Convocan las Delegaciones episcopales de Pastoral de la Movilidad Humana y de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Archidiócesis de Madrid, y Arco Forum.
Día y hora: Martes, 4 de febrero de 2025. De 18:00 a 20:30 (mesa redonda 18-19:30, piscolabis hasta 20:30).
Inscripción (gratuita pero necesaria por aforo limitado) en este enlace. Se recibirá confirmando la plaza.
PROGRAMA
MESA REDONDA (18:00-19:30)
ModeraJosé Luis Segovia, Vicario Pastoral de la Archidiócesis de Madrid.
Participan Rufino García (Delegado de Pastoral de la Movilidad Humana de la Archidiócesis de Madrid; representante católico) – Mohamed Ajana (Secretario de la Comisión Islámica de España; representante musulmán) – Jana Baena (Secretaria de la Comunidad Masortí Bet-El de Madrid; representante de tradición judía) – Temir Naziri: (Director Ejecutivo de Arco Forum; representante de la sociedad civil).
Conclusión final: Aitor de la Morena, (Delegado Episcopal de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Archidiócesis de Madrid).
Durante la Mesa, las reflexiones estarán intercaladas con piezas de tradición cristiana, judía y musulmana y con el Himno a la Alegría, todo a cargo del grupo JOIRE (Joven Ensemble Interreligioso Español),
– ESPECIAL WEB – 110ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado DIOS CAMINA CON SU PUEBLO – 29.9.23 –
[Página creada el 2.6.24. 11ª actualización el 27.9.24]
«La Iglesia siempre esta en camino. Los migrantes son su icono. Y en ese caminar, Dios está en medio de su pueblo. Es un Dios itinerante que pasa de tienda en tienda. Dios no sólo está en medio del viaje de los migrantes, sino que se identifica con ellos en su viaje a través de la historia».
CONTENIDO DE ESTE ESPECIAL WEB (pulsa en cada ítem para ir a esa parte):
→ → →Domingo 29.9.24 – Celebración de la Jornada en las eucaristías dominicales de todas las parroquias y comunidades. → → →Domingo 29.9.24 – Mesa informativa y concienciadora. Organiza el Movimiento Cultural Cristiano (que, después de suma a la eucaristía «Morir de Esperanza»). Junto a la iglesia Ntra. Sra. de las Maravillas (en la plaza del Dos de Mayo), de 17:30 a 18:30. → → →Domingo 29.9.24 – Eucaristía «Morir de Esperanza» en recuerdo de las personas que mueren en busca de una vida mejor en Europa y en las distintas fronteras del mundo. Convoca la Comunidad de Sant’Egidio – Madrid en la iglesia Ntra. Sra. de las Maravillas (calle del Dos de Mayo, 11). Hora por determinar. → → →Sábado 5.10.24 – Vigilia ante el CIE de Aluche en apoyo a las personas allí internadas.
→ → →Mensaje del Papa. E intervención el 28 de agosto en la Audiencia general: «El Señor está con los migrantes en el Mediterráneo, no con quienes los rechazan». El Papa ha pedido que las fronteras no se militaricen, sino que se abran vías legales y seguras para los migrantes y así combatir la trata. Pulsa aquí para el texto completo. → → →Llamamiento del arzobispo José Cobo (Madrid) en su homilía del domingo 1 de sep.: «La dignidad de cada persona debe prevalecer por encima de discursos económicos, ideológicos o intereses regionales excluyentes«. Y la Delegación de Migraciones se suma al llamamiento (audio y texto de su delegado, Rufino García). → → →Mensaje de los obispos de la Subcomisión para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española.
→ Crónica y álbum de fotos en la web de Sant’Egidio en este enlace. → Audio de la homilía de Mons. Martín Muñoz en este enlace. → Crónica en la web de Cáritas Madrid en este enlace. → Crónica en la web de la archidiócesis en este enlace.
La Comunidad de Sant’Egidio en Madrid recordará con nombre propio a algunas de las personas que han fallecido el último año en busca de una vida mejor en Europa y en las distintas rutas migratorias del mundo.
Durante esta emotiva liturgia, que rompe con el anonimato de quienes pierden la vida en busca de futuro, se encenderá una vela en recuerdo de los nombres de algunas de las personas fallecidas durante estos viajes de la esperanza, que en su mayoría terminan en tragedia convirtiendo el Mediterráneo y otras rutas migratorias en auténticos cementerios anónimos. Asimismo, la Eucaristía «Morir de Esperanza» ofrece un momento de reflexión y busca propiciar un mayor compromiso de acogida e integración en un momento en que las guerras, el hambre, la pobreza y la crisis climática expulsan a más de 120 millones de personas de sus países, según los últimos datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Detrás de estas alarmantes estadísticas se esconden desgarradoras historias, tragedias, sueños y esperanzas de madres, padres, jóvenes y familias enteras, que no queremos que caigan en el olvido. Recordar de forma personal a quienes mueren en busca de futuro es también una forma de no olvidar que a pesar de las muchas vicisitudes, «Dios camina con su pueblo», tal y como destaca el Papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2024. Como en tiempos del éxodo bíblico hacia la tierra prometida, Dios camina con su pueblo, pero también camina en su pueblo, porque se identifica especialmente con los últimos, los pobres, los marginados.
La Comunidad de Sant’Egidio convoca la Eucaristía Morir de Esperanza, en colaboración con la Archidiócesis de Madrid a través de la Delegación Diocesana de Migraciones y la Mesa de la Hospitalidad. También participará en la celebración el Coro de la Asociación Karibú, que con sus cantos africanos, nos recuerda la fuerza, vitalidad y esperanza del continente de donde proceden una buena parte de los migrantes que se juegan la vida en búsqueda de la tierra prometida.
Francisco:«EL SEÑOR ESTÁ CON LOS MIGRANTES EN EL MEDITERRÁNEO, NO CON QUIENES LES RECHAZAN» El Papa ha pedido que las fronteras no se militaricen, sino que se abran vías legales y seguras para los migrantes y así combatir la trata.
Francisco ha hecho un paréntesis este miércoles en su ciclo de catequesis sobre la acción del Espíritu Santo y ha dedicado la audiencia general a hablar sobre migración tras la lectura del libro del Éxodo.
De una manera concreta y clara, ha centrado su reflexión en el drama de las personas que se ven abocadas a atravesar mares y desiertos para buscar una vida mejor, o en palabras del Papa, «para alcanzar una tierra donde vivir en paz y seguridad». Ha explicado que en las vivencias que le cuentan los migrantes, las palabras «mar» y «desierto» se repiten con una connotación, evidentemente, muy negativa como lugares «donde han sido abandonados a su suerte».
Francisco ha recordado que el Mediterráneo, el mare Nostrum, «se ha convertido en un cementerio».«La mayor parte de estos muertos podrían haber sido salvados», ha exclamado el Papa que, con frecuencia, escucha a supervivientes o rescatadores en el Mediterráneo.
De manera muy directa, ha asegurado que «hay quien opera sistemáticamente y con todos los medios posibles para rechazar a los migrantes». «Cuando se hace esto con consciencia y responsabilidad, es un pecado grave», ha sentenciado el Pontífice.
El Papa no solo ha señalado el mar como lugar de muerte. También ha hablado de los desiertos en los que perecen de hambre y sed tantas personas. Sin ir más lejos, ha recordado a Fati y Marie, la esposa y la hija de Pato, a quien Francisco ha dado un trabajo en el Vaticano tras conocer su terrible historia. El Pontífice ha criticado que, en un tiempo en el que los drones y satélites vigilan cada rincón del planeta, no se quiera ver a estas mujeres y niños que sufren en el desierto. «Solo Dios ve y escucha su grito. Y esta es una crueldad de nuestra civilización», ha reconocido.
Dios está con los migrantes, con los que llora y espera, como hizo durante el éxodo del pueblo de Israel. Por eso, el Papa ha afirmado que «el Señor está con nuestros migrantes en el mare Nostrum, el Señor está con ellos, no con quienes los rechazan».
«Hay una cosa en la que todos podemos estar de acuerdo: En esos mares y desiertos mortales, los migrantes no tendrían que estar», ha señalado.
No a la militarización de las fronteras
También ha ofrecido su fórmula para detener las muertes en estas rutas migratorias y combatir a los traficantes de seres humanos: «No es mediante leyes más restrictivas, no es con la militarización de las fronteras, no es con las expulsiones como vamos a obtener este resultado. Lo obtendremos ampliando las vías de acceso seguras y regulares para los migrantes, facilitando el refugio para quien escapa de las guerras, las violencia, la persecución y las tragedias; lo obtendremos favoreciendo una gobernanza global de las migraciones fundada en la justicia, la fraternidad y la solidaridad. Y uniendo fuerzas para combatir la trata de seres humanos, para detener a los criminales traficantes que sin piedad explotan la desgracia de los demás».
Francisco no ha querido terminar esta particular catequesis sin invitar a pensar en los muertos en tantas tragedias en Lampedusa o aquella de Crotone en la que perecieron 94 personas en un naufragio. Por ello, ha dado las gracias a quienes, como «buenos samaritanos», salvan a estos migrantes. «Son signo de una humanidad que no se deja contagiar de la cultura de la indiferencia y del descarte», ha dicho el Papa que ha mencionado expresamente a Mediterranea Saving Humans. Esta ONG trabaja en coordinación con la Conferencia Episcopal Italiana. El pasado fin de semana, su nave rescató a más de 180 personas de una muerte segura en el mar.
Estos rescatadores están en primera línea, pero si no se puede estar en un barco salvando vidas humanas, Francisco ha invitado a rezar por estos migrantes a quienes «se quiere echar», ha concluido.
Intención de Oración del Papa Francisco – junio 2024 «POR LOS QUE HUYEN DE SU PAÍS»
«Queridos hermanos y hermanas quisiera que en este mes oremos por los que huyen de su país. Al drama que viven las personas forzadas a abandonar su tierra huyendo de guerras o de la pobreza, se une muchas veces el sentimiento de desarraigo, de no saber a dónde se pertenece. Además, en algunos países de llegada, los migrantes son vistos con alarma, con miedo. Aparece entonces el fantasma de los muros: muros en la tierra que separan a las familias y muros en el corazón. Los cristianos no podemos compartir esta mentalidad. El que acoge a un migrante, acoge a Cristo. Debemos promover una cultura social y política que proteja los derechos y la dignidad del migrante. Y que los promueva en sus posibilidades de desarrollo. Y que los integre. A un migrante hay que acompañarlo, promoverlo e integrarlo. Oremos para que los migrantes que huyen de las guerras o del hambre, obligados a viajes llenos de peligro y violencia, encuentren aceptación y nuevas oportunidades en la vida».