– Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado –
VIGILIA EN APOYO A LAS PERSONAS INTERNADAS EN LOS CENTROS DE INTERNAMIENTO DE EXTRANJEROS (CIE)
«SOSTENER LA ESPERANZA ANTE FRONTERAS QUE ENCIERRAN»
26 de septiembre de 2026
[página publicada: 17.9.26; 11ª actualización: 26.9.26]
AÑADIDO TRAS EL EVENTO: crónica en la web diocesana, intervención de Josito -vicario pastoral- (próximanente), intervención de Coly (migrante en un programa de Hospitalidad de Puevkos Unidos), galería fotográfica.
-> -> -> CRÓNICA de Luis Miguel Modino para la web diocesana: pulsa aquí.
-> -> -> INTERVENCIÓN de José Luis Segovia -Josito- (Vicario Pastoral): [próximamente].
-> -> -> INTERVENCIÓN de Coly (migrante, en un Programa de Hospitalidad de Pueblos Unidos):
Mis hermanos, mis hermanas:
Hoy tomo la palabra como inmigrante, pero sobre todo como ser humano.
Dejar tu país nunca es fácil. Detrás de cada persona que llega aquí hay una historia. Hay una familia, unos padres, amigos, recuerdos y, a veces, toda una vida que se ha quedado atrás.
Nadie arriesga su vida cruzando el mar simplemente por placer o por venir a Europa. Muchas personas toman esta decisión porque buscan seguridad, libertad, trabajo o simplemente la posibilidad de construir un futuro digno.
Y cuando llegamos aquí, comienza otra prueba: la incertidumbre administrativa.
Esperar meses una respuesta, no saber si podremos trabajar, estudiar, permanecer junto a nuestros seres queridos o continuar nuestra vida con normalidad… Esta incertidumbre genera muchísimo estrés y miedo.
Y ahora imaginemos ese miedo multiplicado por diez: tener miedo de ser detenido y después ser privado de tu libertad y encerrado entre cuatro paredes simplemente porque tu situación administrativa todavía no está regularizada.
Sí, sé que la ley contempla procedimientos de internamiento y que un juez puede autorizarlo. Pero tenemos derecho a hacernos una pregunta fundamental:
¿Debe privar de libertad a una persona convertirse en una respuesta normal ante una situación migratoria?
Un CIE no es oficialmente una prisión. Pero para una persona que está encerrada, estar detrás de una puerta cerrada, lejos de su familia y con miedo a ser expulsada, significa una privación real de libertad.
Por eso debemos mantenernos vigilantes sobre las condiciones de internamiento, el respeto a la dignidad, el acceso a la atención médica, a un abogado y a los derechos fundamentales.
Y hoy, mientras Europa sigue reforzando sus políticas de control y retorno, debemos exigir que los derechos humanos sigan estando en el centro de estas políticas.
– No somos expedientes.
– No somos números.
– No somos solamente extranjeros.
– Somos seres humanos.
Queremos procedimientos justos, rápidos y dignos. Queremos poder trabajar legalmente, contribuir a la sociedad y construir nuestro futuro sin vivir constantemente con miedo.
Y, sobre todo, debemos recordar algo:
Las fronteras pueden separar territorios, pero nunca deben hacernos olvidar nuestra humanidad común.
Por eso debemos movilizarnos. Hablar. Dar testimonio. Defender la dignidad humana.
Porque una persona que busca una vida mejor nunca debería perder el derecho a ser tratada como un ser humano.
Muchas gracias.
-> -> -> GALERÍA FOTOGRÁFICA: pulsa aquí.
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– – – Audio de Rufino García, delegado episcopal de Migraciones – – –

En el ámbito de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (ver nuestro especial web: pulsa aquí), un año más la diócesis de Madrid nos unimos a otras entidades 3eclesiales y civiles para celebrar para celebrar una VIGILIA EN APOYO A LAS PERSONAS INTERNADAS EN LOS CIE y sostener, juntos y juntas, la esperanza frente a las fronteras que encierran.
No sólo animados a sumarse a la Vigilia. También puedes adherirte con tu firma al MANIFIESTO DE LA VIGILIA, que puedes leer al final de esta entrada o en la misma página en la que puedes firmar tu adhesión: pulsa aquí.
Sábado 26 de septiembre / / / 12:00 / / / Salida de Metro Aluche (Madrid)
MANIFIESTO:
Un año más, llamamos al encuentro para alzar la voz y velar en solidaridad con las personas privadas de libertad en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). Lo hacemos de la mano de movimientos sociales, interreligiosos y de la ciudadanía en el marco de la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, impulsada por la Iglesia.
Las personas que entran en un CIE, han dejado atrás su hogar, su familia y la vida que conocían y, después de un largo camino buscando oportunidades y protección, se encuentran privadas de libertad por su situación administrativa. Las personas voluntarias, religiosas y entidades sociales tratamos de sostener la esperanza, accedemos diariamente a los CIE para acompañar, proteger y dar testimonio de una realidad que no debemos seguir normalizando. El encuentro y diálogo nos permiten conocer qué sucede detrás de las fronteras del CIE. Continúan siendo espacios de vulneración sistemática de derechos: hallamos desinformación, desatención sanitaria (especialmente en salud mental), insuficiente defensa legal y tutela judicial, incomunicación, condiciones materiales precarias y espacios de violencia institucional. Esta precariedad cotidiana la viven personas que frecuentemente llevan tiempo en nuestro país, que cuentan con trayectorias de arraigo, familia e incluso menores a cargo, con experiencias migratorias y personales cargadas de esfuerzo, trabajo y en ocasiones sufrimiento y deterioro. Sin una segunda oportunidad.
Además, en estas fechas tenemos especialmente presente a las personas que viven en Ceuta y a las personas migrantes que se encuentran en una situación de extrema crisis humanitaria en sus calles. A Ceuta como al CIE, como ya dijo el Papa León XIV: “Llegan vidas heridas, despojadas de casi todo, pero nunca de su dignidad».
No solo alzamos la voz para denunciar, sino especialmente, para Sostener la Esperanza en un tiempo cargado de incertidumbre, tanto para quienes migran o buscan protección, como para la sociedad en general.
La Esperanza que nos convoca surge de lo profundo, de las experiencias cotidianas de comunidad en barrios, familias, parroquias, ONG, movimientos sociales y otros espacios. Surge de la necesidad de encuentro, más allá de polarizaciones políticas, del apoyo mutuo y de la llamada a caminar juntas y juntos.
Nuestra Vigilia es oración, denuncia, silencio, testimonio y presencia. Súmate para reclamar el fin de los CIE, el impulso de políticas e iniciativas de Acogida y Hospitalidad, pidiendo como ya dijo el Papa León XIV, «que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia».










