Rufino Gª Antón – «PAZ Y MIGRACIÓN»

PAZ Y MIGRACIÓN
(Por una cultura de paz)
Rufino García Antón,
delegado Episcopal de Pastoral de la Movilidad Humana (Migraciones) de la diócesis de Madrid

[Charla en la Parrq. de Nuestra Señora, Reina del Cielo (Madrid) el 22.5.26]

ÍNDICE (pulsa en cada ítem en rojo para ir a él)

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0. Saludo agradecido e introducción

Palabras y paloma de paz.Muchas gracias a la Fundación Uyamá Asunción por invitarme a participar en estas interesantes y sugerentes Jornadas cuyo lema, “Por una cultura de paz”, me parece sumamente actual e importante. Creo que todo el empeño que pongamos en impulsar esta cultura de la paz no dejará de ser beneficioso para la relación entre las personas, para la sociedad española y para la humanidad. Vivimos tiempos duros y difíciles en los que las guerras no son una amenaza, sino una realidad presente en muchas partes del mundo con las consecuencias dramáticas que tienen para las personas que son víctimas inocentes de las mismas, para los países que sufren sus devastadoras consecuencias y para la humanidad entera. El Papa León XIV, cuya visita recibiremos próximamente, no se cansa de repetir una y otra vez que es necesario construir “una paz desarmada y desarmante”;  lo dijo nada más aparecer en el balcón de San Pedro el día de su elección y lo sigue diciendo una y otra vez. Construir esa paz desarmada y desarmante” es tanto como decir “construir una cultura de paz”. Y, en este desafío, poner en el foco la realidad de la migración me parece muy acertado. Me referiré con frecuencia a lo largo de esta reflexión a actitudes como el diálogo, el encuentro, la acogida, la hospitalidad, etc. que tienen que ver tanto con la construcción de la paz como con el papel fundamental que juegan en ella la acogida, la protección, la promoción y la integración de las personas migrantes. Paz y Migración se constituyen así en un binomio complementario y hasta yo diría más: inseparablemente unido. Creo que no podemos hablar hoy de paz sin referirnos a la necesaria atención que debe prestarse al fenómeno migratorio y sus causas, las guerras entre las más importantes y, en positivo, al papel que las personas migrantes juegan en la construcción de la paz.

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1. Una mirada a la realidad

Como señalaba hace un momento, las guerras son una de las causas que están en el origen de muchos desplazamientos forzosos. ¡Cuántas personas se ven obligadas a salir de sus países a consecuencia de las guerras! Como señala la Doctrina Social de la Iglesia, junto al derecho a emigrar está el derecho a no emigrar (ver por ejemplo, el documento sobre «El derecho a no tener que emigrar»). Pocas personas salen de sus países por gusto para ir a otros países (los turistas, los deportistas de élite, etc). En cambio, son muchísimas las personas que se ven obligadas a hacerlo, arriesgando sus vidas, porque en sus países no encuentran los medios necesarios para vivir dignamente o porque desean una vida mejor para las familias que quedan allí. Cualquiera lo haríamos en su lugar. Por eso, duelen mucho los discursos de odio, nada pacíficos, por cierto, que identifican a las personas inmigrantes como delincuentes y promueven su rechazo, su exclusión y su expulsión. ¡Ojo y atención a que estas actitudes racistas y xenófobas no se nos cuelen también en las comunidades cristianas y en la Iglesia! No son nada evangélicas.

En positivo, hay que destacar la contribución al enriquecimiento en todos los sentidos que las personas migrantes aportan a la sociedad y a la Iglesia. Su presencia en los países que los acogen y en la Iglesia que les abre sus puertas es una riqueza inestimable y seguramente no suficientemente reconocida y valorada. En lo que se refiere a su contribución a la paz, que es el tema que nos ocupa, hay un factor muy relevante y destacable: la diversidad, cuya riqueza celebraremos el próximo domingo en la solemnidad de Pentecostés, contribuye al fortalecimiento de todo el cuerpo y de sus diferentes miembros. Y la Paz en la diversidad es un don del Espíritu Santo.

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2. Algunos textos bíblicos

Los textos bíblicos que propongo a continuación para reflexionar no son, en sentido estricto, textos que aludan al binomio paz-migración literalmente. Pero como todo está relacionado, en la medida en que son textos que hablan de acogida, de encuentro, de amor concreto al prójimo, etc. considero que esas actitudes que ahí se reflejan son portadoras de paz para las personas o personajes que aparecen en ellos.

Así, por ejemplo, en la hospitalidad que Abrahán y Sara  dispensaron a tres hombres que llegaron a su tienda junto al encinar de Mambré en las horas más calurosas del día (Gen 18,1-16). Esa hospitalidad le llevará a decir siglos más tarde al autor de la Carta a los Hebreos: “conservad el amor fraterno y no os olvidéis de la hospitalidad: por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles” (Heb 13,1-2).

O en el precioso texto del diálogo de Jesús con la samaritana (Jn 4). En ese encuentro, Jesús rompe barreras sociales, étnicas y religiosas al hablar con una mujer samaritana y marginada junto al pozo de Jacob. Se trata de un encuentro cuyos resultados son absolutamente transformadores para aquella mujer.

La parábola del buen samaritano (Lc 10,25-37) nos enseña el significado concreto de amar al prójimo y muestra cómo la compasión y la ayuda desinteresada deben superar cualquier barrera social, cultural o religiosa. El que atiende al que está tirado al borde del camino es un samaritano, un extranjero, un ser despreciable para los judíos, mientras que el sacerdote y el levita pasan de largo.

Finalmente, en la parábola del juicio final y más concretamente en Mt 25,35, Jesús nos enseña que acoger al extranjero es acoger al mismo Jesús.

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3. Algunos textos de los papas Francisco y León XIV

El Papa Francisco empieza su mensaje de la 51 Jornada Mundial de Oración por la Paz, cuyo lema era “Migrantes y refugiados, hombres y mujeres que buscan la Paz”, expresando su deseo de paz en estos términos: “Paz a todas las personas y a todas las naciones de la tierra. La paz que los ángeles anunciaron a los pastores en la noche de Navidad, es una aspiración profunda de todas las personas y de todos los pueblos, especialmente de aquellos que más sufren por su ausencia, y a los que tengo presentes en mi recuerdo y mi oración. De entre ellos, quisiera recordar  a los más de 250 millones de migrantes en el mundo, de los que 22 millones y medio son refugiados. Estos últimos, como afirmó mi querido predecesor Benedicto XVI, ‘son hombres y mujeres, niños, jóvenes, ancianos que buscan un lugar donde vivir en paz’” (nº 1). Más adelante, el Papa instó a los gobiernos y a la sociedad a construir la paz, combatiendo el miedo y las políticas de rechazo.

En el mensaje de la 109 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, cuyo lema fue, “Libres para elegir si migrar o quedarse”, el Papa Francisco recuerda que “los migrantes escapan debido a la pobreza, al miedo, a la desesperación” y señala que alguna de las causas más visibles de la migración son “las persecuciones, las guerras, los fenómenos atmosféricos y la miseria” y añade que “es necesario un esfuerzo conjunto de cada uno de los países y de la comunidad internacional para que se asegure a todos el derecho a no tener que emigrar, es decir, la posibilidad de vivir en paz y con dignidad en la propia tierra”.

También el Papa León, en este primer año de su pontificado, ha puesto la búsqueda de la paz global y la defensa de la dignidad de los migrantes como ejes centrales de su pontificado. En sus discursos, combina el derecho soberano de los Estados a regular sus fronteras con la exigencia innegociable de tratar a todo ser humano con respeto humanitario.

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4.El diálogo ecuménico e interreligioso, una herramienta fundamental en el binomio paz y migración

Cito literalmente en este apartado lo que se dice en la página 52 (punto 4.2) del documento Comunidades acogedoras y misioneras, aprobado por la CXXIV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, celebrada del 8 al 4 de marzo de 2024 a propósito del diálogo ecuménico e interreligioso, porque me parece que refleja muy bien lo que yo quiero expresar en este punto:

“La postoral con migrantes está habituada y promueve tanto la sensibilidad ecuménica como el diálogo interreligioso desde la vecindad, la cultura del encuentro y la caridad. En nuestro caso, más que con grandes discursos, desde la artesanía de hacer cada día posible el entendimiento, la convivencia, la ayuda mutua, el respeto y el caminar juntos. Nuestras diócesis se van familiarizando con gestos, iniciativas y puentes de diálogo y de fraternidad, tanto entre Iglesias cristianas como con otras religiones. Habrá que orarlos y presentarlos también como fuentes de esperanza.

Respecto al ecumenismo y al diálogo interreligioso, siendo ámbitos diferentes, la cultura de la acogida sale al encuentro de las otras tradiciones cristianas y de las otras religiones que también son capaces de de coincidir en espacios comunes. Con el histórico encuentro interreligioso de Asís de 1986, donde hombres y mujeres de diferentes tradiciones religiosas se reunieron para rezar por la paz, San Juan Pablo II indicó el diálogo interreligioso como fuente de esa paz tan necesaria en un mundo donde las guerras y los conflictos obligan a muchas personas a abandonar sus países.

Cada comunidad eclesial como cada tradición religiosa pueden aportar sus compromisos a favor de la vida, la paz, la convivencia social, los problemas sociales o medioambientales. Podemos trabajar juntamente con ellas de modos diversos por un desarrollo humano integral basado en la fraternidad universal, la solidaridad y el principio moral de la responsabilidad, especialmente con las generaciones futuras, respondiendo juntos a la pregunta ¿qué mundo queremos dejar?”.

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5. Por una cultura del encuentro

La cultura del encuentro es un concepto central en el magisterio del Papa Francisco. Propone construir puentes de diálogo y solidaridad por encima de la polarización y el individualismo. Su objetivo es reconocer la dignidad del otro, escuchar activamente y trabajar por el bien común y la paz. Los pilares fundamentales de esta cultura del encuentro son:

  1. Empatía y escucha: implica pasar de solo “oír” a “escuchar” activamente, comprendiendo la realidad desde la perspectiva del otro.
  2. Reconciliación: busca derribar los muros del aislamiento y la indiferencia, fomentando la amistad cívica y la fraternidad.
  3. Acción social: no se queda en la teoría; impulsa el salir de la zona de confort para atender a los más necesitados vulnerables de la sociedad.
  4. Reconocimiento de la identidad: fomenta el respeto por las convicciones propias y ajenas sin caer en el relativismo ni en la violencia verbal.

Todo esto está muy bien expresado en la Encíclica Fratelli Tutti.

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6. Decálogo para una convivencia pacífica e integradora

  1. Acompañar procesos de convivencia pacífica e integradora tanto en la sociedad como en la Iglesia.
  2. Cultivar la amistad social con los pobres, los excluidos y los migrantes, como le gustaba decir al Papa Francisco.
  3. Frente a la globalización de la indiferencia, la globalización de la solidaridad.
  4. Fomentar unas relaciones personales y humanas basadas en una paz desarmante y desarmada, como le gusta decir al Papa León XIV.
  5. Fomentar la cultura del encuentro y del diálogo con los que son diferentes a nosotros.
  6. Empatizar con la realidad de los demás sin juzgar ni condenar.
  7. Ser sensibles ante el dolor ajeno y no pasar de largo ante su situación (parábola del buen samaritano).
  8. Mirar y mirarnos a la cara y a los ojos.
  9. Cultivar y fomentar una cultura de la paz. Educar para la paz.
  10. Ser acogedores y hospitalarios.

¡MUCHAS GRACIAS!

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JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2026

– 27 de septiembre de 2026 –
112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado
«INCLUSO UNO SOLO DE ESTOS PEQUEÑOS»
«El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo» (Mt 18,5)

[página publicada: 10.4.26; 2ª actualización: 1.6.26]

– – – Í N D I C E de este E S P E C I A L – – –
[pulsa en cada elemento en rojo para ir a él]

DOCUMENTOS — — —

EL LEMA DE LA JORNADA (pulsa aquí).

Próximamente, más apartados e información.

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+++ EL LEMA DE LA JORNADA +++ +++ +++

Jor. Mund. Migrante y Refugiado 2026. Cartel lema.El Papa León XIV ha titulado el mensaje para la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado «Incluso uno solo de estos pequeños», haciendo referencia al texto del Evangelio según San Mateo: «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo» (Mt 18,5). Así lo explica un comunicado del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral publicado hoy, 9 de abril, subrayando que, con esta elección, el Pontífice «pretende expresar la solicitud de la Iglesia hacia los menores directamente implicados en la experiencia migratoria, recordando el deber de acoger a cada uno de ellos tal y como nos enseña el Evangelio».

Los retos que amenazan los derechos de los más pequeños

«No es la primera vez que los Pontífices se pronuncian magisterialmente sobre esta cuestión», prosigue el comunicado relativo a la Jornada, que se celebrará el próximo 27 de septiembre, «pero el panorama migratorio actual plantea nuevos retos que amenazan gravemente los derechos y la dignidad de los más pequeños y que requieren respuestas urgentes y eficaces». Por lo tanto, concluye el texto, «no se trata de discutir sobre cifras o porcentajes, porque “aunque sea uno solo” es un valor supremo».

Esta llamada interpela no solo a las instituciones, sino también a las comunidades cristianas, a las familias y a cada persona creyente. La acogida, la protección, la promoción y la integración —los cuatro verbos propuestos en el magisterio reciente— adquieren aquí una concreción especialmente urgente.

El lema “Incluso uno solo de estos pequeños” nos invita a cambiar la mirada: pasar de una lógica centrada en el control o la gestión a una lógica centrada en la persona. Nos recuerda que el valor de la vida humana no depende del número, sino de su dignidad infinita.

En el contexto español, donde la realidad de los menores migrantes —especialmente los no acompañados— forma parte del debate social y político, este mensaje adquiere una relevancia particular. Supone una oportunidad para renovar el compromiso de la Iglesia con una cultura de la acogida, el encuentro y la protección de los más vulnerables.

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Sobre la Regularización: ROSTROS ANTES QUE CIFRAS

ROSTROS ANTES QUE CIFRAS
una lectura humana (desde la Iglesia) de la regularización extraordinaria

[tomado de Agenda Pública, 30.1.26]

Los jesuitas de Níjar (Almería), que trabajan habitualmente con inmigrantes, subrayan que «el apoyo de los obispos, la Conferencia Episcopal y de otras realidades eclesiales a la regularización no nace de una toma de partido coyuntural, sino de una experiencia prolongada de acompañamiento». A su juicio, «mantener a cientos de miles de personas en la irregularidad permanente no protegía el orden social, sino que lo debilitaba; no favorecía la convivencia, sino que normalizaba la precariedad y el abuso».

Migrantes ROSTROS ANTES QUE CIFRAS. Una lectura humana (desde la Iglesia) de la regularización extraordinaria.Durante años, España ha convivido con una paradoja silenciosa: cientos de miles de personas forman parte de la vida cotidiana —trabajando, cuidando, sosteniendo sectores enteros de la economía y de la vida comunitaria— sin existir plenamente a ojos del derecho. No son una abstracción ni una amenaza difusa. Tienen nombre, horarios, trabajos, vecinos, responsabilidades.

La regularización extraordinaria aprobada recientemente por el Gobierno no irrumpe en una sociedad vacía ni crea de la nada una nueva realidad social. Llega, más bien, al final de un proceso largo en el que esas vidas ya estaban siendo acompañadas, defendidas y promovidas desde abajo, en barrios, asociaciones, institutos, centros de salud, sindicatos o parroquias. Por eso, reducir esta medida a una «regularización masiva» simplifica en exceso lo ocurrido y oscurece lo verdaderamente relevante.

¿Quiénes son las personas regularizadas?

Hablar de regularización extraordinaria en términos agregados —cientos de miles de personas, plazos administrativos, requisitos legales— resulta inevitable, pero insuficiente. La realidad que esta medida alcanza es, ante todo, biográfica. Son trayectorias largas, muchas veces invisibles, que han transcurrido en el cruce entre la necesidad de trabajar, el arraigo progresivo y la ausencia de un reconocimiento jurídico estable.

Está la mujer que cuida a personas mayores desde hace años, enlazando empleos precarios y sosteniendo hogares ajenos mientras el suyo quedaba suspendido en un limbo administrativo. Está el jornalero que ha pasado campañas enteras en la agricultura intensiva de los invernaderos, contribuyendo de forma decisiva a un sector estratégico desde condiciones de extrema vulnerabilidad. Está el trabajador de la hostelería o del reparto que atravesó la pandemia manteniendo servicios esenciales sin contrato regular ni protección suficiente. En no pocos casos, estas personas participan además en asociaciones vecinales, comunidades religiosas o redes de apoyo mutuo que estructuran la vida cotidiana de barrios y pueblos.

Nada de esto comenzó con el decreto. La regularización no crea estas vidas ni las incorpora por primera vez a la sociedad; se limita a reconocer jurídicamente una presencia que ya era social, económica y relacional. Por eso resulta problemático hablar de «masa» o de «regularización masiva». No hay aquí una realidad indiferenciada, sino una pluralidad de historias concretas que comparten una vulnerabilidad común: haber vivido durante años sin el amparo pleno del derecho.

Poner el foco en los rostros no es un recurso sentimental. Es una exigencia analítica. Solo desde ahí se comprende que la irregularidad administrativa no era una anomalía marginal, sino un rasgo estructural de nuestro modelo de convivencia, y que la regularización apunta a corregir esa disonancia entre vida real y reconocimiento institucional.

Un proceso desde abajo: la pluralidad de actores que lo hicieron posible

La regularización extraordinaria no puede entenderse únicamente como una decisión adoptada en el Consejo de Ministros. Llega precedida de un proceso social largo, articulado a través de una constelación de actores muy diversos que, durante años, han trabajado en los márgenes de un sistema migratorio incapaz de absorber la realidad que generaba.

La iniciativa legislativa popular (ILP) por la regularización fue la expresión más visible de ese proceso, pero no su punto de partida. Detrás de las casi 800.000 firmas hubo decenas de organizaciones de personas migrantes, entidades sociales, sindicatos, plataformas ciudadanas, profesionales del derecho, de la salud y de la educación. Y también parroquias, congregaciones religiosas, Cáritas, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) y otras muchas realidades eclesiales que, desde su inserción territorial, acompañaban situaciones concretas de exclusión jurídica.

Este entramado no actuó como un bloque homogéneo ni con una sola voz. Fue —y sigue siendo— plural, descentralizado y a veces incluso disonante. Precisamente ahí reside su fuerza: en haber sostenido, desde lugares distintos, una misma constatación práctica. Mantener a cientos de miles de personas en la irregularidad permanente no protegía el orden social, sino que lo debilitaba; no favorecía la convivencia, sino que normalizaba la precariedad y el abuso.

Hablar de este proceso permite desplazar el foco del debate. No estamos ante una concesión graciosa ni ante un gesto unilateral del poder político, sino ante el reconocimiento institucional de una presión cívica sostenida. Una acción colectiva que no buscaba privilegios, sino coherencia entre derechos proclamados y vidas reales.

Para el bien común: una lectura desde la ética social cristiana

Más allá de su dimensión jurídica, la regularización extraordinaria plantea una pregunta de fondo: qué entendemos por bien común en una sociedad atravesada por la movilidad humana. Desde la tradición de la doctrina social de la Iglesia, el bien común no es la suma de intereses individuales ni el simple equilibrio entre mayorías y minorías, sino el conjunto de condiciones que permiten a todas las personas desarrollar una vida digna en comunidad.

Leída desde ahí, la regularización no es un gesto ideológico ni una medida movida por la mera compasión. Es una decisión que responde a una evidencia ética: una sociedad funciona peor cuando acepta como normal que una parte significativa de quienes la sostienen viva sin derechos plenos. La irregularidad administrativa prolongada no beneficia a nadie; genera miedo, explotación, economía sumergida y fractura social.

Los cuatro verbos que el Papa Francisco ha propuesto reiteradamente —acoger, proteger, promover e integrar— ayudan a nombrar esta lógica sin necesidad de convertirlos en consignas. Acoger significa reconocer una presencia ya existente. Proteger implica sacar a las personas de la intemperie jurídica. Promover supone abrir posibilidades reales de desarrollo personal y laboral. Integrar no es asimilar, sino permitir una participación plena en la vida social.

Desde esta clave, el apoyo de los obispos, la Conferencia Episcopal y de otras realidades eclesiales a la regularización no nace de una toma de partido coyuntural, sino de una experiencia prolongada de acompañamiento. Allí donde la Iglesia ha estado cerca de las vidas concretas, la irregularidad no aparecía como un principio abstracto, sino como un obstáculo cotidiano para la dignidad y la convivencia.

Cierre (o apertura)

El debate sobre la regularización extraordinaria seguirá abierto, como es lógico en una sociedad plural. Pero quizá convenga desplazar la mirada: no tanto hacia la excepcionalidad de la medida como hacia la normalidad de las vidas que reconoce. Desde esta perspectiva, el respaldo de amplios sectores de la sociedad civil —incluidas muchas realidades eclesiales— no responde a una lógica ideológica ni a un cálculo coyuntural. Brota de una experiencia concreta: la de haber acompañado durante años a personas que ya estaban aquí y cuya exclusión jurídica no fortalecía a la sociedad, sino que la empobrecía.

La regularización no resuelve todos los problemas del sistema migratorio, pero recuerda algo elemental: el bien común no se construye levantando muros administrativos, sino ampliando derechos allí donde la vida ya había encontrado la forma de sostenerse.

Comunidad jesuita de Níjar
Servicio Jesuita a Migrantes Almería
La comunidad jesuita Padre Rubio reside en Casa Arrupe en Puebloblanco (Níjar, Almería), en medio del mar de plástico, como comunidad de acogida junto con trabajadores inmigrantes de los invernaderos. Su misión se centra en acompañar, servir y defender a estas personas, en el marco del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM-Almería).

León XIV: CULTURA DE RECONCILIACIÓN frente a GLOBALIZACIÓN DE LA IMPOTENCIA

LEÓN XIV
CULTURA DE LA RECONCILIACIÓN FRENTE A GLOBALIZACIÓN DE LA IMPOTENCIA
Discurso para el Encuentro «Refugiados y Migrantes en nuestra Casa Común»
– 2.10.25. Fuente original en este enlace

Empecemos, así, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
La paz esté con vosotros. Buenos días a todos, y bienvenidos.

León XIV. Discurso para el Encuentro "Refugiados y Migrantes en nuestra Casa Común".

Es un placer para mí daros la bienvenida al Vaticano en el ámbito de vuestra conferencia, que tiene como tema “Refugiados y migrantes en nuestra casa común”. Doy las gracias a los organizadores de estas jornadas de debate, reflexión y colaboración, como también a cada uno de vosotros por su presencia y las contribuciones que da a esta iniciativa.

El tiempo que pasáis juntos da inicio a un proyecto trienal con el objetivo de crear “planes de acción” centrados en cuatro pilares fundamentales: enseñanza, investigación, servicio y apoyo. De tal manera, acogéis la invitación dirigida por el Papa Francisco a las comunidades académicas a ayudar a responder a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas desplazados, concentrándoos en las áreas de vuestra competencia. (cfr. Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes en un encuentro sobre refugiados organizado por la Pontificia Universidad Gregoriana, 29 de septiembre de 2022).

Estos pilares forman parte de la misma misión: reunir las voces más autorizadas de una variedad de disciplinas con el fin de responder a los actuales desafíos urgentes planteados por el creciente número de personas, estimado actualmente en más de 100 millones, que se ven afectadas por la migración y el desplazamiento.

Rezo para que vuestros esfuerzos al respecto produzcan ideas y enfoques nuevos, buscando siempre poner la dignidad de cada persona humana en el centro de toda solución.

Mientras proseguís vuestro encuentro, quisiera sugerir dos temas que podríais integrar en vuestros planes de acción: la reconciliación y la esperanza.

Uno de los obstáculos que a menudo surgen cuando se afrontan dificultades de tales dimensiones es la actitud de indiferencia por parte tanto de las instituciones como de los individuos. Mi venerable predecesor ha hablado de “globalización de la indiferencia”, allí donde nos acostumbramos a los sufrimientos de los otros y ya no tratamos de aliviarlos. Esto puede llevar a esa que anteriormente he definido “globalización de la impotencia”, cuando corremos el riesgo de volvernos inmóviles, silenciosos y quizá tristes, pensando que no se puede hacer nada cuando nos encontramos delante del sufrimiento de inocentes (cfr. Videomensaje con ocasión de la presentación de la candidatura del proyecto “Gestos de la acogida” a la lista del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO, 12 de septiembre de 2025).

Así como el Papa Francisco habló de la cultura del encuentro como antídoto a la globalización de la indiferencia, también nosotros debemos comprometernos para afrontar la globalización de la impotencia promoviendo una cultura de reconciliación.

De esta manera particular de encontrar a los otros, «debemos encontrarnos curando nuestras heridas, perdonándonos el mal que hemos hecho y también el que no hemos hecho, pero del que llevamos los efectos». Esto exige paciencia, disponibilidad a la escucha, capacidad de identificarse con el dolor de los otros y el reconocimiento de que tenemos los mismos sueños y las mismas esperanzas.

Quisiera por tanto animaros a llevar formas concretas para promover gestos y políticas de reconciliación, especialmente en tierras donde hay heridas profundas causadas por conflictos de larga duración. Esta no es una tarea sencilla, pero si queremos que los esfuerzos de trabajar por un cambio duradero tengan éxito, estos deben incluir formas para tocar los corazones y las mentes.

Al formular vuestros planes de acción es importante también recordar que migrantes y refugiados pueden ser testigos privilegiados de esperanza a través de su resiliencia y su confianza en Dios (cfr. Mensaje para la 111ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado).

A menudo conservan su fuerza mientras buscan un futuro mejor, no obstante los obstáculos que encuentran. Mientras nos preparamos para celebrar los Jubileos de los Migrantes y de las Misiones en este Año Santo jubilar, os animo a resaltar estos ejemplos de esperanza en las comunidades en las que servís. De tal manera pueden servir de inspiración para los otros y ayudar a desarrollar formas para hacer frente a los desafíos que han afrontado en su vida.

Con estos sentimientos, os deseo una conferencia fructífera y rezo para que, iluminados por el Espíritu Santo, podáis continuar trabajando para encontrar soluciones comprensivas con el fin de promover una cultura del encuentro, reconciliación y solidaridad fraterna en beneficio de todos. Con gusto imparto mi bendición a cada uno de vosotros y a los que forman parte de vuestra misión. Gracias.

Recemos juntos como nos ha enseñado Jesús: Padre nuestro…

JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES – JUBILEO DE LOS POBRES Y EL ÁREA SOCIO-CARITATIVA


Jubileo 2025 en nuestra archidiócesis
JUBILEO DE LOS POBRES Y EL ÁREA SOCIO-CARITATIVA
– 16 de noviembre de 2025 –

[entrada publicada el 30.12.24; 10ª actualización el 12.11.25]

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Esta entrada está ESTRECHAMENTE RELACIONADA con la entrada sobre la JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES 2025 (pulsa aquí para ir a ella). Ambas entradas y sus materiales y recursos deben ser trabajadas paralelamente.
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INDICE DE ESTA ENTRADA (pulsa en cada ítem para ir a ese apartado): Actos centrales en nuestra archidiócesis – – – Otros actos – – – Materiales varios – – – Información general y materiales sobre el Jubileo y su Proyeccto Social sobre la Trata de Personas

→ → → ACTOS CENTRALES EN NUESTRA ARCHIDIÓCESIS DE MADRID ← ← ←

Jornada Mundial de los Pobres y Jubileo en Madrid de los Pobres y el Área sociocaritativa.
Miércoles, 12 de noviembre, 17:00-19:00. ORACIÓN GUIADA EN LA ESPERANZA JUBILAR.

  • De la mano del Observatorio de la mesa diocesana de las Mujeres. En el Centro de Iniciativas Sociales de Cáritas Madrid (calle Santa Hortensia, 3). Toda la información: pulsa este enlace.

Domingo, 16 de noviembre. EUCARISTÍA Y CELEBRACIÓN DEL JUBILEO DE LOS POBRES Y EL ÁREA SOCIO CARITATIVA.

  • 11:30. Desde el metro Ópera, marchamos juntos hacia la catedral: de las mesas de la vida en la calle a la Mesa que las reúne en el Pan y el Vino del Señor.
  • 12:00. Eucaristía jubilar de los pobres y el área sociocaritativa. En la catedral. La celebración podrá seguirse en directo a través del Canal de YouTube de la Archidiócesis de Madrid, permitiendo participar incluso a quienes no puedan asistir físicamente a la catedral.
  • Tras la eucaristía, ágape fraterno.

Sábado 15 y domingo 16 de noviembre. CELEBRACIÓN DE LA JORNADA MUNDIAL EN PARROQUIAS Y COMUNIDADES.

→ → → OTROS ACTOS en el entorno de la Jornada Mundial ← ← ←

  • Miércoles 29 de octubre. Empieza el IV Concurso de Fotografía Social de Cáritas Madrid: «Miradas que dan vida. Fecha máxima de entrega de fotos: 14 de noviembre. Toda la información, pulsa aquí.
  • Martes 11 y miércoles 12. Presentación del X Informe Foessa (Cáritas Española) – «La sociedad del riesgo: hacia un modelo de integración perfecta». Toda la información, pulsa aquí.
  • Del martes 11 al jueves 14 de noviembre. Jornadas de puertas abiertas en varios proyectos de Cáritas Madrid. Toda la información: pulsa aquí.
  • Martes 12 de noviembre. Oración guiada ante la JMP, convoca Cáritas Madrid: pulsa aquí.
  • Martes 18 de noviembre. Presentación del Informe Foessa (Cáritas Española) sobre exclusión en la Comunidad de Madrid. Toda la información, pulsa aquí.
  • Jueves 20 de noviembre. Ponencia «Cine y esperanza: una mirada desde la fragilidad». Toda la información, pulsa aquí.

→ → → MATERIALES PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES Y EL JUBILEO ← ← ←

Jubileo 2025.

  1. Cartel del Jubileo: pulsa aquí.
  2. Cartel del mensaje de León XIV: pulsa aquí. Mensaje de León XIV: pulsa aquí.
  3. Carta de  nuestro obispo auxiliar, Vicente M. Muñoz: pulsa aquí.
  4. Subsidio del Dicasterio vaticano para la evangelización (Presentación – Propuestas pastorales – Vigilia de Oración – El ejemplo de San Benito José Labre – Jubileo de los Pobres (Roma) – La indulgencia jubilar – – Oración inspirada en el Mensaje): pulsa aquí.
  5. Subsidios de la Conferencia Episcopal Española: Para la Homilía (pulsa aquí) —  Para la Liturgia (pulsa aquí) — Para la Animación de las comunidades (pulsa aquí).
  6. Catequesis para niños (10 a 13 años) de nuestra Archidiócesis de Madrid: pulsa aquí.

→ → → INFORMACIÓN GENERAL SOBRE EL JUBILEO ← ← ←

En el marco del Año Santo, el domingo 16 de noviembre, nos reuniremos a las 11:00 en la salida del Metro Ópera para ir en peregrinación hasta la catedral de La Almudena y, allí, a las 12:00 horas, celebrar como Iglesia en Madrid la eucaristía en el JUBILEO DE LOS POBRES Y EL ÁREA SOCIOCARITATIVA. La celebración podrá seguirse en directo a través del Canal de YouTube de la Archidiócesis de Madrid, permitiendo participar incluso a quienes no puedan asistir físicamente a la catedral.

INFORMACIÓN GENERAL SOBRE EL AÑO JUBILAR

+ PROYECTO SOCIAL DE LA IGLESIA ESPAÑOLA PARA VIVIR EL JUBILEO 2025 +

La vivencia personal y comunitaria del Jubileo también trae consigo el compromiso social. Un compromiso que, en España, la Conferencia Episcopal, a través del departamento de Trata de personas, ha concretado en un proyecto social sobre la Trata De Personas.

  • Explicación detallada, claves, etc. en texto y en vídeo: pulsa aquí (página de la CEE).
  • Nuevos materiales para seguir profundizando en Cuaresma y Semana Santa: vídeo, dosier formativo, Vía Crucis sobre la Trata del Papa Francisco, etc.: pulsa aquí (página de la CEE).
  • Nuevo material para el tiempo de Pascua: Via Lucis – Via Spei elaborado por la CEE; pulsa aquí.

Más sobre el Jubileo: