos Osoro y un díptico explicativo del contexto de crisis de acogida vivida en nuestras calles como consecuencia de la escasez de recursos en plena ola de frío. A ello se sumó la llegada de refugiados centroamericanos y de las personas procedentes de la frontera sur o de Siria. Acto seguido, se movilizaron parroquias, la vida consagrada, entidades, algún colegio y muchos particulares. Tras dos años, podemos decir que más de 1000 personas han encontrado refugio en los recursos sencillos y generosos que mes tras mes se han ido activando. Especialmente damos las gracias al empeño de cientos de personas voluntarias y a las parroquias que, noche tras noche, siguen abriendo sus puertas. Un gran paso que ha multiplicado la sensibilidad y la hospitalidad, pero que no es suficiente.

Llamados a ser una Iglesia valiente, que mira de frente y con compasión las realidades más sufrientes, observamos el éxodo ucraniano: según ACNUR, son más de millón y medio las personas que han huido de Ucrania en búsqueda de refugio. Como todos nos tememos, la cifra seguirá aumentando cada día con cada nuevo ataque y cada nueva agresión al pueblo ucraniano. Al igual que en otros conflictos bélicos, la mayor parte de las personas buscará asilo en los países más cercanos. Sin embargo, un gran número llegará a nuestras ciudades. Muchos ya lo están haciendo, sumándose así a otros migrantes forzosos.

La Mesa por la Hospitalidad ni quiere ni debe suplir a las administraciones públicas. Pero es el momento de “ensanchar nuestra tienda” y constituirnos en una diócesis en salida, al encuentro de los que llegan huyendo de la violencia y de la opresión. Muchas personas comienzan a alzar a su voz y a ofrecer solidariamente viviendas y espacios de acogida y por ello hacemos de nuevo un llamamiento para amplificar y multiplicar la solidaridad.

Necesitamos un compromiso mayor para “acoger, proteger, promover e integrar” a las personas forzosamente desplazadas. Por eso, nos dirigimos a las parroquias, congregaciones religiosas, movimientos, familias y particulares, con las peticiones concretas que aparecen al principio.

La Mesa por la Hospitalidad de la Iglesia en Madrid, que está integrada por Cáritas Madrid, la Comunidad de Sant’Egidio Madrid, Confer Migraciones Madrid, la Delegación Episcopal de Movilidad Humana, Justicia y Paz MadridPueblos Unidos y Sercade, fue convocada en 2015 por el cardenal Osoro para abordar la situación de los refugiados y desplazados que llaman a las puertas de Europa y dar una respuesta conjunta y coordinada desde la Iglesia madrileña.

Cáritas y Migraciones Málaga ante la situación de Melilla

Comunicado conjunto de Migraciones y Cáritas Málaga ante la situación de Melilla
– 3.3.22 –

Cáritas Málaga y Migraciones Málaga ante la situación en Melilla.La Delegación Diocesana de Migraciones de Málaga y Melilla y Cáritas Diocesana de Málaga quieren expresar su dolor ante tanto sufrimiento causado por los hechos que están aconteciendo en Melilla desde la mañana del miércoles 2 de marzo. Por ello, han elaborado un comunicado conjunto en el que desean manifestar lo siguiente:

Miles de personas vienen huyendo de las guerras, la miseria y la violencia. Como cristianos, no podemos mirar hacia otro lado. Debemos esforzarnos en conocer la realidad de la que vienen huyendo: 70 guerras tenemos olvidadas, pero están ahí. La situación en muchos países es verdaderamente preocupante. Ucrania, Mali, Guinea… todos necesitan y merecen nuestra empatía, solidaridad y protección, nuestra disponibilidad de acogida no puede hacer acepción de personas.

Por ello, denunciamos enérgicamente que la devolución en frontera de personas que intentan entrar en nuestro país, sin el debido procedimiento, es contraria a los derechos humanos, pues impide la protección internacional de refugiados y atenta contra la dignidad de toda persona. Esta violencia es una muestra más de la falta de humanidad en nuestras políticas migratorias.

Nosotros estamos llamados a inclinarnos sobre el extraño para socorrerlo, poniendo todos los medios a nuestro alcance. El buen samaritano no solo protegió al desvalido y curó sus heridas, sino que procuró su cuidado estableciendo «redes de colaboración” con el posadero. Debemos unir fuerzas para trabajar por la paz, que es inseparable de la justicia y la caridad, y que conlleva promover para todos una sociedad del cuidado y una fraternidad universal.

La Iglesia de Melilla, siempre atenta a estos movimientos migratorios, tiene su Red de servicios y programas de acogida y acompañamiento a estas personas, siempre alerta antes estos episodios, que por desgracia se repiten periódicamente. Cáritas de Melilla, junto con las Congregaciones religiosas de la Ciudad Autónoma, dentro de sus posibilidades, son una respuesta solidaria ante estos desgraciados eventos migratorios que generan tanta injusticia y sufrimiento.

Madrid: De turistas ucranianos a refugiados de guerra

DE TURISTAS UCRANIANOS A REFUGIADOS DE GUERRA
Los primeros ciudadanos de Ucrania que se han quedado varados en España enfrentan ya los problemas del sistema de acogida

Artículo de María Martín para El País de 3.3.22 (bajo suscripción)

Hace menos de una semana la familia Nemchuk estaba tomando el sol en una playa de arena negra de Lanzarote. Habían encontrado unos billetes muy baratos, así que Anastasiia y Alex cerraron su casa de madera en Odesa, a orillas del mar Negro, y dejaron al loro y al rottweiler con unos amigos para irse de vacaciones con sus cinco hijos. “Queríamos enseñarles el océano Atlántico”, cuenta la madre. Anna, la mayor, de 15 años, insistió en llevarse su violín y ensayar para una audición que tenía en abril, pero sus padres, cargados de trastos, la convencieron: “Venga, es solo una semana, ya ensayarás a la vuelta”. Pero estalló la guerra.

Las Caracolas. Ayuntamiento de Madrid.La familia, con las mejillas aún sonrojadas por el sol, está hoy en un centro de acogida para refugiados del Ayuntamiento de Madrid. Pasaban por la capital con la idea de alquilar una autocaravana y pasearse por Toledo, pero al aterrizar en Barajas, el pasado día 24, justo con el comienzo de la ofensiva rusa, su aerolínea les informó de que su vuelo estaba cancelado. Sus tarjetas de crédito comenzaron a fallar y se les agotó el dinero.

Los más pequeños, de dos, cuatro, ocho y diez años, corretean por el recinto ajenos a todo, pero el matrimonio, un ingeniero y una fisioterapeuta dedicada a sus hijos, está aún en estado de shock. Les costó un par de días asumir que no volverían a casa. De hecho, aún no lo han asumido. “Poco a poco estamos asimilando que esto no van a ser unos días. Sabíamos que había problemas, pero no podíamos imaginarnos una guerra”, mantiene Anastasiia, de 36 años. “No sabemos muy bien qué vamos a hacer. No sé si vamos a ser refugiados, ¡hace dos días éramos turistas!”, añade. “¡Qué locura!”, exclama su marido, de 57, llevándose las manos a la cabeza.

Los Nemchuk, así como decenas de compatriotas que ya están varados en diferentes ciudades españolas, son unos de los primeros ucranios de los que España tiene que ocuparse. Pero que la primera palabra que hayan aprendido en español sea “cita” da una idea del reto que supondrá estirar un sistema al que hace tiempo le han estallado las costuras.

La cita, el primer trámite que hacen todos los solicitantes de asilo para registrar ante la policía que buscan protección, no existe. Al menos en Madrid. La página, con información solo en castellano, se cuelga y la gente navega de un enlace a otro desesperada. Dimitri, un joven ucranio, que huyó desde Rusia cuando estalló el conflicto, aparece con su móvil con la página del Ministerio del Interior abierta. “No hay, no se puede, no sé como hacerlo”, se queja.

El atasco burocrático que afrontan hoy los ucranios es el que llevan meses sorteando el resto de potenciales refugiados, latinoamericanos en su mayoría. De las 350 personas que el lunes estaban en este y en otros dos centros municipales, más del 80% no había conseguido aún hacer la entrevista que formalmente les da acceso a los recursos de acogida estatales. Y además el 36% ni siquiera existe para el sistema porque sin citas no han podido registrar que quieren pedir asilo. Sin la entrevista, Migraciones suele hacer una excepción y acoge, pero sin el registro de la voluntad de pedir asilo, que también depende de Interior, no se da la plaza.

Si Marina no tuviese dos hijos de cinco y nueve años volvería andando a Ucrania. A luchar, si hiciese falta, asegura. Esta cajera de una gasolinera, de 37 años, se debate entre la culpabilidad y el alivio. Su marido, que trabaja en una farmacia, les regaló unas vacaciones en Madrid y ahora ellos están aquí y él obligado a incorporarse a una milicia armada que protege su ciudad, Irpin, en la provincia de Kiev. “Me siento culpable porque quiero acompañarle, pero me alegro de que mis niños estén protegidos”, explica.

Tampoco ella se imaginó que comenzaría una guerra. “Tenemos un conflicto desde 2014, pero yo no me metía con la política. Me paso el día trabajando y ocupada en cuidar de mis hijos y la casa. Ni en sueños podría imaginarme esto”, explica. “Su hotel estaba pagado hasta el día 26 y, ya sin techo y sin apenas dinero, se sentó en el banco de un parque a llorar. Una mujer se acercó y aunque no se entendían llamó a Emergencias. El Samur la llevó al centro de acogida. Al preguntarle por sus planes, rompe a llorar. Primero, porque teme no volver a ver a su marido. Después, por qué no tiene idea de qué pasos seguir. “No sé qué hacer, dijeron que iban a ayudarme, pero aquí están todos muy ocupados. No sé sacar esa cita”.

Objetivo: agilizar las acogidas

Está previsto que este jueves el Consejo Europeo active por primera vez la directiva de protección temporal para acoger ucranios que huyen a raíz del conflicto. La norma permitirá dar autorizaciones de residencia y trabajo de forma inmediata, sin que sea necesario iniciar el largo proceso del asilo y una yincana por las citas, pero el Gobierno, según fuentes conocedoras del proceso, aún no sabe cómo hacerlo. Y hay discrepancias. Mientras que hay sectores de la Administración que abogan por ofrecer trámites automáticos para evitar tapones; otros defienden que se añadan procesos de filtrado como entrevistas. No está claro tampoco aún cómo afectará a los ucranios a los que les pilló la guerra mientras viajaban como turistas o por trabajo. La acogida, también garantizada por la directiva europea, será otro cuello de botella.

La propia existencia de este centro municipal de 300 camas, en un ámbito que es competencia nacional, es el reflejo de la saturación con la que España afronta este reto inédito. El Ayuntamiento de Madrid abrió este lugar a comienzos de 2020 después de meses en los que decenas de familias latinoamericanas que buscaban asilo acabaran durmiendo a la intemperie porque el sistema no podía atenderlas. No era un recurso permanente, pero sigue abierto —y lleno— hasta hoy. En noviembre, el alcalde José Luis Martínez-Almeida acabó escribiendo una carta al ministro José Luis Escrivá, con quien tiene buena relación, para recordarle que su ministerio tardaba “cada vez más” en asumir la acogida de los solicitantes. Una media de 75 días, en vez de los 15 pactados. La carta aceleró las derivaciones, pero no tanto como le gustaría al Ayuntamiento.

Ayuntamientos y comunidades autónomas entregarán una relación de plazas que pueden ofrecer, para que a su vez España informe a la Unión Europea de sus capacidades. Pero la política de brazos abiertos que en momentos como este se pregona en los medios es mucho más compleja —y menos generosa— cuando hay que ponerla sobre el papel. De momento, la Secretaría de Estado de Migraciones, que afronta este momento con poco más de 150 camas libres, ha anunciado la apertura inmediata de 500 plazas en Madrid. Migraciones no descarta que haya que abrir hoteles. La capital incluso contempla habilitar polideportivos.

Cae la noche del lunes en el centro de acogida y decenas de personas peregrinan hasta la cocina para recoger las cestas de alimentos para la cena. Los ucranios se despiden ansiosos por más información que pueda aclararles su futuro en España. En la puerta, con el frío ya calando en los huesos, Pedro, su mujer y sus dos hijos, venezolanos recién llegados a la capital buscando refugio, preparaban unas mantas para pasar la noche a la intemperie.